Encefalograma plano

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Corrida de Las Seis Naciones.

Ganadería

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de El Pilar, procedencia Aldeanueva. Mal presentados, algunos con las fuerzas justas. Excepto el tercero y cuarto, que mostraron algo de picante, descastados. La suerte de varas prácticamente no existió.

Terna:

Juan Bautista; De burdeos y oro. En el primero, pinchazo, metisaca, pinchazo hondo y descabello. Silencio.

Luis Bolívar: De burdeos y oro. Estocada baja y tendida, aviso. Silencio.

Juan del Álamo: De blanco impoluto y plata. Dos metisacas, aviso, media estocada caída que vale. Silencio.

Joaquín Galdós: De marino y oro. Cinco pinchazos, dos avisos y descabello. Silencio.

Luis David: De canela y oro. Estocada delantera y contraria. Vuelta al ruedo por su cuenta.

Jesús Enrique Colombo: De rioja y oro. Aviso y estocada desprendida. Vuela la ruedo por su cuenta.

Presidente: D. José Magán Alonso. En el quinto y en el sexto el público se puso a pedir la oreja para los toreros como si este coso fuera una plaza portátil, pero el presidente no cayó en la debilidad triunfalista de otros compañeros suyos. Muy bien presidente.

Suerte de varas:

1º Dudoso. 551 kg. Castaño: 1ª Vara. Acudió al caballo y el picador lo recibió con la caña preparada, aún así picó trasero. De pena. 2ª Vara. Se limitó a sujetarlo. El toro blando

2º Jacobo. 549 Kg. Negro. 1ª Vara. El toro se arrancó de largo y el piquero marró y no lo castigó. 2º Vara. Se limitó a sujetarlo.

3º Liebrez. 515 Kg. Castaño 1ª Vara. Acudió suelto y el picador le tapó la salida, pero el castigo lo justo 2ª. Tampoco lo castigó.

4º Campanero. 601 Kg. Negro. 1ª Vara. Acudió suelto al caballo y no recibió castigo.2ª Vara: Marcó bajo y salió suelto. Manso encastadito.

5º Cotidiano. 535 Kg. Negro bragado. 1 Vara. Empujó en el caballo. 2ª Vara: Cumplió.

6º Medicillo. 563 Kg. Negro. 1ª Vara. Salió suelto y recibió un picotazo. 2ª Vara: El picador lo trató con suavidad y el animal salió suelto. El animal quedó algo crudo.

Cuadrillas y otros.

El coso registró media entrada en tarde donde se anunciaron seis matadores. Un francés, Juan Bautista, un colombiano, Luís Bolívar, un español, Juan del Álamo, un peruano, Joaquín Galdós, un mexicano, Luis David y un venezolano, Jesús E. Colombo. Ninguno de ellos brilló a la altura que se esperaba de esta combinación de países, donde predominó la vulgaridad de su toreo.

. Comentarios:

Si tuviésemos que medir el pulso de la fiesta por lo ofrecido ayer por los seis coletas, podría decirse, sin caer en un craso error, que la tarde fue de encefalograma plano. Los aficionados abandonaban el coso como si hubieran recibido una paliza, motivado por la vulgaridad que los toreros ofrecieron en el ruedo. Tomando como referencia a Luis David y a Jesús E. Colombo, ambos se apuntaron por su cuenta a la vuelta al ruedo, porque desde los tendidos se solicitó de manera minoritaria un trofeo sin que sus faenas mereciera tal premio. Ambos creyeron que este premio sería el mal menor a la decisión negativa del presidente, por este motivo pensarían que estaba justificada. Pero su labor no mereció ni ese detalle, pero el triunfalismo es tal, que hasta los toreros pierden el pulso cuando están en el ruedo, y no tiene conciencia de la calidad de su faena.

Se pueden entender estas posturas, siempre y cuando hubieran comprobado que lo que habían desarrollado fue recibido con agrado por los aficionados, pero sus faenas fueron vulgares, recriminándoles cuando citaban con la pierna escondida, acompañando la embestida de su enemigo y metiendo el pico cuando citaban. Es la escuela de la modernidad, tanto del toreo como lo que se exige en los tendidos. Pero estos toreros deben aceptar que estaban en Las Ventas, y aquí de momento los premios hay que ganárselos toreando. Por parte de Luis David Adame el cuarto de la tarde tuvo su faena y el torero confundió la cantidad con la calidad, y cuando quiso darse cuenta el animal se apagó como una cerilla. y alguien debía recordarle al coleta. que los triunfos se consiguen en los cinco primeros minutos de faena, todo lo demás, sobra.

En el sexto, Colombo también tuvo su oportunidad, el toro metía la cabeza cuando se lo llevaba toreado, pero eso fue precisamente lo que no hizo el torero venezolano. En un momento de la faena el astado lo arrolló y le dio un varetazo en la cara. El matador no quiso ir a la enfermería, y los presentes pensaron en el dicho: “Cogida, oreja segura”, regresando casi con el triunfo en la mano. Lo comentado anteriormente, tanto los toreros como los toros transmitieron ese punto de dejadez que no te deja realizar nada de provecho, pero sin embargo aburres al que se cruza en el camino. Menos mal que solo había media plaza.

©Pepeíllo


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El Pilar

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