Don André Viard, matador de toros y escritor taurino

Flanqueado en la mesa de ponentes por dos miembros de la Asociación El Toro de Madrid y después de una breve introducción sobre nuestro invitado, hombre polifacético de la cultura que incluye en su haber ser universitario, pintor, periodista, fotógrafo…y, lo más importante, “Matador de toros”, los aficionados asistentes pudimos disfrutar de sus exposiciones relacionadas con la fiesta de los toros. Claro en sus comentarios, con unos conocimientos de mente privilegiada, sin alardes y llevado por el sentimiento que tiñe su afición fue exponiendo su visión de la fiesta, tanto a través de sus comentarios directos como de las preguntas a que se vio sometido por los asistentes que, otro día más, pusieron el cartel de “no hay billetes” en el salón de Actos de Casa Patas, con varios aficionados que tuvieron que seguirlo de pie.

Viard Su vida es el toro, el campo y su relación con los aficionados. Éste ha sido su sueño y hasta la fecha lo ha visto cumplido. El haber sido torero de alternativa le ha permitido, como periodista y aficionado, conocer en profundidad las virtudes y los problemas que se entremezclan en nuestra fiesta, atreviéndose a exponer sus posibles soluciones. Aunque su pragmatismo llegara al sentimiento taurino de los aficionados presentes, a su entender, la integridad de la fiesta que defienden los aficionados en la actualidad está en contraposición, no de ella, sino, de quienes la manejan, refiriéndose especialmente a los empresarios y toreros. Por este motivo destacó una propuesta que no está del todo alejada de una realidad, penosa, pero real como la vida misma: los aficionados necesitan entenderse, tanto con los empresarios como con los protagonistas en el ruedo, que son los toreros y el toro pero, desgraciadamente, el animal no tiene opción de elegir su destino.

André Viard nació el 7 de febrero de 1955 en Mirande, cerca de Vic Fezensac, plaza emblemática de la afición torista francesa. Su abuelo fue aficionado práctico, alcalde de Vieux-Boucau, donde construyó una plaza de toros. Con cinco años escasos, André le acompañaba a todas las plazas de Aquitania, donde su abuelo solía presidir festejos, descubriendo de esta manera el mundo de los toros. Después fueron los toreros (Ordóñez, Dominguín, Aparicio, Litri y Jaime Ostos entre otros) quienes marcaron en su juventud a nuestro protagonista. A partir de los años setenta comenzó a compartir los estudios con su afición a los toros, licenciándose en Derecho Constitucional y con un máster de Derecho Civil en la Universidad de Bordeaux.

En aquellos tiempos no se conocía en su país lo que era un capote ni dónde comprarlo. Taurinamente hablando, era un desierto a nivel práctico, los aficionados conocían los toros a través de los libros y tal vez por este motivo a la afición francesa se la considera muy documentada. A los quince años creó un club taurino y sus fines eran conocer el campo bravo que permitiera a los más valientes ponerse delante de una vaquilla, como ocurría en España.

Al no poder realizar sus sueños de torero en su país, decidió trasladarse a Salamanca, ya que el campo charro era el más próximo a su residencia y los desplazamientos eran más económicos que, por ejemplo, a Andalucía. Una vez en el campo charro fue de tapia en tapia por los tentaderos, aprovechando las oportunidades que los ganaderos le ofrecían para dar unos pases a todo animal bravo que le permitiera ponerse delante. De esta manera fue forjando su afición hasta convertirse en torero. El 5 de agosto de 1968 realiza su primera actuación en público en Vieux-Boucau. El 15 de agosto de 1980 debuta con picadores en Arlès, donde corta tres orejas. El 26 de abril de 1984 debuta con caballos en España, en Noya, cortando tres orejas y un rabo.

El 1 de mayo de 1984 hace su presentación como novillero en Madrid, dando la vuelta al ruedo y repite tres veces en ese año. El 24 de julio de 1984 recibe una grave cornada de cuarenta centímetros en el Grau du Roy por un novillo de Bernardino Jiménez. El 9 de junio de 1985 toma la alternativa en Dax, con Escandaloso, siendo su padrino Manzanares, Espartaco testigo y toros de Carlos Núñez. El 10 de mayo de 1987, confirma la alternativa en Madrid, con reses de Marqués de Domecq, con “El Bayas” de padrino y de testigo Jorge Manrique. El toro de la confirmación se llamaba Equilibrado y era colorado de capa.

