Dº Aurelio Hernándo, ganadero de reses bravas de origen Veragua y aficionado

Antes de dar la palabra a nuestro invitado, los ponentes que representaban a La Asociación el Toro de Madrid llevaron a cabo una breve presentación del ganadero que ha tenido la amabilidad de acudir a nuestra tertulia, destacando en él su vocación por el ganado de Veragua, aunque La Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL) y la Asociación de Ganaderos de Lidia (AGL) han tratado de poner en duda el origen de sus reses, este importante aspecto lo explicó con detalle durante su exposición. Su ganadería cobró antigüedad recientemente, el 1 de septiembre de 2013, al lidiar una corrida completa de novillos en Las Ventas. El juego de éstos fue variado, con sus luces y sus sombras. Se destacó de este ganadero modesto de la sierra madrileña su vocación por abrirse camino en esta senda tan hostil que es la crianza del toro bravo, donde a las dificultades propias que marca la naturaleza, se tienen que añadir las que se imponen en los despachos, donde tratan con desprecio a todo aquel que intenta abrirse camino honradamente.

Comenzó el Sr. Hernando su exposición, llevando a cabo una retrospectiva de su familia, comentando que sus padres estuvieron trabajando en una finca de la sierra madrileña con ganado de raíz jijón, que procedían de la ganadería del colmenareño Vicente Martínez. De esta manera comenzó su relación con el ganado bravo, pues se crió en una finca de El Soto del Real (que entonces se llamaba Chozas de la Sierra), donde era habitual la presencia de gente relacionada con el mundo del toro, destacando al torero Luis Miguel Dominguín. Se definió como un aficionado de campo. También se definió como un ganadero modesto que con los años ha visto cumplidas sus aspiraciones. En la actualidad tiene 100 vacas de vientre y no es su deseo ampliar su camada, sólo piensa en la mejora de la calidad. Su economía no le ha permitido comprar más ganado pero, a pesar de esto, se siente muy feliz por el apoyo que recibe de los aficionados, ya que le han servido de gran ayuda, considerando que tanto ganaderos como aficionados deben ir en la misma dirección, pues al fin y al cabo deberían entender que les mueven los mismos intereses; por desgracia, eso es lo que no entienden los que ponen su ganadería al servicio de los taurinos, añado yo.

A pesar de definirse un enamorado del encaste Veragua, llegó a él por causalidad cuando conoció al ganadero Javier Gallego García, con el cual mantuvo una relación en este negocio desde 1.993 hasta el año 2002. Este último había heredado una punta de vacas de sus tías, que procedía de la división que llevó a cabo José Enrique Calderón Serrano y que tras pasar por varios propietarios, entre ellos su hijo José Enrique Calderón Alcalde, llegó a las manos de Enrique García González, quien vendió parte de su ganadería a Jumillano, quedándose en propiedad con lo más puro de Veragua. Esta punta es la que heredarían sus hijas y que, al fallecimiento de éstas, heredará a su vez Javier Gallego García.

Entre ambos consiguieron levantar la ganadería, que se llamó Hernando-Gallego, que estaba bastante abandonada. El problema era que tenían pocas vacas, sólo 17. El primer semental que echaron a estas vacas lo aportó su socio, que lo tenía prestado a otro ganadero. Su nombre Faisanito, que estuvo padreando luego 14 años. De este semental pudieron seleccionar otro becerro, el cual utilizaron como semental sin probarlo y afortunadamente les dio buen resultado. Pero en Soto del Real tuvieron problemas de pasto y decidieron marcharse a dos fincas en Ledesma (Salamanca), pero este lugar les resultaba muy distante para poder seguir de cerca la ganadería. Y en 2002 se separaron, quedando cada uno como ganadero en solitario.

