D. Adolfo Martín Escudero. Ganadero de “Adolfo Martín”

Con la llegada del otoño y la finalización de la temporada taurina los aficionados suelen hacer balance de lo acontecido en las plazas españolas. Para este fin, La Asociación el Toro de Madrid ha comenzado la serie de tertulias que viene celebrando habitualmente para dar la palabra a los protagonistas de la fiesta, de esta manera los aficionados tenemos la oportunidad de conocer sus opiniones con el fin de valorar con ellas el desarrollo de lo acontecido.

El estreno de esta temporada invernal se ha llevado a cabo con la presencia del ganadero Adolfo Martín que, junto a la ganadería de Victorino Martín, representa en la actualidad un alto porcentaje de la casta de la cabaña brava española. La sala registró un lleno de “No hay billetes”, contrastando este hecho con los aforos que registran en la actualidad las plazas españolas, donde en raras ocasiones se llenan los tendidos. Abrió la tertulia la Presidenta de la Asociación El Toro de Madrid, con una alusión al cambio de decorado de la sala, comparándolo con un teatro del siglo XVII, continuando con una alabanza a las tertulias como medio de comunicación entre personas tan variopintas pero que compartimos la afición por los toros. Haciendo referencia a nuestro invitado, antes de darle la palabra, le agradeció su comparecencia en nombre de todos los presentes, mostrándole el respeto que nuestro invitado ha sabido ganarse, primero como aficionado y después como ganadero, dándole a la fiesta aquello de lo que adolece: seriedad. 

Comenzó nuestro invitado felicitándonos porque somos un reducto bastante distinto al resto de Asociaciones y Peñas y casi único de la verdadera afición y haciendo referencia a la primera visita que realizó a nuestra Asociación, allá por el año de 1.998, continuando con una alusión en memoria del que fue miembro destacado de esta asociación, el tristemente desaparecido “Salva”, con el que trabó una sólida amistad y del que no tuvo ninguna duda en considerarlo como un gran aficionado, con el que mantenía largas conversaciones sobre la fiesta, siendo sus opiniones muy consideradas, aunque a veces discrepantes. 

Pasado el momento emocional continuó el ganadero con el relato de los trofeos que ha recibido de esta Asociación, ambos por el toro más completo de la feria de San Isidro, recayendo éstos en Madroñito y Mulillero, lidiados por los toreros Fernando Robleño y Luis Miguel Encabo en las ferias de San Isidro de 2005 y 2006 respectivamente, mostrando durante toda la tertulia una sencillez en sus exposiciones como si de un recién llegado se tratara, no dando nada por aprendido y mostrando en cada momento que el oficio de ganadero tiene muchas aristas y por cualquiera de ellas puede escaparse el fin perseguido, la casta y la bravura; por supuesto, hablamos de ganaderos que por lo menos no han buscado aún el refugio del servilismo a las familias que manipulan la fiesta, comentando al respecto que en la corrida de San Isidro del año 2004 lidió cuatro toros que, previamente, habían sido probados como sementales y como no le gustaron decidió lidiarlos, quedando sorprendido con su buen juego, resaltando que no es lo mismo el comportamiento del toro en el tentadero que en la plaza. También se fueron desprendiendo de sus palabras algunos gestos, tratando de justificar alguna tarde donde el resultado de sus toros no fue el esperado por los aficionados, hecho que la mayoría de los presentes agradecimos, ya que hasta la fecha es uno de los pocos ganaderos a los que no han puesto en entredicho su honradez.

En el año 2012 tuvo un percance con un animal de su ganadería durante una tarea cotidiana en su finca y a pesar de que recibió tres graves cornadas, que a punto estuvieron de costarle la vida, afortunadamente se recuperó del trance. Continuó narrando algunas de las anécdotas que han marcado su vida como ganadero, de las cuales hizo referencia a lo ocurrido en el año 2010, cuando retiró toda la corrida al ser rechazados algunos ejemplares en el reconocimiento. Siguiendo con este tema hizo algunos comentarios sobre la exigencia de la plaza de Madrid, hecho que respeta, tanto como ganadero y como aficionado, pero que debido a esto hay años en que sus toros no reúnen las condiciones necesarias para ser lidiados en ella. Hizo alusión en determinados momentos a la alimentación del ganado, comentando que suele darles alimentos ricos en grasas con el fin de que en los últimos meses, antes de ser lidiados, estén bien rematados, hecho que considera fundamental. Sobre este tema resaltó un comentario que le hizo el ganadero de La Quinta, Álvaro Martínez Conradi, confirmándole la importancia del remate de los toros en Madrid.

