Del éxito al fracaso más absoluto

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Cuatro novillos de María Cascón, 1 sobrero de Encinagrande (2ºbis) y 1 de Hato Blanco (3ºtris), aseados de presencia, en general de juego muy pobre. Dos novillos del hierro titular se lastimaron las manos.


Borja Álvarez (grana y oro). Silencio y silencio.

Daniel Crespo (verde hoja y oro). Saludos. 1 aviso y silencio.

Fernando Flores (lila y oro). Vuelta ruedo tras aviso. 1 aviso y silencio tras el segundo aviso.


Tercio de varas: Con este ganado el lucimiento de los picadores era prácticamente nulo. Incluso alguno de ellos se marcho con alguna bronca al patio de cuadrillas por parte de los aficionados, ya que los castigos muy defectuosos de colocación.

Presidente: Gonzalo de Villa Parro: No tuvo una tarde tan desastrosa, como en San Isidro. No le tembló la mano a la hora de devolver novillos a los chiqueros, quizás en alguno tardo en sacar el pañuelo verde. En el tercero acertó en no conceder el apéndice, ya que la faena no lo merecía.

Público: En tarde agradable los tendidos registraron un quinto de plaza El viento molestó por momentos la labor de los toreros.


Volvía a mi querida plaza de Madrid, después del serial isidril y todo lo que veía en ella me parecía extraño. Observaba los andamios que habían puesto para reformar las andanadas, (quitándole la prestancia que tiene la plaza y con ello las fotos de los turistas con la maravillosa puerta grande de fondo). Antes de comenzar el festejo por los alrededores y pasillos del coso, solamente se veían turistas asiáticos (los pocos nacionales que fueron, se encontraban viendo la tanda de penaltis del partido, España-Rusia, en los bares de alrededor, que nos terminó eliminando del Mundial de Rusia). Esta eliminación de la selección de futbol, no fue la causa del enfado del aficionado en el coso venteño, sino el espectáculo bochornos e inaguantable que le ofrecieron.

Lo que nos movió a los aficionado a desplazarnos, al coso venteño fue por ver la novillada de María Cascón. El año pasado en esta misma fecha, lidio un magnifico encierro, por algunos entendidos en la materia, que fue declarada como la ganadería triunfadora de la temporada. Pero lo ofrecido este año ha sido todo lo contrario, animales inválidos, flojos de pezuñas (dos fueron devueltos a los chiqueros, por partirse las manos), mansos en el juego con los del castoreño y terminando acobardados en los terrenos de tablas.

El triunfador “numérico” de la tarde por decirlo de alguna manera, ya que la vuelta al ruedo fue por su cuenta, después de una petición de oreja bochornosa, fue Fernando Flores. El novillo anunciado inicialmente se rompió la mano derecha y el sobrero de San Martin se partió el pitón izquierdo por la cepa. Salió así el tercero tris, de la ganadería de Hato Blanco, que fue muy mal picado, llegando al último tercio muy medido de fuerzas, dando síntomas de falta de casta. Flores lo estuvo intentando en diferentes series, por ambos pitones, pero sin dejar ningún detalle para la retina. En algún pasaje no le corrió mal la mano, pero siempre abusando de estar muy perfilero, sin ceñírselo en ningún momento. Lo mato de una estocada entera un poco trasera de colocación. El publico de manera incomprensible le pidió la oreja, cosa que el presidente hizo bien en no atender, finalmente dio una vuelta al ruedo por su cuenta.

El sexto, de la ganadería titular, fue un animal excesivamente parado, que se quedaba corto en su recorrido. El joven espada tampoco mostró mucho interés, llegando a ponerse bastante pesado y acortando las distancias en las dos últimas series, dándole muletazos colocado siempre muy al hilo del pitón, rematando la faena con unas manoletinas ajustadas, pero el novillo ya estaba muy vacio. Lo mató de dos pinchazos y una estocada un poco trasera y atravesada, Hubo que rematarlo con un descabello.

Regresó al coso madrileño el novillero Daniel Crespo, que el año pasado le vimos en dos actuaciones. Su primero, fue devuelto a los chiqueros, ya que el animal dio síntomas de blandear bastante al salir del primer encuentro con los del castoreño. El presidente no lo dudo y saco el pañuelo verde. El sobrero de Encinagrande, fue muy mal picado, sobre todo en el primer encuentro, el picador de reserva le dejo un puyazo en la paletilla. En el último tercio solamente duro las dos series iniciales con la mano derecha, cuando intentó pasarlo por el pitón izquierdo el animal no respondió. El matador no pudo hacer mucho más que entrar a matar, consiguiendo una estocada casi entera, trasera de colocación, de la que salió volteado, quedando afortunadamente en un susto.

Ante su segundo oponente, no tuvo muchas opciones, el novillo salía huyendo de sus encuentros con los del castoreño, llegando a la muleta falto de fijeza y con una falta evidente de casta, terminando acobardado, en los terrenos de tablas, dando síntomas de su enorme mansedumbre. El novillero alargó la faena sin venir a cuento, porque la transmisión a los tendidos era nula. Lo mato de una media estocada trasera y tendida de colocación.

El que menos opciones tuvo fue el novillero más veterano, Borja Collado. Con el que abría la tarde y cuando se disponía a iniciar la faena de muleta, la res se partió una pata y se vio obligado a matarlo rápidamente. El cuarto fue un animal que en los primeros tercios empezó a dar claros síntomas de

mansedumbre, acobardándose en tablas, llegando al último tercio completamente parado. El novillero al igual que en su primero, se vio obligado a abreviar, retirándose a por los aceros, matándolo de una estocada trasera de colocación precedida de un pinchazo.

No quería terminar esta crónica, sin enviar mi más sincero ánimo a la ganadera para que siga manteniendo esta vacada en pie. El sector seguro que le penalizará mucho este traspié, hecho que no sucedería con otros hierros, pero así está el sistema, corrupto, de la tauromaquia. ¡Mucho ánimo Carolina!.

Mario de los Reyes Muñoz


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María Cascón

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