D. Rafael Cabrera Bonet. Periodista

Qué curiosas las sensaciones que le quedan a uno tras asistir a una cátedra en Tauromaquia como la dictada esta noche por el Doctor Cabrera Bonet en la tertulia de nuestra Asociación.

Qué lujo y qué placer haber cerrado el ciclo de coloquios de esta temporada con un invitado de tal calibre. Y digo que qué curiosas las sensaciones que uno siente al finalizar, porque después de un repaso tal a los más diversos aspectos de la Tauromaquia –desde el punto de vista histórico, hasta las problemáticas más actuales- y con un conocimiento de causa tan exhaustivo y a unos niveles de profundidad tan marcados, uno se va a casa convencido de no tener ni idea de nada…

“Si falla el toro, no interesa lo que pasa en el ruedo”

Comenzó nuestro invitado haciendo una semblanza de su trayectoria como aficionado, forjada en los años 70 como miembro de la “Asociación Juvenil Taurina”,- grupo de aficionados universitarios-, donde nació su preocupación por la investigación y la profundización en los fundamentos básicos del espectáculo. Así, tuvo la oportunidad de mamar directamente de los conocimientos de personajes como los antiguos aficionados de los de “José y Juan” con Fernández Salcedo a la cabeza, ganaderos como el viejo Aleas o matadores como Marcial Lalanda. Posteriormente entabló contactos con críticos de la talla de Navalón y Vidal…El resultado fue la creación de una opinión propia, fundamentada en una afición cuyas bases adquieren una consolidación prácticamente de carácter científico.

Ya en los 80 se convierte en abonado de la andanada 9 de Las Ventas, “abono que por cierto, sigo pagándome religiosamente y al cual asisto actualmente…” nos confesó, (vamos, igual que el resto de los responsables de la información taurina…).

Hasta que el año pasado le ofrecen la dirección de los contenidos taurinos del Grupo COPE. En este aspecto reconocía nuestro invitado que… “trato de trasladar a la radio las ideas de lo que es un aficionado en el tendido”. En cuanto a sus experiencias en este todavía corto periodo de tiempo como crítico, hay que decir que ya ha saboreado los desmanes que mueven este mundo. Vetado por más de un torero, ha sido tentado para adquirir cantidades económicas de dudosa procedencia y ha aprendido lo que es “una profesión- la de los profesionales de la información taurina- manejada simplemente por intereses propios y casi siempre de carácter económico”. Así de triste pero así de real.

Siguiendo por los temas más escabrosos que acucian a nuestra Fiesta, D. Rafael Cabrera no rehuyó al contestar cuestiones tales como:
• el afeitado, cuya práctica habitual se ve amparada incluso, por la falta de presupuestos para proceder a los análisis de las muestras que deberían ser enviadas a los correspondientes laboratorios;

• la falta de una corriente de críticos que se preocuparan por enseñar entre otras cosas, que “el toro es el fundamento principal y en función de ello hay que enjuiciar la labor del torero”;

• la baja audiencia de su programa (según algunos estudios señalan), ante la cual nuestro invitado incidió en que había hecho una apuesta por la calidad y por el aficionado y que lo demás no le preocupaba. Como bien él dice, “es preferible un aficionado que asiste a 50 corridas que 50 espectadores a una sola corrida”.

• E incluso, al analizar el problema de la falta de gente joven en las plazas no le dolieron prendas en sentenciar: “no se hace nada por promocionar las corridas de toros entre los jóvenes pero es que además, es un espectáculo donde no encuentran la emoción necesaria para ser atraídos”…” ¿Por qué si asisten a los recortes o espectáculos de toros por las calles? ¡Porque sienten la emoción que una corrida no les proporciona! Y no le falta razón. ¿La solución? Muy fácil… “devolver al elemento principal que no deja de ser el TORO, la autenticidad y la integridad necesaria para que no se pierda la sensación de riesgo, sin la cual, esto se convierte simplemente en la tortura de un pobre animal.” Así de claro y así de directo.

En definitiva, un análisis perfecto de la situación actual. Pero ojo, porque no quedaba ahí esta clase magistral dictada por el Sr. Cabrera. Todo ello estuvo salpicado con referencias continuas a la Tauromaquia de Pepe Hillo, la rivalidad de Pedro Romero con Costillares, la Edad de Oro del toreo con Belmonte y Joselito, la continuación de ésta, encarnada en Granero hasta enlazar con la Edad de Plata, etcétera, etcétera, etcétera.

Y así hasta que se nos fueron las dos horas programadas que a la mayoría de los asistentes se nos pasaron voladas. Habíamos sido los afortunados de compartir un poquito de la sabiduría, las vivencias, y cultura taurina de un Doctor en Medicina, ex trabajador del Ministerio de Justicia como forense, pero enamorado de la Fiesta, de la cual se ha convertido en Historiador, Bibliófilo y ante todo en un gran AFICIONADO.

Sólo nos queda animarle en esta su nueva labor desde la crítica, para que siga el camino que se ha encomendado por y para la defensa de la Fiesta y la Afición y darle sinceramente las gracias por la lección impartida.

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