D. Agustín Díaz Yanes. Director y guionista de cine y aficionado

Hoy la cultura ha entrado por la puerta grande a nuestra sala de tertulias. Nos ha acompañado Agustín Díaz Yanes, escritor, director de cine, guionista y hasta hace poco Presidente de la Asociación de Autores Literarios de Medios Audiovisuales. Anteriormente y antes de definirse por una profesión estudió Filosofía y Letras y posteriormente Historia. Pero, aunque a muchos de los asistentes, si les dieran a elegir, no sabrían escoger el tema a debatir, si cine o toros, para extraer de la base de este intelectual sus conocimientos, diremos que su presencia en este coloquio es originada por su gran afición al mundo de los toros, del cual es un verdadero enamorado y por ende, ha vivido la fiesta por dentro, ya que su padre, Agustín Díaz “Michelin”, fue banderillero de postín y estuvo a las órdenes de destacados matadores, desde el año 1.940 hasta 1.965, en el que se retiró.

Su rostro denotaba la evocación de recuerdos de su padre, relacionados con el mundo taurino de su época, aunque argumentó de forma cariñosa que nunca lo vió con frecuencia, debido a sus continuos viajes por las plazas de la geografía española y América. Salieron a relucir comentarios de sus reuniones con matadores en su domicilio del barrio de Salamanca. Asistían entre otros, Antonio Ordoñez, Paco Camino, Gregorio Sánchez… Este último fue uno de los toreros que más le impresionó. También llegó a conocer personalmente a César Girón, en el conocido bar Trébol, en la avenida de Felipe II. También llegó a conocer a Curro Vázquez y a Antoñete, a éste ya en su etapa decadente, cuando se decía en el mundillo taurino: ” tienes menos dinero que Antoñete para tabaco”. No obstante, aseguró sentir una gran admiración por el torero madrileño. Le oyó decir a su padre en cierta ocasión que era la mejor mano izquierda que existía en aquella época toreando. Sintió mucho su reciente fallecimiento. Calificó a los toreros como los últimos hombres libres y los tíos más raros de la tierra.

Destacó igualmente la personalidad de los coletas de antaño. Eran personas de pocas palabras, pero cuando emitían un juicio lo hacían con profundos conocimientos de su profesión. Como muestra de su exposición, narró la faena del torero Paco Camino en la feria de San Isidro de 1.975, a un sobrero de la ganadería de El Jaral de la Mira. Asistió a esta corrida con su padre y éste le adelantó, con sus comentarios, lo que después sucedió en el ruedo con una clarividencia de autentico profesional, ya que aunque la mayoría creían que no haría nada, su padre dijo que “iba a armar el taco”, como así sucedió. Como argumento a los cambios que se han venido produciendo en el toreo, comparó a Joselito y Belmonte con Paco Camino y El Viti, para lo cual dijo que para los dos primeros, estos últimos serían unos frívolos del toreo. Hizo hincapié en su reiteración: Hoy no ocurre lo mismo, y los motivos que expuso es que la vida ha cambiado y eso hace que la fiesta haya evolucionado también y principalmente el toro.

El ganado que se lidia en estos tiempos no es como el de antes. El toro de esa época y anteriores, aunque era algo mas terciado, era mucho más exigente con los toreros y no admitía trucos y los que se mantenían en el escalafón era porque valían para esa profesión. En esa época los toreros toreaban toros de cualquier encaste y no se pueden comparar el número de cornadas que recibían los toreros antaño y las pocas que reciben hoy. Antes, el que no sabía torear de capote no podía ser torero y hoy esta suerte está prácticamente desaparecida. Salvo Morante de la Puebla y alguno más del escalafón nadie interpreta el toreo con el capote como lo hacían antiguamente. Antes de la vuelta de Antoñete y Manolo Vázquez, a principio de los años ochenta, el toreo se había convertido en algo anodino.

Lo que más ha marcado ambas épocas ha sido que en la actualidad no hay emoción en los ruedos y este hecho lo da el toro, perdiéndose casi por completo la casta en la cabaña brava en general. Hoy sólo se miden las faenas de los toreros en el manejo de la muleta y las orejas que cortan, sin importar lo más mínimo todo lo demás. Por este motivo cree que la primera parte de la lidia es aburridísima y desde que Santiago Martín “El Viti” impuso que el toro se fijara en el burladero de la segunda suerte antes de que entre al caballo, aumentó el número de capotazos que reciben los toros, creando con ellos unos tiempos muertos en la lidia que prácticamente la hacen insoportable.

