De la vulgaridad, despertó el toreo

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27 de julio de 2014 | Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Constante

6 novillos de La Guadamilla. Encaste Juan Pedro Domecq Solís. Bien presentados, mansotes, toreables y con poca casta. En una palabra, “Domecqticados”.


Juan Miguel Benito: De blanco y plata. En su primero estocada desprendida, aviso y dos descabellos. Silencio. Dos pinchazos, estocada atravesada y trasera que sale enganchado. Silencio.

Gonzalo Caballero: De turquesa y oro. Estocada contraria que vale. Oreja. Estocada caída, tendida, atravesada y descabello. Saludos generosos desde el tercio.

Miguel Ángel León: De blanco y oro. Dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello. Silencio. Metisaca y estocada trasera, desprendida y atravesada. Silencio.


Presidente: Trinidad López-Pastor Expósito. En el cuarto de la tarde, cambió el tercio de varas sin que fuera castigado el novillo.

Suerte de varas:
1º Saleroso. 539 Kg: En la primera vara empujó y derribó al montado y a continuación salió suelto. En la segunda vara el piquero le hizo la carioca y le zurró la badana sin dar oportunidad al animal a mostrar sus cualidades. Mansote que se ha dejado castigar en el caballo. Sosote en la muleta.

2º Zalamero 532 Kg: Fue muy mal picado por el montado Agustín Navarro. En la primera vara la puya cayó baja y la segunda en el brazuelo. Novillo mansurrón con mucha clase en la muleta.

3º Obcecado. 451 Kg: En la primera vara entró al relance, se dolió en el castigo y salió suelto de la pelea. En la segunda entrada el montado mostró una inoperancia en el manejo del caballo, castigándolo trasero y haciéndole la carioca. Manso, sin más.

4º Maleado. 485 Kg: El piquero que no lo castigó y el novillo salió suelto en ambos enfrentamientos. Manso y descastado.

5º Novicio. 536 Kg: Se agarró el picador en la primera vara y el novillo manseó. En la segunda entrada el burel se arrancó de largo con un galope vistoso y el picador se volvió a agarrar arriba. El montado abandonó el ruedo entre aplausos. El animal mostró mansedumbre y llegó apagado a la muleta.

6º Nebli. 522 Kg: Marró el picador en la colocación de la puya, y como la ignorancia es muy atrevida, le tapó la salida y le zurró la badana. En la segunda entrada lo castigó en el brazuelo, vamos, para retirarse de la profesión. El novillo fue manso pero se dejó torear en la muleta.

Cuadrillas y otros: No llegó a desmonterarse ningún torero de plata pero hubo pares de banderillas colocados con gusto y con ganas, saliendo andando de la cara del toro, como le ocurrió a Antonio Chacón en el tercero. Qué bonita es esta suerte cuando se ejecuta con arte y con ganas. También se lucieron con los rehiletes, Jesús Aguado, en el primero, Diego R. Jiménez, en el segundo, David Oliva y Víctor Cañas en el cuarto y Raúl Ruiz en el quinto. El picador, Agustín Romero, Hijo, abandono el ruedo entre aplausos en el quinto. El cuarto de la tarde arrolló a Juan Miguel Benito al entrar a matar. Aunque salió muy mermado de facultades, consiguió rematar a su enemigo, para retirarse a continuación a la enfermería. Los picadores Agustín Navarro y Javier García, Jabato Hijo, no tuvieron su tarde, su labor fue desastrosa en el segundo y sexto de la tarde, respectivamente.


Algo es algo. Ante tal sequia artística, hubo que esperar a la repesca de las novilladas de promoción, para ver torear a Gonzalo Caballero. En el segundo consiguió que los aficionados abandonaran la plaza simulando con sus brazos los muletazos que el torero había imprimido a su faena. Eso sí, remándolos en la cadera. Es lo que se llama, salir toreando de la plaza. El torero madrileño toreó con maneras y gusto aprovechando un novillo que acudía al engaño metiendo la cabeza de lujo. El torero aprovechó la oportunidad y sacó de su pañosa unos redondos y naturales que hicieron despertar del sopor de la tarde a los aficionados y de paso, a su público. La tarde fue bochornosa, pero cuando un torero torea, se soportan mejor las inclemencias del tiempo. En su segundo no tuvo tanta suerte, le tocó un novillo sosote y aunque lo intentó por ambos pitones no llegó a conseguir su objetivo: llegar a los tendidos, pero los asistentes reconocieron su labor.

A su primero, Juan Miguel Benito le recetó una serie aseada de redondos, cerrada con un pase de pecho de pitón a rabo, pero fue cayendo su labor en la vulgaridad ya que no llegó a cruzarse en ningún momento ni remataba los muletazos. Bendita muñeca y bendita colocación. Cuando enseñaran en las escuelas taurinas donde deben colocarse los toreros. Al prolongar la faena el novillo comenzó a quedarse corto en su embestida y le costaba humillar. Su segundo se dio un golpe contra la barrera al hacer hilo con un subalterno y perdió el equilibrio. El torero comenzó la faena con una serie de naturales sin descomponer la figura y rematados en la cadera, que fueron jaleados, pero el novillo se apagó muy pronto y aunque el torero lo intentó, lo único que consiguió fue estropear lo poco que había hecho.

Miguel A. León no manejó la franela con fundamento torero en su primero. El astado algo reservón, esperaba en cada muletazo que se cruzara para acudir al engaño y después lo embarcara en los vuelos de su muleta, pero el torero no estaba por la labor, primero de cruzarse y menos, de torear. De esta manera fue agotando el tiempo y la paciencia de los aficionados. Al sexto lo recibió con unos pases cambiados que sobresaltaron a los espectadores, al cambiarle el viaje al toro una vez que había entrado en jurisdicción. Escalofriante. Cuando terminó el tremendismo y se puso a torear, se pudo comprobar que su muleta ya no tenía nada más que ofrecer, solo vulgaridad, toreando para fuera y al hilo del pitón Se dejó ir al desolladero un novillo que se toreaba solo, poniéndole en bandeja un triunfo que no aprovechó. Esperemos que no se tenga que acordar de él.

 

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