Iván Fandiño, matador de toros

Según está el panorama taurino, a este TORERO habría que hacerle un monumento por defender la integridad de la fiesta como lo hizo ayer durante su asistencia a sede de La Asociación El Toro de Madrid. Los aficionados presentes, todos, sin excepción, le mostraron un especial afecto. Nadie sacó a relucir ningún pero. Nadie mostró en ningún momento alguna debilidad que el torero en su corta, pero intensa trayectoria, haya mostrado y según se desprendía de sus palabras, los asistentes tuvimos que creer que así seguiría, llamando al toro, toro y a la verdad, verdad. Los aficionados esperamos con impaciencia que algún día llegue a lo más alto del escalafón este torero y que haga ver a ganaderos y empresarios cómo se pone en fila a los toreros ventajistas y a sus voceros, enseñándoles el camino de la verdad. Y si lo quieren asumir, bien; pero si no es así, otros vendrán que lo harán igual o mejor que los que están ahora. Y además sin trampas. De momento, la fiesta tiene un torero al que, si le respetan los toros, los demás tendrán que seguir el mismo camino si quieren mantenerse en ella.

Con una tez curtida, impropia del tiempo que corre en nuestro país, se presentó Iván Fandiño ante el lleno de “no hay billetes” de la sala de tertulias, que le esperaba impaciente. En honor a la verdad, el torero no tuvo en cuenta la puntualidad taurina (que es una de pocas verdades, junto al precio de las localidades, que aún existen en las plazas de toros), aunque más tarde explicaría que venía de participar en un tentadero. Después de una breve presentación por parte de los moderadores de la mesa, comenzó el diestro a narrar su breve vida de torero, que atesora como si fuese una reliquia, ya que todo lo que ha conseguido hasta la fecha ha sido a base de sangre, sudor y lágrimas. Este año ha sido el de su consagración y se muestra muy satisfecho de ser un torero del gusto de la afición de Madrid, que ha sabido reconocer, junto a todos los aficionados que le han visto torear, su valor y su entrega, unido fundamentalmente a su técnica. Es un torero muy comprometido con la fiesta ya que, si los aficionados están hartos de toreros “pegapases”, él parece no identificarse con ellos tampoco. Considera que el peligro está donde cada uno quiera que esté.

Se comentó lo que Guerrita dijo sobre Belmonte: “El que quiera verlo torear que se dé prisa antes de que lo “retire” un toro”. Así pensaban muchos de los aficionados que tuvieron la suerte de compartir con él este momento de la tertulia, pero el torero asumía con sencillez este hecho, comentando que para evitar el riesgo existía la técnica. Esperemos que sea así, pero sin renunciar a la verdad que debe existir en la fiesta, que es la que impone la emoción que debe acompañar a la lucha entre el hombre y el toro… Se nota el compromiso que este torero tiene con la fiesta, llena de “pegapases”. Manifestó que su intención es rivalizar con todos y que no tiene intención de acomodarse en el escalafón y tampoco teme que “le corten la cabeza”, ya que su aval es lo que el público aficionado cabal demanda.

Nacido en Orduña (Vizcaya) y sin antecedentes taurinos en su familia, sintió la llamada de la afición a los catorce años. Fue alumno de varias escuelas taurinas y según define, como anécdota, por todas por las que fue pasando terminaban cerrando por una u otra causa: Bilbao, Vitoria, Valencia, Sanlúcar de Barrameda y, por último, la de Guadalajara. Ha sido un torero forjado en las capeas de los pueblos, sobre todo en la provincia de Guadalajara, su segunda tierra de adopción, donde adquirió el nivel técnico y los recursos necesarios que le servirían posteriormente para alcanzar lo que deseaba ser, para lo cual no se limitó a hacer lo que otros compañeros de capeas hacían, como pasar después el capote y recoger las migajas que los espectadores quisieran dejar. Inicialmente toreó con el nombre de “El Niño de la Antigua”, mote que le puso un maestro que tuvo de joven, en honor de la Virgen local, pero lo desechó posteriormente. En esta provincia conoció al famoso “Botas”, un hombre muy peculiar dentro del mundo del toro, “apoderado circunstancial de todos los maletillas” que pasaban por los encierros de la Alcarria. Guarda muy buenos recuerdos de este personaje, al cual define como un apasionado de la fiesta. Se hospedaba en el hotel España de Guadalajara y con él mantuvo varias tertulias que recuerda con emoción. También por estos lares conoció al que sería más tarde su apoderado, Néstor García.

