El vergonzoso final de una funesta temporada

Dos novilladas tenían que haber cerrado la pésima temporada de 2006 que nos ha dado la empresa de los “Choperitas” en Las Ventas. Pero todo eso de lo que presumen y manifiestan, de que ante todo son taurinos y de que lo primero somos los aficionados, se ha demostrado que eran sólo falsedades. Lo que más les importa (o puede que lo único) es…la pela. Y el colofón, con la suspensión de las dos últimas novilladas, del desastre taurino que hemos tenido que sufrir este año ha sido escandaloso. Tanto que sólo este final debería ser determinante para que los “sesudos inútiles” de la CAM que deben hacer la baremación de las ofertas del nuevo concurso de adjudicación de la plaza les otorgase algo así como 50 puntos negativos, para que no tuviesen la más mínima posibilidad de ganar.

Una simple enumeración de los hechos constatados y comprobados bastará para apoyar nuestra argumentación anterior. El jueves 19 de octubre se anunció un concierto de Bruce “Boss” Springsteen, al que se suponía un lleno hasta la bandera. Luego, la fuerte lluvia que cayó durante toda la tarde-noche hizo que el lleno no fuese tan rotundo. No obstante, en el ruedo se apiñaron de pie alrededor de tres mil jóvenes que, a base de bailar y chapotear en el barro durante más de dos horas, dejaron el ruedo como un patatal. Y no se ignore que el ruedo es un coso…taurino. Por la noche siguió lloviendo y al día siguiente, viernes, igual. ¿A alguien se le ocurrió proteger el ruedo, con lonas o plásticos, o drenar los charcos? ¿Para qué?, pensaría la empresa. Mejor si todo se va al garete. Pero no contaban con que el sábado amaneció con nubes e intervalos soleados, pero nada de lluvia. Era el momento de arreglar el ruedo. Pues bien, NADA SE HIZO.

A las once de la mañana del sábado, el ignorante (o lo que sea) presidente, don Julio Martínez, se reunió con la empresa y con representantes de los toreros y pisoteando el reglamento vigente suspendió la novillada, redactando una “Acta ilegal”, en la que se decía que era debido al mal estado del ruedo. No contaban con que el sol apareció a intervalos y a las cinco y media de la tarde, hora oficial del festejo, lucía espléndido. Y el reglamento vigente dice que a la hora anunciada, los toreros y el presidente (y sólo ellos) deberán comprobar el estado del ruedo y actuar en consecuencia. NADA DE ESTO SE HIZO.

Alguien debió decirle al presidente que había obrado antirreglamentariamente, porque el domingo se celebró el sorteo matinal y se pospuso la decisión de celebrar o no el festejo hasta una hora antes de la novillada ¿Alguien dijo a la empresa que arreglase el ruedo? ¿No tiene la empresa, aunque nadie le diga nada, la obligación de arreglarlo? NADIE HIZO NADA. A las cuatro de la tarde, el ruedo seguía como el patatal de dos días antes. Y claro, se suspendió. Así, todos contentos…menos los aficionados que nos quedamos sin festejo. El presidente sin proteger a los que pagamos ¿Para qué está entonces este individuo? ¿Para lucir palmito en el palco? ¿Para favorecer los intereses de la empresa? Porque, lo que está claro es que ésta habrá cobrado el seguro de suspensión, con el que habrá pagado a los empleados y a lo mejor hasta ha ganado dinero. Y estamos completamente seguros de que si hubiesen sido corridas televisadas, hubiesen perdido todos el trasero para celebrarlas. Con diluvios más intensos y espectaculares se han dado y nadie osó suspenderlas. El que quiera que saque conclusiones.

Así está esto. A los que nos desplazamos con la ilusión de intentar presenciar los espectáculos finales de temporada, ajo…y agua… Somos el último “mono” del espectáculo. Además de menospreciados, pisoteados y agredidos ¿Y a esto lo llaman Estado de Derecho? Pues si es así, no es para todos igual. Y si además, a los aficionados se nos ocurre protestar ruidosamente o con pancartas nos envían a agentes para “acogotarnos”. El siguiente paso será mandarnos “matones”. O “pistoleros”, ¿quién sabe? Cada vez todo va cuesta abajo. Decíamos que nadie podía hacerlo aún peor que los Lozano. Pues los “Choperitas” los han superado con creces, han sido pésimos. Conseguimos que cesaran a un presidente por llamarnos criminales a los que protestamos en la plaza. Pues han venido otros que desconocen por completo el reglamento que deben aplicar, además de ser muy malos aficionados. 

Y a todo esto, el Consejo de Inútiles del Centro de Asuntos Taurinos de la CAM hilando muy fino para aconsejar al político de turno a que manifieste que la empresa ha cumplido al cien por cien el contrato, cuando varias asociaciones hemos denunciado hasta 107 incumplimientos y nadie nos ha contestado, ni la empresa ni la CAM. Luego el que calla otorga ¡OOOLÉ por la CAM! (es el mayor OLÉ que he dado en toda la temporada, salvando las verónicas de Luis de Pauloba del otro día). 

NOTA FINAL: La CAM está a punto de decidir cuál de las tres empresas que se han presentado al concurso de Las Ventas será la vencedora. La actual está gastándose en publicidad “engañosa y mentirosa” ahora lo que no hizo durante sus dos temporadas de contrato. Los aficionados lo que tenemos claro es a quién NUNCA se la deberían volver a adjudicar. Pero, claro, a lo mejor la CAM tiene otros intereses diferentes a la afición. Lo veremos en breve.

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