D. Juan Ignacio Pérez Tabernero. Ganadero

Visitó La Asociación El Toro de Madrid un ganadero con raíces profundas en el mundo del bravo. Cualquiera de su extensa familia podía haber ocupado el sillón de invitados de nuestras tertulias y haber llenado de recuerdos las mentes ávidas de los asistentes de detalles relacionados con el mundo del toro y su entorno, pero hoy le tocó el turno a Juan Ignacio Pérez-Tabernero, hijo de José Mari Pérez-Tabernero y nieto del célebre ganadero Antonio Pérez-Tabernero, de San Fernando (creador de la famosa ganadería denominada los “AP”) y de María Mateo Montalvo.

Le tocaría a Gonzalo abrir la tertulia para presentar al invitado, para lo cual llevó a cabo una brevísima introducción sobre el origen de la ganadería de su abuela paterna doña María Mateo Montalvo, con el propósito de ceder la palabra a Juan Ignacio, para que fuera éste el que siguiera con la exposición. Comentó que la ganadería de la familia Pérez Tabernero Montalvo, comenzó con raíz Jijona y Miura. Su abuela María Mateo Montalvo hizo de su ganadería dos particiones, una de las cuales la compraría Joaquín Murillo Pizarro y con el paso del tiempo derivará en el torero José Miguel Arroyo “Joselito”, dejando claro que los antecesores fueron eliminando toda reminiscencia de la sangre original.

No sigue nuestro invitado la línea iniciada por Gonzalo, sino que decide hacer un paréntesis en su exposición para no dejar en el olvido, una vez más, la labor que llevan a cabo las personas dedicadas a la cría del toro bravo y que siempre quedan en el anonimato, aunque hayan dejado profunda huella. Hace un breve recordatorio al personal que ha pasado por su ganadería y los que actualmente se encuentran llevando a cabo las funciones en sus fincas, dotadas de 1500 Ha, las cuales aparte del ganado bravo se dedican a la cría de ganado de carne y porcino en las tres fincas que posee, Linejo, Calzadilla de Mendigos y Continos. A un antecesor suyo le llamaban el Cojo de Continos. Su ganadería, heredada de su padre, fue formada por su abuelo al comprar en 1.925 ganado de Vicente Martínez, en concreto a Pedro Fernández Martínez, agregándole posteriormente un 25 % de su encaste, Joaquín Murube, en la línea del portugués Luis da Gama, poniéndola a nombre de su esposa María Montalvo, manteniendo hasta la fecha los dos encastes por separado, Martínez y Murube cruzado con Domecq en la línea de Luis Algarra, Jandilla, Daniel Ruiz y Zalduendo. Según le comenta Gonzalo, Montalvo también tiene sangre de El Raboso, ganadería salmantina de Matías Bernardos. La duda que quedó en la memoria de este humilde aspirante a aficionado fue, si era procedente de Santa Coloma, línea de Paco Coquilla o de Domecq, línea María Antonia Fonseca, aunque de ambas me doy por satisfecho, ya que lo de Fonseca procedía de lo bueno de Juan Pedro Domecq. En 1.979 Juan Mari Pérez Tabernero compra a Francisco Hernández Palomares su ganadería, con hierro incluido y la pone a nombre de sus hijas, con el nombre de “Balborraz”. Esta ganadería fue vendida en 1986 a Diesel Española, que la anunció a nombre de Concha Navarro. En la actualidad se anuncia con el nombre de Miranda de Pericalvo.

En 1.980, por problemas de afeitado, fueron propuestos para sanción los ganaderos, Baltasar Iban, Carlos Núñez, Juan Mari Pérez Tabernero y Salvador y Antonio Gavira. El caso de su padre en concreto fue detectado en una corrida celebrada en Vinaroz, en la que actuaba Manuel Benítez, “El Cordobés”. Según comenta el ganadero fue motivado por una pregunta del senador del PSOE, Juan Antonio Arévalo, relacionado con el artículo 134 del Reglamento Taurino del Ministerio del Interior. Influido por los motivos de afeitado, Juan María Pérez-Tabernero cede la ganadería a sus hijos.