Torero honesto y valeroso, le consideran a Fandiño un digno sucesor de Mazzantini, Martín Agüero y “Cocherito de Bilbao” y el único que ha devuelto la ilusión a los aficionados. Esperemos que no caiga en la trampa de la cantidad y rompa con sus principios de la calidad, en cuanto a número de festejos toreados, ya que él considera que no se puede torear “de verdad” más de cincuenta o sesenta festejos por temporada. De momento continúa en la idea de ser honrado consigo mismo y si eso se cumple, la fiesta saldrá ganando.

Describió con detalle la pasada temporada, que calificó como la de su consagración, que se aventuraba dura, aunque esperaba un posible mejor trato de las empresas. Comenzó en Sevilla con una corrida del Conde de la Maza, considerando que no fue agraciado en el sorteo de los lotes, lo cual definió como algo típico en su carrera. A continuación Madrid le ofreció dos tardes, una en la corrida goyesca del 2 de mayo y otra en San Isidro, con astados de Carriquiri y Cuadri respectivamente. Sin más opciones, apostó por estas dos corridas. Recuerda el sexto toro de Carriquiri al cual le cortó la oreja: “fue complicado y al iniciar la faena no esperaba sacarle lo que conseguí después”. Este trofeo fue lo de más peso de la corrida, hecho que le valió torear de nuevo el 14 de mayo, aunque fuera por el camino de la sustitución, con toros de El Montecillo. Esa tarde también supo dar la talla, con ganado menos duro, contra la opinión de muchos aficionados al respecto, sin embargo reconoció que la corrida de Cuadri fue la más completa y explicó cómo le cortó la oreja al quinto de la tarde. Recordó también el mano a mano con David Mora en la Feria de Otoño, adelantando que este año se repetirá también, casi seguro con toros de Jandilla.

Y siguió con su exposición. La cogida que tuvo en Málaga el 19 de agosto le privó de acudir a la feria de Bilbao, donde estaba anunciado el 26 de ese mes. Esa cogida se produjo, a su entender, porque estuvo en el sitio donde tenía que estar, pues abundó en varias ocasiones de su intervención que él no va a aliviarse a ninguna plaza. Sobre este tema, hubo algunos asistentes que le recordaron faenas realizadas en plazas portátiles, como Villalba, donde los aficionados asistentes salieron emocionados de lo que habían visto. También se portó como un caballero al tapar a un compañero acartelado esa tarde y que no estuvo a la altura exigida, comentando que tenía una lesión en el hombro. Salió a relucir una corrida de Adolfo Martín, lidiada en el pueblo de Alovera. Al parecer, esta corrida tenía su historia. Algunos de estos toros procedían de la corrida que fue rechazada en parte en Madrid y que el ganadero retiró completa. En este pueblo le tocó matar tres toros de los devueltos y otro lo mató en Villaviciosa de Odón. Se considera un enamorado del encaste de este ganadero y la ha pedido a la empresa para este año en Madrid. Dentro de su periodo de formación como torero, actuó también en Cenicientos, considerado uno de los pueblos del Valle del Tiétar, exponentes del denominado “Valle del Terror”, matando una corrida de Cortijoliva y otra de Adolfo. “Casi ná”.

Se mostró muy contento de cómo le había rodado la temporada americana. Dijo que con el tipo de toro que suele lidiarse en estas plazas había pasado momentos complicados. Es un animal de menos trapío que el de España, no se emplea pero tiene más movilidad. Falló con la espada en Bogotá, lo que le privó de cortar las orejas. Como torero comprometido con la fiesta, comentó que llegó a España procedente de Ecuador el martes 21 de febrero de 2012, a las tres de la tarde, después de haber toreado en Ambato, siendo autorizado a irse antes de terminar esta corrida y realizando el viaje en un avión privado para poder llegar a Ciudad Rodrigo y poder matar el cuarto novillo del festival celebrado en el pueblo salmantino, al cual tiene un especial cariño ya que fue en esta plaza donde mató su primer toro cuatreño. No hay duda que es hombre de palabra.

Durante el turno de preguntas, no dudó en ningún momento en volver a dejar claro su compromiso con la fiesta, admitiendo que, al ser el triunfador de la temporada pasada, el público le va a exigir al torero su condición de figura, para lo cual comentó que eso no le preocupaba ya que torea para él, porque ese es su concepto; el problema sería cuando fuese a una plaza “a aliviarse” pero este hecho, de momento, no lo contempla. Se le reprocha cariñosamente la entrega en su forma de matar, la cual le puede acarrear algún disgusto pero, por otro lado, los aficionados tampoco desean que adopte los métodos de otros, que han instaurado de manera oficial el bajonazo o el “julipié”. Debido a su condición de perfeccionista, después de cada corrida se marcha a una finca, donde se recluye en soledad siempre que puede, para limar todos aquellos defectos que bajo su criterio ha cometido, lo que le permite ir adquiriendo una perfección en su técnica, cada vez más depurada.

