“Corriditas” así matan la afición

1º) Reolín, negro, 545 kilos, nacido en 1/06. El único que se comportó como tres cuartos de toro, aunque manso y algo encastado. Salió huyendo de todo y de todos y tomó un picotazo, escapando a la carrera, al encontrarse con José de la Cruz, que aún estaba en el 10. Puesto en suerte con grandes apuros y muchos capotazos, por fin le receta una vara larga trasera y caída tapándole la salida y luego un puyazo trasero y arriba. Llegó a la muleta con recorrido pero se fue desinflando a la vez que el torero confirmante no podía con él. Algunas palmitas en el arrastre.

2º) Gavilán, colorado, 542, 1/06. Otro abanto que corretea de salida sin ser parado. Cuando ve salir a los montados se dirige a ellos y en el 2 recibe un puyazo trasero de Manuel Jesús Ruiz Román. Puesto en suerte recibe otro puyazo trasero, el toro se duerme en el peto hasta que sale tras el capote de El Boni. Se queda corto y distraído en la muleta y El Cid no consigue transmitir nada. Silencio en su arrastre.

3º) Contento, negro, 564, 11/05. Recibe una primera vara trasera y caída de Miguel Ángel Muñoz, rectificando más arriba, entrando por los adentros al relance, sin ser puesto en suerte y un simulacro en la segunda entrada. Se protesta mucho al manso. En la muleta queda pastueño aunque protestando a veces. Silencio en su arrastre.

4º) Campano, negro chorreado, 591, 12/05. Recibe un primer puyazo trasero sin emplearse de Juan Bernal y un segundo picotazo trasero, escapando el manso con trote cochinero. Quedó reservón para un muleteo vulgar y al final le dió un gran susto a El Cid cuando le perdió la cara, levantándole por los aires, aunque sin consecuencias graves. Silencio en el arrastre. 

5º) (anunciado como 6º), Hogareño, colorado, 565, 11/05. Recibe un puyazo trasero de Francisco José Quintas y el toro sale suelto y a la carrera y recibe otro puyazo de José de la Cruz, que hacía puerta, tapándole éste la salida. Algunas palmas para Quintas cuando se retira, mientras una voz de la grada del 7 le grita “no te lo creas, que has picado trasero”. Otro manso sin transmisión alguna en la muleta. Algunos pitos en su arrastre.

6º) (anunciado como 5º) Timbono, colorado, 574, 6/06. Recibe un puyazo trasero y caído de Tulio Salguero, escapando y volviendo sólo bajo el peto recibiendo otro trasero y caído. En la segunda entrada recibe un puyazo trasero y al estar el caballo tumbado sobre el toro, cuando éste escapa el caballo pierde el equilibrio y se cae. Parado y sin transmisión en los tercios siguientes. Pitos en su arrastre.


  • MANUEL JESÚS “EL CID”: (de teja y oro). Dos pinchazos en los bajos y estocada corta caída y atravesada de rápido efecto. Silencio. Dos pinchazos en los bajos y estocada corta caída y atravesada. AVISO y silencio.
  • ALEJANDRO TALAVANTE: (de malva y oro). Pinchazo y estocada corta perpendicular atravesada y caída recibiendo.Dos descabellos. AVISO y silencio. Estocada atravesada, el toro dobla y Julio López al intentar apuntillarlo por dos veces lo levanta, se lo llevan a tablas y allí le esperan hasta que cae. AVISO y silencio.
  • OLIVA SOTO: (Que sustituyó al inicialmente anunciado MANZANARES y que confirmó la alternativa, de vainilla y oro con cabos negros). Dos pinchazos arriba y estocada atravesada. Algunas palmas. Pinchazo sin soltar, bajonazo trapero y dos descabellos. AVISO y silencio.


Tras el estreno de ayer de la Feria de Otoño (otro festejo más con novillos infumables que ya habían fracasado antes en esta plaza) organizada por esta desvergonzada empresa – y aprobada por el Centro de Asuntos Taurinos, con su flamante nuevo director gerente a la cabeza – la verdad es que el personal del “abono cautivo” no acudía hoy con alegría precisamente. Sobre todo al ver que se había sustituído a un torero de los que más cobran actualmente por otro de Camas, baratito, con el cuento de que “es un chaval con calidad, de corte artista, prometedor y hay que dar oportunidad a que se vean caras nuevas”. Así nos lo querían vender, pues “el negocio es el negocio” ¿verdad, Choperitas?

Pero lo curioso es que desde que se pusieron a la venta los abonos de Otoño, los aficionados estábamos con la mosca tras la oreja, pues nos habían anunciado a José María Manzanares como el principal atractivo del mismo (al haberse caído de los carteles de San Isidro) y algunos sospechábamos que su salud, en este caso su mano, no se iba a poder recuperar a tiempo tras otra intervención quirúrgica. Y más al conocer que se había vuelto a lesionar al probarse. La noticia se conocía casi dos días antes de esta corrida pero la empresa no la hizo oficial hasta la misma mañana del festejo, con lo que muchos abonados se enteraron de la sustitución al llegar a las puertas de la plaza. Y ya que estaban allí pues…se quedaban. Así la devolución de entradas se minimizaba ¡Todo sea por la pasta! ¿verdad, Choperitas? Y el Centro de Asuntos Taurinos callado, quietecito, como siempre, defendiendo a los aficionados ¿verdad? En cuanto a la corrida, ha sido una verdadera tortura. Todo un muestrario de medio-toros, de los que tanto gustan a las figuras, en definitiva una vacada de moda, aunque no para los aficionados de Las Ventas. Lo único bueno es que terminó rápido. Del mal, el menos.