Eugenio Marín, esposo de Mercedes Pérez-Tabernero, médico de profesión, hereda también ganado de Juan María Pérez-Tabernero. Una anécdota referida a este señor se cuela en la conversación. Este tío político de nuestro invitado fue el que asistió en el parto a su madre en su nacimiento. Su abuelo, Antonio Pérez de San Fernando, creyó conveniente que el niño naciera en una cesta con paja, ya que de esta manera ayudaría a sus genes a que el niño saliera ganadero, como así fue.

Nuestro invitado es partidario de que de la consanguinidad deriva la escasez de fuerzas en los toros y como los toros de Montalvo tenían muy buena “pinta”, ya que estaban muy bien alimentados, refrescó la ganadería con sementales procedentes de Jandilla y de Concha Navarro, también en la línea de Domecq.

Antes de aburrir a la concurrencia con datos de su ganadería, decide intercalar algún detalle al margen y comenta que mantiene muy buenas relaciones con el torero y actual comentarista de Canal Plus Manuel Caballero, del cual añade que es un autentico bromista hasta tal extremo que le ha llegado a gastar alguna broma pesada, simulando la voz de alguna persona relacionada con el mundo taurino, como puede ser la recogida de algún premio en algún pueblo, en fin, que es el tributo que tiene que pagar por la amistad bien interpretada con este Caballero. Y nunca mejor dicho.

De su abuelo Antonio Pérez comenta que poseía el hierro de Sierragrande y que regaló a su hermana Mercedes parte de esa ganadería. Guarda muy buenos recuerdos de él, ya que convivieron durante su infancia, tanto el cómo sus hermanos, en la finca de San Fernando. Comenta que su abuelo paterno era un buen tratante, del cual narra alguna historia curiosa relacionada con la venta de ganado porcino. Al parecer tenía una habitación alquilada durante todo el año en el hotel Palace, la 213, y tenía contratado con la empresa del hotel que el precio que le pagaba por el alquiler estaba relacionado con el precio de los corderos, si éste subía pagaba, si era lo contrario les pagaba menos. Un auténtico tratante según expresó su nieto.Sin embargo, su abuelo materno era menos flexible y la rigidez en su vida era el caballo de batalla, y claro, eso en un niño marcaría mucho su vida. Aunque tenía problemas con la vista, aún sigue preguntándose cómo se las arreglaba para montar a caballo y no tener ningún accidente en su vida.

Narra sus experiencias cuando de joven acompañaba a los vaqueros de su casa en las labores de la trashumancia de las vacas en invierno en busca de mejores pastos a Extremadura, teniendo que dormir en la pensión de las “estrellas” y hacer relevos cada 2 horas para vigilar el ganado de noche. No hay mejor forma de valorar la vida que llevar a cabo funciones de este tipo.

De la finca de San Fernando se marcharon a la de Linejo, en el término de Matilla de los Caños, Salamanca, que es donde pasta la ganadería de Montalvo, propiedad de la familia. En cuanto a su vida de torero, participó en muchos festivales en los años 90, pero nunca se vistió de luces.

Respecto a la oferta y la demanda de ganado bravo, hay un desacuerdo entre ambas y como consecuencia los precios de las corridas bajan. Excepto algunas ganaderías, la mayoría están a la baja, ya que en la actualidad hay un exceso de toros. En cuanto desaparezcan las subvenciones a las ganaderías de bravo, muchas de ellas tendrán que cerrar las puertas de sus fincas. Comenta que hay muchos empresarios que se hacen ganaderos con el propósito de obtener publicidad a través de la fiesta, pero sin preocuparse en absoluto de sus problemas, solo con el fin de aprovecharse de ella. En la actualidad en la fiesta hay muy pocos empresarios y éstos son los que imponen sus reglas, ya que a la vez son los apoderados de las figuras y muchos de ellos ganaderos. A los nuevos se le exigen una serie de condiciones que la mayoría no pueden cumplir. Ya se sabe, el que está arriba manda y los demás a obedecer.

