Tarde anodina con mansotes aunque aprovechables y nobles de Murteira

Novillada con picadores. Seis novillos de Murteira Grave.

  1. Capitán: Colorado, 490 kg. Manso aprovechable.
  2. Executor: Colorado, 502 kg. Manso, pronto y con movilidad.
  3. Hermoso: Colorado bragado, 482 kg. Manso con movilidad y nobleza.
  4. Raino: Negro listón, 523 kg. Manso de solemnidad sin fijeza. Noble.
  5. Capeleto: Colorado, 533 kg. Abanto y sin fuerzas. Inválido.
  6. Chupante: Negro bragado, 514 kg. Manso y distraído.

El orden de lidia quedó así ya que, en quinto lugar, para que el director de lidia no matase dos seguidos, se lidió el que hacía sexto por Ángel Puerta.


  • MAZZANTINI: (que debutaba en Madrid) Estoqueó 1º, 2º, 4º y 6º. Cuatro pinchazos y estocada contraria tras dos avisos (silencio). Estocada contraria tras aviso (palmas que recibe la cuadrilla del herido J. Fernández). Cuatro pinchazos tras aviso y estocada tras aviso (silencio). Pinchazo hondo fulminante en el costillar, marchándose de la suerte (silencio).
  • JESÚS FERNÁNDEZ: Herido durante la faena al segundo de la tarde en el muslo izquierdo y en el muslo derecho al deslizarse el estoque por el lomo del novillo entrando a matar.
  • ÁNGEL PUERTA: (que debutaba en Madrid): Estoqueó 3º y 5º. Dos pinchazos, Estocada algo contraria, y seis descabellos (silencio). Buena estocada algo tendida (leve petición y saludos tras intento de vuelta con división).

Suerte de Varas: En general no se ha abusado del castigo y la suerte ha quedado en el trámite habitual de cumplir con dos entradas pero no con dos puyazos. A destacar el buen cite de frente de Romualdo Almodóvar en la segunda entrada al caballo del segundo de la tarde.

Presidencia: Don Manuel Muñoz Infante, sin complicaciones, aunque debío hacer uso del pañuelo verde tras ver la manifiesta invalidez del que hizo quinto, al que mantuvo en el redondel.

Tarde anodina, con menos aficionados de los habituales, que ya es decir poca gente, no hizo efecto el adelanto de dos horas debido a la final del campeonato de fútbol europeo donde los nuestros se jugaban la copa y quizá hizo falta programar en la tarde-noche de sábado mejor que en la calurosa tarde dominguera. Eso y la televisión hicieron el resto, pues se podía ver en casa.

En primer lugar salió “Capitán” y Mazzantini con disposición le recibió a pies juntos hasta que fue desarmado y tuvo que tomar el olivo. El animal salió suelto de las dos entradas al montado, en la segunda apretó un poco sobre un pitón sin llegar a cumplir y su lidiador le hizo un quite a la verónica, tan soso como la embestida del morlaco. Inició bien la faena en las tablas del ocho, el animal se movía a media altura, con prontitud y repitiendo por el derecho, pero el toreo fundamental estuvo lleno de enganchones y aunque demuestra maneras aún le falta mucho oficio. Nadie le había avisado de que en Las Ventas fuese a coger rodaje, pues nada menos que cuatro tuvo que estoquear y muy a su pesar, la espada es lo que peor entrenado traía. Siguió con la diestra sin llegar a mandar y por el izquierdo protestaba más, cosa que se agravó al cambiarle sus terrenos, que eran del tercio hacia afuera. La faena se había alargado demasiado y la cosa se puso fea con los aceros, hasta caerle del palco dos avisos. 

Jesús Fernández ya había pasado por esta plaza, que yo recuerde, ante una novillada de coquilla hace cerca de un año. Esta tarde vino muy dispuesto pero la falta de oficio hizo que terminase en la enfermería herido de gravedad. Apareció el segundo, tenía codicia, metía la cara y repetía por ambos pitones. Jesús lo vio y le recetó buenas verónicas, si bien algo aceleradas pero muy resolutivas, que cerró con una media muy torera. El novillo no cumplió en varas, en la primera sobre un pitón, saliendo suelto y en la segunda, sin apenas castigo, también suelto. Ángel Puerta quitó a la verónica con lucidez y Vicente Osuna puso dos buenos pares, de los que se dolió el novillo y aunque humillando y con movilidad, tras el segundo tercio, cambió mucho y protestaba. A una mano, con torería, fue cerrado por el peón de brega y la faena tomó intensidad, iniciando en los medios de rodillas. La res va bien por el derecho y la torea algo espatarrado, encorvado y sin verticalidad. Al coger la zurda le encuna y se lleva una cornada en el muslo izquierdo, de la que se repone tras la fuerte voltereta y continúa la lidia con un torniquete. Se colocó algo descubierto y la tardanza de la embestida hicieron que el animal pensase y se decidiese por él. Lo cerró en tablas para matar y al tirarse la espada se desliza por el lomo, llevándose en el muslo derecho un cornalón, que le hizo entrar a la enfermería para ser operado y no pudo continuar la lidia. Mazzantini, con habilidad, le dejó una estocada contraria tras escuchar un recado presidencial. La cuadrilla escuchó palmas.

