Dña. Carolina Fraile Cascón y D. Juan Luis Fraile Cascón. Ganaderos

Carolina Fraile Cascón y Juan Luis Fraile Cascón. Representantes de las ganaderías de Juan Luis Fraile y de María Cascón respectivamente.

Visitaron esta tarde-noche la sede de la Asociación El Toro de Madrid dos jóvenes representantes de una estirpe ganadera que cumple con ellos ya tres generaciones. Me refiero a los hermanos Fraile Cascón, Juan Luis y Carolina, hijos de Juan Luis Fraile (ya fallecido) y de María Cascón, propietarios y representantes a su vez de dos ganaderías, una de procedencia “Atanasio” (a nombre de su madre) y otra de Santa Coloma, en la línea de Graciliano Pérez-Tabernero, o que es lo mismo, de la rama “ibarreña” (a nombre de su padre) respectivamente. Tras unas breves intervenciones de los dos miembros de la Asociación en la mesa sobre las ganaderías que regentan nuestros invitados, tomarían la palabra éstos, principiando sus comentarios sobre el fallecimiento de su padre, Juan Luis Fraile Martín, producido un día antes del gran éxito de su ganadería en la feria de San Isidro del año 1.999.

Antes de entrar de lleno a hablar de sus toros hicieron un breve recorrido por las vacadas que poseen sus tíos Lorenzo (El Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto), Nicolás (Valdefresno y Fraile Mazas) y Moisés (El Pilar y Moisés Fraile) y la correspondiente a su madre, María Cascón, todas de procedencia “atanasio-lisardo” excepto la más moderna de El Pilar, que tiene otra procedencia, como se verá. Según explicaron nuestros contertulios, sus abuelos y su madre compraron para los cuatro hermanos la ganadería de El Puerto de San Lorenzo en 1.958. Cuando se hizo la división, a partir del año 1.982, Lorenzo y Nicolás Fraile siguieron juntos hasta 1.992, en que se separaron y Nicolás crea la de Valdefresno. También Moisés y Juan Luis compartieron ganadería durante algunos años, pero con el paso del tiempo, todos los hermanos terminaron independizados. El lote de la división que le correspondió al padre de nuestros invitados, Juan Luis Fraile, lo puso a nombre de su esposa, María Cascón, vacada que tomó antigüedad el año pasado, o sea en 2011. Cuando Moisés Fraile se separó de Juan Luis, fundó la ganadería de El Pilar, para lo cual compró en 1987 reses procedentes de Aldeanueva, propiedad de Matías Bernardos ”El Raboso” (línea Domecq Solís y María Antonia Fonseca y aunque esta ganadería era posiblemente lo más encastado de Domecq, al parecer estaba entonces en muy malas condiciones), manteniendo por separado esta ganadería de lo que recibió de sus padres. Por tanto, los cuatro hermanos: Juan Luis (en la de María Cascón), Lorenzo (tanto en la de Puerto de San Lorenzo como en La Ventana del Puerto), Nicolás (tanto en Valdefresno como en la de Hermanos Fraile-Mazas) y Moisés (en la que está a su propio nombre de Moisés Fraile) mantienen la línea Atanasio-Lisardo, aunque luego cada uno de ellos haya conseguido darle un toque personal a cada ganadería.

En lo que respecta a la línea “ibarreña” de Santa Coloma, éste fue el ganado adquirido por Juan Luis Fraile, concretamente uno de los lotes en que se dividió la ganadería procedente de Graciliano Pérez Tabernero, el de su viuda Natividad Nogales. La compra la llevó a cabo en unión de su hermano Nicolás. Una vez adquirida retentaron todo, quedándose sólo con 50 vacas y con ello crearon lo que se anunció desde entonces a nombre de Juan Luis Fraile. Lidiaron la primera corrida en Las Ventas en el año en 1.981, siendo empresario de la plaza Manolo Chopera. Juan Luis, al independizarse Nicolás, continuó con la misma morfología del encaste “graciliano”, pero consiguió darle más volumen a sus toros y sin pelos cárdenos.

