¡Abuelo, vamos a ver a Rafa Nadal!

Me disponía a renovar -otra vez más- mi abono, pasar por taquilla a recoger y pagar -por supuesto- las entradas para la Feria de Otoño 2008, que la actual Empresa -Taurodelta-, con el beneplácito de la Comunidad de Madrid, me incita a retirar, bajo la amenaza de no poder adquirir la temporada que viene, el abono para la Feria de San Isidro, la Feria del Aniversario, la Miniferia…, vamos el “super-abono”; cuando mi nieto me requirió: – “¡Abuelo, vamos a ver a Rafa Nadal!”

El jovenzuelo, siendo todavía un “novillete”, debido a los tiempos que vivimos y los me- dios de comunicación que mantenemos, está al cabo de la calle. No conoce todavía quien es Pereda, ni Ferrera, Urdiales o Luis Bolivar, no le suenan ni Frascuelo, Morenito de Aranda ó Joselillo, mucho menos tiene consciencia de que los toros pueden ser Torres- trella, Juan Pedros, Atanasios o Albaserradas, pero si sabe que el próximo fin de semana, en la Plaza Monumental de las Ventas del Espíritu Santo, esta Rafa Nadal.

Que hemos hecho los aficionados a los toros, para que se nos trate de semejante manera.

Así es que nuestro Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, D. Ignacio González, mas directo responsable de ese contubernio que es el Centro de Asuntos Taurinos de la Comu- nidad -encabezado por los inigualables Sres. Ballesteros y Martín Marín-, terminarán haciendo bueno -casi bueno- al inolvidable Gómez-Angulo; después de una lamentable temporada en el ejercicio de sus labores al frente de la tauromaquia madrileña, nos obsequian con la llegada de las huestes de los hombres de la raqueta, que si nos sorprende a nosotros ver en nuestra Plaza de Toros, que no dirán/entenderán los norteamericanos.

Cuando, como digo fui a recoger las localidades del abono, no tuve mas remedio que soli- citar, dadas las fechas, entradas para el espectáculo deportivo previsto, de esos “santanas”, que se nos han metido en nuestro “coso”; los taquilleros plenos de profesionalidad, me respondieron que me acercara por “El Corte Ingles”, que ellos no estaban para esos “tramites”.

Tendré que contarle a mi nieto Lucas, que no podemos ver a Rafael Nadal, que hemos tenido una pésima temporada taurina, en la Monumental de Madrid, sin corrida de toros que reseñar, sin un cartel de toreros rematado, y con un epilogo como ya nos tienen acostumbrados.

Espero que mi nieto, la próxima temporada 2009 me pregunte: -“¡Abuelo, vamos a ver una corrida de toros!” .

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