Entrega de premios

Esta tarde se ha llevado a cabo la celebración de la última tertulia de la temporada celebrada por La Asociación el Toro de Madrid, que ha carecido de un ponente en la mesa. Desde que se vienen celebrando, dos son los motivos fundamentales que han servido como hilo conductor al cierre de la temporada invernal de tertulias: primero la entrega de premios de la pasada Temporada de 2012, a la mejor corrida y al mejor toro, y segundo y la más importante, aglutinar a un grupo de aficionados con el único fin de hablar de toros. El primer objetivo no se ha podido cumplir, ya que a criterio de los aficionados que componen dicha Asociación y por votación popular, donde cada socio expresa su opinión de manera libre, ambos premios han quedado DESIERTOS, al no superar ninguna ganadería ni ningún toro el umbral exigido por los estatutos que rigen en ella.

No obstante se ha llevado a cabo la entrega de los premios a los mejores cronistas jóvenes y a los socios que han cumplido diez años de antigüedad en La Asociación. Los primeros recayeron sobre los jóvenes Mario de los Reyes y Rubén Sánchez, que saltaron a la arena del salón para rememorar con sendas lecturas de sus brillantes crónicas lo acontecido las tardes del 30 de mayo (corrida de Carriquiri) y del 15 de agosto (corrida de Gavira) de la pasada temporada respectivamente. Tras dichas lecturas se les regalaron unos lotes de libros taurinos, para que se aficionen aún más si cabe. 

También fueron resaltadas las funciones de David Castuera por su labor gráfica y del autor de estas crónicas de las tertulias, resaltando en ellas los detalles y el rigor de la narración de lo que acontece en cada una de ellas. 

Se resaltó también que este año y a criterio de un miembro de la mesa ha sido una de las mejores temporadas, primero por la calidad de los invitados y segundo porque en varias de las tertulias se ha llegado a rebosar el local, incluso con público de pie. También se destacó la importancia de los contenidos de cada tertulia y lo dicho por los invitados. 

Y antes de dar paso a la tertulia del día, pues se quería ya empezar a hablar de toros, como prefacio, Yolanda Fernández, actual presidenta de la Asociación El Toro de Madrid, aprovechó el momento para comentar que llama la atención que hayan quedado vacantes nuestros premios de la última temporada (lo que es una importante opinión por parte de los aficionados) y sin embargo, desde el Ministerio de Cultura, estén tratando de llenar la fiesta de oropeles a través de la película Blancanieves y el Premio Nacional de Tauromaquia, concedido recientemente al maestro Paco Ojeda, obviando lo más importante, que es el que la fiesta de los toros está en caída libre debido a la poca atención que le dedica la autoridad competente, lo que permite que todos los que participan en ella actúen sin el menor control, dándole al fraude carácter oficial. 

A continuación se dio paso a los presentes a participar en la tertulia, con el consabido ruegos y preguntas. Con el orden y rigor que se ha destacado siempre en ellas, el primer tema que saltó a la arena fue el relacionado con el fiasco de la cubierta que han tratado de instalar en la plaza de Las Ventas, llamada por un ponente “La cubierta de la megalomanía”. Con el fin de analizar y conocer las posibles causas del derrumbe, se invitó a que saltara al ruedo un tertuliano, arquitecto de profesión y un gran aficionado, Facundo Clemente, que expuso todo tipo de detalles que a su criterio fueron las causas del colapso estructural. Nadie quedó indiferente ante la exposición de los hechos.

Comenzó el ponente apuntando que la condición fundamental para la instalación de la cubierta era que no sobresaliera por encima del perfil de cumbrera (los tejados) de la plaza y además que fuera de “quita y pon”. Esto se debe a la reciente modificación de la Ley de Protección del Patrimonio Histórico, Comunidad de Madrid, ya que la Plaza de Las Ventas, es Bien de Interés Cultural y está catalogada como Monumento Histórico Artístico, encuadrada en el Ámbito de Máxima Protección.

A fin de albergar espectáculos no taurinos, se encargó (¿por Taurodelta?) a una firma francesa una cubierta de estructura ligera, de aluminio, que según noticias, un modelo idéntico había sido instalado en Londres para dar servicio en los últimos Juegos Olímpicos. Para su cálculo estructural y montaje se aprovecharía la geometría de la plaza, concretada en el círculo. Constituyen la estructura 50 arcos triarticulados que cruzan diametralmente la plaza, buscando apoyo en los pilares que constituyen la zona porticada de gradas y andanadas en nivel de las últimas tres filas del tendido alto, ya que gradas y andanadas quedarían sin uso y fuera del aforo del nuevo recinto así cubierto.