Y esto es lo que representa hoy Carolina Fraile Cascón, con ayuda de su hermano Juan Luis. Uno de los principales problemas que tienen actualmente estos ganaderos es lo concerniente a la sanidad, ya que cada año se están viendo en la necesidad de sacrificar muchas vacas por no pasar las pruebas sanitarias impuestas por la Comunidad de Castila y León. En concreto, desde el año 99, llevan sacrificando una media de 25 vacas por año, debido sobre todo a la tuberculosis. Por este motivo, debido a la corta camada que poseen, esta ganadería puede correr el riesgo de desaparecer. Con el fin de evitar este hecho en gran medida, están llevando a cabo ovulaciones de vacas antes de sacrificarlas, pasando luego pruebas sanitarias para ver los becerros que pueden salvar. Esto les ha causado tantas bajas en su ganadería que han desaparecido reatas enteras. Por este motivo, en Francia tampoco pueden lidiar, ya que este país exige la carta verde y como cada año siguen apareciendo casos de vacas infectadas no pueden obtenerla. Casi todas las ganaderías de sangre Santa Coloma han sufrido esto en una u otra proporción por lo que el problema original está aún por determinar. Comentaron también nuestros invitados que algunos ganaderos, como Victorino Martín, estaban permitiendo que las vacas enfermas parieran antes de sacrificarlas y después criaban los añojos con vacas mansas de leche. Nosotros pensamos que, tal y como se está desarrollando la fiesta, a los únicos que nos interesa que no se pierdan la variedad de encastes en el campo bravo es a los aficionados y ya sólo nos queda el recurso de asistir a los festejos y manifestarnos contra todas las aberraciones que se están cometiendo con los animales que se lidian, porque los que tienen en su mano hacerlo no quieren ni oír hablar de ello y su único interés es que cierto tipo de encastes desaparezcan a la mayor brevedad posible.

Sin embargo, nuestros ganaderos invitados se consideran aún unos trabajadores del campo y lo único que les mueve a mantener su ganadería es el romanticismo, en recuerdo a su padre, ya que las figuras actuales solo quieren torear toros procedentes de Domecq, llegando al extremo que ya ni quieren torear tampoco lo de Atanasio. Los únicos que deberían poder exigir somos los que acudimos a las plazas pero debido al conformismo y al triunfalismo reinante, la mayoría asisten con el único objetivo de ver de cerca a los toreros de moda (más aún si son asiduos de las “revistas rosas”) y disfrutar viendo cómo les queda el traje de luces, sin importarles en absoluto lo que ocurre en el ruedo. Y así sus sueños se hacen realidad. Y eso sin sacar a colación el comportamiento de la autoridad, que también creemos que debería comprometerse algo más con la fiesta y no hacer casi siempre el Don Tancredo.

Una vez llevada a cabo la exposición de nuestros invitados comenzó la rueda de preguntas por parte de los aficionados asistentes con el único propósito de sonsacar a los ganaderos todo aquello que se pudiera, para poder ampliar el árbol genealógico de la fiesta que cada aficionado tiene en su mente. Y así se habló de que: “si a los gracilianos les llamaban los miuras de Salamanca” y de “la forma de tentar que tienen: si lo hacen a campo abierto o por reatas”. Sobre este punto apuntó Carolina Fraile que es partidaria de llevar a cabo una prueba exigente en el caballo, sobre todo para los sementales. Salen a relucir nombres de toros legendarios de esta ganadería, como Pensante, Espartaco o Sevillano y se afirma que aún quedan parientes lejanos de alguno de éstos en la vacada. Respecto a si esta ganadería ha tenido a lo largo de su historia sangre procedente de Joaquín Buendía, es negado por los ganaderos, diciendo que en su ganado nunca se ha dado el toro cárdeno, debido a su procedencia ibarreña. Salió el asunto de la consanguinidad y comentaron que su ganadería nunca había tenido problemas con ella.

