Decepción ganadera

Novillada de San Martín. Encaste Santa Coloma en distintas líneas. Desigual de presentación y de juego, flojos, mansos, nobles en la muleta y sin gota de casta. Solo el sexto empujó en el caballo con cierta fijeza.


Diego Fernández: De verde oliva y oro. Estocada baja. Saludos. Media atravesada, aviso y 9 descabellos. Silencio.

Abel Robles: De rosa y oro. Pinchazo y estocada muy delantera. Silencio. .Estocada desprendida, aviso y descabello. División de opiniones cuando saluda.

Diego Carretero: De grana y oro. Estocada delantera. Silencio. Estocada desprendía y tendida perdiendo la muleta. Aplausos de sus incondicionales.


Presidente: D. Víctor Oliver Rodríguez. Nada a destacar en sus funciones.

Suerte de varas:
Fosforero. 507 Kg. La suerte de varas fue un puro trámite. Blando descastado y noble.

Carasucio. 480 Kg. Se defendió en el caballo y no fue castigado. Manso en el caballo y noble en la muleta.

Jardinero. 474 Kg. Manseó en varas y su juego posterior lo declaró como carne de matadero.

Francés. 501Kg. Fea pelea en el caballo defendiéndose descaradamente. En la muleta se dejó torear.

Frasquito. 484 Kg. El picador marcó trasero el supuesto castigo, ya que solo hizo eso, marcar la vara. El novillo se limitó a defenderse y blandear. En la muleta mostró nobleza dejándose torear.

Platero. 519 Kg. En la primera vara se defendió pero en la segunda empujó con fijeza. A la muleta llegó muy parado

Cuadrillas y otros:
En tarde soleada, la plaza registró una flojísima entrada. Hizo su presentación en este coso el torero de Olot, Abel Robles.
De las cuadrillas destacar la labor en el cuarto de Roberto Martín, Jarocho, muy atento durante la lidia.


Los coletas traían en sus registros muy pocas actuaciones, y eso se notó mucho en sus labores, ya que los novillos, a pesar que defraudaron a los aficionados, ofrecieron a cada uno de ellos la oportunidad de mostrar sus cualidades que no habían encontrado en su limitadas actuaciones. Pero cuando un burel mete la cabeza, deja al torero con la responsabilidad de torear y eso fue precisamente lo que no hicieron los matadores.

El único que mostró maneras fue Diego Fernández, que en su primero dibujó algunos muletazos pero sin ligazón, ante un novillo que le costaba mantenerse en pie. En su segundo también mostró algunos detalles en el toreo en redondo, pero insisto, solo detalles al intentar rematar los muletazos para dentro, que es el toreo que reclaman los aficionados. Tiene un problema este torero, y son los treinta abriles que marca su carnet de identidad, y con esa edad y sin tomar la alternativa, los aficionados entendemos que su carrera está llena de complicaciones. Le deseamos lo mejor.

Abel Robles se encontró en el primero de su lote a un enemigo que metía la cabeza en la muleta con bondad, pero el torero no estuvo a la altura de la oportunidad que le ofreció el burel. En el quinto se repitió la misma escena, un novillo acudiendo al engaño con claridad, sobre todo por el pitón derecho, y un torero que solo mostró voluntad. Finalizó la faena con manoletinas, que en esta ocasión no tuvieron la respuesta del público, ya que la faena como tal no exisitió.

Diego Carretero se encontró con un novillo apagado y que le costaba acudir al engaño y fue presentando dificultades según transcurría la faena. Al final se puso pesado. Al sexto lo recibió por bajo y el novillo perdió las manos. Intentó pasarlo en redondos pero sin ligazón, en un muletazo el animal se le quedó en la suerte y el torero al aguantar el parón, lo engancho, afortunadamente sin consecuencias. El animal comenzó a quedarse corto en la embestida y el novillero intentó sacar lo que su enemigo no tenía.


Esto fue lo que ofrecieron los esperados novillos de San Martín, decepción para los aficionados y a los matadores una oportunidad que ninguno supo aprovechar.

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