Miguel Ángel Pacheco falló a espadas

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Se anunciaron 6 novillos de la ganadería de Toros de Sando/Julio García, de procedencia Jandilla en la línea de Fuente Ymbro, que hicieron su presentación en Las Ventas en la tercera novillada de la temporada. Ganado bien presentado, algunos ejemplares, como el cuarto, con romana y trapío de toros. El juego fue desigual. Segundo y sexto dieron buen juego sacando casta y transmitiendo a los tendidos la emoción que se espera de un animal de esta raza. El primero y cuarto fueron pitados en el arrastre.


Adrián Henche De grana y oro. Estocada trasera y desprendida. Silencio. Cinco pinchazos y descabello. Silencio.

Miguel Ángel Pacheco: De blanco inmaculado y oro. Dos pinchazos, el primero lo escupe, media estocada perpendicular y baja, aviso y como remate seis descabellos. Saludos desde el tercio. Pinchazo bajo, y estocada casi entera y caída. División de opiniones.

El Adoureño: De. blanco y plata con cabos negros. Estocada habilidosa. El novillo se echa y lo levanta el puntillero. Aviso. Se vuelve a echar para no levantarse más, pero antes tuvo que soportar 4 golpes de puntilla. Silencio. Pinchazo entrando fuera de cacho, Dos pinchazos más y estocada casi entera baja, tendida y atravesada, en una palabra… “un sartenazo”. Aviso El torero recibió como premio el silencio de los espectadores.


Presidente: D. Justo Polo Ramos. La tarde no fue complicada para el presidente, solo apuntar que el sexto recibió del picador una masacre en toda regla y no se vio desde los tendidos que tan siquiera fuera amonestado. Si fue así hay que decir que se están perdiendo las formas desde un lugar donde se debería velar por el respeto a la fiesta.

Suerte de varas:

1º Lanudo. 463 kg. .En la primera entrada al caballo huyó despavorido al sentir el hierro. A continuación entró al caballo sin poner en suerte. El piquero no estuvo afortunado, tapándole la salida y saliéndose de la raya de picadores. En la tercera entrada tampoco estuvo afortunado, dejando solo la marca de la puya, pero trasera. El novillo manso, descastado e inválido.

2º Caudillo II 473 Kg.. En la primera vara fue castigado trasero y el montado no rectificó, saliendo suelto de la pelea. En la segunda entrada le arreó de lo lindo y el animal metió los riñones y la desvergüenza del picador le permitió taparle la salida. Novillo encastado, su juego transmitió a los tendidos mucha emoción..

3º Caudillo I464 Kg: En la primera vara se agarró bajo pero no lo castigó. En la segunda el picador se limitó a marcar el castigo, pero trasero y caído. El animal mostró en su juego mansedumbre y falta de casta.

4º Tasador. 515 Kg:. El montado marcó el castigo bajo y no rectificó. El animal empujó metiendo los riñones. A la salida se dio una vuelta de campana que acusó durante la lidia. En la segunda entrada al caballo salió suelto y fue mal picado. Novillo reservón que acusó el tropezón.

5º Iluminado I 491 Kg. El picador marcó trasero limitándose a sujetarlo. En la segunda el piquero se limitó a cumplir el expediente, y no provocar la embestida del animal. Cuando se arrancó volvió a picar trasero. El novillo acuso el castigo a que lo sometió desde el mastodonte montado.

6º Infundio. 451 Kg. El piquero se lució en su labor, pero no a favor de su enemigo. En la primera entrada marcó el castigo trasero y tuvo la poca vergüenza profesional de no rectificar, masacrándolo como vil matarife. En la segunda entrada se limitó a marcar el castigo. Novillo masacrado en el caballo y que le mostró a su picador que aún tuvo la vergüenza de llegar a la muleta transmitiendo a los tendidos con nobleza.

