Momento delicado y crucial

Estamos ante la madre de todas las batallas, en el umbral en que la corrida de toros puede pasar de ser lo que siempre ha sido a convertirse en un sucedáneo que solo conservara la apariencia.

Para que esto no suceda hay que esterilizar a la madre y para ello no podemos más que confiar en nosotros mismos. A tiempo, justo, pero a tiempo estamos.

Lo que se ha relatado los últimos días sobre México desgraciadamente es extrapolable a toda América Latina. El hecho de esta situación podría ser lamentable y hasta justificaría actos solidarios para ayudar a los aficionados de Latinoamérica, pero va mucho mas allá y es preocupante para la fiesta de toros en su globalidad por los paralalelismos que se detectan a uno y otro lado del charco.

Estos son a saber: En México esta totalmente implantado el monoencaste Saltillo, no hay ninguna otra sangre más.

El proceso ha sido eliminar y no dejar entrar ningún otro tipo de sangre, fijar un modelo estándar homogéneo. Lo más cercano a la clonación con las características comunes de cornicortos, con un cuerpo acorde a su caja, la castita justa para empujar al caballo sin recargar y levantarse rápido tras cada caída, la fuerza y condición física y patológica justa para no morirse antes de la estocada, con una condición psíquica que roza, si no entra de lleno, la subnormalidad y escasa codicia.

En España el proceso esta a mitad del camino y todavía quedan aficionados de verdad en quienes recae la responsabilidad de que no se culmine la fechoría.

Leyendo esto si no fuera porque se ha nombrado al encaste Saltillo, quien dudaría que se hablaba del monoencaste bodeguero.

Aunque hay que señalar que los ganaderos mexicanos han completado el proceso y solo deben mantenerlo, por el contrario los bodegueros están en un proceso avanzado de la degeneración, pero todavía no completo de ahí los Fuente-Ymbro por ejemplo. Por lo demás, el ir a un único encaste en México es un hecho consolidado o en proceso de consolidación, sin prisas pero sin pausas, en España y Francia.

Una vez conseguido y fijado este tipo de toro la cuestión es eliminar cualquier otro tipo. Obsérvese en España la eliminación de encastes y la perdida de cualidades en lo que todavía queda. El mayor ejemplo Victorino Martín, curiosamente Saltillo.

Qué hacen entonces los individuos, no merecen el nombre de toreros, que pretenden o viven de esta farsa. Pues olvidarse y borrar de la memoria popular el parar y mandar (¿para que?). Cargar la suerte no hace falta pues ante semejante tipo de animal es imposible hacerlo.

Se limitan a cultivar el temple, citar al animalito ahogando lo mas cerca posible. De lejos quizás feneciera en el trote cochinero al acudir al cite y correr la mano de forma lineal y embarcando con el pico de la muleta, no tanto para la seguridad del individuo -que también, aunque el peligro que corren es mínimo- sino para evitar la muerte prematura del pseudotoro por infarto, colapso o simple agotamiento.

Se podrá decir que sigue habiendo cogidas pero su numero y el riesgo es mínimo. La conocida metáfora de sí te atropella un camión o una bicicleta. Además los animalitos tienen la codicia tan mermada que más que coger y cornear, topan y se desentienden de la presa.

Todo esto enmarcado en una continua y fuerte campaña publicitaria que eleva a categoría de héroes, a los ojos del publico, a individuos que a pesar de autodenominarse toreros no son mas que simples obreros a destajo (Vg. Finito).

En México esto es así, lo han conseguido al completo; en España y Francia están en el camino y cada vez avanzan mas deprisa. Como muestra el pesebrero y palabrero mayor del reino que en todas las retransmisiones insiste denodadamente en colocar términos de la tauromaquia Mexicana, tan licita como cualquier otra, argumentando que se ajustan mas a la realidad, y como cuentan y magnifican el resto de pesebreros hazañas que no son mas que historietas de cómic.

No extrañaría que el lamentable suceso del Ángel que protagonizo El Juli la pasada temporada en México cuando corto un rabo no fuera producto de una gamberrada de un adolescente, mas bien una maniobra publicitaria orquestada al milímetro para magnificar y dar trascendencia a un evento que no sólo carecía de ella, sino que debió ser caricaturesco.

México no tiene solución si no es a muy largo plazo y a través de una campaña educativa larga y profunda al publico en general, y como no se vislumbra quien la pueda hacer se pude dar por causa perdida.

Lo más cercano a la clonación con las características comunes de cornicortos, con un cuerpo acorde a su caja, la castita justa para empujar al caballo sin recargar y levantarse rápido tras cada caída.

En España salvo honrosas excepciones no se puede contar con ningún medio de comunicación, pero como el proceso esta a mitad del camino y todavía quedan aficionados de verdad (cada vez menos desgraciadamente) es en estos en quienes recae la responsabilidad de que no se culmine la fechoría.

La formula: no pasar ni una, volver al lanzamiento masivo de almohadillas, alteraciones de orden publico y sobre todo cultural. Izar a la masa con boletines como “El Toro de Madrid” o el fanzine “El Aficionado” de la Cabaña Brava y sobre todo la confección de listas negras, su publicidad y recordatorio en todos los festejos en que intervenga una ganadería o individuo, que no torero, incluido en ella.

De lo contrario es preferible que nos planteemos no ir a la plaza y en su lugar jugar al “teto”, que también hace pasar el rato y como sabes seguro que te la van a meter pues te pones vaselina y aunque te joden igual duele menos.

En nuestras manos esta.

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