D. Miguel Fernández y Dña. Nuria Bargueño. Ganaderos

En la tarde de hoy, nos reunimos para hablar de lo que más nos gusta: el toro. Acudían a la cita dos jóvenes ganaderos, de dos hierros diferentes y con distinto encaste. Por un lado, Miguel Fernández, representante de Torrenueva, vacada con procedencia Cebada Gago, que tan buenos resultados está cosechando últimamente, siempre lidiando novilladas, y que le han llevado a colocarse como una de las ganaderías imprescindibles en las grandes ferias de novilladas. Por otro lado, Nuria Bargueño, representante, junto con su padre, de la ganadería de El Álamo, de encaste Núñez. Se trata de un hierro que esta intentando abrirse camino, lidiando por ahora en plazas inferiores, pero cosechando buenos resultados.

La tertulia comenzó con algo de retraso y, únicamente, con Nuria Bargueño en la mesa, debido a los grandes atascos que afectaron, tanto a asistentes como a nuestro otro invitado. Como ya es habitual, comenzó con una breve exposición sobre la ganadería. En ella explicó su formación, a cargo de su padre tras separarse de su anterior socio y quedarse en solitario con la parte más pura de la ganadería.

Ésta la forman cien vacas y varios sementales, uno de los cuales, no pertenece al encaste Núñez. Se trata de un toro de Los Guateles, que adquiere su padre por amistad con El Litri, al quedar maravillado tras la tienta. En ella, tomó siete puyazos y dos mas tras ser toreado. Comentó, tras las preguntas al respecto, que vino muy bien para poder refrescar la ganadería y, además, buscar algo más de cara.

Ya en el clásico coloquio, afirmó que en las tientas se fijan más en el comportamiento de las vacas que en el tipo. Para ellos, esto es algo secundario de momento. Como casi siempre que acuden ganaderos a nuestra asociación, no pudo faltar el tema de los numerosos problemas que estos tienen. Controles sanitarios excesivos, alimentación, consanguinidad, forman parte de una larga lista. Contó, que a finales de los años noventa, y como consecuencia de una serie de percances (cornadas que sus novillos propinaron), tuvieron enormes problemas para lidiar pues los novilleros no querían anunciarse con esta vacada. Tras varias temporadas lidiando casi siempre en novilladas, actualmente la base de su campaña son las corridas de toros.

Tras ser preguntada por su presencia en Madrid, afirmó que actualmente no puede venir, ya que no tiene ni toros ni novillos con el trapío suficiente para esta plaza. Al parecer, hace dos temporadas surgió la posibilidad, pero no hubo acuerdo.

Se incorporó Miguel Fernández, al que se le dio paso para contarnos todo lo que quisiera acerca de su ganadería. Se formó, en un principio, con quince vacas y un semental de Cebada Gago. Poco a poco fue aumentándola con la compra de más reses de este mismo origen. Como es habitual en una vacada corta, tuvo que refrescar para evitar la temida consanguinidad. Lo hizo con vacas y un semental del Marqués de Domecq. También añadió un toro de Torrestrella, tentado en la feria de Ibertoro, que dio un gran espectáculo y fue el ganador del concurso. Aunque ya no puede padrear, ha sido fundamental en la ganadería, pues ligó muy bien y ha dejado grandes reproductores.

Al ser preguntado por como llevaba la ganadería, explicó que, por un lado lleva las vacas de origen Cebada y, algunas, las mas afectadas por la consanguinidad, están junto con las del marques, para poder refrescarlas.

Posteriormente, hizo un breve balance de la temporada. No estaba nada contento con la novillada sin caballos lidiada en el mes de Septiembre en Las Ventas, pues esperaba mucho más y si le gustaron las de Moralzarzal y, especialmente, Arnedo, donde fue el gran triunfador de la feria.

En cuanto al novillo indultado el año pasado en Moralzarzal, le pareció justo y mencionó que hubo otro más que también lo mereció.

En su casa se busca siempre la casta y la emoción, aunque siempre con un cierto grado de toreabilidad.

Las tres empresas licitantes le han ofrecido venir a Madrid con una novillada la temporada que viene. Por lo que nos contó, se trata de un buen encierro, así que, si no ocurre nada, la veremos el año que viene en nuestra plaza y podremos disfrutar, por fin, de los cebadas.

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