Ángel Puerta se presentó en Madrid de rodillas, pegó dos lances de poca entidad y se ordenó la salida de caballos con premura, con el bicho aún sin parar, sin que se diese dos vueltas, conociese el ruedo y después que las telas le hubiesen enseñado a embestir. Con tal percal, el desorden estaba asegurado y salió suelto de las dos entradas, que no diremos puyazos, ya que estaba algo flojete. En banderillas, su movilidad trajo de cabeza a los peones, que asomaban de más por el ruedo. De rodillas también inició la faena, al hilo de las tablas, el novillo se mueve y el torero se ve apurado. Repetía por el derecho, pero Ángel anda siempre descubierto, al igual que con la diestra, con sosería, dando medios pases y sin cruzarse, por debajo de la noble embestida del novillo. Escuchó silencio, tras su mitin de pinchazos y de golpes de verduguillo.

Más abanto de salida fue el cuarto, que recibió una vara en la puerta de caballos, haciendo sonar el estribo hasta lograr el derribo. Sale de najas al oler el peto en el tendido 2, lo mismo que en la zona del 8 y otro más en el caballo de reserva. Manso de libro sin duda, este novillo, muy distraído y sin fijeza alguna en banderillas. Mazzantini tiene para hacer faena una res algo sosa con la que se pudo conseguir algo, pues sobre todo era muy noble. Y se le vió algún detalle con la izquierda, pero poco más. Con habilidad mete la mano, pero se tira tarde y no pasa, se queda en el sitio, asi que cuatro pinchazos y una estocada algo caída tras aviso le hicieron falta a este “Raino” para ser arrastrado. 

En quinto lugar se lidió el que en condiciones normales habría salido el sexto, es decir el segundo del lote de Ángel Puerta, quien lo lidió en quinto lugar para evitar que a Mazzantini, que había lidiado el cuarto, le correspondiesen dos seguidos. Y lo hizo con brío de salida, tomando una vara en la puerta de caballos, haciendo sonar el estribo, para a continuación hacer la maroma, es decir hincar las puntas en la arena y dar la voltereta tras salir de jurisdicción del picador. Está caída le dejaría tocado del cuarto trasero derecho y tomó un segundo puyazo muy trasero pero sin apretar ni apretando. El animal estaba inválido y se vino a menos completamente en la muleta, en una faena encimista, larga, un tanto pesada diría un servidor y sin emoción, tirando del morlaco arrimándose. La estocada cayó arriba y la muleta por los suelos tras desarmarle, salió bullicioso, lo que afloró la petición orejil, que por ser leve no fue concedida. El intento de vuelta al ruedo quedó en saludos, tras la protesta de los tendidos.

El sexto se vió con prisas, por irse el personal lo antes posible a ver a la selección. Era el sorteado en quinto lugar, que correspondía a Jesús Fernández y que debido a la cogida iba a ser lidiado por Mazzantini. Algo abanto de salida, recibió un puyazo en el que recargó en el 2 y volvió a entrar en el 1, esta vez saliendo suelto. Se cambió el tercio sin verlo en la contraquerencia. El tercio de banderillas trascurrió muy desordenado, pues el animal tendía a distraerse y se movía y claro no se hacían con él. La faena la inicia de uno en uno tras el novillo; lo sacó fuera más de la cuenta y no lograría ligar ni prepararlo para matarlo en el terreno en que se dejaba, que fue donde más se emplazó en banderillas, ni más ni menos. Tras un sinfín de muletazos sin sentido le tiró un pinchazo fuerte al costillar, marchándose de la suerte, que le hizo caer fulminado. 

El personal acudió pronto a bares u hogares a ver la final y se comentaba con acierto que los goterones de sangre Domecq-Díez en este hierro son más que evidentes ¡Menos mal que después el equipo nacional no nos aburrió!

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