Se fueron sin torear

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07 de agosto de 2016 | Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Iván de Andrés

Se lidiaron 6 toros de la ganadería de El Ventorrillo, con procedencia Juan Pedro Domecq Solís. De desigual presentación, algunos sin rematar. Mansos en el caballo, en general encastados y nobles en la muleta, poniendo en bandeja el triunfo a los 3 espadas.


Ricardo Torres: De verde manzana y oro. Estocada que escupe, dos pinchazos y estocada delantera y atravesada, aviso. Se echa el toro al no acertar con el descabello. Silencio. Estocada atravesada y descabello. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria.

David Galán: De blanco y oro. Estocada tirándose a ley. Silencio. Estocada caída metiendo la mano con habilidad. Aviso. Silencio.

Pepe Moral: De gris plomo y oro. Metisaca, y tres pinchazos. Silencio. Estocada contraria y dos descabellos tras aviso. Silencio.


Presidente: D. Jesús María Gómez Martín. En el cuarto hubo petición minoritaria, pero el presidente estuvo muy serio y no cayó en la generosidad del público, lo contrario hubiera sido lamentable. En el segundo y en sexto cambió el tercio de varas sin haber sido castigados los animales.

Suerte de varas:
1º Naranjito. 531 Kg. Negro. En la primera vara empujó sin clase y salió suelto y en la segunda el piquero lo dejó estrellarse en el peto y no lo castigó. Manso con castita que se dejó torear. 2º Preso. 506 Kg. Negro. En la primera vara se marchó al picador de reserva sin que el peón que tapaba puerta quisiera evitarlo. El animal en la pelea se defendió y salió suelto. En la segunda vara se dejó pegar pero no fue castigado. Manso que no se entregó en la muleta.

3º Costurero. 508 Kg. Castaño. En la primera vara el picador salió de la raya del tercio para incitar al burel y en la segunda como no acudía al montado, lo metieron al relance. Manso que se dejó torear, pero terminó defendiendo acudiendo al engaño con la cara alta.

4º Adinerado. 525 Kg. Negro salpicado, bragado meano, girón y axiblanco. En la primera entrada al caballo hizo una mala pelea, fue castigado trasero y salió suelto. En la segunda vara volvió a recibir el castigo trasero ofreciendo un juego de manso. Manso encastado que mostró una embestida clara y dispuesta para el triunfo del torero.

5º Novicio. 528 Kg. Castaño oscuro listón. El picador marcó el castigo en el morrillo Ya era hora. El animal empujó sin clase y salió suelto. En la segunda vara se arrancó de largo y el picador volvió a marcar en el morrillo, pero no lo castigó. El toro salió suelto. Manso y noble en la muleta pero sin entregarse en la pelea.

6º Desplegado. 517 Kg. Negro listón. En la primera vara el montado marcó arriba el castigo, pero al animal no le gustó nada el hierro y salió huyendo de la pelea. En la segunda entrada el picador marró el castigo y volvió a salir suelto y en la tercera tuvo el mismo comportamiento. Manso y noble, que llegó parado a la muleta debido a la mala lidia recibida.

Cuadrillas y otros: Primer festejo del mes de agosto, donde han regresado a la programación las corridas de toros después de un ciclo de novilladas. Tarde de calor y de poco público en La plaza, donde el cemento fue el protagonista de los tendidos. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo del apoderado, Miguel Flores, fallecido recientemente.

El picador Francisco Javier Navarrete picó arriba al quinto de la tarde y el público agradeció su actuación despidiéndolo con aplausos cuando abandonó el ruedo. Sin embargo en el sexto el picador Francisco Romero, mostró un desconocimiento absoluto en el manejo del caballo.

Por desgracia tenemos que volver a criticar la deplorable actuación de las cuadrillas de David Galán y Pepe Moral, donde en el quinto y sexto toro ofrecieron un espectáculo lamentable en la colocación de los rehiletes. Espero que se replanteen su futuro, ya que será difícil su contratación.


Excepto Pepe Moral, los dos toreros que componían la terna, llegaban a esta cita venteña con pocas corridas toreadas durante la temporada pasada. Ricardo Torres, 2 y David Galán, 6. Los tres se dejaron marchar al desolladero una corrida de noble comportamiento en la muleta y que a pesar de su mansedumbre en el caballo, no dejó indiferentes a los aficionados. Fue una pena que toreros necesitados de contratos dejaran escapar una oportunidad como la que le ofrecieron los astados de Fidel San Román, mostrando en su labor las ventajas y triquiñuelas de uso común en las figuras. Dadas la situación de los tres matadores, a la plaza hay que venir a jugársela, mostrándoles a los espectadores las ganas de triunfar.

Ricardo Torres mostró maneras en el manejo de la pañosa, y en su primero le sobró voluntad pero le faltó colocarse en su sitio El manso se dejó torear y el torero de Zaragoza terminó ahogándole la embestida. En su segundo comenzó la faena rematando los muletazos por arriba en lugar de someterlo por bajo, intentando el toreo con más voluntad que acierto, limitándose a acompañar el viaje del toro, mostrando una evidente falta de mando propia de toreros con falta de oficio. Al natural le faltó tirar de muleta para rematar las embestidas de su enemigo. Para adornar una faena inexistente finalizó con las manidas manoletinas.

David Galán por su parte buscó el triunfo en su primero con las mismas artimañas que las figuras. A pesar de no rematar ningún muletazo, ya que no tiraba de muleta, estuvo ventajista, colocándose fuera de cacho y encima utilizando el pico de la muleta. Los aficionados podían perdonar la falta de oficio, pero las trampas, de ninguna manera. En su segundo no se lo puso fácil su cuadrilla, después de un tercio de banderillas lamentable, donde tuvieron que pasar cinco veces para dejar 4 palos, el toro, noble, terminó rajándose no dando facilidades al coleta, a pesar de esto se le notó el uso de las ventajas.

Pepe Moral manejó el percal con sentimiento levantando los olés de los tendidos, aunque le faltó ajustarse algo más a su enemigo. Al comienzo de faena de muleta recibió a su primero en el anillo con unos pases cambiados, continuando con unos muletazos con la derecha, templados pero faltos de colocación y rematados para fuera. Al toreo natural no le faltó la presencia del pico a pesar que el animal hacía el avión. Al final terminó acudiendo al engaño con la cara alta, se preguntaría para qué tanto esfuerzo, si al final se encontraba con una muleta que solo sacaba de sus vuelos el toreo vulgar. Cuando finalizó la faena dejó en los aficionados el sello de haber estado muy por debajo de su enemigo. Su segundo recibió igualmente una pésima lidia en el tercio de banderillas, y el picador lo dejó crudo en el caballo. El torero olvidó someterlo por bajo, y después de desarmarlo el toro terminó defendiéndose pero mostrando nobleza en su comportamiento.

La reflexión final es que los seis toros se marcharon al desolladero sin torear.

 

 

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