Desastre ganadero de El Pilar

Festejo del día 13/05/2017

Ganadería El Pilar. Procedencia Juan Pedro Domecq y Díez, en la línea de María Antonio Fonseca, Matías Bernardos, Aldeanueva. Mal presentados, mansos, blandos y descastados. El segundo y cuarto, fueron pitados en el arrastre.


Diego Urdiales. De marino y oro. Pinchazo sin soltar perdiendo la muleta. Aviso Estocada algo contraria y 4 descabellos. Silencio. Estocada tendida y atravesada. Silencio

David Mora. De salmón y oro. Dos pinchazos y 3 descabellos. Silencio. Media estocada baja, aviso. 9 descabellos, 2º aviso, 7 descabellos, 3º aviso. El toro fue apuntillado desde el burladero por el puntillero de la plaza. Bronca.

José Garrido. De obispo y oro. Estocada desprendía y tendida. Silencio. Bajonazo premiado con aplausos por un público que mostró una ignorancia supina. Silencio.


Presidente: D. Jesús María Gómez.

En esta ocasión el presidente debió devolver al menos dos toros al corral, el tercero y cuarto, por falta de fuerza, pero no le bastaron las protestas de los aficionados. Bien por el presidente por proponer para sanción al puntillero de la plaza Ángel Zaragoza por apuntillar al quinto de la tarde, después de recibir los tres avisos sin permiso de la autoridad y al picador Curro Sanlucar por tapar la salida al tercer toro de la tarde.

Suerte de varas:

1º Sospetillo. 522 Kg: Colorado ojo de perdiz. Acudió rebrincado al caballo y el picador no estuvo acertado, marcó el castigo trasero y caído, tapándole la salida. En la segunda entrada manseó defendiéndose. Manso y descastado que llegó a la muleta con las fuerzas justas para mantenerse en pie. .

2º Carapuerco II. 530 Kg. Negro bragado meano. Apretó sin clase en el caballo. En la segunda entrada acudió suelto, el picador le castigo y el astado salió suelto. Manso con gotas de casta.

3º Jacobero. 515 Kg: Colorado ojo de perdiz. Empujó sin clase en la primera vara, y en la segunda el piquero no estuvo afortunado y el animal manseó intentando quitarse el hierro. Manso descastado y blando.

4º Carapuerco I. 554 Kg: Negro chorreado bragado meano corrido. La primera vara para olvidar ya que no existió para lo cual se inventó esta suerte, y en la segunda se fue sin castigar. Manso inválido descastado, en una palabra, un desecho ganadero.

5º Huracán 611 Kg. Negro. Acudió suelto al caballo y empujó con un pitón. En la segunda lo metió el matador debajo del peto, perdió las manos y el piquero se limitó a marcar el hierro. Mansote, descastado, blando y noble en la muleta. Tuvo que ser apuntillado desde el burladero por el puntillero de la plaza.

6º. Mira-Bajo. 580 Kg: Negro listón. En la primera vara no lo sujetaron y se marchó al picador que tapaba puerta. La segunda vara fue de trámite. Manso y descastado.

Cuadrillas y otros:

En el tercer festejo de la feria de San Isidro, el coso registró tres cuartos de plaza, con un tiempo algo fresco.

En el apartado de cuadrillas los focos hay que centrarlos y con letras de oro, sobre el torero de plata, ÁNGEL OTERO. Puso dos pares de banderillas en el segundo de la tarde que tardaremos en olvidar. Fue algo para vivirlo en directo, ya que todo lo que se escriba sobre esta proeza, es quitarle méritos. Ambos pares, el primero y el tercero, fueron sensacionales, y aunque el primero fue a toro algo pasado, hay que tener en cuenta que el animal acudió a la cita del torero con un tranco que los aficionados nos temimos lo peor. Era imposible salir airoso de aquel embroque, pues no solo salió, sino, que casi le gana la cara y levantando los brazos colocó los garapullos en todo lo alto y casi en una moneda de 10 céntimos. En el segundo par se superó y los espectadores quedaron perplejos e incluso algunos no creyeron lo que habían visto. Solo faltó que David Mora le hubiera permitido dar la vuelta al ruedo, el hecho lo merecía, pero ese detalle no podía hacerlo el torero de plata sin el permiso de su matador.