Un aficionado le solicita su opinión sobre dos de los toros de la pasada feria de San Isidro, los lidiados en cuarto y sexto lugar, como también sobre la última corrida de la feria de otoño, donde el juego del ganado defraudó a los aficionados. Sobre estos hechos y otros de esta temporada, el ganadero fue desgranado su opinión, comentando que hoy se pica muy mal, los picadores siempre lo hacen trasero, originando un daño irreversible a los toros ya que es una zona de su anatomía donde tienen menos masa muscular, pues la columna vertebral está más cerca de la piel. Respecto a la corrida de San Isidro, destacó la labor del torero Antonio Ferrera, comentando que atraviesa un buen momento, pero que suele empañar su labor lidiadora con adornos que no gustan a los aficionados ni a él en particular, destacando el detalle de dejar el capote en el centro del ruedo, pasándose de capotazos y de tiempo durante la lidia. En cuanto a los toros, le gustó más Baratillo, lidiado por Ferrera en cuarto lugar. Respecto a la corrida de la última feria de otoño, reconoció que sus toros dieron mal juego y no tuvo palabras de justificación, sólo que vino muy bien presentada pero le faltó casta. Suponemos que la procesión la llevaría por dentro, ya que este hecho fue un duro golpe para los aficionados y, si me lo permiten, doy fe de ello. En cuanto a esta corrida comentó que uno de los toros lidiados por Ferrera había sido rechazado en San Isidro, siendo hijo del toro indultado en Añover del Tajo. Paradojas… En cuanto al balance de la última temporada, dijo que la corrida de Valencia fue cinqueña y no le defraudó y la lidiada en Soria, tan alabada, tuvo un comportamiento variado, pues el primer toro transmitió mucho y terminó corneando al diestro Diego Urdiales. “La casta no perdona y cuando el torero se equivoca y tiene delante un TORO, termina pagando su error” añadió, terminando por hacer un llamamiento a los aficionados para que valorasen al torero en función del enemigo que tengan delante. Uno de los toros lidiados en Soria había estado de sobrero en Valencia, tocándole la lidia a Javier Castaño, que lo pudo lucir.

En cuanto a los ganaderos, comentó que el demérito de muchos de ellos es que han criado un toro demasiado fácil. Hizo alusión a una conversación que mantuvo este año con Victoriano del Río, comentándole que dos de sus toros habían sido merecedores de banderillas negras, a lo que el ganadero argumentó que la causa es que fueron tentados. Siguiendo con su faceta de ganadero-aficionado comentó que antes cada rincón de Madrid rezumaba afición y en casi todos los establecimientos había un cartel de toros. Hoy no le hables a un chaval de Morante, pero sí de Cristiano Ronaldo. Son los tiempos… En cuanto a los toros del encaste Albaserrada expresó que tienen mucho temple y que no son violentos, acudiendo al engaño surcando la arena con el morro. Considera fundamental el comportamiento del toro al final de la lidia, recabando que muchos toros bravos se acunan en tablas no porque sean mansos, sino porque terminan acobardados. 

Ya en tiempo de preguntas, se le requirió al ganadero que comentase un hecho relativo al hierro de la “V” que lucía uno de sus toros en la última feria de San Isidro. Comentó que cuando se marchó de la Asociación de Ganaderos no pudo llevarse este hierro a la Unión, ya que la ganadería de Herederos de D. Juan Valenzuela tenía el mismo anagrama y este toro lucía la “V” porque procedía de una punta de vacas que aún hoy mantenía de la Asociación. Hizo alusión a los problemas que han existido hace tiempo entre ambas entidades, llegando al extremo de que en festivales ha habido ganaderos de la Asociación que no pudieron lidiar sus toros junto a otros de la Unión. En la actualidad, al parecer, esas diferencias han desaparecido.

Aseguró también que nunca ha afeitado un toro y respecto a este hecho añadió que en su ganadería muchos toros acostumbran a frotar las cornamentas en las piedras y él sólo pone fundas a esos, porque se astillan y desgastan los pitones y al cabo del tiempo los tienen limpios, con lo cual considera que suelen afeitarse solos. Supongo que no quiso justificar que ningún ganadero lleva a cabo operaciones fraudulentas de este tipo, ya que la realidad es bien distinta. 

