Las Ventas: Orejas por doquier

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Decimo octava corrida de la Feria de San Isidro. Segunda tarde que lidia la ganadería de Núñez del Cuvillo. Procedencia Osborne, Domecq y Núñez. Ganado muy solicitado por las llamadas figuras del toreo ¿Por qué será? De hechuras desiguales y que dieron un juego de mansos, descastados y de una nobleza empalagosa para el último tercio. El tercero fue devuelto. Siendo sustituido por uno de la ganadería de Conde de Mayalde de encaste J. P. Domecq Solís.


Juan Bautista de azul marino y oro. Estocada, algo desprendida. Silencio. Pinchazo y estocada. Ovación.

Alejandro Talavante de catafalco y oro. Estocada. Dos orejas, oyéndose algunas protestas al dar la vuelta al ruedo.Dos pinchazos y estocada. Palmas 

López Simón de azul. Pinchazo. Se tira a la testuz, es volteado y deja una estocada en lo alto. Oreja. Estocada. Oreja.


Incidencias: Entrada casi lleno. A la caída del tercer toro. Cayó un fuerte aguacero, que obligo a muchísimos espectadores a abandonar sus localidades

Presidente: D. Gonzalo J. de Villa Parro: No supo aguantar la presión en la solicitud de la segunda oreja a Talavante, claudicando en ello y muy benevolente al conceder las orejas a López Simón.

Toros y suerte de varas:

1º Toro: Barredor. Colorado de 620 Kg. Atacado en carnes y aseado de cara. Parado de salida. En la primera vara lo dejan corto, se repucha en el peto, cabecea, sale suelto, perdiendo las manos. Su comportamiento fue de manso, soso e invalido. Algunos pitos.

2º Cacareo. Negro listón de 548 Kg. Abanto, se oyeron algunas protestas de salida. Sin fijeza en los engaños. Primera vara. Lo dejan corto y recibe una ligera vara, saliendo suelto. En la segunda entrada le dieron un leve picotazo. Quedando muy entero y al clavar los palos Juan José Trujillo. Le hizo hilo y no fue alcanzado gracias al buen quite que le hizo Juan Bautista. En el último tercio, tuvo embestida y recorrido. Ovacionado en el arrastre

3º Bis Acoplador. Negro de 600Kg. Abanto buscando la querencia. Primera vara, empuja, cabecea, le tapan la salida. Segunda entrada. La hace por su cuenta, siente el hierro, brinca y sale huyendo. Manso con genio. Pitos en el arrastre.

4º Licenciado. Castaño bragado de 544 Kg. Protestado de salida, sin fijación en los engaños. Primera vara. Cabecea, aguanta el castigo, saliendo suelto. Segunda entrada. Se la dan a la altura del tendido del 10. Recibiendo solo un picotazo trasero. Pitos camino al desolladero.

5º Pajarito. Colorado de 570 Kg. Corretón de salida. Primera vara empuja lo amarra bien el piquero, saliendo suelto. Segunda entrada, lo hace en corto, picotazo trasero saliendo suelto. Su comportamiento fue de noble, manso y descastado. Silencio en el arrastre.

6º Galiano. Jabonero sucio de 594 Kg. Corretón de salida. Remata en el burladero del 6 toma con fijeza la capa. La primera vara, arremete contra el caballo lo amarra bien el piquero y empuja, hasta sacarlo por fuera del tercio. En La segunda. Solo recibió un picotazo. Muy noble en el último tercio. Humillando y embistiendo con continuidad. Recibiendo palmas en el arrastre.

Cuadrillas: En varas, como casi siempre mal y disimulando la suerte. En los subalternos de a pie. Poco o nada de destacar.


Juan Bautista paso inadvertido. Ya que todos hablaran de las Puertas Grandes, quedando él, en el olvido. Es verdad que apenas le hemos visto hacer nada destacable de mencionar. A su primero le inicio la faena de muleta dando unos ayudados por bajo para a continuación dar unos derechazos sin acople, muy despegado, abusando mucho de pico, sin que calaran en los tendidos. Tanto por la derecha como por la izquierda, fue más de lo mismo. En su segundo poco más de mencionar. Hoy nadie hablara de él.

Alejandro Talavante venía hoy a sustituir a Paco Ureña y seguro que este cuando vio el toro que le correspondió a Talavante en suerte habrá dicho, "vaya maldición la mía", ya que ese toro con esas prestaciones hubiera sido lo propio para salir en triunfador. Pero volviendo a lo que fue Talavante, con el capote no le vimos mucho que destacar. Pero a su primero, le supo dar una faena de muleta que llego pronto a los tendidos. Empezó con unos ayudados por bajo, con temple y gusto que fueron muy ovacionados. Con la derecha ligó unos derechazos con buen gusto y con buen movimiento de muñeca, echándose el toro hacia la cintura, rematando con un bonito trincherazo arrancando una fuerte ovación, tal vez le faltó cargar algo la suerte. Al cambiar de mano, supo dar una tanda de naturales muy ajustados que entre eso y la buena colaboración del nobilísimo toro, arrancó unas de las mayores ovaciones dadas de lo que llevamos de feria. Al tirarse a matar, hizo bien el volapié y cobró una buena estocada. Aunque estuvo bien, fue excesivo el corte de las dos orejas. Su segundo toro, aunque fue noble y contando con el estado en que se encontraba el ruedo, con la tromba de agua que había caído y que seguía cayendo y con el triunfo obtenido en su anterior, se puede decir que paso por inadvertido.

López Simón volvió a salir por la Puerta Grande de Madrid, creo que es la quinta vez que lo hace al cortar una y una oreja de sus toros. Muchos nos preguntamos,¿que varita mágica le habrá tocado?. Ya que realmente torear, es decir lo que llamamos por torear. citar, mandar, llevar y templar, todavía no le hemos visto.

Su toreo consiste en un repertorio de toreo moderno, tal vez el demostrar un de valor sin sentido al estar delante del toro, que emociona a un cierto sector de público. Su primera faena fue a base de trapazos, dados en fuera de sitio, sin acoplamiento ni temple hasta que vino el revolcón, sufriendo una gran paliza. Una vez incorporado y al entrar a matar, quiso hacerlo bonito, tirándose a la suerte de recibir. Dando un pinchazo. Se prepara otra vez, tirándose a la testuz, cobrando una estocada algo defectuosa y saliendo prendido y recibiendo otro revolcón. A esto que a muchos se nos vino el dicho de faena con revolcón, oreja al esportón y que así fue.

En su segundo le toco un toro nobilísimo que se ofrecía a cualquier clase de faena y toreo y que importaba en las manos que cayera. Además, respaldado y apoyado por un cierto publico que lo llevo a volandas. Había que regalarle otra oreja para acompañar al otro triunfador a salir por la Puerta Grande y así de esta manera. Perder la seriedad que esta plaza en otros tiempos tenía, convirtiéndolo todo en una fiesta de alegría, verbena y bebida para todos.


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Núñez del Cuvillo

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