También comentaron que su padre consideraba de vital importancia la alimentación del ganado, desde pequeños hasta que eran cuatreños y opinaba que las caídas de los toros tenían su origen en la falta de casta y de fuerza. Respecto a las posibilidades de refrescamiento de la vacada del hierro de J. L. Fraile, comentaron que hay muy pocas posibilidades de elección en la cabaña brava actual, ya que existen muy pocas ganaderías que procedan de la línea directa de Ibarra, como la suya. Se habló de lo que tenía Sebastián Palomo Linares que, al parecer, fue cruzado con Núñez y aunque dijeron que intentaron comprarles ganado, no había nada que mereciera la pena. También se habló de lo que tenía de graciliano el desaparecido crítico taurino Alfonso Navalón, pero al parecer esto procedía de Manuel Arranz y Ramón Sánchez Recio, que lo habían cruzado con ganado de Vicente Martínez, Conde de la Corte y Graciliano y que en la actualidad no queda ya nada de esto. Al parecer, la ganadería que más afinidad tiene con la suya es la actual de Mauricio Soler Escobar, pero a este ganadero le salieron dos toros castaños, lo que les hizo dudar sobre la pureza de su encaste, aunque comentan que a su padre también le salieron dos toros castaños alrededor de 1.975 ¿Una regresión genética o una falta de pureza? Quién sabe. Y sobre la posibilidad de cruzar su ganadería con lo de Joaquín Buendía dijeron que es un tema que han rechazado siempre, aunque comentan que Mauricio Soler Escobar sí hizo esta prueba, concretamente con un semental de San Martín, de la línea Coquilla y los productos salieron algo bastos de tipo, aunque resaltó Carolina que lo de Coquilla tiene poca cara y a ellos no les vale.

A través de las tientas intentan conseguir el toro encastado, el que guste al aficionado, pero no pueden exigir lo mismo a las dos ganaderías que regentan, ya que cada una tiene su peculiaridad. Salió a relucir la relación del propietario de la ganadería de Terrubias con su padre, sobre lo cual comentaron que es falso que este ganadero le comprara ganado a su padre, agregando que la única relación que hubo entre estos ganaderos es que Terrubias llevó a la finca de Juan Luis Fraile algunos sementales en la época del torero Dámaso Gómez, es decir por los años 73-74. Pero al final nos quedamos con la duda de los motivos de la visita de los toros de Terrubias a la finca de Cojos de Robliza que, por aquella época según los tratadistas, tenía ganado procedente de Vega-Villar.

Salen a relucir las figuras. Sobre ellos se abre una tertulia abierta sobre la cual vierten sus comentarios miembros de la Asociación, exponiendo que algunos de ellos han solicitado recientemente a los actuales empresarios de la plaza de Las Ventas una explicación de por qué no lidiaba en San Isidro el ganadero Joaquín Moreno Silva. Los empresarios se defendieron diciendo que esta ganadería representaba sólo a un bajo porcentaje del gusto que demanda el público de esta plaza. Sobran comentarios. Sale a relucir el torero Enrique Ponce y la corrida que lidió en Bilbao hace dos años de El Puerto de San Lorenzo, donde un toro encastado le sacó los pocos colores de torero que le quedan aún. Al hilo de este hecho un contertulio comentó: “Lo peor que le puede pasar a un ganadero es que un torero-figura se fije en su ganadería”. Que le pregunten, si no, a Samuel Flores y a Valdefresno, que estuvieron en comunión durante algunas temporadas con el torero de Chivas y ahora el ganadero albaceteño no encuentra la fórmula para levantar la ganadería. Al final quien paga las consecuencias son los aficionados, que tienen que tragarse corridas impresentables de este ganadero y de otros en las mismas circunstancias, pero éstos, al parecer, sí son del gusto del público de Madrid, ya que siguen apareciendo en los carteles de las ferias año tras año. También se comentó la faena de Ponce al toro Lironcito, de Valdefresno, en la feria de San Isidro del año 1996, donde el torero las pasó muy mal pero demostró lo grande que era, aunque desde entonces ya no quiso ver este hierro.