Dada su condición de modesto, nunca pensó que llegaría a lidiar en Madrid, aunque considera a sus toros de grandes hechuras y de mucho peso. Respecto a este punto nos comentó que en la plaza de toros de Las Ventas han realizado recientemente un estudio de los pesos en canal de los animales lidiados, siendo los de su ganadería los que más peso dieron en la báscula. Se siente muy orgulloso de haber obtenido este ganado y haberlo conservado, con el que disfruta mucho. Considera que el ganado de encaste Veragua es dócil de manejar en el campo, aunque las vacas son más especiales, dada su testarudez. Las fincas que posee en Soto del Real son pequeñas y para evitar querencias las suele cambiar de cercado con frecuencia. Respecto al comportamiento de sus toros en la plaza, comentó que son abantos de salida y que suelen dar varias vueltas al ruedo hasta que se ubican y se orientan de dónde están. Por este motivo, comentó que la novillada que lidió en el último septiembre no comenzó bien, ya que sus toros no se prestan para recibirlos a portagayola. Y de ahí resultó la cogida del primer novillero.

Ya en la fase de preguntas, un tertuliano le consultó sobre el ganado manso que aportó cuando llevó a cabo la unión con Javier Gallego. El ganadero respondió que ese ganado nada tuvo que ver con la pureza de Veragua que compartieron en común. 

Otra de las preguntas que corrían por la mente de todos los aficionados fue que aclarara el suceso ocurrido este año en Las Ventas respecto a que algún organismo o representación ganadera difundió la noticia que su ganadería no podía lidiarse en el ciclo de “Encastes minoritarios” ya que no estaba reconocida como tal. El ganadero quiso dejar claro este hecho, para lo cual pidió que le permitieran narrar lo sucedido desde la anterior temporada 2012, comentando a continuación lo siguiente. Su ganadería se dio a conocer cuando lidió un sobrero en Las Ventas en la temporada 2012. A partir de este hecho el periodista Iñigo Crespo realizó un reportaje de su ganadería para una revista especializada, anunciando que en septiembre tendría una novillada para Madrid que le había solicitado la empresa adjudicataria, TAURODELTA, para la que tenía preparados diez novillos. En agosto de ese año, recibe una llamada de la empresa indicándole que sus novillos habían sido sustituidos por otros de Prieto de la Cal, comprometiéndose la empresa con el ganadero que para el próximo año vendría a Madrid. Ante esta indefensión, como ganadero modesto, la única opción que tenía era guardar silencio y seguir para adelante, ya que con los poderosos debe ser complicado enfrentarse, añado yo. Los 10 novillos no pudo venderlos, pues a esas alturas de temporada el ganado tiene mala salida, con lo cual tuvo que vender algunos para festejos populares, por ejemplo, para las calles, volviendo a recordar que él es un ganadero modesto y que pertenece a La Agrupación de Ganaderos de Reses Bravas (AGRB), conocida como la de “Cañitas”, debido a su fundador, Ángel Gómez Cañitas, el cual tuvo que sortear muchos problemas impuestos por los que quieren monopolizar este negocio, añadimos nosotros de nuevo. 

Siguiendo con esta historia, en este año, 2013, le vuelve a llamar la empresa de Madrid para incluirlo en las novilladas de las mencionadas de “Encastes Minoritarios” y allá por los meses de junio-julio comenzaron a levantarse murmullos relacionados con este tipo de novilladas. Y dentro de los cuales algunos representantes de otras organizaciones ganaderas enviaron una carta denunciando que su ganadería no era de puro encaste Veragua. Con el fin de aclarar este hecho, le solicitaron documentos que certificasen que su ganadería deriva de esa procedencia. Se puso en contacto, a través de su Agrupación, con un genetista cordobés, el cual certificó que no vio indicios que su ganado no sea Veragua, pero esta información no sirvió de nada ante los que denunciaron el hecho. Trataron de comunicar con don Carlos Abella, pero se había marchado de pesca, perdón, de vacaciones, ya que era verano. Como estaba en su derecho y ante la ausencia de responsables nadie quiso hacerse cargo de esta información. Los aficionados dudamos de la valía de estos señores y casualmente cuando se marchan de vacaciones nada funciona, vuelvo a añadir. La única duda que tengo es de si cuando están, valen para algo y algo funciona.

