¡OREJALANDIA!

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  • Eugenio de Mora: de Vainilla y Oro.
  • Cesar Jiménez: de Azul Cielo y Oro.
  • Javier Cortés: de Nazareno y Oro.


Lugar sito en la C/ Alcalá de Madrid Nº 237, en el que no hace tanto, había una plaza de toros que se veneraba el ARTE del toreo, se premiaba el valor, se valoraba la sabiduría, etc. etc. En estos tiempos, cuatro de sus habitantes y de gentilicio "orejeros" son capaces de seleccionar a sus “clientes” a la hora de conceder trofeos. Me explico: Son capaces de conceder trofeos a sus preferidos, (casi siempre con un apellido y mejor situados) y negárselos a otros con menos “nombre” y los mismos pocos méritos que los primeros. A lo mejor es por las retribuciones, a lo peor es para que la mayoría salgan satisfechos, aunque se denigre la categoría de la Fiesta, acuerdos entre empresas (Murcia y Madrid). Lo que sea, pero las Ventas de Madrid es más fácil y más pueblo que otra Ventas, las de Retamosa por ejemplo, (siempre con el máximo respeto a los ciudadanos de este pueblo Toledano y del que además fui vecino durante algún tiempo). Ejemplo exclusivamente taurino y haciendo constar la existencia de buenos aficionados en el lugar mencionado. Todo esto viene aplicado, a la concesión de la oreja en el quinto toro de la tarde a Cesar Jiménez por D. Trinidad López. Eugenio de Mora, de Vainilla y Oro. No hizo nada con el capote en ninguno de su lote y con la muleta, ante la imposibilidad de sus toros y que solo puso ganas en el cuarto pasó desapercibido. Mató al primero, de entera baja. Silencio. Al cuarto, lo mató de entera caída. Silencio. Pasó a la enfermería con un puntazo en la mano derecha. Cesar Jiménez, de Azul Cielo y Oro. Se estiró de capa en el segundo, sin sacar algún capotazo bueno. En la muleta, empezó rodillas en tierra por alto en una serie muy larga, aprovechó bien la envestida de su oponente con las dos manos para matar de una estocada certera. Oreja. En el quinto, (1er sobrero) y con la cara muy alta. Nada con el capote y con la muleta, toreaba a media altura, con enganchones y fuera de sitio. Algo mejor con la izquierda, pero sin ser suficiente. Consiguió una estocada entera y con el público a su favor le fue concedida una inmerecida oreja. Javier Cortés, de Nazareno y Oro. Estuvo voluntarioso en su lote y participó en un quite por Chicuelinas en el quinto. Al tercero, lo recibe de capa con los pies juntos para no sacar nada. En la muleta, tropieza con el toro y gracias a lo parado y manso del toro no pasó a más y todo esto para no sacar ni un solo muletazo. Mató de metisaca, bajonazo y cuatro descabellos. Silencio. En el sexto, desconcierto en el primer tercio, mal picado y mal lidiado. Brindó al público. No sometió nada al toro llevando este la cara muy alta y consiguió aburrir a todos. Mató de pinchazo y estocada caída. Silencio. Otra tarde más con desencanto del aficionado y contento el público al que le han regalado la entrada para esta tarde, otra tarde más en la que no hubo TORO, otra tarde más en la que el presidente actuó para su bien y otra tarde más en la que la empresa se llenó los bolsillos apuntillando la fiesta. TAURODELTA…EL CÁNCER DE LA FIESTA.

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