Gran día para los de plata, un ejemplo


  • JOSE CALVO: que confirmaba la alternativa (de azul pavo y oro). Estocada desprendida y cuatro descabellos, SILENCIO tras aviso. Estocada delantera y seis descabellos, SILENCIO tras aviso.
  • DOMINGO LÓPEZ CHAVES: (de verde y oro). Bajonazo, SILENCIO. Dos pinchazos y un descabello. Algunas palmas. Saludos desde el tercio.
  • ANDRÉS PALACIOS: (de verde botella y oro). Estocada y tres descabellos. Algunas palmas. Media estocada y un descabello. SILENCIO.

Suerte de varas: No hay nada especial que reseñar; ni bueno, lo que es una pena, ni malo y esto en resumen es lo más positivo. Quizás, por costumbre y debido al monopuyazo, los picadores se concentran en tiempo y fuerza en la primera vara, sin darse cuenta que en plazas de primera el toro debe entrar dos veces. La segunda, la mayoría de veces, es exageradamente corta y débil (un simulacro), con las consiguientes protestas del público.


José Calvo hizo un gran paseíllo. Como era su primero en Madrid (y quizás el ultimo) lo aprovechó; lento y clavando las zapatillas en el albero. Toda una muestra de torería que cada vez se está perdiendo. Tiene mucho estilo y sabe estar en el ruedo. Lo que no vio fue que delante tenía un muy noble animal (su primero) sin complicaciones, que sólo necesitaba ser toreado, pero no lo supo aprovechar. A la hora de matar se le ve la poca práctica. Una sola vez se vistió de luces la pasada temporada. No se comprende, ya que hemos visto muchos peores en esta plaza. Además, sabe escoger los terrenos, ya que a su segundo lo toreó en los medios con ganas y valentía aunque por el pitón derecho, el más peligroso y peor, desaprovechando un izquierdo con el que quizás hubiese conseguido muchos aplausos. Falló otra vez con la espada, matando muy mal y a los aficionados se nos olvidó todo su esfuerzo ¡Que injusticia!, digo yo.

López Chaves Fue en el segundo toro, el primero que le tocaba a Domingo López Chaves, donde vimos lo más importante de la tarde, lo más torero después del paseíllo de José Calvo: el quite que hizo ese gran tercero que se llama Domingo Navarro Saneleuterio. En la ceremonia de devolver los trastos por parte de José Calvo a López Chaves se arrancó el toro y gracias a la rápida y acertada intervención de Navarro se pudo resolver la situación sin problema alguno. Porque, me pregunto ¿para qué estaba el mal llamado “testigo”, que en esta ocasión era Andrés Palacios? Su única misión es proteger la ceremonia de la confirmación. Pues bien, en una ocasión estuvo dando la espalda al toro y en la segunda no estando atento. Pero volvamos a López Chaves. La falta de fuerza de su primer toro le imposibilitó hacer algo y su pésima estocada baja fue motivo mas que suficiente para pitarle, cosa que no ocurrió. Se pudieron oír unos muy leves aplausos, pero insignificantes. Con su segundo, el mejor presentado y de mayor tamaño, hizo una buena faena pero con cierta falta de estética, que hace que no conecte con el tendido. Parece vulgar aunque haga las cosas bien. Aun matando mal en su segundo toro, consiguió los suficientes aplausos para saludar desde el tercio, aunque con las protestas del siete.

El tercer toro fue bien entendido por Andrés Palacios ya que, al verle con poca fuerza, lo supo lidiar y aprovechar lo poco que tenia. Qué gran cuadrilla llevaba, dos ex matadores de toros, Miguel Martín y Luis Mariscal, con uno de los mejores terceros (junto a Domingo Navarro) que es uno de los Niños de Santa Rita, Angelino Felipe. No parece que Andrés Palacios conecte o haga las cosas de una manera que produzca la emoción necesaria para que el publico se concentre en su faena. Como tambié mató defectuosamente a sus dos toros cosechó sendos silencios. Lo mejor de las dos lidias de su lote fue poder ver actuar a su cuadrilla. Si además incluimos entre los subalternos que estuvieron en el albero de La Ventas esta tarde a José Manuel Montoliu y a César Fernández, éstos a las órdenes de Calvo, podemos decir que todos ellos fueron los que más aplausos captaron, gracias a los cuales no nos aburrimos demasiado. Fue, sin duda, el día de los de plata, destacando el antes mencionado quite y los pares de Domingo Navarro, los de César Fernández y las excelentes lidias de Montoliu, Miguel Martín y Luis Mariscal. Gracias a estas buenas cuadrillas y aunque sonaron dos avisos, pudo acabar todo en sólo dos horas y media.

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