Las corridas fuera de abono de San Isidro 2002

Podríamos hablar aquí del despropósito de los carteles de la Feria 2002, donde no existe competencia entre los toreros punteros del escalafón, ni se anuncian con las corridas duras, de la desaparición de la semana torista gracias al fiasco del año anterior, pues al haberse apuntado las figuras haciendo una mueca (en vez de un gesto) vinieron con lo más podrido de cada ganadería. De todo esto y mucho más podríamos hablar, así como de la tácita inhibición de la Comunidad de Madrid en la defensa de los aficionados (¡Ay, don Pío García Escudero!, sabiendo que usted es un buen aficionado ¿por qué no les pone firmes?. ¿O es que sólo lo es de forma pasiva, esperando que las cosas se arreglen solas?). Pero sólo queremos hablar hoy del estrambote de las tres corridas fuera del abono isidril de este año, como ejemplo y botón de muestra de todas las demás anunciadas y que a lo largo de la historia han sido los tres hitos que marcaban el discurrir de cada temporada. En teoría, ninguna de ellas ha sido organizada por la empresa, pero todos sabemos que Toresma habrá jugado un papel fundamental para encajar toros y toreros en los tres carteles, al ser especialistas los hermanos de La Sagra, desde hace años, en el “cambio de cromos”. Y éste es el principal despropósito.

Corrida de la Comunidad
El día más importante de nuestra Autonomía (antes lo era de la capital), el 2 de mayo, venía celebrándose desde hace años una corrida concurso de ganaderías. Sin entrar en cómo se elegían los toros de cada hierro (el desecho de cada casa en la mayoría de los casos, nunca el mejor ejemplar, como debería haber sido) por lo menos existía la posibilidad de asistir a una competencia, ver una suerte de varas algo más ordenada de lo habitual y los toreros debían intentar lucir a las reses de lidia, especialmente en el primer tercio, algo inusual en la mayoría de los “petardos” que debemos soportar durante la temporada. Pues bien, este año nos lo han cambiado (a peor) por un día de fiesta de Carnaval, pero en el mes de mayo.

Nos han programado un esperpento, anunciado como corrida goyesca. Aunque en el cartel figuran dos toreros del gusto de la afición de Madrid en un interesante mano a mano, si además fuera con una corrida concurso de ganaderías, me estremezco sólo de pensar lo que podríamos llegar a disfrutar. Pero, claro, eso sería demasiado bonito. Sería que por una vez los organizadores, es decir la Comunidad (propietaria del coso y en teoría defensora del espectador madrileño) pensaba sobre todo en dar gusto a la afición. En vez de eso nos han programado un festejo con tres toros de un hierro y otros tantos de otro (aunque del mismo encaste original, eso sí) haciendo que el mano a mano quede desvirtuado, al no estar los dos diestros en igualdad de condiciones, puesto que nunca podrán matar ambos tres toros similares. A esto se le llama rizar el rizo de la incongruencia. Respecto a lo del “concurso de disfraces”, al que hacíamos antes referencia, podremos ver ese día a los toreros y a los auxiliares de la plaza con unos atuendos, que quieren parecerse a los de los tiempos de Goya, pero que incluso invitan a la hilaridad a ellos mismos, cuando llegan al coso. Algunos trajes y tocados son tan grotescos y ridículos que llegan a mezclar chupas medievales con zapatillas deportivas de hogaño, lo que induce, sin duda, a la carcajada y rechifla general. Ni en una representación de “La venganza de don Mendo” podríamos reírnos tanto.

Si quieren, en verdad, hacer una corrida goyesca lo tienen muy fácil: quiten los burladeros (invento moderno, bien avanzado el siglo XX), saquen los caballos sin peto y hagan la suerte de varas a toro levantado (con los caballos inicialmente ya en el ruedo). Entonces sí que se parecería a una corrida como las que veía el genial sordo de Fuendetodos. ¿Verdad que hacer esto sería cruel pero a la vez heroico?. Pues así era la fiesta en tiempos de Goya. Todo lo demás suena a falso (no a goyesco). Pero, claro, eso es lo que siempre nos dan a los aficionados: gato por liebre. Además, ¿dónde y cómo se encontrarían toreros, tanto a pie como a caballo, para organizar hoy día una corrida goyesca de verdad?. Señores de la Comunidad, han vuelto ustedes a defraudarnos. Anuncian una cosa y nos van a dar otra.