Después de esta gesta los compañeros de Otero, presentes y ausentes, deberían meditar sobre este hecho para que por lo menos conozcan lo que los aficionados esperan de ellos cuando se vistan de luces.


Aparte de los pares de banderillas de Ángel Otero, algunos quites y la pelea que mantuvo José Garrido al recibir de capote al tercero de la tarde, todos los espectadores salieron del coso venteño creyendo que lo que habían visto fue provocado por un mal sueño. Pues no, lo que ocurrió fue que la realidad superó a la ficción. Con lo ocurrido hoy los nuevos empresarios no han eliminado aún la sospecha de los aficionados en creer que el ganado que adquieren es de mala nota, bien porque no paguen lo suficiente o ellos sabrán, pero ajustándose a los resultados, a nadie sorprendería que así fuera.

Dentro de ese sueño el ganado fue un desastre y los toreros, no quisieron quedarse atrás, y para rematar la supuesta pesadilla onírica que los protagonistas habían metido a los espectadores presentes, David Mora permitió que le echaran su segundo toro al corral. Insisto, un autentico desastre, ganadero y también la parte que les correspondió a los que se vistieron de oro.

El primero de Diego Urdiales se tragaba los primeros muletazos, consiguiendo con ello una tanda, corta de redondos templados, pero a partir de aquí la faena fue muy deslucida aunque el torero de Arnedo lo intentó por ambos pitones, consiguiendo únicamente unos remates al final de faena muy toreros. El cuarto, en el segundo muletazo perdió las manos y el torero no consiguió acoplarse a la invalidez de su enemigo por lo que decidió tomar el acero. Un aficionado próximo a mi localidad comentó: ¡Qué vergüenza de ganado, a lo que hemos llegado!

El primero de David Mora salió al ruedo con la única intención de huir a la dehesa y para ello intentó en tres ocasiones saltar la barrera, pero no lo consiguió, limitándose a buscar la salida por si encontraba alguna puerta abierta. El torero no quiso o no creyó conveniente sacárselo a los medios ya que en esos terrenos podía apretarle, el caso es que lo mantuvo en el tercio y allí el animal lo único que veía era el refugio de las tablas. El torero no consiguió fijarlo y su faena adoleció de interés para los tendidos. Y llegó el quinto, y después de una faena insulsa, y haciéndonos eco del dicho, no hay quinto malo, en esta ocasión no se ajustó a la realidad, y el torero tuvo que retirarse al burladero una vez que sonó el tercer aviso. No se esperaba esto de David Mora, pero como dice el dicho popular, cada escribiente echa un borrón, y los aficionados supongo que no querrán hacer leña del árbol caído y le desean una pronta recuperación moral, y que este detalle sirva para reavivar sus dotes de torero. Destacar que el toro fue aplaudido en el arrastre.

El primero de José Garrido le sirvió al matador para lucirse con el capote. Fue una pelea intensa y noble la que el torero pacense mantuvo con su enemigo hasta que consiguió fijarlo en los medios. Pero esa fue toda la historia que se puede contar de este toro. Su poca codicia unida a su mansedumbre evitó que rodara por la arena, el torero tuvo que limitarse a pasarlo, tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, pero sin ningún contenido que interesara a los espectadores. En el sexto no se acopló con su enemigo, y a pesar que el animal mostró nobleza, hubo momentos que se vio superado el torero cuando lo pasaba en redondos. Por el izquierdo el toro tuvo poco recorrido y le costaba acudir al engaño. Lo despenó de un bajonazo que fue aplaudido por gran parte del público, hecho que llamó la atención de los aficionados, y algunos se echaron las manos a la cabeza por tal despropósito triunfalista. Hasta donde hemos llegado. Tal y como se están desarrollando los hechos a algunos aficionados les cuesta discernir a los antitaurinos de los que manejan la fiesta.

Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Ana Escribano

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