Plácido “Tito” Sandoval y David Adalid, picador y torero de plata

Dos TOREROS, con mayúscula, visitaron la última tertulia celebrada en La Asociación El Toro de Madrid. Uno torea a caballo y el otro lo hace vestido con el traje de plata. Dos toreros que alabaron durante toda la tarde a su maestro Javier Castaño y no precisamente para granjearse la gracia de éste. Ninguno de los dos roció con palabras insidiosas el albero del local, al contrario, cuando algún invitado reclamaba su opinión sobre sus compañeros o de los toreros de “oro y rosas” lo hicieron de la misma manera que torean, por derecho, desparramando valor y torería allí donde tienen la suerte de contratarlos. En este mundo de arte, en la cuadrilla donde torean, cada uno tiene cada tarde su momento para poner sobre los ojos de los aficionados el sentimiento que lleva dentro. 

Saltando el orden cronológico que tiene que llevar una tarde de toros, para todos los asistentes que tuvieron la suerte de presenciar sus actuaciones, al final y llevado por la emoción, David Adalid tuvo que retener las lágrimas en su ojos para que no rociaran sus mejillas, el valor que un hombre necesita para narrar a los aficionados lo que siente por su profesión, que ligada a su familia, a veces es difícil separar ambos sentimientos. No pudo evitar durante su exposición sacar a relucir la pasión que siente por la fiesta de los toros, que junto a lo que siente como padre de su hija, son sus dos fuentes de inspiración. 

Toda la tarde, se dice pronto, durante toda la tarde, estuvieron alabando a su torero, Javier Castaño, por una simple razón. Su maestro deja que sus cuadrillas saquen a relucir sobre la arena todos los sentimientos que llevan en su corazón de toreros. Así debería de ser y así lo defendieron, como defienden su vida anteponiendo su arte ante los torazos que lidian tarde tras tarde, con los únicos argumentos que ha puesto la naturaleza a su alcance, el valor y el sentimiento.

Las faenas de ambos toreros estuvieron llenas de detalles. El que abrió plaza fue Tito Sandoval que, a petición de los aficionados, recordó la tarde de Céret, donde un toro de Moreno Silva puso en bandeja una gran tarde de toreo a caballo, para regalo de los aficionados franceses, donde en la cuarta entrada del toro al montado picó con el regatón, no sin antes citar con la puya y en un alarde de maestría torera darle la vuelta a la vara mientras el toro acudía con tranco al caballo ¡Impresionante! Para que luego digan algunos en esas revistillas, que manipulan la verdad de la fiesta, que los franceses no tienen que enseñarnos nada. Es posible que así sea, pero el aficionado lo pone en duda…

David Adalid, hombre fácil de palabra y explícito en sus comentarios, aunque en algunos momentos rozó el dramatismo con ellos, pero nadie de los presentes quiso rectificar la medida de sus opiniones, ya que de alguna manera, así es la fiesta, dramática, desgarradora y llena de pasión, pero la de verdad, no la que montan los taurinos. Nació en Madrid y a los 9 años recibió la llamada del toro. Los únicos antecedentes familiares con la fiesta fueron a través de su abuelo, que tuvo ganado manso. Acudió a la escuela de Madrid y después de terminar el servicio militar, toreó en un festival en San Martín de Valdeiglesias. Comentó que casi todos los toreros torean con el único propósito de tomar la alternativa, pero al considerarse un hombre de principios y no encontrar como novillero el camino que estaba buscando, a los 20 años decidió vestirse de plata, con el propósito de escribir su propia historia en el toreo y llegar a ser en eso el mejor. Tiene muy claro lo que quiere y cómo conseguirlo. Ama la fiesta como a su hija ¡Triunfar o morir! Este es su lema, con ese dramatismo y esa pureza se juega la vida tarde tras tarde. Y añadió que en este circo cuando se sangra se hace de verdad, aquí no hay teatro y todo aquel que intenta el fraude sabe de antemano que está engañando a los aficionados que pagan muy caras las localidades de la plaza. Así de claro expuso sus sentimientos. Se siente un privilegiado al haber conseguido el respeto de la afición, partiendo de la nada. En su aprendizaje tuvo que pasar por esa universidad que era el Valle del Terror. Desde que decidió vestirse de plata hasta que debutó en Madrid, su plaza, pasaron siete años. Durante su exposición no escamoteó palabras de agradecimiento a su torero, Javier Castaño, ya que en su cuadrilla cada uno de sus componentes torea de acuerdo a sus sentimientos, sin que en ningún momento hayan aparecido los celos que suelen producirse en las figuras cuando los subalternos le roban los aplausos al matador. Tal hecho demuestra la precariedad en la inteligencia en muchas figuras, al no conocer al público que puebla los tendidos. Éstos son generosos con los toreros, se vistan de oro o plata, y saben en todo momento quién se merece un aplauso. A pesar de que trata de superarse tarde tras tarde, dijo que en alguna ocasión ha echado de menos darle a un toro una serie de naturales, con el mismo sentimiento que coloca los garapullos en la actualidad. Salieron de sus recuerdos los pares de banderillas negras que colocó en Las Ventas a dos novillos de Miguel Zaballos. Tuvo que colocar los cuatro pares por lesión de su compañero y se desmonteró dos veces. Corría el mes de octubre del año 2007. Comentó también que en Madrid se ha tenido que desmonterar en varias ocasiones y siempre con corridas exigentes, pero ha interpretado desde el comienzo de su carrera que ése era su destino. La primera vez que le obligaron a desmonterarse en Las Ventas fue en el año 2006, formando parte de la cuadrilla de José María Lázaro. Su última actuación en Las Ventas fue en la reciente Feria de Otoño, con toros de la ganadería de Palha, de la que hizo los siguientes comentarios. Le gusta parear de largo y en este toro tuvo que hacerlo por los adentros porque estaba reparado de la vista. No le importó jugarse la vida y a pesar que fue un toro complicado sabía lo que quería hacer. El comportamiento del animal le desorientó y al no conocer la respuesta de su enemigo, tuvo que jugársela. En el primer par no tuvo conocimiento de la reacción del público, pero en el segundo confesó que se emocionó. Uno de los detalles que más le ha impresionado hasta la fecha es el rugir de los tendidos de la plaza de Las Ventas y consideró que es algo que, cuando lo recuerda, no consigue controlar la emoción. Hubiera sido muy bonito el dar la vuelta al ruedo y añadió que seguirá luchando para conseguirlo. Este torero es una garantía para el aficionado. De las corridas duras lidiadas este año destacó las ganaderías de Adolfo Martin, Miura, Dolores Aguirre, Carriquiri, Cuadri…No quiso el torero que se quedase en el tintero la ganadería de Monteviejo y así lo hemos hecho.