Salen a relucir sus relaciones con la plaza de Bilbao. En primer lugar comentó que en principio no creyeron en él cuando se ofreció a torear en Vista Alegre y hasta que no alcanzó un determinado nivel de reconocimiento como torero no le tuvieron en cuenta. Es lo que se llama “jugar a caballo ganador”. También se ha ofrecido a la empresa, a través de su apoderado, para matar seis toros en esta plaza pero, al parecer, esto no entra de momento en los planes de la Junta que rige el coso bilbaíno ya que estos señores se han sentido molestos con las gestiones que ha realizado el torero directamente con la empresa arrendataria. Siguiendo con Bilbao, salieron a relucir las críticas recibidas en esta plaza al entrar a matar hace años a un toro sin muleta. Se justificó el torero, comentando que hace lo que siente en cada momento. Este hecho lo había llevado a cabo con anterioridad en algunos pueblos de Guadalajara, como Brihuega y Cifuentes.

Se considera un torero bastante irregular con la espada, pero intenta poner todos los medios a su alcance para corregir este defecto en lo posible, aunque considera que tiene margen de error para corregirlo. Se le criticó que sufre muchos revolcones, a lo que respondió que expone más en sus faenas para tratar de darle más emoción y pisando esos terrenos hay más posibilidades de sufrir una voltereta, alegando que tiene conocimientos técnicos suficientes para evitarla, pero entonces no sería fiel a lo que él siente.

Sobre la faena al toro “Fantástico”, de Gavira, en la última Feria de Otoño en Las Ventas, dijo que fue un toro con mucha personalidad y que no fue nada fácil su lidia, ya que tuvo que aguantar varios parones. Sobre esta ganadería añadió que el comportamiento de estos toros es muy peculiar y que tienen un buen final de faena, manifestando también que no le importaría matar la camada completa, ya que se considera un torero con ganas de ser alguien en esto, estando también en contra de la forma en que se llevan ahora las contrataciones para las grandes ferias, al ser siempre los mismos los que actúan en ellas y estar cerradas antes de que comience la temporada.

Respecto al problema de Ecuador, consideró que es delicado y que él en concreto no tiene actualmente la fuerza necesaria para elegir situaciones y menos para cambiarlas. Por ello accedió ir allí a torear sin matar los toros. No obstante, consideró que en ese país, concretamente en el cantón de Quito, se están reforzando los aficionados en contra de esta ley absurda que se ha sacado de la chistera el presidente Correa, en la que han engañado al pueblo, votando una consulta sobre la abolición de las corridas de toros, al parecer, manipulada, pues sólo se prohibe matar los toros en Quito, ya que en el resto de plazas ecuatorianas sí se matan.

Y nos confirmó la primicia de que este año va a matar en San Isidro la corrida de Adolfo Martín. Y contó también que había estado unas horas antes tentando vacas en la ganadería de Raso del Portillo, aclarando que eran procedentes de Dionisio Rodríguez, de origen Santa Coloma y que habían resultado muy interesantes.

Cuando se le preguntó sobre el G-10 comentó que él comenzó a ser torero sólo con su apoderado y aunque le han tentado varias empresas ha preferido seguir con él. Tiene la sensación de que está comenzando a molestar a los están en la poltrona de la fiesta, pero está dispuesto a seguir en esta línea para conseguir llegar a ser “león” (no ratón) dentro del entramado taurino. No está dispuesto a dar palmaditas en el hombro a quien pueda jugar con el pan de sus hijos, ya que considera que se está jugando la vida en los ruedos para no deberle nada a nadie aunque, bajo su criterio, nadie sea imprescindible.

