Buena novillada de Fuente Ymbro, pero Madrid debe seguir siendo Madrid


  • Pablo Aguado, de corinto y oro. Cogido en el primero, lo mata Leo Valadez de infame bajonazo (Silencio).
  • Leo Valadez, de azul marino y oro. Pinchazo, pinchazo hondo y tres descabellos. Aviso (saludos). En el quinto, dos pinchazos, estocada desprendida y tendida y tres descabellos. Aviso (silencio).
  • Diego Carretero, de grana y oro. Pinchazo y estocada pescuecera. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo, estocada y descabello (saludos). En el sexto, bajonazo (oreja mulillera con leves protestas).

Más de un tercio de entrada en tarde de temperatura agradable al inicio y fresquita a la finalización.

A la finalización del paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del matador de toros Manolo Cortés. Deberían haber mencionado también al ganadero madrileño D. Fernando Guzmán Guzmán, fallecido recientemente.


Con el inicio de la nueva empresa, Plaza1, todos tenemos la incógnita de cómo se va a desarrollar la temporada, después de lo mucho que prometió Simón Casas y que en los carteles de su primera feria no ha cumplido. Con una buena entrada se lidiaron novillos de Fuente Ymbro, ofreciendo un juego destacado. El primer festejo de la era Casas tuvo mucho interés.

No debemos entrar en exageración ni en el triunfalismo que inunda todas las plazas, Madrid debe seguir siendo la más dura, la más exigente. Salimos de la plaza después de que recogiese una ovación el mayoral, merecida, por el buen conjunto de la novillada, pero habría sido excesiva la vuelta al ruedo al sexto de la tarde, como mucha gente pidió. Si analizamos su comportamiento no es digno de esos honores pues deben ser a un extraordinario ejemplar, en todos los tercios. Y Pintora, como así se llamaba el novillo, fue bravo, humilló, pero le faltó ser más completo durante toda su lidia para recibir tal homenaje. No caigamos en esa corriente animalista que está premiando a tantos animales sin merecerlo. Cuando verdaderamente haya méritos que se premie, mientras tanto no.

Abrió el cartel Pablo Aguado, quien este año tomará el doctorado. Tuvo como oponente a un novillo pobre de cara pero nada tonto, además se vencía por el lado derecho durante toda su lidia. Así lo fuimos viendo en manos de Rafael González. El novillo no se entregó en la muleta, yendo con la cara a media altura y apretando hacia los medios. Durante el transcurso de la faena al sacarlo hacia afuera le sorprendió y le arroyó tirando al suelo al joven torero, que cayó de mala manera al suelo, donde sufriría una paliza, siendo golpeado por el burel con la pala del pitón y la pezuña en la cabeza, lo que hizo que quedara tumbado en el ruedo inconsciente sembrando la incertidumbre en el tendido. Fue trasladado a la enfermería y no pudo continuar la lidia.

El segundo novillo, de nombre Adulador, fue a la postre el novillo más completo y más encastado del encierro. Le tocó en suerte al novillero mexicano Leo Valadez, quien pronto mostró su oficio y sus ganas de ser torero. Con el capote estuvo vistoso y variado jugando bien los brazos y con la muleta destacó en un inicio de buenos muletazos doblados y unos remates de cada tanda muy toreros, sobre todos las trincherillas. Toreó con cabeza y tuvo una actuación aseada que emborronó con el acero. Quizá se equivocó de suerte matando, le habría ayudado más a la natural.

En el quinto, al que dejó crudo después de que el animal derribara a la cabalgadura montada por Óscar Bernal, le hizo un quite por lopecinas, rematado con una media belmontina muy torera. La faena empezó de rodillas para luego acabar toreando apabullado, despegado y retorcido. Tiene cosas buenas este joven debutante pero le queda templarse y sobre todo entrenar con el carretón.

Completaba la terna Diego Carretero, quien acudía a la cita con el runrún de su paso por Valencia. Pero hay que decir que el coso de la calle Xátiva no debe ser referencia para los aficionados, ni en el trapío de los novillos ni en la exigencia de la afición fallera. Sus dos primeros oponentes, que hicieron 3º y 4º, tenían mucho que torear pero el joven espada no estuvo a la altura. Coge bien los trastos pero peca de imitar a las malas figuritas actuales. Intenta torear despegado y en línea recta, y matando nos horrorizó ver el julipié… El sexto fue el novillo que más se entregó en la muleta y humilló, no era fácil torearle pues se comía el engaño, motivo por el que el joven diestro sufrió un susto. El público en el tendido estaba feliz por la novillada interesante que estaba presenciando y sin apenas ver muletazos de calidad de Carretero pidió una oreja después de otra estocada pescuecera y baja. Ya se sabe: revolcón y bajonazo, oreja al esportón.

Finalizó la primera tarde y nos dejó buen sabor de boca, al igual que reencontrarnos con aficionados y presenciar una buena entrada. Pero recordemos que hay cosas que Madrid no debe tolerar, como el dañino triunfalismo, el excesivo botellón de la Grada Joven, y que el programa de mano no parezca el catálogo de El Corte Inglés. Que tome nota Plaza1. Por lo demás, en lo que respecta a la novillada habéis empezado con un notable.

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