Cuando llevaba 50 corridas toreadas decidió retirarse al comprobar que el camino elegido no era precisamente de rosas. Como dato anecdótico a esta retirada comentó nuestro invitado que, en una ocasión, aceptó el ofrecimiento cuando le llamó su padrino José María Manzanares para actuar como sobresaliente en Ronda, donde el torero alicantino actuaba en corrida concurso como único espada, indultando al toro Peleón, de la ganadería de don Salvador Guardiola Domínguez. También comentó que, toreando en una plaza francesa, realizó un quite y le salió tan perfecta la media verónica que le felicitó el mismísimo Antonio Ordóñez, presente en esa plaza. Después de este detalle decidió retirarse de los toros, ya que pensó que jamás superaría como torero aquel momento de felicidad.

Por aquellos tiempos a los empresarios españoles no les interesaban las plazas francesas ya que asistía poco público a ellas y él, en particular, al no interesarle la parte empresarial decidió escribir sobre toros. Pero en este nuevo proyecto tampoco lo tuvo fácil, ya que ninguna de las editoriales que contactó quiso embarcarse en este tipo de literatura. De esta manera crearía su propia editorial para poder publicar sus escritos. Llevado por su afición a la fiesta – y como consecuencia a su defensa – intentó demostrar en Francia que había en ella un patrimonio cultural suficiente para salvarla. Aunque lo vio muy complicado, afortunadamente, los lectores franceses no le dieron la espalda y a pesar de que en las revistas no se emitía publicidad, consiguió salir adelante con este proyecto. Y así nació la revista monográfica “Terres Taurines” en francés y posteriormente en español.

Una vez que puso su sapiencia taurina a disposición de los aficionados presentes, la primera pregunta que saltó a la arena fue su experiencia vivida a través de la carta abierta que le escribió a El Juli, a raíz de que el torero se quejara mediante las redes sociales del trato que había recibido en Francia en los medios de comunicación especializados. Expuso nuestro invitado que no ha tenido ningún problema con el torero madrileño, pero desconoce si El Juli lo tiene con él, pero lo que sí le quedó claro a nuestro invitado es que El Juli no quiso entender lo que le dijo a través de su carta. Sobre todo respecto a la comodidad de las figuras con el ganado que eligen un día sí y otro también. Siguió comentando al respecto que las figuras no ven lo que existe a su alrededor, debido a que tienen otras responsabilidades, como por ejemplo llenar las plazas donde actúan, pero el mundo de los toros es mucho más amplio y hay otros factores que los toreros debían tener muy en cuenta, ya que la fiesta ni ha empezado ni terminará con ellos, ni con los que vengan después. Y terminó asegurando que los toreros actuales sólo son un eslabón en la época que les ha tocado vivir, pero que la mayoría de ellos, que se consideran únicos, no pasarán a la historia de la tauromaquia como ejemplos del siglo que han vivido.

Consideró que esta época no quedará marcada por El Juli, pero sí por José Tomás o Morante de la Puebla, concluyendo que en manos de El Juli está el abrir la mano a otros encastes y anunciarse con otros toreros. Se trataría con ello de fomentar la fiesta y darle la diversidad que no tiene en la actualidad. Ahora todo es lo mismo. Los mismos carteles, las mismas ganaderías, las mismas faenas. A la postre, la misma vulgaridad y el mismo aburrimiento. A pesar de esto, hay toreros que se permiten quejarse de lo que ellos mismos han creado. Es lamentable por ejemplo que, en la actualidad, después de la desaparición de las corridas de los lunes de resaca en la feria de Sevilla, los aficionados españoles tengan que desplazarse a plazas francesas para ver la auténtica belleza de la suerte de varas, ya que en nuestro país las figuras existentes la han convertido en un autentico simulacro, en una caricatura. No obstante consideró que si El Juli hubiera tenido mentalidad de figura del toreo hubiera alcanzado el respeto de la afición y posiblemente la consideración de ser el “Joselito del siglo XXI”, pero de la forma que está toreando y con los toros que está toreando es imposible. Se considera nuestro invitado un enamorado de la diversidad de encastes. Y para ello acude a las plazas donde se anuncian ganaderías consideradas minoritarias. También criticó la postura actual de las figuras del toreo, comparándolas con las de otra época. Y argumentó que antiguamente los toreros, cuando se anunciaban en una plaza, no sabían con lo que se podían encontrar. Podían enfrentarse a una corrida de cualquier condición o, en el peor de los casos, a una bronca monumental del público por no estar a altura que se les exigía. Hoy no ocurre así, todo es previsible y eso no es bueno para la fiesta.

