Don Lucas Carrasco Romero, ganadero de la ganadería de Ana Romero

Nos ha visitado hoy don Lucas Carrasco Romero, un ganadero modesto y de corta camada, pero que sueña con conseguir que los toreros punteros estimen a su ganadería con la misma afición que él la siente. De momento tiene que contentarse con que su ganado sea de la predilección de los aficionados. Comentó durante la tertulia que el único torero del denominado G-10 que torea sus toros es El Juli, al cual considera un amante de su profesión; los demás, y pone como máximo exponente a José María Manzanares, se alejan de ella y otros, refiriéndose a los más jóvenes, no saben ni que existe. Hablamos de esta vacada del encaste Santa Coloma, del que nuestro invitado se considera un verdadero apasionado. Hubo otros tiempos en que los toreros toreaban ganado de diversas procedencias, otros lo hacían aprovechando el buen momento de alguna ganadería, sin importarles su origen, pero hoy no ocurre así. Un miembro de La Asociación definió a este encaste como necesario para alcanzar “El Máster del toreo” y añadió que tendría que existir una ley para que ningún torero pudiera evitar enfrentarse a este ganado antes de poder catalogarlo como “figura del toreo”.

Comenzó su disertación con palabras de agradecimiento a su mayoral, Francisco Gómez, ya que lo considera el alma de la ganadería, a la cual dedica los 365 días del año (y a veces incluidas sus noches). Mostró señales de pesadumbre al comentar que ha tenido que enviar en algunas ocasiones al matadero ganado por falta de compradores, puesto que el negocio de la cría del toro bravo está pasando por horas muy bajas y ser ganadero es una labor muy dura y en muchas ocasiones ingrata pero, aunque las dificultades son grandes, piensa seguir luchando por el mantenimiento de este encaste.

Continúa explicando que es nuestro invitado la segunda generación de ganaderos en su familia, ya que sus padres, Fernando Carrasco y Ana Romero, fueron los creadores de esta ganadería al comprar en 1.958 a Antonio Pérez López de Tejada el lote que le correspondió por herencia de su padre Arturo Pérez Fernández, cuya procedencia era Vistahermosa en la línea de Antonio Adalid y Taviel de Andrade, después de pasar por distintos propietarios. Sus padres se dedicaban a la cría de ganado porcino entre otros y antes de esta compra adquirieron ganado de procedencia Núñez, pero esta compra no se adaptó a sus necesidades y a lo que iban buscando. Destacó nuestro invitado que la verdadera aficionada de siempre ha sido y sigue siéndolo su madre, doña Ana Romero y que después de adquirir esta punta de ganado lo eliminaron todo y compraron en 1959 reses (sobre todo hembras) procedentes de Santa Coloma, en la línea ibarreña de Graciliano Pérez-Tabernero, a través de su hermano Alipio Pérez-Tabernero y machos de Joaquín Buendía, con el cual les unió desde siempre una gran amistad. Lo procedente de Buendía tenía sangre de Saltillo y de Ibarra, con lo cual es una de los pocas ganaderías de Santa Coloma que tiene sangre de las tres procedencias, Ibarra, Graciliano y Saltillo. Comentó también que la razón de que la ganadería se anunciara a nombre de su madre fue simplemente un detalle de su padre hacia su esposa, debido a la gran afición que ella profesaba a la fiesta taurina.

Siguió explicando que lo que compraron a Alipio Pérez-Tabernero tenía poco trapío, debido a que la Guerra Civil mermó mucho la cabaña brava en general y después, durante la posguerra, los taurinos impusieron el toro pequeño y en muchas ocasiones el utrero; este hecho le vino muy bien a Buendía, ya que el toro de Santa Coloma, como todos conocemos, es corto de hechuras. También el ganado adquirido venía muy suavizado, hecho que ya le había puesto en antecedentes el ganadero. Con el fin de darle un toque de picante e intentar mejorar en parte el trapío, aprovechó su padre la amistad que le unía con Joaquín Buendía y refrescó lo de Alipio con sementales que Buendía les cedía para la reproducción, asesorándole éste también en la selección del ganado en los tentaderos, ya que para ellos en sus inicios era algo totalmente desconocido. Esta relación entre ambos produjo también que el ganadero sevillano le vendiera un semental y le regalara otro, el cual estuvo padreando en su ganadería y en la de Alipio Pérez-Tabernero. Esta relación de amistad se mantuvo hasta 1.996, año en que D. Joaquín repartió la ganadería entre sus hijos. Con respecto a su ganadería actual comentó que tiene sangre ibarreña (de donde procede la suavidad) con gran parte de Saltillo y que las vacas son asaltilladas.

Se considera un ganadero marginado por las empresas, pero predilecto de la afición y dijo desconocer en la actualidad cómo reaccionarán los taurinos después del percance del torero Juan José Padilla en la última feria de Zaragoza, ante un toro de su ganadería. Sale a relucir el tema de la cantidad de indultos que se producen en la actualidad y al hilo de este hecho, comentó que en su ganadería se han indultado dos toros, uno de nombre Marquito, indultado por Ortega Cano en Granada, el cual estuvo padreando durante varios años. El segundo fue Terciadito, indultado por Enrique Ponce en Xátiva, pero como no fue un toro del gusto de su padre ordenó que lo apuntillaran en los corrales de la misma plaza. Los argumentos de su padre fueron que embestía a media altura y no humillaba, comportamiento típico de esta ganadería. A este comportamiento su padre le llamaba “fragueo”, en memoria de político recientemente fallecido Manuel Fraga, ya que relacionaba una costumbre que tenía este político/profesor de hablar a las personas mirando por encima con lo que hacían en concreto durante la lidia las reses santacolomeñas.