A su entender, tanto el cine como la fiesta de los toros, es demasiado previsible, debido a que el toro se ha descafeinado demasiado, dejando al aficionado un poco frío. Considera que es el manierismo de la fiesta. También se han perdido las gestas que antiguamente llevaban a cabo los toreros que mandaban en el escalafón. Hoy no existen prácticamente y sus actuaciones se limitan a torear ganado procedente del monoencaste, es decir, de Domecq y los distintos “derivados”. Comentó que por cambiar han cambiado hasta los engaños. Antes eran más pequeños, sin embargo hoy han aumentado tanto los tamaños de la capa y la muleta que casi es imposible torear a la verónica y con la muleta, ejecutar los pases para dentro.

En otro orden de cosas, hizo un balance de la situación de la fiesta y expuso que tanto los intelectuales como las cadenas de televisión le han dado la espalda, ya que dicen que los toros se defienden solos. Él, como director de cine, siempre ha hecho en sus películas un guiño a los toros. Como anécdota dijo que en la película de Alatriste, Curro Vázquez le dio clases al actor Vigo Mortensen, para que aprendiera a darle a su capa un aire torero en la escena en la que se dirigía a entrevistarse con el Conde Duque de Olivares.

Como es normal, salió a relucir el cine y su relación con la fiesta nacional. Es de los que piensan que la mejor película que se ha hecho sobre este tema es “Torero”, interpretada por el mexicano Luis Procuna y dirigida por Carlos Velo en 1.956. Sobre la película “Belmonte”, dirigida por Juan Sebastián Bollaín y en la que nuestro invitado escribió el guión rápidamente, comentó que fue un proyecto disparatado, ya que no se contó con el presupuesto adecuado y como consecuencia de ello los medios empleados en el rodaje no se ajustaron a la época tratada. Sin embargo alabó la interpretación del actor Achero Mañas. No siente ningún interés en hacer cine relacionado con la fiesta, ya que considera que las corridas de toros exigen verlas en directo, bien en la plaza o a través de TV.

En cuanto al trato que actualmente recibe la fiesta en la televisión, resaltó que está muy complicado que cambien de postura, ya que después de los recursos invertidos por Canal Plus en su canal temático, Víctor Santamaría ha puesto muy difícil la competencia en las demás televisiones. Está de acuerdo en que el tema de los toros debe estar en un canal de pago, ya que en abierto no serían competitivos. Debido a la poca información taurina que se emite por las distintas cadenas, tanto públicas como privadas, se está creando una generación vacía en cuanto a la creación de aficionados a este espectáculo pero es que, al parecer, los gestores de estas cadenas están intratables cuando se intenta poner sobre la mesa de negociación algún cambio al respecto, aunque sea un espectáculo que no deja indiferente a las personas que asisten a la plaza por primera vez. En cuanto al trato recibido en Cataluña a la fiesta, este hecho está haciendo reflexionar a los gestores de este mundillo. Lo que el aficionado desconoce es en qué dirección están reflexionando.

Salieron a relucir las faenas de las fue testigo y que le marcaron como aficionado. Recuerda una de Victoriano Valencia a un toro del Conde la Corte, la de Antoñete al toro blanco “Atrevido”, de Osborne y la mencionada de Paco Camino al sobrero del Jaral de la Mira.

También consideró que la fiesta está en este momento en decadencia, posiblemente sufriendo los estragos de la crisis. La disminución de público asistente a los cosos es evidente y lo ha podido comprobar en distintas plazas, como Bilbao, Sevilla, Zaragoza y Vitoria. Para que no siga decayendo es necesario que todos colaboren, empresarios, toreros, ganaderos…Hay que cambiar el modelo de gestión. Actualmente no se publicitan las corridas de toros, tal como lo hace el cine y los aficionados se sienten cautivos de su afición, ya que los gestores no piensan en facilitar los medios para la compra de localidades y sobre todo los abonos de las ferias. Es totalmente inaceptable en los tiempos que corren que para sacar el abono de S. Isidro los abonados tengan que estar tres o cuatro horas haciendo cola delante de las taquillas.

Se ha declarado partidario del toro más terciado, pero más encastado. Seguro que algún torero se echaría a temblar si se llevara a cabo esta propuesta. Considera al mundo del toro muy arraigado en todos las componentes de la cultura, ya sea pintura, literatura, moda, etc., pero ningún artista se compromete con la fiesta, incluidos los toreros, ya que en las recogidas de firmas, que se han llevado a cabo por la prohibición en Cataluña de las corridas de toros, se han inhibido, dando la impresión que no ése no era su problema. Ya veremos cuando pinten bastos si siguen en la misma postura, apostilló.

En cuanto a la prensa escrita, consideró que se ha quedado obsoleta y se encuentra en proceso de cambio, considerando que el papel escrito está en decadencia y deben cambiar los métodos de comunicación.

De esta manera llegaron las diez de la noche, casi sin darnos cuenta y había que plegar la tertulia, para lo cual solo nos quedaba agradecer la visita de nuestro invitado con unas sinceras, “gracias Tano”.

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