Otra corrida para olvidar en este San Isidro

Festejo del día 16/05/2017.

Con tiempo agradable y una media plaza (13.178 espectadores, según la empresa), se jugó una corrida de toros de Lagunajanda, procedencia Salvador Domecq. Desigualmente presentados, mansos, blandos y descastados, aunque con la clase que los ganaderos de hoy en día buscan.


Juan del Álamo, de tabaco y oro. Estocada tendida y trasera, silencio. Metisaca y estocada, silencio.

Saúl Jiménez Fortes, cobalto y oro. Estocada, vuelta al ruedo protestada. Estocada y dos descabellos, aviso y silencio.

Román, azul marino y oro. Pinchazo tendido y diez descabellos, palmas con saludos. Pinchazo, estocada y cuatro descabellos, aviso y silencio.


Presidente: D. Gonzalo Julián de Villa Parro. Sin demasiadas incidencias. Hizo bien al no conceder la oreja del segundo, en el que hubo una petición más a voces que con pañuelos.

Suerte de varas: Se simuló durante toda la tarde. Se picó poco y como suele ser costumbre, mal.

Cuadrillas: Muchos aficionados todavía tenemos en la cabeza los dos pares de Ángel Otero al segundo del Pilar, que fueron sensacionales. Pero en general, se puede decir que se banderilleó bastante mal, exceptuando a El Sirio, de la cuadrilla de Román, que dejó buenos pares en ambos toros.


Era un cartel de toreros jóvenes y con ganas, aunque a decir verdad, de las tardes menos apetecibles del ciclo isidril, por lo que muchos abonados, decidieron descartarla.

El primero de Juan del Álamo fue un toro que tuvo clase pero ausencia de fuerza, casta y bravura, lo que en definitiva, nos emociona a los aficionados. Lo intentó el torero por ambos pitones, pero ante semejante inválido era completamente imposible triunfar en esta plaza. Se puso pesado el torero, que alargó en exceso su faena para no conseguir nada. El toro recibió leves pitos en el arrastre. Su segundo toro se vino pronto a menos y no dio ninguna opción de triunfo. Fueron embestidas más defensivas que otra cosa. En este se volvió a pasar de faena ante el aburrimiento generalizado del personal. Su labor volvió a ser silenciada.

Fortes vino a Madrid con la verdad a la que nos tiene acostumbrados y, por otra parte, tanto reclamamos. A su primero le citó muy de frente, ofreciendo la femoral y con una muy buena colocación. A pesar de todo esto, no dejó realmente ningún muletazo para el recuerdo, debido principalmente a la embestida descompuesta del animal, la cual le costó templar. Pero la verdad y disposición ahí quedo. Mató de una buena estocada, tras la que decidió dar una vuelta al ruedo por su cuenta, después de una petición minoritaria. Lo justo hubiese sido una ovación. Su segundo toro embistió sin decir nada y Fortes hizo una faena basada en las cercanías, con la que aburrió a todos los presentes. Volvió a matar de una buena estocada.

Román es un torero completamente imprevisible por su juventud y sus ganas. Sorteó el mejor lote. Su primero tuvo galope y embestía con todo a la muleta, aunque era algo tardo. Ante él dejó algún natural bueno entre otros más atropellados. A muchos nos faltó mando y estructura en su faena. La pena fue que el toro se vino pronto a menos, por lo que lo bien que embistió en las dos primeras series parecía haber sido un espejismo. Mató de un pinchazo hondo y diez descabellos. Con el que cerró plaza estuvo dispuesto en todo momento. Este toro transmitía a los aficionados, pero el torero no consiguió en ningún momento dominar sus embestidas, por lo que todo se diluyó.

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