En la actualidad está lidiando de cuatro a seis corridas por temporada y su mercado se limita a Vascongadas, Navarra, Pamplona, alguna vez en el Levante y sobre todo Francia, resaltando que en las plazas de Andalucía sólo se lidia ganado de Domecq en sus distintas variantes y que la única plaza que suele anunciar ganado distinto del denominado “comercial” es Sevilla, al parecer porque les obligan a ello.

Sale a relucir el fenotipo del encaste de Santa Coloma, para lo cual comentó que este tipo de toro lo considera bien rematado y muy expresivo, resaltando al toro Guitarrero (de Hernández Plá), lidiado en el 2002 en Las Ventas. Según comentarios de los que presenciaron su lidia, fue un toro que causó mucho respeto, incluso en los tendidos. En cuanto a las críticas recibidas por algunos sectores de la prensa especializada en la tarde de la cogida de Juan José Padilla en la última feria de Zaragoza, comentó que el torero Manuel Caballero le pidió disculpas tras sus despectivos comentarios vertidos sobre su ganadería como comentarista de Canal Plus la tarde del percance. Está muy bien pedir disculpas, decimos nosotros, pero el mal partidista ya estaba hecho. Refiriéndose al ganado lidiado en esa tarde, comentó que la corrida fue de las que suelen pedir el “carnet de torero” a quienes se ponen delante de ella y al parecer ningún torero lo mostró, pues tras el percance casi nadie habló del conjunto de la corrida. En conversaciones mantenidas posteriormente con el torero Juan José Padilla, éste reconoció que fue él mismo quien cometió algunos errores durante la lidia del toro que lo empitonó. Terminó nuestro invitado diciendo que, bajo su criterio, Miguel Abellán no estuvo tampoco a la altura de las exigencias del ganado, aunque puede que debido a la impresión de la cogida de su compañero.

Nos dijo el invitado que actualmente tiene unas 120 vacas y dos sementales, ayudados éstos en la cubrición por algunos utreros que después lidia y claro, con este tipo de ganado no tiene muchas alternativas de refresco… La base de su selección en los tentaderos la fundamenta en el comportamiento de las vacas con el picador, seleccionando las que tienen buena nota con el caballo y un comportamiento alto con la muleta. El tentadero suelen realizarlo en verano y por este motivo es difícil que alguna figura acuda a tentar a su casa, ya que son fechas muy comprometidas para los toreros. También algún tertuliano se atrevió a dar su opinión respecto a la selección y comentó que “las vacas de Santa Coloma nacen ya tentadas”, pues su porcentaje de aprobados es mucho más alto que en otros encastes. Desde luego es una opinión tan respetable como cualquier otra.

Sobre la inseminación artificial, comentó que en su ganadería no ha dado resultado, pues lo hizo una vez y de una veintena de vacas sólo quedaron dos preñadas y eso que trajeron un especialista del otro lado del charco. En América son unos verdaderos expertos, debido a las necesidades que tienen muchas ganaderías de refrescar su ganado y por motivos económicos les sale mejor utilizar este método que enviar sementales desde España.

Nos anunció también la primicia de que actualmente está manteniendo conversaciones con la empresa para venir a Madrid en el próximo San Isidro, aunque para su ganadería esta plaza es muy exigente debido a su corta camada. Los aficionados le piden que lo intente y a la mayoría nos encantaría que así fuera. Como aficionado comentó que cuando era joven y vino a estudiar a Madrid consiguió a través de Manolo Cano dos abonos en el tendido bajo del siete y quedó impresionado sobre los conocimientos sobre toros que tenían los espectadores que le rodeaban, considerando que la importancia está en lo que ocurra en el ruedo, que en Madrid el concepto de los aficionados está muy definido, aunque exista entre ellos gran disparidad de criterios en cuanto a la presentación del toro, a lo cual algún tertuliano aclaró que en Las Ventas lo único que la afición exige es trapío, no kilos. Alabaría don Lucas también a la afición francesa, por su seriedad y porque valoran mucho todos los tercios. Comparándola con la española, añadió que en nuestras plazas se está limitando la valoración de los toreros exclusivamente a la faena de muleta, no importando en absoluto su comportamiento durante los demás tercios y eso, lógicamente, va en detrimento de la fiesta, sobre todo porque se está perdiendo tanto el toreo de capote como la suerte de varas e incluso los quites.

En cuanto a las fundas, nos explicó que sólo ha llevado a cabo algunas pruebas en su ganadería, pero tiene el problema de que este encaste se orienta rápidamente, se acuerda de todo lo que le hacen y como consecuencia de ello le da muchos problemas por las operaciones que hay que realizar con ellos para poder hacer la operación de la colocación de las fundas. Por este motivo no es partidario de ellas, pues sólo lo ha hecho en unos pocos toros y en unos meses las destrozaban casi completamente, pues se pelean mucho y más de la mitad de los animales las habían perdido. Y además, debido a su inquietud, para realizar algunas operaciones (curas, vacunaciones, etc. ) les tiene previamente que administrar tranquilizantes.

Y así, charlando de esta manera tan grata, llegaron las diez de la noche y tuvimos que finalizar la tertulia, no sin antes agradecer la presencia del ganadero y desearle la mayor suerte en su trabajo. La fiesta le necesita y la afición también. Y ojalá esta temporada pueda tomar antigüedad en Las Ventas. Es nuestro mayor deseo y suponemos que también el suyo.

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