Los apoyos de estos arcos los constituyen unas piezas prefabricadas en “ele” de hormigón armado, con placas de anclaje de acero laminado, repartidos y simplemente sentados en las tres últimas filas del tendido alto, con una pieza adicional de contrapeso al pie de cada uno de los pilares, que componen la zona porticada.

Arrancando de estos apoyos las dos mitades del arco coinciden en el centro geométrico del ruedo, a una altura aproximada de 25 metros de la arena (o como decimos los aficionados del platillo). Este punto del encuentro se le llama la clave, que en este caso se trata de una corona o anillo en compresión y que con esta altura no sobrepasa la cumbrera de la plaza. Como nota al margen, las piezas de los apoyos es posible que pesen algo más de 3.000 Kg., lo que para un pilar metálico es una carga muy pequeña, que no alcanza ni con mucho la sobrecarga de uso que se le quita a la estructura de la plaza, al no llenarse gradas y andanadas.

Para poder montar y desmontar la cubierta así definida, las uniones de todas las piezas que componen la estructura son atornilladas para que, debidamente numeradas y guardadas, puedan usarse de nuevo. No obstante personalmente piensa el ponente que unas cuantas piezas deberán ser repuestas de nuevo.

Solo falta añadir que en el anillo en compresión, donde confluyen todos los radios, en principio se contrarrestan las fuerzas para dar una resultante nula; en cambio, en los apoyos del tendido alto se producen unos empujes horizontales muy fuertes, que deben absorberse con lo que se llama un anillo en tracción. Se trata de una poligonal compuesta por vigas muy importantes que recorre la penúltima fila del tendido alto, uniendo todos los apoyos de los arcos donde se produce el citado empuje. Este elemento es de vital importancia para el funcionamiento de la estructura.

Como curiosidad, aunque también es otra característica importante de esta cubierta, es que estará dotada con un sistema de climatización, de tal guisa que en caso de nevada se dispararía una corriente de aire caliente que iría derritiendo la nieve acumulada y solo tendría que evacuar agua de lluvia como cualquier tejado. Esto tiene una gran importancia, pues en Madrid, por su situación respecto a nivel del mar, las cubiertas hay que calcularlas con 100 Kg por metro cuadrado ¡Casi nada! Hasta aquí todo perfecto, la estructura se monta y aguanta a la perfección. Pero todavía no se han montado las lonas que hacen la cobertura.

Y aquí viene ahora donde “la matan”. Las lonas de cobertura, están montadas. Hay que suponer que el ingeniero francés que ha diseñado la cubierta y calculado la estructura no ha valorado suficientemente los efectos de viento que se producen en el coso venteño. Hubiera bastado que Taurodelta lo hubiera traído a alguna de las corridas en la pasada Feria de Otoño y habría visto cómo se enfadan los toreros cuando los capotes se les suben a los hombros sólo por una pequeña corriente de viento en las alturas. En fin, este efecto es lo que se llama SUCCIÓN y que en muchas ocasiones es una auténtica “putada” para la labor de los toreros, intrínseco a la ubicación de la plaza de Las Ventas y algo en lo que no se pensó ni se tuvo en cuenta cuando se construyó: el efecto del viento en el ruedo. 

Así las cosas y completada la cubrición con las lonas, la tarde-noche del 27de enero de 2013 se presentó con unas rachas de viento y algo de lluvia, y el 28 de enero nos despertamos con la cubierta de marras posada en el albero de Las Ventas. Las primeras declaraciones apuntan a que se estaban haciendo pruebas de carga, pero las fotos no mienten y no se aprecia que le hubieran colgado a la estructura sobrecarga alguna, por lo que el “tertuliano-ponente” Facundo estima que lo ocurrido ha sido un episodio continuado de succión que levanta y baja sucesivamente la cubierta y la somete a periodos de carga y descarga: LETAL PARA LA ESTRUCTURA. El viento se ha puesto “chulo” y ha levantado varias veces un capote de casi 8.000 metros cuadrados. Y LA ESTRUCTURA NO HA SOPORTADO EL ENVITE.

A pesar del siniestro, al “tertuliano-ponente” no le disgusta el diseño pues, con lo que se apunta en su descripción, la cubierta es un entramado de estructura ligera y sencilla, fácil de montar y en principio fácil de cálculo con cargas y sobrecargas francamente pequeñas, no así los esfuerzos producidos por el viento, que esos sí que son importantes…Entonces ¿qué es lo que ha ocurrido?

