Toreo caro en una tarde gris

Primera corrida de toros después del serial de San Isidro. Un quinto de plaza en tarde nublada, desapacible, con rachas de viento y agua intermitente. Se lidiaron cinco toros de la ganadería de Martín Lorca, bien presentados, casi todos cinqueños, pero faltos de fuerza y casta, con bastante peso, pero musculados y un sobrero que salió en sexto lugar, del hierro de Cortijo de la Sierra, procedencia Juan Pedro Domecq y José Luís Osborne, que salió en puesto del invalido sexto de la ganadería titular. Corrida estoqueada por el siempre esperado José Ignacio Uceda Leal, la eterna promesa de Madrid, con esa torería y ese empaque que nunca termina de romper. El maño Ricardo Torres, en busca de un triunfo que le de corridas para seguir adelante en esta profesión. Y el madrileño Iván Vicente, intentando hacerse un hueco en esta profesión, a pesar de sus años de alternativa. Al termino del paseíllo, se guardó un minuto de silencio, por la muerte del torero de Santa Olalla, Gregorio Sánchez, el que fue durante muchos años director de la escuela taurina Marcial Lalanda de Madrid. Minuto de silencio que llevo la batuta el señor presidente de la corrida, aunque siempre hay alguno que no se entera, y rompe el silencio con las palmas, pero ni los del ruedo ni el resto del publico siguió a dicho personaje.


UCEDA LEAL. Verde oliva y oro. 1º Toro, pinchazo arriba y entera delantera, desprendida y contraria. Aplausos. 2º toro, entera perpendicular y descabello. Aplausos

RICARDO TORRES. Verde esperanza y oro. 1º Toro, cinco pinchazos y descabello sin entrar a matar. Silencio. 2º Toro, bajonazos y descabellos. Dos avisos. Algún pito.

IVAN VICENTE. Salmón y oro con cabos negros. 1º Toro, pinchazo bajo y entera desprendida. 1 Aviso. Saludos desde el callejón. 2º Toro, entera desprendida, un aviso. Oreja.


Varas: La suerte varas un desastre, como es habitual, por no decir que ha sido inexistente. Toros sin poner en suerte en general, a la carrera, algunos incluso picados por el picador de turno y luego por el de puerta, debido a su mansedumbre. La mayoría han sido señalados, debido a su flojedad. ¡Qué pena! La suerte de varas desaparece, como prácticamente todo lo que huele a puro, a antaño en la fiesta de los toros. Es época de modernidad, dicen algunos. Ya se acordarán algún día de sus palabras.

Cuadrillas: Muy poquito que destacar. Bien con los palos Venturita. Y mencionar algo que nos llamó la atención en el primer toro de Uceda Leal y es que primeramente empezó lidiando, como le tocaba por orden a Antoñares, cogiendo los palos en el tercio de banderillas, dejando lidiar a Luís Miguel Campano. Las lidias en general un poco desastrosas, como también está siendo habitual.

Presidencia: Como siempre ¡Cuánto cuesta sacar el pañuelo verde señor Presidente! Y luego porque alguien proteste, no hace falta mandar a la policía, que no somos delincuentes, y todo se puede arreglar dialogando.


1º TORO. Quillo. 615 Kg. Colorado bragado. 1ª vara trasera y sale suelto. 2ª vara sin poner en suerte, picotazo saliendo suelto. Manso, descastado.

2º TORO. Guanteblanco. 556 Kg. Negro bragado, meano, axiblanco. 1ª vara sin poner en suerte, trasera, saliendo suelto. 2ª vara trasera, saliendo suelto. Manso y descastado y blando.

3ª TORO. Valiente. 614 Kg. Negro. 1ª vara trasera intentándose quitar la puya. 2ª vara trasera sin poner en suerte. Manso e inválido.

4º TORO. Galán. 629 Kg. Negro. 1ª vara sin poner en suerte, saliendo suelto de la misma. 2ª vara trasera, señalada solamente. Manso descastado.

5º TORO. Quiteño. 630 Kg. Negro listón. 1ª vara trasera, y el toro cabeza intentando quitarse la puya. Sale suelto. 2ª vara trasera y picotazo. Manso, descastado e inválido.

6º TORO. Osado. 603 kg. Castaño. 1ª vara picotazo arriba perdiendo las manos. 2ª vara picotazo. Devuelto en el tercio de banderillas por su invalidez.

6º TORO BIS. Martinete. 570 kg. Negro, bragado, meano, coletero. 1ª vara baja y trasera saliendo suelto. 2ª vara, picotazo saliendo suelto. 3ª vara en los terrenos del 10. Manso de solemnidad.


Abrió la tarde el esperado Uceda Leal, ese torero con porte, con clase, que Madrid espera desde hace 21 años, y que no termina de romper, ya ni con la tizona. Su primer toro lo brinda al cielo, nos imaginamos a aquel que estuvo a su lado mientras estuvo en la escuela de Marcial Lalanda, a Gregorio Sánchez. El toro era manso, pero noblete, al que no consiguió acoplarse, perdiéndole pasos continuamente. Sin terminar de ponerse. Mato de un pinchazo y un entera algo defectuosa. Recibió aplausos, a su labor que no entendí. En su segundo, brinda al público. Por la derecha templa, pero sin terminar de rematar, echándose el toro hacia fuera. Por la izquierda, el animal no va, y toma el camino del encimismo y no darle espacio al toro. Después de matar de perpendicular y descabello, recibe aplausos a una labor para mi inexistente.