Sobre las fundas comentaron que no son partidarias de ellas, aunque las pusieron los dos últimos años, ya que los toros se siguen matando entre ellos por los golpes recibidos, aunque no se den cornadas. Otra de las razones que dieron es que al toro le marca mucho en su comportamiento entrar y salir del mueco repetidamente. Lo único bueno que tienen las fundas es que no se desgastan los pitones. En cuanto al manejo de las reses, lo de Santa Coloma se maneja mejor en el campo y lo de Atanasio es más complicado. Dijeron también que están manteniendo conversaciones para lidiar este año en las Corridas Generales de Bilbao, pero a Madrid de momento no quieren venir, ya que estos empresarios al parecer deben dinero a muchos ganaderos e incluso con toreros tienen cuentas pendientes. Comentaron que excepto Morante, El Juli, Manzanares y el ganadero Núñez del Cuvillo, con casi todos los demás tienen cuentas pendientes. También salen a relucir los problemas entre Joao Folque (ganadero de Palha) y Manuel Molés, pues la “TV de pago” no paga. Siguiendo con esta vía, ya se están comentando los problemas económicos entre las figuras del escalafón y la TV. Salieron a la luz los problemas que existen entre ganaderos y empresarios, resaltando la ganadera que muchos de ellos se deben a la escasa unión que hay entre los criadores. Comenta al respecto que cuando una corrida llega a la plaza, si existe la mínima posibilidad de que pueda ser rechazada en los reconocimientos ya hay en la puerta de la plaza dos o tres camiones cargados con toros para sustituirlos. En cuanto al cobro de las corridas, comentaron que antes se cobraba una vez finalizado el festejo, pero hoy pagan con un pagaré con vencimiento a gusto del empresario, a veces a seis meses. Y si no pueden pagar lo único que hacen es reconocer por escrito la deuda con el ganadero. Según comentaron también, el que tiene problemas para pagar es la TV de Molés, que debe a la empresa y ésta no puede liquidar los porcentajes de imagen a los demás. Y hasta los veedores han cobrado el porcentaje de su gestión pero no la parte de TV, hecho que aseguró Juan Luis. Una vez escuchados estos comentarios, lo que planea por las mentes de los aficionados es la siguiente pregunta: ¿Quien se puede considerar honrado en este negocio? ¿Sólo el espectador que asiste a la plaza y no le han regalado la entrada? Por supuesto que sí ¡Ah! y el pobre toro, que es la primera víctima de toda la caterva de desaprensivos que existen alrededor de este negocio. Reconocieron nuestros invitados que incluso la empresa de Los Lozano era mejor pagadora, haciendo bueno el refrán de: “Otro vendrá que bueno me hará”. Y consideran a la ganadería de Garcigrande exclusivamente para figuras y para plazas de segunda. Por eso es una de las punteras para aquéllas.

Respecto a la variedad de encastes que antes acudían a las ferias de San Isidro, aseguraron nuestros invitados que, a su entender, uno de los mejores empresarios que ha tenido la plaza de Las Ventas fue el desaparecido Manolo Chopera. Éstos de ahora no hacen caso a los gustos de los aficionados, no acuden a las ganaderías y por asistir no asisten ni a los apartados. La mejor despedida que se les podía hacer a estos ganaderos era terminar como se empezó, hablando de la corrida en Las Ventas del año 1.999, en recuerdo de su padre. Y así se hizo. Gracias ganaderos, los aficionados os deseamos que el problema más acuciante que tenéis, como es la sanidad (pues la dificultad de refrescar no tiene solución) se arregle pronto y a ver si sale un torero que no ponga reparos a ningún encaste y todos los demás siguen su estela, ya que es una de las muchas cosas que esta fiesta moribunda y en peligro de extinción necesita para regenerarse.

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