Por la forma en que se ha deformado la estructura (según las fotos), pudiera ser que el encuentro de los radios en el anillo en compresión no se produce en un mismo punto (casi seguro que no es así), por lo que aparecen unas componentes tangenciales que lo hacen girar y se deforma. Se complica la cosa al ser succionada la cubierta, este efecto acrecienta el giro y produce unas torsiones y un pandeo lateral en la estructura de los arcos para lo que no están debidamente dimensionados, por lo que se deforman en su tercio superior y literalmente se retuercen, produciéndose el colapso.

Tras estas explicaciones de Facundo creemos que todo quedó suficientemente aclarado y perfectamente explicado. Gracias, amigo. 

Sale a relucir otro tema, expuesto por un tertuliano, basado en valorar a los invitados a nuestras tertulias con el propósito de premiar al mejor de ellos. Se debatió este tema y al no existir unanimidad para llevar a cabo dicha propuesta, se dejó para otro momento donde aparecieran argumentos con más consistencia. 

Con el fin de facilitar a los socios las puntuaciones de las corridas y novilladas para designar al ganador de cada temporada, también Facundo Clemente nos dio a conocer la forma que tiene él de puntuar personalmente a toros y novillos en función de su comportamiento: 

  • Encastado a bravo 3 puntos
  • Encastado 1 punto
  • Manso encastado 0 puntos
  • Manso -1 punto 

En total, pues, cada festejo puede conseguir un máximo de 18 puntos y un mínimo de – 6 puntos. La pasada temporada, (para él) sólo dos festejos han logrado 8 puntos y el siguiente a distancia no pasa de 5, es decir mal mal, ya que para aprobar, la nota debería ser de 9 puntos . Supongo que muchos de los asistentes y miembros de La Asociación tomarían nota para aplicar este criterio cuando lo necesiten, aunque hay quien apuntó que estas valoraciones pueden ser subjetivas, en función del valor del calificador, ya que cada corrida es valorada de distinta manera por cada aficionado. No obstante se agradeció al ponente el que sacara a la luz su manera de calificar a los toros y la ayuda que puede representar para que todos votemos con mayor justicia.
Salió a colación también que la temporada pasada ha sido la que menos toros se han devuelto al corral en Las Ventas. Aparecieron opiniones para todos los gustos. Unos apuntaron que cada vez el castigo en el caballo es menor, otros, que los presidentes cambian el tercio con rapidez y por último, que cada temporada que pasa el público es menos exigente, dando oportunidad con este hecho a que se lidien toros que no merecen ni tan siquiera pisar el ruedo. Otros asistentes muestran su disconformidad ante la benevolencia de los presidentes de los festejos, que cada día tratan de pasar más toros a pesar de mostrar una invalidez manifiesta, obviando en múltiples ocasiones las airadas protestas de los aficionados y dando opciones a que los aficionados duden de su integridad profesional. Lo más grave es que el taurinismo ha vendido este hecho como un triunfo de lo que acontece en los ruedos.
Relacionado con el tema anterior, salió a relucir que cada día se protesta menos el trapío del ganado. Hubo quien apuntó que el toro Bastonito, de la ganadería de Baltasar Ibán, lidiado por César Rincón en la temporada de 1.994, fue protestado por falta de trapío y que a criterio de algún contertulio, llegó a sacarle los colores al diestro colombiano, que lo único que hizo fue “cabrear” a un toro muy encastado durante la faena de muleta, al elegir mal terrenos y distancias. Eso sí, peleándose gallardamente con él. Hay que decir, para intentar documentar este ejemplo, que cualquier aficionado conoce que la ganadería de Baltasar Ibán, de procedencia Contreras, no tiene mucho trapío y con el fin de mejorarla cruzó con sementales de Domecq, en la línea de María Antonia Fonseca
Algunos tertulianos recuerdan que se han protestado toros en algunas ocasiones al comprobar el peso del toro en la tablilla, sin esperar a que apareciera en el ruedo.
No dio para más la tarde, sólo reconocer a La Asociación del Toro de Madrid, con sus aciertos y sus errores, el esfuerzo ímprobo que está llevando a cabo en defensa de la pureza de la fiesta y desear que en la próxima temporada haya más verdad en el ruedo, pero desgraciadamente eso no depende en gran medida de ellos ni de los aficionados que aún tienen la vergüenza torera de acudir a la plaza, donde el único recurso que han dejado a su alcance, es el de la protesta, aunque en la mayoría de los casos está cuestionado por los informadores al servicio del taurinismo que lo maneja. 
Y así terminó el gran ciclo de tertulias invernales 2012-2013 organizados por la Asociación El Toro de Madrid. Gracias a todos y nos despedimos hasta noviembre del año en curso.

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