Respecto al estado de las ganaderías actuales, comentó que el desaparecido ganadero Juan Pedro Domecq le hizo en una ocasión un comentario respecto al comportamiento de sus toros. “Ningún animal de mi ganadería ha mirado nunca a un torero”, añadiendo que ése fue su objetivo como ganadero. Nuestro invitado pensó que si ese era su fin, a su criterio estaba equivocado, puesto que el ganadero lo que quería era crear un toro que le permitiera salir a Curro Romero por la Puerta del Príncipe. Consideró que este hecho perjudicó mucho a la fiesta. Y esto no fue lo peor, sino que debido a ello la fiesta está herida de muerte. Al parecer, el ganadero jerezano quiso rectificar más tarde los errores que había cometido pero la vida no se lo permitió.

Comparó la ganadería de Fuente Ymbro con de la Juan Pedro, al hilo de la faena que hizo Matías Téjela a un toro de esta ganadería en una plaza francesa. Aunque se considera el mismo encaste, los toros que “guisa” Borja Domecq no tienen nada que ver con los “juanpedros”, ya que éstos tienen fijeza pero la casta ha desaparecido de su sangre. Y ya metidos en corridas, se comentó la lidiada por José Escolar este año en Céret, donde nuestro invitado no encontró palabras para elogiar la faena lidiadora que llevó a cabo el torero Fernando Robleño ante un ejemplar que imponía respeto hasta en los tendidos.

Entró a comentar las diferencias entre España y Francia en cuanto al tema taurino, para lo cual expuso que los aficionados franceses tienen más peso en su país que los empresarios y que ambos están relacionados a través de los clubes taurinos, tratando en todo momento de buscar el equilibrio de la fiesta. Este hecho es lo que no existe en España. Criticó a los aficionados españoles por sus protestas en la plaza, pero no por su contenido, puesto que las soluciones hay que buscarlas antes de que se produzcan los problemas ya que, bajo su criterio, sólo sirven para intentar solucionar casos puntuales. Pero los aficionados creemos que debemos protestar en la plaza. Al menos que se sepa que no estamos de acuerdo con lo que hacen.

Tampoco consideró a la prensa actual con la fuerza necesaria para aportar las soluciones que demanda la fiesta, ya que no tiene poder. Eso sí, de vez en cuando aparece algún “gacetillero” que echa la culpa de los problemas a los aficionados. Como le ocurrió a López Ramos, pero ningún medio de comunicación critica que las figuras actuales del toreo no maten las ganaderías que demandan los aficionados, que son los que pagan. Insistió en que el camino es el diálogo y que debería haber una mayor relación de participación de ambos grupos, empresarios y aficionados, incluyendo en uno de ellos a los toreros, porque la mayoría de las figuras están representados por estas empresas, salvando a algunos toreros como El Juli y Morante de la Puebla que van por libre. La única plaza en Francia que está marcada por el taurinismo es Nîmes, que se salió de la Comisión de Ciudades Taurinas porque no quería trabajar en conjunto con las organizaciones de aficionados. Por este motivo se está notando una bajada en la asistencia de público a los espectáculos que se celebran en ella. Debido a la relevancia que tiene en las plazas de su país la suerte de varas, a los picadores se les acoge en la plaza con bastante afecto, ya que la mayoría de los aficionados franceses son toristas.

Respecto al nacimiento del toreo moderno, comentó que Joselito El Gallo adquirió la ganadería de Benjumea, vislumbrando ya en aquella época que el toreo moderno iba a necesitar un tipo de toro menos exigente. Lo que no imaginaba el torero de Gelves era en lo iba a derivar esta imposición con el paso de los años. Comparó los ruedos españoles con los franceses, para lo cual expuso que en los ruedos grandes, como el de Las Ventas, es más complicado ver al toro en la suerte de varas que en las plazas donde es más reducido.

