Un burro en el tendido

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En tarde agradable y con un casi lleno en los tendidos se ha celebrado el cuarto festejo del ciclo otoñal. Regresaban los cárdenos albaserradas de Adolfo Martín a su quinta feria de otoño consecutiva tras protagonizar uno de los encierros más destacados del serial isidril junto con el mejor toro de la feria a juicio de muchos aficionados. Buena presentación la de hoy a excepción del feo y anovillado quinto, impropio para esta plaza, que más tarde sería devuelto por inválido saliendo un sobrero con el hierro de Conde de Mayalde. Mala corrida, sin paliativos. Con cara y hechuras pero sin nada de casta dentro. Seria y hueca. Algunos blandearon por estar muy justos de fuerza. Salvándose de la quema el lidiado en segundo lugar. Un apático Talavante sin lote… y sin quererlos ver. Sin acople Lorenzo y un encimista y bullidor Luis David. Mitín con los aceros por parte de la terna.


ALEJANDRO TALAVANTE, de verde hoja y oro. Pinchazo y media tendida. (SILENCIO). En el cuarto, pinchazo bajo, pinchazo, pinchazo hondo y dos descabellos. (PITOS).

ÁLVARO LORENZO, de grana y oro. Estocada atravesada y tendida y diez descabellos. Aviso. (SILENCIO). En el quinto, pinchazo, pinchazo hondo y siete descabellos. Dos avisos. (SILENCIO).

LUIS DAVID ADAME, de azul marino y oro. Bajonazo que asoma y estocada (SILENCIO). En el sexto, tres pinchazos y ocho descabellos. (SILENCIO).


Presidente: D. Gonzalo Julián De Villa Parro. Mal. Sacando el pañuelo blanco y cambiando de tercio cuando el quinto toro únicamente había acudido una vez al caballo. Devolviéndolo más tarde al comprobarse la extrema invalidez del cornúpeta.  Le gusta ser protagonista y preparar alguna cada tarde que preside. Nefasto presidente con exceso de protagonismo que tenemos que sufrir los aficionados.

Tercio de varas: El acostumbrado concierto de puyazos traseros, algún que otro rebrincado, picotazos, no faltó el apuntado al costillar repartidos en esta tarde entre el picador de tanda y el que hacía puerta. Toda una serie de despropósitos.


1.- CHAPARRITO-80: Negro entrepelado. 539 kg. Salió con el freno de mano echado prácticamente de salida. Mal estilo. Acude suelto al caballo que guarda la puerta realizando una pelea más bien discreta. Tampoco se emplea en una segunda y tercera entrada. PITOS.

2.- BARATERO-47: Cárdeno oscuro bragado meano. 572 kg. Sin llegar a romper. Mejor por el pitón izquierdo. Humillador. Realizando un juego discreto en varas en el que apenas es señalado. PALMAS.

3.- MALAGUEÑO I-41: Cárdeno. 545 kg. Descastado y justo de fuerzas. Soso. Sin poder ni codicia. Se paró muy pronto. Al igual que sus hermanos de camada, realiza un juego mediocre en el caballo. SILENCIO.

4.- PELUQUERO-58: Negro entrepelado. 563 kg. Aplaudido de salida. Descastado llevando la cara por las nubes. Ausencia de poder. Sin nada dentro. Sin celo en el caballo recibe dos puyazos traseros. PITOS.

5 BIS.- ATREVIDO-58: Negro listón. 592 kg. Serio. De buena condición aunque algo irregular y discontinuo. En cuanto se le aprieta un poco pierde las manos. Se emplea y empuja en su primera vara aunque sale suelto. Siendo más informal y discreto su segundo encuentro. SILENCIO.

6.- TOMATILLO-1: Negro entrepelado. 546 kg. De más a menos. Único toro en emplearse en el caballo. Mete la cara fija y abajo en sus dos entradas. PITOS.


Cuadrillas: Dos pares soberbios de Sergio Aguilar al segundo de la tarde cuadrando en la misma cara del toro. Saludando montera en mano junto a su compañero Alberto Zayas. Buenos pares de Miguel Martín al tercero.

Otros: Juan José Trujillo se encontró mermado físicamente durante la tarde a consecuencia de recibir un tremendo topetazo en una muy fuerte voltereta y una fea caída al sacar al primer toro del caballo.


La declaración de intenciones yéndose a portagayola por parte de Talavante únicamente quedó en eso. Librada la larga cambiada, no volvió el asaltillado cárdeno a darse con claridad ni una sola vez. Y es que no hubo más toro. Un animal reservón y complicado este Chaparrito, que llegó a una primera tanda sin largura en la embestida. Su condición de tardo y peligroso hizo abreviar al matador extremeño tras tantear el pitón derecho, el menos malo del cornúpeta, sin mucho convencimiento para acabar macheteando. Malo el burel. Quizás se pudo hacer grande con una lidia poderosa y sobre los pies como muchos le pidieron, pero no fue así. El cuarto adoleció de fortaleza cayéndose, a medio recorrido y sin decir nada. Talavante quiso ponerse por el izquierdo, pero Madrid ya no quería más Talavante.

Si se pudiera salvar uno, y con pinzas, sería a Baratero, lidiado en segundo lugar por Álvaro Lorenzo. El toledano no le regaló las inercias al toro en ningún momento. Se abrió por verónicas en el recibo con el percal, pero difuminó su actuación por la mala interpretación de la distancia. Se encimó y le robó cuatro o cinco naturales muy bien ejecutados y de mano baja, pero ese toro hubiera tenido más fiesta de haberle cogido antes el aire. Además, anduvo errático con los aceros, como sus compañeros. También lo estuvo con el sobrero de Conde de Mayalde, que sustituyó al inválido titular y que dio muestras de calidad en la muleta queriendo coger los vuelos con verdad. Sin embargo, las repetidas evidencias de blandura, hicieron de nuevo desconectarse al público que prácticamente abarrotó el empedrado.  

El mexicano Luis David Adame sorteó en tercer lugar un toro descastado y noble, al que saludó muy amablemente con el capote, pero que rápidamente cantó su falta de casta. El torero azteca buscó constantemente el pitón contrario a partir de la colocación, pero no había respuesta, tardo y falto de todo el albaserrada. Ante el sexto, más de lo mismo. Faena sin transmisión.

Animales blandos, sosos, descastados y con exiguos destellos de clase. El extremeño veía frustrada su apuesta en este ciclo con un lote complicado, que no sirvió en absoluto, y con el que se le protestó no obrar en sendas lidias sobre los pies. Álvaro Lorenzo pudo decir y dar más de lo que ofertó con el lote más manejable, incluyendo el sobrero de Mayalde; mientras que Luis David se dio de bruces contra el par más soso y descastado. Todo ello unido al descrédito de ciertos aficionados, con protestas inentendibles por momentos, llegando incluso al intolerable insulto… Esto también es infumable e inaceptable. La corrida de Adolfo no funcionó, lo sabemos todos. No por ello deja de ser una gran ganadería que seguiremos esperando y apostando.


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Adolfo Martin

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