Faltó lo principal, el toro bravo


  • Uceda Leal (azul marino y oro): silencio y silencio.
  • Eugenio de Mora (rojo y oro): silencio y palmas.
  • Gonzalo Caballero (blanco y plata) tomaba la alternativa, entró en el cartel sustituyendo a Alberto López Simón, corneado durante la tarde de ayer en esta misma plaza: ovación con saludos tras aviso y ovación con saludos tras aviso.

Toros día 03 octubre 2015 Tarde para el olvido la que se vivió en la plaza de toros de Las Ventas; lo más destacable corrió a carga del toricantano Gonzalo Caballero. El pobre juego ofrecido por los toros de El Vellosino hizo que la tarde fuese larga y aburrida para el público que prácticamente llenaba la monumental madrileña. Cuando falta lo principal, es decir, el toro bravo, cuando falta la emoción y el riesgo que hace que este espectáculo sea algo único en el mundo, cuando falta todo eso el toreo se convierte en algo vulgar, aburrido, monótono y carente de sentido; lo cual no ayuda en absoluto a defendernos de aquellos que cada vez más quieren arrebatarnos nuestra libertad de acudir a una plaza de toros. Debemos cuidar el espectáculo, para que este cada vez tenga más adeptos, y cuidar el espectáculo significa, en su mayor parte, cuidar la integridad y la bravura de los toros que saltan a los ruedos. A continuación paso a describirles toro a toro lo acontecido en la tarde de hoy.

1º) “Cerillero II”, un toro colorado nacido el 12/09 con 513 kg de peso. Fue un toro muy parado de salida, por lo que apenas permitió a Gonzalo Caballero torear con el capote en los primeros tercios. Fue picado por Agustín Romero (hijo), quién dejó un primer puyazo trasero, con el toro empujando a arreones y apoyándose sobre el pitón izquierdo. Al salir de su primer encuentro con el varilarguero, el animal salió con la cara alta y haciendo caso omiso al cite de los capotes; el segundo puyazo fue más liviano, aunque el de El Vellosino volvió a salir suelto, evidenciando su falta de casta y bravura. Se echó el capote a la espalda Caballero para citar por gaoneras, aunque hubo poco lucimiento puesto que la res apenas se empleaba en sus embestidas. Durante la brega de Curro Robles en el tercio de banderillas se volvió a ver la mala condición del animal, saliendo siempre con la cara alta y muy distraído. Banderillearon como buenamente pudieron Diego Ramón Jiménez, que se desmonteró por el riesgo que asumió en sus dos pares, y Pablo Delgado. Antes del inicio de la faena de muleta tuvo lugar la correspondiente ceremonia de alternativa, en la que Uceda Leal ejerció como padrino cediendo los trastos al toricantano Gonzalo Caballero y Eugenio de Mora como testigo. A continuación, Caballero comenzó toreando por estatuarios para cerrar la serie con dos trincherazos de mano muy baja. Las dos tandas siguientes fueron sobre la mano diestra, con el torero muy firme, aunque faltas de profundidad, por la deslucida y desclasada embestida del animal, que al final de cada pasa echaba la cara arriba. Al echarse la muleta a la mano izquierda el diestro volvió a destacar por su colocación y decisión para enfrentarse a un toro sin ninguna virtud para hacer el toreo. El broche final de la faena fueron unas meritorias bernardinas. Tras un pinchazo dejó una estocada caída. Pitos para el toro en su arrastre.

2º) “Colombino I”, un toro negro nacido el 2/11 con 505 kg de peso. Fue protestado de salida por su falta de trapío y presencia para lidiarse en la primera plaza del mundo. Tampoco pudo ser toreado de salida con el capote, puesto que salía muy suelto. En su primera entrada al caballo el animal recibió un puyazo trasero sin apenas haberse empleado en el peto del caballo que montaba Pedro Iturralde; en su segunda entrada se le volvió a medir el castigo. En el tercio de banderillas bregó Luis Miguel Campano, y banderillearon Antoñares, clavando arriba y reunido y Francisco Alcón. Tras la oportuna devolución de trastos, la faena de muleta tuvo muy poco argumento, por lo que terminó aburriendo al respetable. Ni el toro tenía la emoción necesaria para mantener la atención de los aficionados, ni el torero fue capaz de poner la intensidad que le faltaba a su oponente. Mató con una estocada entera en todo lo alto. Pitos para el toro en su arrastre.