En el turno de preguntas, comenta que a su abuelo Antonio no le gustaba el toro de Santa Coloma, por este motivo llevó a cabo un cambio de rumbo del que tomó su hermano Graciliano en la elección del ganado para su ganadería. Con ello buscó un toro más suave y a la vez voluminoso lo que le permitió lidiar bastantes corridas sin tener problemas con el trapío. Por este motivo tuvo problemas con Antonio Bienvenida y Luis Miguel Dominguín, ya que estos trataron de hacerle un boicot a su ganadería. Al parecer Luis Miguel Dominguín se atrevió a decir: “Que mal ganadero eres”. A lo que le respondió Antonio Pérez-Tabernero: “Yo no te he dicho lo mal torero que eres. Viva la elegancia”.

En cuanto a lo expuesto anteriormente sobre la ganadería de Balborraz, comenta que este hierro cuando lo compró su padre no tenía vacas y que se lo vendió a un señor de Puerto Rico con vacas de Concha Navarro. Aquí hay una diferencia sobre lo expuesto antes por Gonzalo. Esperemos solucionarlo sacando información de otros lugares.

Su actual ganadería formada en la línea de AP y lo procedente de Martínez refrescado por el toro Diano de Ibarra, lo marca con el mismo hierro, el de los dos círculos concéntricos, con lo cual hay corridas que lidia ganado de los dos encastes, creando en los representantes de los toreros la desconfianza, ya que desconocen lo que le tocará lidiar a su torero. Lo que sale berrendo tiene que lidiarlo como erales ya que los toreros no quieren torearlo. Así está la ganadería humana formada por los toreros. El hierro también tiene su historia ya que tuvo problemas con Javier Molina cuando eligieron la estrella como hierro de su ganadería. Los dos círculos concéntricos vienen como consecuencia de los que se pintan en los ruedos.

Salen a relucir las fundas y a la pregunta si es partidario de ellas responde con un categórico ¡Sí! Considera que con ellas se evitan muchos accidentes en los toros y permite que salgan más íntegros (?). Las fundas se las quita 15 días antes de embarcarlos para la plaza, pero tienen problemas, ya que el toro no olvida lo que le hacen y cuando lo vuelven a meter en el mueco se resiste a ello. Cree que las fundas no influyen en que los toros se escobillen los pitones contra el peto de los caballos, pues las fundas que él pone dejan que el aire pase por el interior. Hace cinco años compró una punta de vacas a Moura, de procedencia Murube y está haciendo pruebas con este ganado y el antiguo de Montalvo. También ha cruzado un semental de Daniel Ruiz con vacas que proceden de Martínez. Su parada de cabestros es de Miura. Las vacas bravas las tiene con cencerros y tienen la norma que cuando hay un fallecimiento en la familia o de algún empleado se los quitan durante un año “silencioso”. El torero Miguelín pasaba en su casa grandes temporadas y escribía con mucha dificultad y cuando le escribía a su novia lo hacía en papel higiénico y no le importaba que lo hiciesen otros.

En cuanto a David Mora, nos dijo que le han “tocado” ya varios empresarios, pero él ha comentado que prefiere seguir con el mismo de ahora, con Antonio Tejero.

Habló también de las “vacas durmientes”, un tema de actualidad dado el sobrante de ganado que hay en la dehesas. Esto viene como consecuencia de que por cada vaca se paga un impuesto y si la das de baja temporalmente, dejas de pagar. Sobre el desastre de su corrida de Palencia de 2011, nos comentó que fue muy raro lo que pasó. Hubo un toro que se murió durante la lidia. Quisieron llevar a cabo una investigación a través de sus veterinarios, pero no consiguieron las vísceras de los animales para analizarlas. Habían desaparecido ¿Quién las hizo desaparecer? Se supone que el culpable, pero nunca se supo. Así es la fiesta. ¿Qué harían los taurinos en esta plaza? Nunca lo sabremos. Pero el caso es que siempre salen impunes.

Con esto y los comentarios que se vertieron sobre el comportamiento de la corrida que lidió en Las Ventas el pasado 15 de agosto, donde Rosco apuntó que posiblemente habíamos visto el mejor toro de toda la temporada de Madrid, se cerraría la inauguración de las tertulias 2011-2012 de La Asociación El Toro de Madrid.

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