Espada solventa con nota

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25 de mayo de 2015 | Escrito por Daniel Herrero | Fotografías de Constante

Decimoctavo festejo de la feria de San Isidro 2015, correspondiente a la tercera y última de las novilladas con picadores programadas para el presente ciclo isidril. El cartel estaba conformado por tres jóvenes novilleros que llegaban a Madrid con un gran ambiente entre los aficionados. El ganado lidiado pertenecía a la ganadería de El Montecillo (1º, 3º,4º y 5º) y a la ganadería de Dolores Rufino Martín (2º y 6º).


Martín Escudero (azul cian y oro), resultó cogido durante la faena a su primer toro y no pudo volver a salir.

Francisco José Espada(espuma de mar y oro), tuvo que estoquear los seis novillos dado que sus compañeros de terna resultaron cogidos.

Joaquín Galdós(rosa chicle y oro), resulto cogido en el saludo capotero al primero de su lote, lo que le impidió continuar en el ruedo.


Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito, que tuvo que escuchar una sonora bronca tras no conceder la oreja en el quinto novillo a Francisco José Espada, por lo que su actuación se podría definir como bastante desafortunada; el asesor, D. José Cabezas Porras más conocido como "Joselito Calderón", el delegado gubernativo, D. Fernando Ruiz García. El equipo veterinario lo integraban: D. Juan José Urquía García, D. Renné Alonso Menéndez y D. José Manuel Durán Jiménez.

El público asistente ocupó algo menos de media plaza.


1º “Cuartelero” nº 19 nacido el 9/11 castaño listón de 502 kg.
El que abrió plaza fue un novillo desclasado y sin humillación, que no se empleó en el tercio de varas. Apenas empujó en el caballo y cuando lo hizo fue a cabezazos; la segunda varas la recibió en los terrenos de toriles. Poco lucimiento y emoción tuvo la lidia, ya que el animal salía siempre suelto y con la cara por las nubes. Martín Escudero realizó una labor meritoria con la muleta, puesto que el animal siempre venía vencido por el pitón derecho. Sin embargo el de Galapagar dejó ver su profundo valor y buenas maneras. Resultó volteado feamente y perdió el conocimiento, por lo que fue trasladado a la enfermería. Mató el novillo Francisco José Espada. Silencio.

2º “Manijero” nº 42 nacido el 11/11 castaño listón de 501 kg.
El segundo novillo fue recibido a portagayola por parte del novillero fuenlabreño Francisco José Espada, mostrando sus ganas y disposición. El tercio de varas fue un mero trámite, ya que ni el animal ofreció pelea, ni el picador realizó la suerte correctamente. Quitó Joaquín Galdós por chicuelinas. En banderillas destacó el buen hacer de José Daniel Ruano, que dejó patente el buen momento que atraviesa. En la faena de muleta Espada dejó muestras de su valor y firmeza ante un animal con una embestida incierta y de escaso recorrido. Pocas opciones para el triunfo. Mató con una estocada caída. Ovación para el torero y palmas para el toro.

3º “Perezosa” nº 16 nacido el 11/11 castaño de 500 kg.
En los lance de recibo Joaquín Galdós resultó volteado de forma dramática; quedó tendido en la arena sin conocimiento, por lo que fue trasladado inmediatamente a la enfermería. En estos instantes Espada se quedó como único novillero al frente de la lidia. Probablemente este fue el animal que más peligro desarrolló en toda la tarde, ya que nunca venía metido en la muleta y continuamente medía al torero con la mirada. En estas circunstancias el joven novillero solo pudo justificar su actuación a base de valor y mucho arriesgar ante un animal que se le podía echar a los lomos en cualquier instante. Pinchó en varias ocasiones hasta que consiguió meter la espada. Pitos para el toro en su arrastre y ovación para el torero.

4º “Cocodrilo” nº 22 nacido el 11/12 colorado de 530 kg.
Otra vez se marchó Francisco José a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al cuarto de la tarde. Una muestra más de la firmeza y rotundidad con la que el joven novillero afrontó su “obligada encerrona”. La lidia fue completamente deslucida, puesto que el animal no paraba de dar vueltas al ruedo saliendo suelto de todos los capotazos. El tercio de varas fue muy mal ejecutado, en buena parte por las malas condiciones del novillo, ya que no fue fácil colocarlo en la suerte y realizarla de forma correcta. Cuando esto sucede la lidia debe ser lo más ágil y práctica posible para evitar alargar más un espectáculo que de por sí ya es bastante duradero. En la faena de muleta destacó fundamentalmente la labor del joven novillero con la mano izquierda, consiguiendo naturales de buen trazo a base de temple y colocación. Mató con una estocada contraria. Silencio para el novillo y oreja para el novillero.

5º “Narrador” nº 12 nacido el 9/11 negro de 538 kg.
La falta de fuerza del animal impidió ver un tercio de varas y con emoción, ya que el animal salió suelta en el segundo puyazo. Es importante recuperar la vistosidad y espectacularidad de un tercio de varas bien ejecutado, y para ello se requiere de la bravura propia para que el toro pueda venirse arriba y pelear en el peto. La lidia a falte de lucidez fue rápida y ligera. En el último tercio destacó una tanda de naturales del diestro fuenlabreño y un arrimó en los compases finales de la faena. Mató de una estocada entera. El público captó el esfuerzo y la entrega que estaba mostrando el joven novillero, por lo que le pidieron la oreja con insistencia; el presidente no la concedió ganándose una bronca de categoría, puesto que había mayoría de pañuelos en los tendidos y debía haberla concedido. Ovación para el novillo y vuelta al ruedo para el novillero.

6º “Reloco” nº 40 nacido el 11/12 castaño listón de 465 kg
El que cerró plaza fue el novillo con más clase de toda la tarde, aunque, por el contrario, le falto un punto de fuerza a la hora de bajar la cabeza para perseguir los engaños. En el tercio de varas el animal recibió un puyazo trasero que le hizo sangrar mucho. En la brega destacó la suavidad e inteligencia de José Daniel Ruano dándole los tiempos necesarios al animal. La faena de muleta comenzó con dos tandas por el pitón derecho bajando mucho la mano y exigiendo al animal, lo que provocó que el animal agotase la escasa fuerza que tenía para el resto de la faena; impidiendo de esta forma que el novillero pudiese redondear una tarde en la que solventó una papeleta que no era nada fácil. Pinchó en varias ocasiones antes de conseguir enterrar la espada. Palmas para el toro en su arrastre y ovación para el torero.

 

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