Día de la Comunidad, día de bondad…


  • JAVIER SAN JOSE: rejón trasero, tres pinchazos, un descabello y paso a la enfermería, el auxiliador oyó los tres avisos. BRONCA.
  • MIGUEL ABELLÁN: (blanco y negro) pinchazo, estocada caída y atravesada y dos descabellos. SILENCIO. Media atravesada y un descabello. SILENCIO.
  • DIEGO URDIALES: (azul noche y blanco). estocada al encuentro. aviso .OREJA. media casi entera y descabello. OVACION.
  • LUIS BOLIVAR: (salmón y negro) estocada trasera. SALUDOS. Estocada desprendida. OREJA.

Suerte de varas: Se pico como ya estamos tan acostumbrados, trasero, siendo los primeros encuentros varas excesivas y los segundos un simulacro, destacar al picador Luis Miguel Leiro en las filas de Luis Bolívar por su buena labor en el sexto de la tarde, cogiéndolo delantero, en el morrillo y midiendo las dos varas.

PARTE MÉDICO:”El rejoneador Javier San José fue atendido de una contusión en el hombro izquierdo y contusión abdominal. Contusiones y erosiones múltiples. Pronostico reservado. Pendiente de estudio radiológico.” Fdo García Padrós.


Urdiales Se respiraba en el ambiente que hoy era un día de fiesta en nuestra región y día que toca ir a los toros a muchos de los que van solo una tarde durante la temporada, bien sean alcaldes, concejales, consejeros y demás invitados por los ayuntamientos de la CAM y amigos de éstos, que van GRATIS a los toros y la mayoría deseando sacar el pañuelo y pedir orejas sin importarle nada más de lo que ocurra en el ruedo, ¡ah no! y que la montera cuando brinde el torero al público caiga boca abajo, eso es importantísimo ¡Qué pena! Con tantas autoridades, faltó la Presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, que bien se imaginaría el abucheo con que se la iba a recibir por ser la máxima responsable de haber aprobado los paupérrimos carteles de este San isidro.

Aun con todo esto se celebró la corrida en tres horas (estaba programada para 7 toros). El primero, para rejones, de la ganadería de Murube, a falta de su integridad por tener arreglados los pitones, demostró la casta que llevaba en la venas y vendió cara su muerte, pues el rejoneador Javier San José resultó volteado cuando iba a descabellar y tuvo que pasar a la enfermería escuchando dos avisos, teniendo que matarlo su auxiliar, que escuchó el tercer aviso, por lo que el toro entró de nuevo a los corrales con vida después de algo más de 45 minutos en el ruedo.

En lo que se refiere a la lidia de a pie se lidió una corrida de Carmen Segovia, muy basta, escasa de fuerzas y que apenas colaboró, en la que destacó sin brillar el sexto. Miguel Abellán, que abría cartel, demostró la poca ambición que tiene; no se le vio en ninguno de sus dos toros, siempre muy mal colocado, muy vulgar, parece que no está en esto, debería recapacitar para sus dos próximos compromisos en la feria de San Isidro. Por cierto, ¿qué meritos ha hecho para estar incluido dos tardes en la feria? Sin comentarios…

El segundo toro, de nombre Camorrista y de 638 kilos, fue muy protestado debido a su flojedad, demostrada en varas. El presidente, como siempre, no lo quiso devolver y le permitió a Diego Urdiales hacer una faena al estilo moderno, entonadita, con la mano arriba y eso sí, muy templada, sin obligar ni una sola vez la embestida del inválido; mató regular y sorprendentemente la plaza se lleno de pañuelos blancos pidiendo la oreja (!) que finalmente se concedió. Los asistentes invitados de la Comunidad ya estaban contentos… El quinto bis, un barrabás de 5 años y de 630 kilos que tenia sentido y genio, no quería ni un pase y el riojano se dedicó a quitarle las moscas y despacharlo pronto, sin darle la lidia que merecía el animal.

Cerraba la terna el colombiano Luis Bolívar que en su primero estuvo muy vulgar y al sexto, correctamente picado por Luis Miguel Leiro, le hizo una faena como en él es costumbre, luciendo al toro y dándole distancia, pero sin rematar, sin fajarse con el toro ni torear en redondo, ni cruzándose ni adelantando la muleta. Este toro se había lucido y tenia un bonito galope gracias a la buena labor del picador, esto permitió que se concediera una oreja después de cobrar una estocada algo desprendida.

Y así, aunque no fue ni mucho menos una buena corrida, todos salieron contentos, el ganadero porque le habían cortado dos orejas a dos de sus toros (aunque le habían echado uno para atrás), los toreros Urdiales y Bolívar porque habían tocado pelo sin hacer meritos para ello en la llamada primera plaza del mundo y el público, no el aficionado, también salió contento, porque les habían invitado a los toros, habían visto ocho, uno entrar de nuevo vivo a los corrales, los cabestros de Florito, caerse un alguacilillo del caballo en medio del paseíllo, cortar dos orejas y un revolcón…¡Qué felicidad! ¡Así está la fiesta!

Te Recomendamos

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas su uso. Aceptar | Más información