Fandiño y Cuvillo fracasan

6 Toros de Núñez del Cuvillo, de muy dispares hechuras, cuatro cinqueños y sobre todo inválidos, alarmante falta de fuerzas y de casta. Solo se lidiaron del hierro titular 1º que fue blando, 3º muy basto, 4º que iba con la cara suelta. 2º bis de J.P. Domecq cinqueño y bajo 5º bis un sobrero impresentable y feo de F.Bohórquez devuelto sustituido por un toro de El Torero cabezón y con movilidad y 6º bis de El Risco manejable. Un saldo ganadero con 10 ejemplares que saltaron al ruedo. 


  • Juan Serrano Finito de Córdoba de berenjena y oro. Media estocada, cinco descabellos. Silencio. Estocada saliéndose. Silencio.
  • Iván Fandiño de nazareno y oro. Estocada caída. Saludos con protestas. Bajonazo .Aviso. Silencio.
  • Daniel Luque de coral y oro. Bajonazo infame. Silencio. Estocada entera. Silencio.


Un desastre, un fracaso rotundo de dos señores, Álvaro Nuñez Benjumea e Iván Fandiño. Al primero al Sr. Cuvillo se la ha ido su factoría ganadera de las manos, no sabe ni lo que tiene, ni lo que quiere ni cómo mejorarlo. Esta corrida de Madrid ha sido la puntilla a la temporada o varias temporadas nefastas de esta ganadería. Ha perdido su crédito de identidad, nunca fue una ganadería del gusto del aficionado torista, pero de vez en cuando salía algún ejemplar con casta, movilidad, poder, emoción que ponía en apuros a los de luces. La pena que esos fueran figuras y le dijeran al guapo ganadero que esos toros complicados que se queden en la finca, que vierta más agua al vino que es el mejor camino y ahora ¿qué? una corrida impresentable para Madrid y para figuras, pues gorda, gigantona, fuera de tipo y con una evidencia clara, la falta de fuerzas y casta. Otro año mas amigo ganadero le veo en la lista negra.

Otro fracaso, Iván Fandiño, ¡¡como está!! De mal. Pena me da decirlo pero quizá este año ha sido el peor que he visto torear a Iván Fandiño. Torero que se gano a pulso el reconocimiento de la afición de Madrid, por su entrega, predisposición, valor y méritos con triunfos en nuestra plaza. Pero eso eran otros años. Este año que ha sido cuando más ha toreado, lo que ha querido y lo que ha escogido, se ha equivocado una y otra vez. La culpa no es solo suya sino de su apoderado Néstor, que se cree quien no es y va por la vida pensando que es un Dios y que todo lo hace bien, pues se equivoca y mucho. Este año Fandiño triunfo en Madrid, oreja y oreja, con sus críticas por su puesto. A los dos días de aquello le salió un sobrero de Jandilla que llevaba las dos orejas puestas y el de Orduña se perdió, como se ha perdido en la corrida de hoy con su segundo toro de El Torero, un toro con motor, con movilidad, repitiendo por abajo y con transmisión. Iván solo ha hecho que perderle pasos, correr, trapazos muy deprisa sin templar y sin estar relajado y despacio, en una palabra sin Torear. Fandiño ya no se embroca a los toros, el público le exige, pero aún poco, él no es el que era, pues tiene sus limitaciones pero tenía una virtud, la de torear con verdad, y si no está así, Fandiño da pena.

A estos dos fracasados les acompañaron en el cartel Finito de Córdoba y Daniel Luque. Finito no está para esto. Sabe torear y muy bien, nadie lo discute porque todos le hemos visto. Peca de una desgana absoluta y falta de ambición. Vale para plazas menos importantes que las Ventas y con toritos más comoditos, al menos de fachada. En sus dos oponentes estuvo igual, con dudas, con precauciones intentando dejar una pincelada con una media, luego dando un trincherazo, queriendo dibujar algún muletazo desde la lejanía, y así no puede ser. Finito ya comentamos una vez que se estaba arrastrando por los ruedos y más por el Venteño, una pena de un torero de su categoría, pero es lo que él ha querido y lo que se ha buscado.

Daniel Luque venia con ganas, sin duda alguna fue el que mejor toreo de muleta en la pasada feria de S. Isidro al toro Fusilero de P. de San Lorenzo. Esas ganas se fueron desvaneciendo poco a poco, pues su primer oponente, un mulo le dio pocas opciones, solo algún lance de calidad pero sin llegar a romper ni emocionar por asomo al respetable. Con el sexto en el ruedo, era el décimo toro que salía por chiqueros, la afición sentada en el tendido tres horas llevaba, el espectáculo presenciado una ruina. Ni Luque, ni el más optimista aspiraba a que la tarde cambiara de tónica general por lo que sin pena ni gloria despacho al del Risco de procedencia Aldeanueva y desconocida para muchos isidros.

La gente no salía de la plaza ni toreando ni hablando de toros sino de Cuvillo y Fandiño, de la pena que han dado y de lo mucho que tienen que mejorar, pero como dice mi madre, querer es poder.

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