El aragonés Ricardo Torres, volvía a Madrid, apenas habiendo toreado el año pasado dos veces, una en Madrid y otra en su tierra, Zaragoza. En su primero, un toro muy blandito, comienza el trasteo doblándose por bajo, pero el animalito doblaba las manos con facilidad, con lo cual era difícil acoplarse. Si añadimos a esto, el poco bagaje de este torero, más el serial de pinchazos que dio para matarlo, su trastero quedo en un silencio. En segundo lugar, le toco un toro montado y alto, que no descolgaba ni humillaba. Brindo al público. No supo que hacer. Estaba a la deriva con ese animal que casi le pasaba la cabeza. Todo fueron pases enganchados por alto, que hizo que el toro siempre llevara la cara por las nubes. Se puso encimista y sin recursos. Mata de un bajonazo, escuchando dos avisos y con pitos, cosa que no entiendo a mi proceder. ¿Qué podemos pedir a un chaval que no torea?, dejemos eso para los “figuritas”. A este con un silencio es suficiente. Amigo Torres, deberías plantear tu carrera de torero seriamente.

El madrileño Iván Vicente, venía a darlo todo. Le quedaba Madrid, después de no haber toreado prácticamente nada. En su primero, apareció, la lluvia, el viento, vamos todos factores en contra para hacer algo. Empezó el trasteo con la mano izquierda, por bajo, algunos con retazos muy buenos a pesar del viento que molestaba mucho. Con la derecha dio una buena tanda, bajando mucho la mano, sacando algunos con muy buena firma. Mató de pinchazo y entera, saludando desde el callejón. Su segundo, tuvo que ser devuelto. Un inválido total que se tenía que haber devuelto desde el primer momento, pero que el señor usía, prefirió hacernos perder el tiempo hasta que se derrumbó en banderillas.

En su puesto salió un toro, que debía llevar en los corrales desde inicio de temporada. Era manso y huidizo, al que costo picar, vamos lo de picar es un decir. Iván Vicente comenzó doblándose por bajo con él sacándoselo hacia fuera, de forma firme, algo que, a mi parecer, marco el desarrollo posterior de la faena. Con la derecha estuvo firme, con mando, bajando la mano y mucho. Pero cuando se echó la muleta a la mano izquierda, fue apoteósico. Temple, mano baja, trincherazos de lujo. Toreo del caro, pero muy caro, esos naturales de Iván Vicente. Y el final, naturales con la mano baja, temple, suavidad y trincherazos de ensueño. Aun se me eriza la piel cuando recuerdo esos naturales, arrastrando la muleta, despacio, a cámara lenta. Mata de una entera y un descabello después de un aviso. Petición mayoritaria y una oreja. Iván Vicente debe tener su sitio. He visto los mejores naturales de la temporada. Hacía tiempo que no me emocionaba como ayer.

La tarde parecía cualquier tarde de otoño, gris, amenazante de lluvia y aire. Los tendidos vacíos, cemento, cemento y cemento. “¡Vamos a llenar Madrid el domingo! Las ventas no se cierra” Eso decían muchos, ante lo acontecido esta semana pasada, después de una filtración de que la plaza de toros de las Ventas cortaba la temporada, a causa normas de seguridad. Pronto la Comunidad de Madrid, como propietaria de la plaza, desmintió la noticia, y entonces ya no hacía falta ir a las Ventas a reivindicar nada. Es verdad que la tarde no era muy apacible, pero la fiesta necesita de los aficionados para luchar contra aquellos que quieren hundirla. Entre ellos, los presidentes, que desde el palco deben velar por su autenticidad y seriedad. ¿Por qué cuesta tanto sacar el pañuelo verde cuando un toro es incapaz de moverse prácticamente de salida? Normal que nos enfademos y nuestra pasión por la fiesta y su integridad no lleve a saltarnos el reglamento, como paso con el sombrero de un gran aficionado de esta plaza que, ante su protesta y su indignación de no ser escuchado, tiro durante la suerte de varas del sexto invalido, su sombrero al ruedo. No hacia falta mandar a los policías y que el delegado gubernativo se pusiera como si el aficionado fuera un delincuente. Sabe que no debería haberlo hecho, pero entiendo su impulso, como aficionada que se siente engañada, vapuleada muchas tardes, llevando a la decepción, cuando el realmente muchas tardes en el callejón, en el ruedo…, el reglamento es incumplido sin que nadie haga nada al respecto. Gracias a Dios quedo en una anécdota, que vino seguida de un rayo de luz llamado Iván Vicente que, con su mano izquierda, nos devolvió la ilusión y la pasión por esta fiesta. Quizás esté siendo muy benevolente, y este más sensible, pero esta tarde he visto los naturales más bellos de lo que llevamos de temporada. Iván Vicente pide sitio en esta profesión, pues vende toreo del caro, del que vale quilates…abran sus puertas al que viene con la ilusión vestida de mano izquierda.

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