Respecto a su manera de parear, comentó que su base es la pureza y fijó su atención en la escuela valenciana, ya que los cites los hacen con el hombro y como exponente destacó al desaparecido Manolo Montoliú, pero a él le gusta citar dando el pecho y cuando reúne le gusta sacar los brazos de abajo arriba. Para estas explicaciones y con el fin de aclarar las posibles dudas de los asistentes, el torero se puso de pie y llevó a cabo unas clases de salón que los aficionados presentes le mostraron su sentimiento a través del aplauso. Sale a colación que el banderillero Manolillo de Valencia pareó en una corrida los seis toros, a lo cual un aficionado presente invita a que sean nuestros invitados los que lleven a cabo una gesta de este tipo, por un lado Tito Sandoval pique y Adalid paree, ambos en solitario, toda la corrida. La propuesta quedó en el aire. Respecto a cambiar de cuadrilla, comentó que no le ha tentado ninguna figura, pero si lo hiciera seguiría con Javier Castaño. Con este torero se siente muy a gusto, ya que es torero que les permite hablar de la corrida una vez terminada, hecho que con otros toreros no dejan que ningún miembro de su cuadrilla critique su actuación. Es incluso Javier Castaño quien le anima, cuando coge los palos, para que trate de reventar la plaza y que intente ser diferente con cada par. Este año ha sido el más regular de su escalafón, aunque haya sido con corridas duras, considerando el hecho de que todo va dirigido al beneficio del público que paga. Y alguien comenta que es una pena que muchos profesionales no sientan afición por su profesión. Salió varias veces durante la tertulia la personalidad del torero Carlos Escolar “Frascuelo”, destacando su condición humana y la manera de interpretar el toreo y dijo que estará con él siempre que lo necesite.

Así es David Adalid a través de la palabra y como en la plaza pone todo su empeño en el triunfo con la verdad como bandera, nadie puso en duda su credibilidad, ni como hombre, ni como torero. Como dijo Belmonte, se torea como se es. Esas fueron sus palabras a un comentario final de este humilde redactor.