Se le critica la poca regularidad que tiene su ganadería, argumentando que es problema de consanguinidad, ya que este encaste es corto y llega un determinado momento que se cierra el círculo de las reatas independientes y tiene que realizar cruces con animales próximos en la familia. Ante esta situación dijo que hay veces que el ganadero busca la casta y le sale genio. Podría plantearse llevar a cabo un intercambio de ganado con la ganadería de Victorino Martín, ya que ambas tienen la misma procedencia. 

Como aficionado no admite que un torero diga que le ha tocado un toro a contraestilo, debido a que las figuras de hoy solo matan animales de cuatro ganaderías, hecho que no ocurría en tiempos pasados. Hace alusión a Manolete, del que ha visto carteles anunciándose con ganaderías de diferentes encastes que los de hoy no quieren, como Santa Coloma, Graciliano, Albaserrada…Respecto a los indultos hizo un comentario que pone en evidencia a sus autores, ya que al parecer existen toreros que son muy generosos con determinados ganaderos, indultando toros que previamente les habían comprometido. Al aficionado no le sorprende nada este tipo de maniobras, añadimos. Y siguiendo con los indultos, considera que casi todos los ganaderos empujan el carro en la misma dirección y no precisamente por el bien de la fiesta. 

A su criterio, uno de los detalles que peor considera de un toro es que se eche durante la faena y hace hincapié en que si un torero tiene que estar media hora pegando pases para impresionar al público algo falla en la fiesta. Su opinión va en la dirección de que con veinte muletazos un torero debe ser capaz de poner la plaza boca abajo y todo lo demás sobra. Respecto a las exigencias de la plaza de Madrid, vertió unos comentarios sobre los corrales de esta plaza, los cuales debido a que muchas corridas son rechazadas en el reconocimiento se produce un trasiego de corrales que evita que los animales descansen y en pocos días pierdan mucho peso. 

Nos explicó también que la última vez que lidió en Pamplona salió una corrida encastada y la prensa oficialista la calificó como una corrida del siglo XIX, al ser muy complicada para los toreros. La consecuencia fue que no le volvieron a contratar, desmontando con ello el mito sobre la seriedad e independencia de los que hacen los carteles allí, opinando que imponen su criterio los taurinos, como hacen en la mayoría de plazas.

Se considera un enamorado de la suerte de varas, destacando en esta suerte a la ganadería de Isaías y Tulio Vázquez, que le impresionó mucho cuando la vio de joven. Respecto a la situación actual de la fiesta, comentó que el año pasado envió 50 toros al matadero, ya que los empresarios no pagaban lo que consideraba que valían sus corridas y antes que nadie se beneficiara de su trabajo decidió sacrificarlos; aún así, sigue vivo como ganadero, aunque le duele ser considerado un apestado, como todos sus compañeros que siguen en esta línea ganadera. Sobre esto último destacó la independencia que existe en Francia entre el taurinismo y los organizadores y al haber más independencia existe más respeto en la fiesta. Respecto al estado de las ganaderías actuales y sobre todo lo que lidian las figuras, comentó que el toro más tonto lo vio en Zaragoza y lo toreó Alejandro Talavante, el torero “cantaor”. A lo que alguien agregó que si en aquella corrida televisada desde Badajoz, el toro hubiera sido encastado, pocas ganas le hubieran quedado al torero de cantar toreando. 

Volviendo a su ganadería y con relación a sus reatas, comentó que cada una de ellas tiene una característica, unas dan nobleza y otras casta. La correspondiente a Mulillero aún sigue dando esta característica. En cuanto a las gestas de los toreros, considera que éstos no deben estar cerca de las ganaderías, ya que esto quita independencia a los ganaderos. En ese aspecto considera que su primo Victorino Martín, se ha equivocado. Alaba a los toreros que se anuncian con este tipo de encastes, aunque el problema es que el aficionado está siempre al lado de los toros. Cree necesario que termine cuanto antes el pasteleo entre los toreros y los empresarios, ya que la falta de emoción en los ruedos está echando al público de las plazas; sin embargo, cuando sale un toro en las fiestas populares, las calles están llenas de espectadores. Y remató diciendo que para la próxima temporada tiene solicitadas 4 ó 5 corridas, Francia (2), Madrid y Valencia. 

Otros temas van apareciendo en el ruedo de preguntas y respuestas, con un ganadero venido arriba que siente que el tiempo se haya agotado, pero ante esta circunstancia nada se puede hacer y no es bueno recibir los tres avisos. Solo nos resta alentarle para que siga en esta línea, la afición se lo agradecerá y la fiesta también.

Gracias ganadero.

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