Pablo Mora, merecido triunfador

Ampliar Portada

Final del Certamen de Novilladas nocturnas de promoción. Se lidiaron novillos de la ganadería de Juan Antonio Ruíz Román (Espartaco), de procedencia Juan Pedro Domecq y Díaz, el sexto bis como sobrero. En líneas generales bien presentados, serios y astifinos. Todos tuvieron un denominador común, no se terminaron de emplear en el primer tercio llegando a la muleta con recorrido y movilidad. Segundo y tercero fueron los más deslucidos, primero cuarto y quinto con mayor transmisión y el sexto, un toro de hechuras, tuvo mucha nobleza por el pitón izquierdo. Según la ”tablilla mentirosa” el peso medio de la novillada fue de 495 kg.


ALEJANDRO FERMIN, de purísima y oro: cuatro pinchazos y casi entera (silencio tras aviso); y pinchazo, media desprendida y nueve descabellos (silencio tras aviso).

RAFAEL GONZALEZ de grana y oro: estocada ligeramente trasera y cuatro descabellos (silencio tras aviso); y estocada desprendida y perpendicular que escupe y descabello, (vuelta al ruedo por su cuenta que fue muy protestada).

PABLO MORA, de verde hoja y oro: estocada (silencio); y pinchazo hondo y dos descabellos (vuelta al ruedo tras aviso)


Presidencia: D. Trinidad López Pastor Expósito, sin novedad,

Suerte de varas: Una vez más no se lució este tercio y eso que había grandes picadores como Tito Sandoval, Paco Plazas, Héctor Vicente, pero ni los novillos se emplearon ni los varilargueros estuvieron correctos en la ejecución de las varas.

Cuadrillas y otros: Destacaron con los garapullos, Álvarez de la cuadrilla de Alejandro Fermín, y J.L.Triviño de la cuadrilla de Rafael González.

Según los datos de la empresa, 8.120 espectadores en una noche de mucho calor.


Al finalizar la novillada, el jurado (se desconoce quiénes lo formaban) y los aficionados a través de las redes sociales declararon por unanimidad a Pablo Mora como triunfador del certamen, lo que le permitirá ser anunciado en la próxima Feria de Otoño. No lo tuvo muy difícil, pues con el peor lote de una buena novillada de Espartaco, sus dos compañeros se lo pusieron fácil por sus evidentes carencias y vulgares maneras de interpretar el toreo.

Con este festejo terminó el Certamen de las novilladas nocturnas de promoción y con él se fue el olor a fritanga de los interiores de la plaza, motivado por los cientos de puestos de comida que, aparte de imprimir a los festejos un ambiente de feria de pueblo, han dificultado el paso a los espectadores, alejando del coso el sello de seriedad y solemne a la que consideran la primera plaza del mundo. Este Certamen nos ha dejado un nombre, el de un novillero, tímido y humilde que ha demostrado que tiene muy buenas maneras en el manejo del capote y de la muleta, sobre todo en el toreo al natural, levantando en los aficionados las ganas de seguir los pasos de su carrera. Se llama Pablo Mora. Se alzó justamente con el premio y que fue quien toreo, y a un Toro, sí, uno de esos que las “figuritas” actuales prácticamente no ven ni por asomo en ninguna plaza donde se anuncian. Pues, el ganadero Espartaco lo lidió en Madrid como sobrero, el resto fue más justa pero dentro de la seriedad exigible en esta plaza.

Abría el cartel Alejandro Fermín quien recibió a su primer oponente con verónicas genuflexas y dos chicuelinas. Fue este ejemplar un animal noble y con recorrido al que el joven diestro no se acoplo, estuvo muy acelerado y su labor careció de temple, ganas y ajuste, en definitiva, una oportunidad perdida. A su segundo lo recibió con tres largas de rodillas para intentar despertar al público asistente de la merienda y del calor que nos regaló la noche madrileña. Con la muleta mostró las mismas carencias que en su primero, intentándolo en series por ambos pitones demasiado acelerada y sin encontrarle el pulso al astado que fue el que marcó el verdadero ritmo de la faena. Se le noto presionado, y a estas alturas de su carrera no podía permitir que se le escaparan dos novillos con muchas posibilidades de triunfo en Madrid. Luego se quejan de las pocas oportunidades, pero cuando surgen, no saben aprovecharlas.

El segundo de la noche, ensillado más propio del encaste Núñez, salió frío y abanto, que fue mejorando su comportamiento según transcurría la lidia y al que Rafael González, sin sitio, ni colocación no se acopló en ningún momento, toreando en línea, despegado y rematando los muletazos para fuera, convirtiendo su labor en una pesada faena que no pasó de la mediocridad y aburrimiento para el aficionado. El quinto fue un buen novillo, y González, que ya ha cortado orejas en esta plaza sin merecimiento, volvió a diluirse en un trasteo que jamás entusiasmó, fundamentalmente por la brusca manera de plantearle cara a su enemigo, demasiado encimista, sin colocación y carente de temple, añadiendo feos gestos y aspavientos cuando salía de la cara del toro. En un apalabra, muchos gestos y poca torería. A esto hay que añadir que el novillo no paró de embestir pese al trato tan tosco que le dio su matador, mostrando al finalizar su labor poca vergüenza torera, al regalarse una inmerecida y ridícula vuelta al ruedo. Hay que tener mucha cara para llevar a cabo esos gestos, supuestamente mal asesorado desde el callejón, lo que hizo que el matador perdiera la poca humildad que mostró en el ruedo, Con estos detalles mal camino ha tomado el torero.

El novillo más soso y deslucido fue el que hizo tercero. Pablo Mora no lo vio claro ni con el capote ni con la muleta, basando su faena en la duda y aliviándose constantemente. El sexto bis fue un toro de nombre Jareto I, negro bragado, apretado de carnes y serio, un Toro bien hecho, que imponía ver trotar su seriedad por el ruedo. El joven diestro inicio la faena en los bajos del 7, mostrando a los tendidos un rostro pálido de miedo y responsabilidad. Pronto se dio cuenta que el lado bueno del animal era el izquierdo, y con esa mano dibujo tres series de naturales lentos, bien colocado, con mando, quietud y relajo. Buen toreo. Lo que le sirvió para que se escucharan los olés más fuertes del verano y pusieran a todos los aficionados de acuerdo. La vuelta al ruedo fue de las de verdad.

Con ello se ha ganado estar anunciado en la feria de otoño, con todo merecimiento, pues ha sido el que mejor ha interpretado el toreo en un certamen marcado más por las cenas que por el interés de lo acontecido en el ruedo. Plaza1 debería tomar nota que el público ha respondido más que otros años a las novilladas nocturnas, ahora toca recuperar las corridas los domingos para poder dar oportunidad a tantos toreros que están excluidos de este sistema empresarial que tanto daño hace a la Fiesta.

 


Haga clic encima de cada imagen para poder ampliarla.


Comparte esta publicación

Te Recomendamos