Javier Cano Seijo, no piensa dimitir usted

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  • Miguel Ángel León. silencio tras aviso y silencio.
  • José Ruiz Muñoz. nuevo plaza. Pitos y silencio.
  • Paco Aguado. nuevo plaza. Vuelta ruedo tras aviso y ovación tras aviso.


¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar los aficionados, a gente incompetente que se sube a los palcos de las plazas de toros? Lo que venimos sufriendo los aficionados a los toros, sobre todo en Madrid, con estos últimos presidentes que han acudido, es de juzgado de guardia. Lo del señor Javier Cano Seijo, aparte de no ser la primera vez que escucha la indignación de los aficionados ¡Fuera del palco, fuera del palco! Que en la tarde de hoy, no hubiera visto la invalidez manifiesta del segundo novillo de la tarde, no se lo creen ni los chinos que había a mí alrededor. Toros día 2 abril 2016 Esta persona, hace todo lo contrario a lo que debería ser su principal función. No defiende en ningún momento los intereses de los aficionados, manteniendo animales imposibles para la lidia, concediendo orejas sin ningún criterio, etc. Todos tenernos en mente aquella mítica frase, en el recuerdo ¿A quién defiende la autoridad?  La novillada de Hermanos Sánchez Herrero, para nada fue un desecho de bravura, sino que la mayoría de ellos dieron síntomas de estar nulos de casta y raza, viniéndose muy pronto a menos. Aparte algunos de ellos, como el segundo y el tercero, por su invalidez manifiesta debieron de ser devueltos a los chiqueros. Volvía a Madrid, el espada Miguel Ángel León, ya conocido en este coso, donde el año pasado frente a novillos de Dolores Rufino estuvo digno. En la tarde de hoy, ante su primero se le vio bastante desconfiado y con dudas. Se dejo enganchar mucho la franela, ante un animal bastante justo de casta y raza, con el defecto de tirar la cara alta al final del lance. A lo largo de la faena, también molesto bastante el viento. En el cuarto, estuvo un pelín más asentado, pero tampoco dijo mucho de interés a los tendidos, contagiándose un poco de la sosería que tenía el animal. Se limito a llevarlo a media altura, sin bajarle nunca la mano y colocado un poco al hilo del pitón sin cruzarse en ningún momento. El segundo del cartel, era el sobrino nieto de Curro Romero, que se presentaba en el coso madrileño, José Ruiz Muñoz. Debemos apuntar que todavía le falta muchísimo por demostrar, porque hoy dijo más bien poco. Su primero un animal muy justo de fuerzas y en la que el público se puso muy en contra, pidiendo su devolución. Decidió darse coba, alargando la faena sin ningún tipo de sentido, ya que la res estaba más tiempo por los suelos que en pie. Ante su segundo oponente, un animal que se vino muy pronto a menos, se contagio de la condición del animal. Aparte en este segundo animal, se desentendió por completo de la lidia, no poniendo ni siquiera en suerte, para el tercio de varas. Ya para finalizar en su comentario, decir que en sus dos novillos, estuvo muy mal con los aceros, dejándole dos estocadas muy defectuosas de colocación.  El otro espada que se presentaba en esta plaza, era el novillero sevillano Pablo Aguado, que venía ya con cierto nombre y no defraudo. Demostró en la tarde de hoy un buen concepto y buenas maneras, sin olvidar que solo lleva un año con los del castoreño. Ante su primero un animal que dio síntomas de poca fuerza, perdiendo las manos en los primeros compases, aunque embestía con cierta bondad le falto mas casta y raza. Aguado lo estuvo llevando con cierta templanza y calidad, aunque si bien es cierto que tampoco podía romperse con el animal, ya que no se le podía obligar nunca en su viaje. Con el que cerraba plaza, un animal que tampoco estuvo sobrado de nada, demostró también buenas maneras. Sobre todo de este sexto novillo, me gustaría destacar unos naturales muy templados a pies juntos, poniéndose de frente al animal. En lo que sí que debe mejorar un poco más, fue en su actuación con los aceros. Ya para finalizar que demostró del bochorno que origino el presidente manteniendo el segundo novillo inválido en el ruedo, salto al coso un antitaurino. Ante la permisividad de la policía, que no fue a sacarlo de ahí, se tumbo encima del novillo y tuvo que ser reducido por los banderilleros. Hasta cuándo vamos a tener que aguantar estos ataques los aficionados a los toros.

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