Durante todo el verano se nos ha estado vendiendo por los medios de comunicación la recuperación de El Cid para la causa. Evidentemente ya no está en el fondo del bache pero aún necesita “lavar” su cerebro para escapar y olvidar completamente todas las desgracias extra-taurinas que en los últimos tiempos ha debido soportar y que para muchos de nosotros han sido la verdadera causa de su cuesta abajo. Estamos seguros de que no se le ha podido olvidar torear, pero para salir a una plaza y enfrentarse a un toro es necesario no tener la cabeza en otro sitio, algo que al parecer no ocurría últimamente. Y hemos dicho de pasada algo importante de este gran torero: enfrentarse a un toro, pero a un toro de verdad, es decir, lo que le ha dado el cartel que aún tiene en Madrid. Eso es lo que debe hacer Manuel, volver de nuevo a contratarse con ganaderías que le exijan tener que sacar toda su torería y recursos para enfrentarlas y vencerlas y olvidarse de todo lo demás. Con los medio-toros mansos y descastados de hoy su toreo, el que nos enamoró, es una misión imposible. Al menos en Las Ventas. No se llegó a acoplar con ninguno de su lote. Puede que por ahí, con estos animalejos, llegue incluso a triunfar e indultarlos, pero Madrid le ha visto cómo y con qué y no puede dejar de comparar. Ya no es “la novia de Las Ventas” pero aún está a tiempo de recuperar el cariño y el respeto que le sigue teniendo la afición venteña. La prueba es que se silenció su actuación, cuando a otros seguro que la bronca hubiese sido de escándalo. Él verá cuál quiere que sea su futuro en esta plaza. Sólo de él depende. Y su cartel se puede llegar a acabar, como la paciencia de los aficionados madrileños.

Alejandro Talavante lleva una temporada de lo más irregular pero sobre todo está fatal con los aceros, tirando por la borda muchos posibles triunfos. Era el convidado de piedra del cartel inicial de la corrida pero resulta que a la postre fue el único que dió la cara de verdad, especialmente con su primero, al que se llevó a los medios para quedarse como una estatua, muy vertical y pasárselo cerquísima, lo que creó la emoción del riesgo y levantó las únicas ovaciones de la tarde. Nos recordó a aquel torero que estuvo modelando Corbacho al estilo de José Tomás en sus comienzos, pero ya se sabe que las copias nunca son buenas. Y más tras abandonar a su “creador”, pues desde entonces, con diferentes apoderamientos, se ha ido sumiendo en la cuesta abajo cada vez más. Terminó su labor con el tercero de la tarde con unas ceñidísimas bernardinas cambiadas (algunos ya las llamamos talavantinas, pues cita con la muleta a la espalda por un lado y cambia el recorrido del toro, dándole salida por el lado contrario a mitad de su arrancada, con el riesgo inherente a tal cambio). En una de ellas el toro le hirió en la mano levemente, pero todo lo echó por tierra con su mal manejo de los aceros. Una vez más. El otro, lidiado en el último lugar de la corrida, era otro manso descastado de libro con el que nunca se acopló.

Completaba la terna el confirmante camero Oliva Soto, que tuvo la fortuna (o la desgracia, según se mire) de sortear para su confirmación el único ejemplar potable de la tarde, el que hizo primero. Y comenzó bien, animado y despertando ilusión en los tendidos, pero creemos que según iba avanzando la faena sus carencias técnicas y limitaciones artísticas se fueron poniendo en evidencia hasta terminar desbordado por la casta del bicho y hecho un verdadero lío. El segundo de su lote, que se lidió en quinto lugar porque Talavante estaba en la enfermería, era un manso descastado y medio inválido, de imposible lucimiento. Tal vez sus mentores se hayan precipitado en su confirmación, pues si esperaban que les tocase la lotería, cosa difícil en el panorama actual, se equivocaron. De todas formas creemos que es un torero al que debemos seguir esperando, pues su evolución con el paso del tiempo puede ser muy interesante, si le respetan los toros. Es diferente, tiene pellizco y valor el justo de los de corte artístico, pero hay que comprobar su evolución técnica, que esperemos que no sea hacia la de los “pegapases” actuales, los mandones del escalafón ¡Por favor, no!

Así pues, la corrida fue insufrible, un tostonazo. Si algún joven o “guiri” acudió a Las Ventas a aficionarse a este espectáculo seguro que no vuelve más. Así se echa de las plazas a la gente y así está la fiesta, señores, para el arrastre. Todos son culpables y no los busquen entre los antitaurinos sino entre los propios vividores de esto. Otra corrida más para olvidar y para matar la poca afición que nos pueda quedar a algunos (pocos) aficionados.

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