Cuadrillas y otros: Con tarde de sol y sombra pero asomando por el horizonte la templada temperatura de la primavera, se celebró la tercera novillada de la temporada con un cuarto de aforo. La ganadería hizo su presentación en el coso venteño y con ello tomó antigüedad. En cuanto a las cuadrillas, ayer destacaron los picadores, pero desgraciadamente no en la línea de la profesionalidad y honradez del que se viste de luces con la ilusión del artista dispuesto a crear arte, sino todo lo contrario. Ante la mediocridad que ofreció el colectivo de piqueros, destacó uno de la cuadrilla de El Adoureño que atiende al nombre de Jesús del Bosque, Este “caballero” dejó en entredicho tanto su profesión como a todos sus compañeros, dejando en la plaza un ambiente de desilusión en los tendidos, que era lo menos indicado que podía recibir la fiesta. La fiesta que a este individuo le paga como profesional.

Ante este desasosiego que creó ayer en el ruedo el picador mencionado, sería injusto no nombrar a los banderilleros, Andrés Becerra y Ángel Luis Mayoral que tuvieron que desmonterarse en el tercio de banderillas en el segundo de la tarde. El primero de ellos salió apurado del par y el novillo hizo hilo con el torero, y éste no encontró ningún capote en el ruedo que le hiciera el quite. Menos mal, para su suerte, que el animal desparramó la vista en otra dirección y pudo refugiarse tomando el olivo.

En el tercero destacó en la lidia el torero de plata, Morenito de Arlés como también lo hizo en la colocación de los rehiletes en el sexto. En este ejemplar se tuvo que desmonterar el subalterno francés. 

Sin embargo en el primero los banderilleros no pusieron la ilusión de intentar hacer las suertes bien.


Al abandonar el coso los aficionados mencionábamos el comportamiento del segundo, tercero y sexto de la tarde, novillos que dieron buen juego y llegaron a la muleta con ese puntito de transmisión que deja un sabor de boca en los aficionados que desean ver a esta ganadería en manos de novilleros que conozcan el toreo tal y como lo exige la afición.

Pero no sería justo mezclar a los tres novilleros en la misma cocción, ya que cada uno ofreció el sabor que tenía en su muleta y en esto destacó Miguel Ángel Pacheco en el segundo de la tarde, ejecutando el toreo en redondo, pero los presentes sentimos que a pesar de irnos detrás del acero a la vez que el torero gaditano ejecutaba la suerte suprema, con el único propósito de ofrecer al torero el triunfo, éste falló a espadas. Fue una pena ya que tenía la oreja metida en el esportón. El torero levantó los primeros olés de la tarde con un toreo rematado para dentro, vertical y cargando la suerte, citando con la muleta “planchá” y lo más importante, ligado. Pero la magia de la fortuna y su caprichosa aplicación, no quiso en esta ocasión estar junto al torero a la hora de matar. En el quinto la suerte le dio la espalda, el novillo llegó a la muleta acusando la lidia a la cual fue sometido en el caballo, y en cuanto lo sometía barría la arena con su cuerpo. No hubo novillo y el torero se limitó a cubrir el expediente. Con los mimbres que mostró el torero fueron suficientes para que el aficionado construya sus ilusiones pata tiempos venideros.

Adrián Henche no tuvo enemigo en su primero. A pesar de ello intentó sacar lo que no tenía, logrando con ello dos muletazos dignos de recordar, pero cometió el error de ponerse pesado, y los presentes le criticaron el hecho al comprobar que el animal no tenía nada que ofrecer. En el cuarto le tocó en suerte un novillo reservón que sufrió una vuelta de campana, y este hecho limitó mucho el juego del animal. A pesar de esto, el torero tampoco mostró interés en el poco juego que dio el animal, limitándose a acompañar la embestida de su enemigo con muletazos sin contenido.

El Adoureño comenzó la faena a su primero con dos series de derechazos carentes de colocación. No tuvo bastante con ofrecer este tipo de toreo que continuó con la mano derecha dando pases con la suerte descargada y con el agravante de embarcar con el pico de la muleta. Lo intentó por el pitón izquierdo pero tampoco logró acoplarse por este lado, volviendo al toreo en redondo. El animal se fue rajando según transcurría la faena buscando el amparo de las tablas. En el sexto se encontró con un novillo que transmitía a los tendidos, pero el torero francés tampoco encontró el acople que necesita la faena, ofreciendo un compendio de destoreo que puso a la afición de parte de su enemigo. El burel después de recibir la masacre en el caballo, ofreció al torero la oportunidad de triunfar pero el francés dejó escapar la oportunidad.


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Julio García

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