Tito Sandoval nació en Salamanca y se crió en la ganadería de Jumillano, aprendiendo en ella a montar a caballo y en los tentaderos de esta ganadería el arte de picar a las vacas que se tentaban. En su familia no hubo antecedentes taurinos. Como castellano es hombre parco en palabras, pero muy claro en sus exposiciones. Su primer trofeo como picador se lo concedieron en la localidad abulense de Casavieja, en el denominado Valle del Tiétar, más conocido como Valle del Terror. Al preguntarle un aficionado por qué era costumbre el que casi todos los picadores picaran trasero respondió que lo hacían en esa zona porque es donde más daño se le hace al toro. Es de la opinión de que donde se debe colocar la puya es en el morrillo o en la parte de las agujas, aclarando que muchos de los toros que saltan al ruedo (debido a su debilidad) ya salen picados de toriles. Más alto pudo decirlo, más claro, imposible. Que cada uno lo interprete a su manera, pero para el aficionado está muy claro. Aclaró el torero que cuando ejecuta la suerte intenta hacerla bien aunque en algunas ocasiones marre, pero trata de corregir al momento. Al hilo de lo mencionado respecto a los pares de banderillas colocadas por su compañero David Adalid al toro de Palha, se lamentó no haber podido estar presente en la plaza en ese momento, ya que se encontraba en el patio de caballos. Una pena, maestro, ya que estos detalles no suelen verse todas las tardes. Respecto a Las Ventas, declaró que debido a la responsabilidad que le embarga, siente miedo cuando lo hace en esta plaza.

Salió a relucir la poca afición que hay en sus compañeros, comentando el torero que hay muchos picadores que tienen sólo el carnet que les acredita que pueden vestirse de luces, pero ni conocen el oficio ni se molestan en superarse. Sin embargo dijo que hay otros que son muy buenos. Respecto a la afición francesa, añadió que le respetan mucho, ya que poseen un alto grado de conocimiento debido a que viven la suerte de varas con intensidad, hecho que no suele ocurrir en España. Después de haber picado al toro de Moreno Silva en Céret, acudió de nuevo a esta plaza al día siguiente y los aficionados reconocieron su labor a través de los plausos al salir a la plaza, incluso antes de picar. Salió a relucir el supuesto “pique” entre nuestro invitado y Anderson Murillo en una corrida en septiembre de 2012 de Prieto de la Cal en Céret (Francia) pero lo negó nuestro invitado, por lo menos en los términos en que se expuso el comentario. Sólo mostró su recuerdo diciendo que aquélla fue una corrida muy bonita.

Respecto a la animosidad que imprime su matador a la cuadrilla, indicó Tito Sandoval que esos detalles son importantes para mantener una unión. Destacó a su compañero Marcos Galán por su buen capote y la concepción que tiene su maestro que hay que satisfacer al público, para lo cual todos los toreros deben aportar el máximo de lo que sienten toreando. Y argumentando que si los profesionales disfrutan en el ruedo, este hecho llega también a los tendidos y tienen más posibilidades de que vuelvan a la plaza.

Sobre la pregunta de un aficionado respecto a la modificación de la suerte de varas, peso del peto, cambio de las líneas de los siete metros, etc. Tito Sandoval respondió que lo verdaderamente necesario es que los toros salgan con más casta. De qué vale que a un toro se le ponga de largo en el caballo si luego no va a llegar a la muleta. Una aficionada resalta que las figuras han hecho de este tercio un trámite con el fin de lucirse ellos con la muleta y recetarle a cada toro los 100 muletazos de rigor, tratando de acaparar los aplausos. Para David Adalid, es muy importante la brega. El capote tiene mucha importancia y es muy difícil su manejo. Respecto a las condiciones que las figuras imponen a su cuadrilla de molestar lo mas mínimo a los toros durante la lidia, opina que para eso, el torero que se quede en casa y el toro en la dehesa, volviendo a resaltar la pureza del toreo y que le gusta lidiar muy bien con el capote.

Respecto a los toreros banderilleros, un contertulio apuntó que deberían impedirse que algunos toreros tomaran las banderillas, ya que este hecho aporta muy poco a la lidia, sobre todo cuando imprimen vulgaridad a este bello tercio. Comentó David Adalid que no ha coincidido nunca con Antonio Ferrera ni tampoco con El Fandi y respeta el concepto que estos toreros aplican a su particular tauromaquia en el segundo tercio. Otro hecho que expuso el mismo aficionado al maestro Tito Sandoval fue el siguiente: ¿Por qué en los tentaderos los picadores pican a las vacas arriba y sin embargo en las corridas pican trasero? Tampoco encontró respuesta esta pregunta, ya que ellos no son responsables de las barbaridades que puedan cometer sus compañeros en la plaza. Respecto al grupo en que está actualmente su matador, Javier Castaño, comentaron que pertenece al grupo B y en este grupo es obligatorio que tener fijos dos banderilleros y un picador, aunque se les permite actuar con otros toreros, siempre que su calendario se lo permita. Este año Javier Castaño ha contratado como tercero a Fernando Sánchez. Respecto a las funciones de los toreros de plata que van de terceros, un aficionado presente comentó que es indignante que cuando este torero está de puerta con el caballo de reserva, siempre que el toro acude a esos terrenos nunca lo sacan para fuera. Ha habido algunos que cuando el toro ha hecho hilo hacia esa zona de la plaza se han tapado directamente en el burladero, mostrando una caradura impropia de un caballero que se viste de luces. Comenta David Adalid que a muchos toreros que van de terceros le falta corazón para dar el salto a otra escala. Destacó como un gran profesional a su compañero Domingo Navarro, retirado recientemente, al parecer porque no encontraba en sus compañeros precisamente esa condición: “El compañerismo”. 

