D. José Ignacio Sánchez, torero y ganadero de Pedraza de Yeltes

“La oportunidad no hay que esperarla, hay que buscarla” José Ignacio Sánchez, “natural-mente”. Al mencionar a José Ignacio Sánchez, matador de toros de Salamanca, es inevitable no recordar su excelso toreo al natural. Interpretaba la suerte de una manera tan increíble, que en un instante enamoró a la madrileña plaza de Las Ventas cuando todavía era novillero. Ya de matador siguió creciendo su toreo, hasta que una inoportuna lesión le apartó de los ruedos.

Hoy, comparte su tiempo entre el campo, en la ganadería de Pedraza de Yeltes, y la Escuela Taurina de la capital charra. Y de eso habló en Casa Patas, en la tertulia de la Asociación el Toro de Madrid. Y habló con claridad, con sencillez, con rotundidad, con verdad… habló y llenó, como llenaban sus naturales. “La mano izquierda es la que más me llenaba como torero, nacía de mí”.

Gloria Sánchez-Grande aproximó el perfil del invitado al público asistente antes de que tomara la palabra. Cuando la tomó, lo primero que hizo fue agradecer la invitación por estar “en un sitio donde se rinde culto al toro”. Comenzó hablando de Pedraza de Yeltes, ganadería joven pero con experiencia. Fue en 2006 cuando es adquirida por los actuales propietarios quienes varían el hierro, divisa y señal de oreja. Forman la ganadería con ganado de El Pilar y Don Pío Tabernero de Vilvís, al año siguiente eliminarían todo lo de Don Pío para adquirir un lote más de hembras de El Pilar. 

Conscientes de lo cerrada que es la ganadería de El Pilar tuvieron muy claro que Pedraza de Yeltes tenía que ser más abierta para evitar problemas de consanguinidad.

Buscan un toro en una línea concreta de Aldeanueva, un toro con caja y que de espectáculo en todos los tercios. “Buscamos un toro que nos guste a nosotros y por consiguiente gustará a la afición. Un toro con personalidad, que pida el carnet de profesional, bravo en los tres tercios, que quiera coger los engaños por abajo”.

Reconoce que no fue sencillo formar los primeros lotes, al no saber que darían ni como ligarían. Por ello, tentaron de inicio todas las camadas, tanto machos como hembras, para ir testeando su producto. En ese momento encontraron un gran semental que está haciendo la ganadería, “un semental que da bravísimo, con entrega, personalidad y movilidad”.

Los inicios de la ganadería fueron de apuesta fuerte, la primera novillada con caballos en Madrid y al año siguiente la primera corrida de toros en la plaza de Azpeitia. Pasos firmes con buenos resultados, de más a más. Para esta temporada tiene previsto lidiar una novillada en Francia, corridas en Madrid, Azpeitia y Salamanca así como su participación con dos toros en la Feria de Begoña de Gijón. Conscientes de tener un gran potencial genético llevan un trabajo lento y con poso.

Desde el público le comentaron: “Otra ganadería en manos de un torero” a lo que respondió; “Ganadero es el que tiene amor y pasión por el toro. Estoy en ese papel, con lo que se y consciente de lo que buscamos lo intento hacer lo mejor posible. El tiempo dirá si mi labor es buena o mala”.

La fórmula del éxito la tiene clara: selección, genética, manejo, alimentación y sanidad.

Sobre el polémico tema de enfundar los toros se muestra igualmente claro “ponemos fundas, no nos queda otra. De lo contrario tendríamos bajas por las peleas y menor presencia por el desgaste de los pitones que los propios toros se producen”.

En relación a la selección, “me fijo desde que sale el animal hasta que se marcha. Hay que cumplir en el caballo, es fundamental ya que es donde se mide la bravura. Igualmente me importan mucho los finales, son fundamentales”.

En el manejo de la ganadería tienen en cuenta el mover los toros, para ello disponen de un corredero adaptado donde los animales no se desgastan. Son tres kilómetros donde los toros se musculan y ejercitan. Mueven los toros progresivamente, con tiempo y en paralelo y consonancia a la alimentación.

Abordando su labor docente en la Escuela Taurina de Salamanca afirma que “las escuelas taurinas son un espacio de formación no sólo de toreros, sino también de personas”. Se muestra claro también al afirmar “el torero tiene que ser un comunicador nato, transmitir algo, tiene que tener algo que decir y decírselo al público”. “Trato de enseñar las normas clásicas del toreo, lo puro y eterno que ni caduca ni pasa de moda. Luego a partir de ahí, cada uno que saque su personalidad”. “Intento que cojan la base de la pureza del toreo, pero adaptándose a las características del animal. Si se hace el torero puro cada alumno lo da su toque personal y eso les hace diferente. Nada de sacar todos iguales”.

Reconoce el salmantino que cuando comenzó de novillero apenas sabía de encastes, por ello, ahora en su labor docente y didáctica en la escuela, acerca al alumnado los diferentes encastes. Reconoce en este sentido “el problema es que cada vez va quedando menos y vamos camino al monoencaste…”

Un profesor que tiene claro el mensaje que dar “lo de embestir es relativo, el que tiene que estar fresco, con ideas, disposición y actitud es el torero. Así valen el noventa por ciento de los toros. La oportunidad no hay que esperarla, hay que buscarla”.

Entretenido coloquio con José Ignacio Sánchez que habló de una manera muy natural, naturalmente.

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