Sobre su cuadrilla alabó tanto a Pedro Lara, el cual le ha acompañado recientemente a tierras americanas, como al burgalés Roberto Martín “Jarocho”, ya que entre ellos existe mucha compenetración, así como con los picadores. Respecto a los diferentes encastes, comentó que el de Domecq casi no lo conoce, a lo que apostilló algún tertuliano: “ni falta que hace”. Este comentario hizo levantar algunos signos de admiración entre los presentes, exponiendo a continuación que le gusta mucho el encaste Núñez, por el fondo que desarrollan esos toros, que tienen mucho tranco y movilidad, aunque estas características suelen presentar problemas a los toreros. Es lógica esta exposición ya que casi todas las figuras si, en el juego que contratan con las empresas, no aparece el encaste Domecq rompen la baraja. Tontos no son los de esta clase de toreros, ni tampoco los acólitos que los rodean. Destaca nuestro invitado el encaste Santa Coloma, por lo despacio que le permite torear este tipo de toro. Sin embargo los que no le terminan de agradar son los del encaste Atanasio y sus derivados, ya que si se les exige suelen rajarse. Consideró de vital importancia que cada tarde de toros exista algún estimulante que despierte el interés de los aficionados.

Cuando se le pregunta por el público francés lo califica de algo frío pero que valoran en su justa medida el primer tercio de la lidia, algo insólito en España.

A dos presidentes de la plaza de Las Ventas, D. Julio Martínez Moreno y D. Ángel Trinidad López-Pastor Expósito, asistentes a la tertulia, les solicitaron sus opiniones sobre el torero y respecto a la manida frase: “En Madrid, una estocada arriba, una oreja”. D. Julio sólo manifestó que siente predilección por Iván Fandiño y don Ángel le deseó suerte. No hubo más comentarios al respecto, ya que consideraban que asistían como simples aficionados. Todos respetamos sus posturas.

Salió a relucir el mito de José Tomás. Respecto a este tema, el torero vizcaino consideró que ha vuelto a poner a todos los toreros en su sitio y al toreo con la verdad por delante. Algunos asistentes muestran su desacuerdo, debido a que la verdad que el torero de Galapagar ha aportado a la fiesta ha tenido muy poca repercusión en la misma, porque sigue con el mismo montaje de siempre en los últimos tiempos, llena de toreros “pegapases” y toreando “fuera de cacho”. Y se comentó también que no es el mismo Tomás de su primera época, narrando la anécdota de cuando torearon Manuel Caballero y Enrique Ponce (al cual se definió como “El Dios”) junto a José Tomás y Caballero le comentó a Ponce: “Enrique, con éste no tenemos nada que hacer”. Por todo esto, los aficionados creemos que Fandiño tiene cualidades para “hacerles un roto a los de arriba” y que a la fiesta le vendrá muy bien la verdad que este torero atesora en la actualidad. En cuanto a la variedad de encastes en la Feria de San Isidro, nuestro invitado es partidario de ello, siempre y cuando “no tenga que tirarse al precipicio”. Lo único que exige al ganado que acuda a la feria es una mínima garantía. En cuanto a la posibilidad de meter dos encastes en una corrida comentó: “Yo metería en un bombo toreros, en otro ganaderías y que la suerte le depare lo que sea a cada uno”. Eso arrancó una espontánea y cerrada ovación de los asistentes. Sería una idea fantástica para tratar de terminar con los monopolios ¿Se imaginan, por ejemplo, a Cayetano anunciado una tarde con astados de José Escolar o similares? Muchos aficionados seguro que no se lo perderían. Habría que comentárselo a los toreros de arriba, para que fueran buscando el “hombre de confianza” para los sorteos. Salió a relucir también el tendido 7 de Madrid, sobre el que el torero dijo que es lo que equilibra la balanza de la plaza y si no existiera había que inventarlo.

Respecto a su propio concepto como torero, comentó que le gusta dejar a los toros algo crudos en el caballo aunque, como anécdota, reconoce que más tarde, algunas veces “se acuerda” del picador.

Le recuerdan a Fandiño algunos casos de otros compañeros, como Ortega Cano y El Cid, que han luchado con todas sus fuerzas por abrirse camino en esta profesión, con la verdad del toreo por delante y una vez que han alcanzado la cima se han olvidado de lo que realmente necesita la fiesta. Nuestro invitado expone su firme compromiso con ella y que el acomodamiento no entra en sus planes.

Sobre los presidentes de Las Ventas, Fandiño se decantó por don Ángel Trinidad y que se encuentra más incómodo con don César Gómez Rodríguez. No cabe duda que también los toreros tienen sus predilectos, aunque sean presidentes. Así, de esta manera tan elocuente y distendida se agotó el tiempo y a todos “nos cogió el toro de la hora”, pero esto es inexorable. Durante cerca de dos horas, este torero había conseguido devolver, aunque fuese por un corto espacio de tiempo, la ilusión perdida en todos los aficionados presentes por la verdad de la fiesta. Esperemos que la pureza que ha defendido Iván Fandiño no sea flor de un día. ¡Gracias, TORERO!

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