Un contertulio comentó que el toro cuando acude al caballo de picar es una fuente importantísima de información para el matador, hecho que corroboraron los dos invitados. Lo que ocurre es que como este tercio se ha convertido en un simulacro y debido a que el toro que sale por chiqueros sólo está preparado para la muleta, esta suerte no importa a la mayoría de los matadores actuales, que tampoco se preocupan en colocar al toro en el caballo y menos si son figuras. Otro tema es el de la colocación de los toreros en el ruedo. Si no están bien colocados la atención del toro queda dividida en dos, lo que implica que no se le pueda medir bien su comportamiento en el caballo.

Se comentó la importancia de que los toros sangren en el caballo. A este respecto Tito Sandoval aportó una prueba realizada en un toro al cual le extrajeron cinco litros de sangre y después lo lidiaron. El resultado fue que el animal tuvo un comportamiento normal. En cuanto a la manera de colocar los pares de banderillas, un aficionado expuso que cuando se parea, un par por lo menos debe ejecutarse de poder a poder. A este comentario, David Adalid añadió que el par de poder a poder es el que más le gusta, pero ocurre que todos los toros no se prestan a ello. En cuanto a la nueva temporada, mostró mucha ilusión en poder venir este año a Madrid y a su cuadrilla la denominó “Javier y los espartanos”. En cuanto a las preferencias de si ruedo pequeño o grande, ambos toreros se decantaron por el ruedo grande, denominando “chapas” a las plazas de ruedo pequeño. Otro dato curioso que se trató en la tertulia fue el desnivel que tiene el ruedo de Las Ventas para el drenaje de las aguas. Un aficionado aportó que tiene 60 cm. de diferencia y Tito Sandoval expuso que es un problema cuando pica, ya que cuando el toro se arranca no le ve el hoyo de las agujas, ocasionando este hecho un problema añadido, pues también es más difícil torear de capote, según expuso su compañero David Adalid.

No se relajó en ningún momento el nivel de la tertulia y nadie pudo perderle la vista a estos dos grandes toreros. Nadie quiso perderse ningún comentario, ningún detalle. Es lo que ocurre cuando los toreros se ganan la vida toreando ganado encastado, que por lo menos tienen el respeto y la admiración de la afición. Que se lo pregunten si no a su matador, Javier Castaño, que en la última feria de San Isidro le perdió la vista un segundo a su enemigo, un Cuadri, para indicarle a un torero de su cuadrilla el lugar de su colocación y el toro no se lo perdonó. Y al parecer ha estado toda la temporada acusando aquella cogida. Ésa es la justificación silenciosa que tienen los figuras cuando huyen de este tipo de corridas, pero el aficionado nunca llegará a reconocerlos como tal.

A petición de un aficionado comentó David Adalid lo que ocurrió en una corrida mixta celebrada en la localidad abulense de El Tiemblo, donde actuaban dos matadores y el novillero local, Pedro Cabrero, con el cual nuestro invitado actuaba como torero de plata. En el apartado pudo comprobar que uno de los novillos tenía más trapío que los toros que se iban a lidiar. Por el bien del novillero trató de que le cambiaran el novillo, ya que debido a su corta experiencia podía ocurrir una tragedia esa tarde. El resultado fue que al pobre novillero se le acusó injustamente de no querer torear ese ganado y David Adalidtuvo que dar la cara para dejar claro lo que había pasado. Es la España profunda.

Salieron a relucir las ventajas y desventajas de picar a los toros contra querencia. Tito Sandoval comentó que prefiere picar en esta zona de la plaza. También se trató el tema de que los caballos de picar salen a la plaza con los ojos tapados. Justificó el torero este hecho, exponiendo que al no estar domados como los de los rejoneadores escaparían en cuanto vieran venir al toro y sería imposible picar y además sufren menos al no enterarse del peligro a que están expuestos. El único problema es que hay que educarlos para que puedan salir a la plaza en ese estado. Una aficionada expuso que a pesar de todo este hecho va en contra del reglamento. O se cambia éste o se cumple. No hubo más comentarios sobre esto. Tito Sandoval destacó igualmente a los caballos de picar de la plaza de Madrid, comentando que ahora son muy buenos. Y añadió como final que siente tanta pasión por esta plaza que no le importaría salir a picar sin peto. Quedó dicho y ha quedado escrito.

Y tras dos horas de tertulia se ovacionó largamente a los dos invitados. Gracias y mucha suerte TOREROS.

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