3º) “Colombino II”, un toro negro nacido el 2/11 con 530 kg de peso. Apretó de salida, aunque sin terminar de salirse de los vuelos del capote, lo que hizo que Eugenio de Mora no pudiera lucirse en los primeros lances. Empujó con la cara alta en el primer puyazo que le propinó el picador Marcial Rodríguez, para posteriormente salir suelto del peto; el segundo puyazo fue trasero y con el toro huyendo nuevamente del castigo. La brega de “El Puchi” y los pares eficaces de Juan Carlos Ruíz y Víctor Cañas hicieron que el tercio fuese ágil y práctico. La faena de muleta comenzó en el tercio con el torero de Mora llevando en línea al toro para tratar de fijar sus embestidas. A continuación, las tandas por la mano derecha estuvieron marcadas por el temple y la forma en que el diestro toledano trataba de evitar la huida de su oponente, dejándole la muleta en la cara entre pase y pase y provocando con la voz las arrancadas del animal; un animal que en cuanto se sintió podido decidió echar el freno y comenzar a defenderse, demostrando la falta de raza y bravura. Tras dos pinchazos consiguió dejar una estocada entera en buen sitio. Silencio para el toro en su arrastre.

4º) “Aguadulce”, un toro negro bragado nacido el 1/10 con 576 kg de peso. Salió desentendido y distraído del capote de Uceda Leal en los capotazos de recibo. El tercio de varas fue bastante deslucido y soporífero para los aficionados; el picador, Germán González dejó un primer puyazo trasero y algo caído, mientras que el toro no se entregó en ningún momento y evitó la pelea en su segunda entrada al caballo, lo que hacía muestra de que había saltado al ruedo un manso, otro más. En estas circunstancias poco argumento tuvieron los dos tercios posteriores, tanto el de banderillas como la faena de muleta. El toro, descastado, sin raza ninguna y queriendo huir constantemente no quiso pelea en ningún momento. La falta de interés y de emoción de lo que estaba sucediendo en el ruedo hizo que el aburrimiento se extendiese por los tendidos. Volvió a dejar un estoconazo en todo lo alto. Pitos para el toro en su arrastre.

5º) “Nochemala”, un toro negro nacido el 11/10 con 597 kg de peso. Este toro protagonizó una intensa pelea en el tercio de varas, donde el picador Álvaro Rodríguez se agarró con fuerza y gallardía para no ser derribado; lástima que la vara le cayese trasera. En la segunda entrada al caballo se midió el castigo al animal. Gonzalo Caballero citoó por chicuelinas, que tuvieron poco lucimiento, puesto que el toro salía muy suelto y desentendido entre lance y lance. El tercio de banderillas se hizo largo y pesado, por la falta de entrega y fijeza del animal en sus embestidas; además hubo poca vistosidad, el banderillero Víctor Cañas se vio apurado en sus intentos por clavar los palos. La faena de muleta comenzó con el torero de Mora toreando de rodillas desde el tercio, en un intento por cambiar la dinámica negativa que conducía la tarde hacia el olvido. Destacó una tanda por el pitón derecho en la que el diestro toledano muleteó con temple y corriendo bien la mano. Faena de más a menos que se acabó cuando el toro se cansó de embestir y comenzó a acortar el viaje, es decir pronto. Tras un pinchazo consiguió dejar una estocada entera y caída, que precisó de un golpe de verduguillo.

6º) “Alcarabán”, un toro negro listón nacido el 5/11 con 583 kg de peso. Al que Gonzalo Caballero recibió toreando a la verónica a pies juntos desde el tercio, para después continuar toreando a la verónica con el compás abierto y rematar con una media con la rodilla en tierra. Escuchó la ovación del respetable. El tercio de varas estuvo carente de emoción, puesto que el primer puyazo que le propinó Agustín Romero, el animal apenas empujó y cuando fue puesto en suerte para su segunda entrada al caballo salió suelto. Uceda Leal intentó citar por verónicas, pero las protestas del público hicieron que el diestro de Usera cesara en su intento. El tercio de banderillas fue protagonizado por Curro Robles, quien dejó dos pares en todo lo alto, de poder a poder y clavando muy reunido. Se desmonteró. Tras brindar la faena al público venteño, comenzó la faena desde el centro del ruedo con un pase cambiado por la espalda. La falta de entrega y de clase en las embestidas del animal hizo que la faena no cogiese vuelo. Caballero lo intentó por ambos pitones, primero dando distancia, con el fin de aprovechar la inercia con la que el toro se arrancaba, y después metiéndose entre los pitones de su oponente para demostrar la firmeza y el compromiso que tiene para con su profesión. Tras un pinchazo delantero dejó una estocada entera.

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