Corrida de la Prensa

El segundo desatino es (otro año más) la corrida “organizada” por la Asociación de la Prensa de Madrid y en la que vuelve a vulnerarse el artículo 59.1 del vigente Reglamento, al omitir el sorteo previo de las reses a lidiar, una práctica habitual vigente desde finales del siglo XIX, forzada por don Luis Mazzantini ante las autoridades, para hacer frente a los desmanes del figurón de aquella época, Rafael Guerra Bejarano “Guerrita”, quien hasta entonces elegía para sí los toros que más le gustaban, abusando de su poder en los despachos de las empresas.

El año pasado, esta Asociación “El Toro de Madrid”, harta ya en los últimos años de que se vulnerase el Reglamento en esta corrida (con más de cien años de antigüedad), tomando el pelo sistemáticamente a los aficionados, al venir cada espada con los dos toros elegidos por sus veedores “bajo el brazo” y sin cumplir la norma, se puso en marcha y envió, con más de un mes de antelación, diferentes escritos a todos los estamentos que regulan los espectáculos taurinos, desde abajo a arriba, llegando incluso hasta la Casa Real y el Defensor del Pueblo. (Todo esto puede leerse en el artículo titulado “Del Rey abajo ninguno…contesta”, incluido en nuestro boletín nº 18, al que se puede acceder en esta misma página web). Se intentaba así pedir amparo al vernos en una total situación de indefensión, lo que es increíble en un estado de derecho.

Este año pretenden perpetrar otro fraude similar. Nos tendremos que poner, otra vez en solitario, frente a los que nos mienten, nos engañan y nos dan silencios administrativos. Aún no sabemos quién será el presidente de esta corrida. El correspondiente a la del pasado año alegó en una cadena local de TV que nadie le había dicho nada sobre la vulneración del Reglamento, por no hacer sorteo. Sin embargo, el Sr. Gómez Ballesteros, gerente del Centro de Asuntos Taurinos, nos aseguró que le había hecho llegar nuestras alegaciones. ¿Quién decía la verdad y quién no?. ¿Y qué más da?. Si al final unos se pasan la “patata caliente” y otros se inhiben. Y el Defensor del Pueblo dicen que se cuenta entre los buenos aficionados. Sería antes de hacerse amigo de los taurinos. ¿Y qué me dicen de algunos periodistas que escriben y hablan de toros, que pertenecen a la Asociación de la Prensa, organizadora con Toresma del espectáculo?. Como cuentan con la amistad de los taurinos ¿qué van a decir?. A callar y a adular al poderoso, en este caso toreros y empresarios. Y si es necesario a mentir como bellacos en sus podridas crónicas y comentarios insultantes contra los que pagamos. Vamos que los aficionados de pago somos los únicos culpables. Así se escribe la historia.

Corrida de la Beneficencia

En la historia de la tauromaquia puede verse que, desde que se comenzó a celebrar este festejo, fue siempre el cartel más importante de la temporada en Madrid (presidido por los máximos dignatarios del país), estando compuesto la mayoría de las veces con los primeros del escalafón en directa competencia o con los toreros triunfadores de la feria de San Isidro. Y con los toros que más espectáculo pudiesen aportar. El año pasado, el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad, organizador de la corrida, compró los toros que más garantías pueden dar actualmente (victorinos) y no encontraba toreros que quisieran apuntarse. Se dirigieron a lo primeros quince del escalafón y todos pusieron pegas. En tiempos del régimen anterior seguro que no se hubiesen atrevido a hacerlo. Al final se completó un cartel menor, aunque digno, pero sin las principales figuras. ¿Tendrá la culpa de esto la democracia?.

Este año, al parecer, la Comunidad ha optado por otra fórmula: atar a algún torero de renombre a través de Toresma (y los carteles de la Feria) y que aquél elija la ganadería y los toros a su gusto. Ya verán ustedes cómo los “Núñez del Cuvillo” no tienen nada que ver con los estupendos que vimos en la reciente Feria de Otoño. Y si no, al tiempo. Se fija así a una figura que atraiga a las masas pero se evita la competencia y a los triunfadores de San Isidro.

¡Dios mío, cómo está el patio!. Ojalá nos equivoquemos pero nos parece que todo esto será otro tostón más de vulgaridad, al que nos tienen tan acostumbrados. Y gracias a los distintos organizadores de estos tres festejos por acordarse de nosotros, los aficionados. Algún día, cuando pase la moda de la gente guapa por verse por la plaza se acordarán de verdad. Pero, para entonces, no sé si todavía viviremos. Y los jóvenes que piensan como nosotros cada día son menos.

¡Taurinos, estáis matando la gallina que pone huevos de oro!

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