Sin embargo, lo que son las cosas, en septiembre vino a Madrid, pero sustituyendo a la novillada de Hoyo de la Gitana, que había sido rechazada en el reconocimiento. Al parecer el ganado tenía un problema de descoordinación, lo cual definió como “la mano negra del Hoyo de la Gitana”. “Estos corrales de Las Ventas…”. Cuando le llamaron estaba de vacaciones y tuvo que suspenderlas y trasladarse a Madrid. Embarcó 8 novillos y los dos que no se lidiaron los lidió en Guadalix de la Sierra y uno de ellos se llevó el premio al mejor de la feria. Por cierto, la novillada que lidió en Madrid fue considerada fuera del ciclo de “Encastes Minoritarios”. Continuando con el tema: Veragua sí o no, dijo el ganadero que el Ministerio de Agricultura aportó que no existían indicios para negar tal procedencia veragüeña, pero no añadió pruebas de ADN. Cree el ganadero que en poco tiempo quedará aclarado este problema y si es positivo, los responsables de esta denuncia tendrán que dar las explicaciones oportunas. Él sigue adelante con su justa reivindicación. No obstante, le recordamos al ganadero que no olvide que en este país nadie da explicaciones ni tampoco se responsabilizan de nada. Dejemos que el tiempo nos quite la razón. Ojalá sea así.

Respecto a este tema, un aficionado y tratadista de la cabaña brava, apuntó que la denuncia posiblemente derivara de que este ganado había pasado por otros criadores antes de llegar al actual propietario, aportando para ello los datos necesarios, de los cuales salieron a relucir las divisiones mencionadas anteriormente además de Pedro Solís y Laso de la Vega, Batanejos, y otros, con el fin de justificar lo anteriormente expuesto. Salió también a relucir que este ganado suele nacer con una mancha pequeña próxima al hocico, hecho que el ganadero confirmó. 

Con respecto a la procedencia, el ganadero aportó que los duques de Gandía y Osuna participaron en la venta que llevó a cabo el abuelo de Javier Gallego García, y que trasladó desde Sevilla hasta Algete. A continuación trasladó el ganado veragüeño a Colmenar Viejo, vendiendo posteriormente a Jumillano algunas vacas, que siguieron pastando en las fincas de Colmenar Viejo, volviéndose a quedar con lo que Jumillano no quiso llevarse. También el abuelo de Javier Gallego vendió ganado a un rejoneador, Borja Baena, del cual también recuperó algo. Con la punta de ganado veragüeño en su poder y con el semental Duquesito, rehizo la ganadería. Al final de la década de los años ochenta del pasado siglo, se asocia con Javier Gallego. La familia de su socio tenía ganado de otras procedencias (de Samuel Flores procedentes de Paco Camino), aunque indicó que este ganado no se cruzó con el de Veragua. Después de separarse de su socio el ganado que habían adquirido a Victoriano del Rio (un lote de vacas, según indican en sus textos los tratadistas) se lo quedó su socio y al final fue vendido a un tal “Pera”. Una vez en solitario como ganadero, ha “negociado” con ganado para venderlo para recortes, las calles y otros espectáculos, añadiendo que él vive de este negocio y cree que no hace mal a nadie con ello. También adquirió ganado a Adolfo Martín (2 machos y 4 vacas), que al parecer el ganadero de Galapagar adquirió al desaparecido Salvador Valverde, pero que a él le había parecido malísimo.

Las buenas relaciones que mantiene con su antiguo socio le permite intercambiar sementales, con el fin de evitar en lo posible la consanguinidad, aunque comentó que todo procede de la misma raíz, dejando aparcado de momento el tema de refrescar con otras ganaderías. En la selección le gusta quedarse sólo con el ganado que humille. Con respecto a la consanguinidad, comentó que hace tres grupos de vacas e intercambia los sementales, comentando que no tiene problemas en echar novillos a las vacas aunque no estén tentados. Ya verá más tarde los resultados. 