Salen a relucir en la tertulia las novilladas celebradas este año en Las Ventas sobre encastes minoritarios. A algunas de ellas asistió más publico que el habitual y estos hechos son los que hacen felices a los empresarios. Respecto al trío de empresarios que gestionan la plaza de Madrid, comentó que esta unión se llevó a cabo con el fin de evitar una guerra comercial, dándose el caso de que muchos empresarios en la actualidad no son solventes y por este motivo no pueden ofrecer una plaza importante a los que no demuestren solvencia económica. Al parecer, las figuras actuales desean montar una especie de “Champions League” en el toreo a través del grupo que han denominado G-10. Si se produjera este hecho, los toreros, junto con los empresarios, impondrían sus condiciones en las plazas donde toreasen, eliminando de esta manera cualquier injerencia del sector crítico que asista a ellas, sea del tipo que sea. En una palabra, los aficionados sobrarían. Actualmente, a este tipo de organización sólo le hace falta darle carácter oficial, ya que hoy a ningún torero se le obliga a dar la cara en las plazas de primera categoría con ganado exigente con el fin de revalidar su condición de figura. A continuación podría darse el caso de crear un circuito inferior de plazas donde pudieran torear toreros modestos con ganado que los del escalafón superior no quieren ni oír nombrar. Se relacionó con este hecho a la plaza de Bilbao que, a criterio de nuestro invitado, ya no es lo que era. Sin embargo elogió la aptitud de los organizadores de la plaza de Azpeitia, los cuales siguen apostando por toros y por toreros, con un nivel de independencia impropia de los tiempos que corren.

Respecto a las ganaderías duras que tienen que lidiar los toreros modestos, comentó que tampoco se trata de que salgan por toriles animales con la única intención de enviar a la enfermería a los toreros que se pongan delante. En este aspecto comentó la fama que llegó a tomar la ganadería de Luciano Cobaleda, ya que tarde que lidiaba se producía una tragedia. Incluso toreros modestos, como Joaquín Bernardó, Dámaso Gómez, etc., mostraban poco interés en anunciarse con estos toros. Un hijo de este ganadero le comentó en una ocasión a nuestro invitado que llegó un momento en que la ganadería era improductiva por dos motivos, uno el expuesto y otro que las vacas de este encaste no parían todos los años.

A este respecto y haciendo justicia al ganadero salmantino, diremos que lo que Luciano Cobaleda sacaba por toriles eran verdaderas corridas de toros, seleccionadas con el esmero que un ganadero de bravo debe atesorar siempre.

Siguiendo con este hilo, comentó nuestro invitado que fue el ganadero salmantino Antonio Pérez Tabernero (de San Fernando), el que convenció a los políticos de la época para que en las plazas se pusiera la tablilla anunciando el peso de los toros. Al parecer, en su propio beneficio ya que en aquellos tiempos sus toros tenían un buen cartel, pero los patas blancas y los Coquillas eran encastes que se movían más, debido a que eran toros de caja más reducida y eso le hacía mucho daño al ganadero salmantino.

Otra barrera muy perjudicial para el ganado bravo, en especial a los encastes minoritarios, fue la entrada de España en el Mercado Común, debido al problema sanitario. Por este motivo se tuvieron que sacrificar muchos animales y para determinadas ganaderías este hecho fue el principal motivo de su desaparición y en muchos casos de su merma, casos de Arturo Cobaleda, Dionisio Rodríguez, Moreno Silva y un sinfín de ellos. En cuanto a los problemas comentados, considera que la solución está en el toro, en que tenga la importancia que tuvo antaño, aunque hay un problema social añadido y es que hoy los espectadores van a la plaza a ver al torero. En Francia no ocurre esto, ya que actualmente manda el toro y para dialogar con el sector taurino hay gestores que saben defender la fiesta y buscar un punto intermedio que interese a todos, tanto ganaderos como económicos. Francia ya no es la gallina de los huevos de oro que fue antaño. En la actualidad se miden mucho más las contrataciones, ya que el espectáculo taurino no debe costar dinero a las arcas públicas. De esa manera mantienen alejados de las protestas a los sectores antitaurinos, o animalistas, como lo llaman ellos. No dio para mas la tarde. Poco a poco, sin que nos diéramos cuenta de su presencia, fue cayendo la noche y cuando más distendida estaba la tertulia recibimos los tres avisos y la despedida tuvo que ser inminente, no sin antes mostrar nuestro agradecimiento al invitado que, a través de la palabra, supo encauzar una tertulia, mezclando la cultura con el mundo del toro, que era la pasión de todos los presentes. Muchas gracias, maestro. Te ganaste la salida por la Puerta Grande.

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