Un aficionado denunció el mutismo que existe en la prensa, ya que es incapaz de sacar a la luz pública los hechos que ocurren en los despachos, poniendo como ejemplo las cartas de denuncias para excluir a su ganadería como encaste de Veragua (algo que casi se llevó en secreto), siendo los propios aficionados los que tienen que hacer de investigadores para conocer la verdad de los hechos. También se recriminó a ciertos ganaderos que ocultan a los aficionados las cruzas que llevan a cabo en sus ganaderías. Respecto a lo primero añadió el ganadero que se siente respaldado por su Agrupación, pero ocurre que algunos estamentos tienen más fuerza que otros, indicando que el Tribunal de la Competencia, en este caso concreto, ha decretado el secreto del sumario y antes de que se pronuncien no permiten otras opiniones de interesados. Respecto a las cruzas que los ganaderos llevan a cabo, apostilló que el tiempo y el hábitat marcan mucho la genética de los animales, indicando al respecto que la capa jabonera proviene de la casta Cabrera, siendo esta capa distinta a las demás. Indicó que los toros jaboneros son más musculosos, desconociendo el origen de este hecho. Respecto a las capas de su ganadería indicó que un 40 % es negra y un 60% jabonera. Respecto a los saltos y retrocesos genéticos, dijo que este año tenía una becerra de capa berrenda en negro y en su reata no conoce ningún caso de este tipo. Añadió que todo lo que existe hoy en la cabaña brava es el resultado del esfuerzo que llevaron a cabo nuestros antepasados.

En relación con la suerte de varas, comentó que hay que cuidarla, para lo cual “debemos aprender de los franceses”. Cada vez que oigo frases como ésta se me cae la cara de vergüenza. A lo que hemos llegado, que sean los franceses los que nos den ejemplos de cómo debe ejecutarse esta suerte, debido a la incompetencia que existe en este país. ¡Es incomprensible que los profesionales y las autoridades, no hayan puesto solución!, añado. Los toreros argumentan que si lucen al toro en el caballo, los aficionados se ponen de parte del toro. (¿ ?) Se pregunta el aficionado…

En las pruebas de selección coloca a las becerras 6 o 7 veces al caballo. Respecto al sobrero que lidió David Mora, comentó que estuvo 2 meses corraleando en Las Ventas y fue muy mal picado. Pero al torero le sirvió de mucho en su carrera. Respecto a la cabeza de este toro comentó que no se pudo interesar por ella pues no pudo estar en la plaza ese día y al cabo de un tiempo, Justo, el taxidermista que la había disecado se la proporcionó. Su sorpresa fue mayúscula y hoy la tiene en su casa.

De nuevo, un aficionado recordó el estigma del encaste Veragua en el último tercio, añadiendo las falsedades que la historia ha traído hasta nuestra época, relacionada con el cruce de los vazqueños comprados por Fernando VII con los jijones que tenía Gaviria y que el mayoral Sebastián Míguez marcó los auténticos vazqueños sin cruza. Al parecer, todo es leyenda en estas historias, que pueden ser verdad, o no, de lo que se deduce que nadie tiene datos exactos sobre la pureza de este encaste primero vazqueño y luego veragüeño que ha llegado a nuestros días.

Respecto al estigma del tercer tercio, comentó que unos ganaderos han evolucionado y otros, no. Consideró también que es fundamental que el público se exprese en las plazas. Hizo una alusión al toro Charrenque, que fue quien marcó la ganadería de Veragua y que al principio no tenía casi jaboneros. Este toro fue lidiado en Valencia. Y añadimos nosotros que fue el 24 de julio de 1859, cárdeno bragado de capa y lo mató Cayetano Sanz, el patilludo torero de La Arganzuela. 

De esta manera, con un hombre defendiéndose de los estamentos poderosos, tratando de demostrar lo que otros ni se preocupan de la procedencia de su ganado ya que las figuras matan sus camadas enteras, terminó esta agradable tertulia donde un ganadero honrado y humilde dijo lo que tenía que decir, poniendo las bases para que los aficionados sigamos creyendo que esta fiesta, nuestra fiesta, aún puede tener solución.

Suerte ganadero.

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