Una mansada en toda regla

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Corrida de toros. 6 toros de Carriquiri, excepto el quinto, un toro feo de hechuras, bien presentados, cinqueños excepto el cuarto. El único que sacó casta fue el tercero, los demás mansos y descastados que dieron pocas opciones a los matadores. 


Curro Díaz. De verde claro y oro. Dos pinchazos, uno en los bajos y estocada caída. Saludos desde el tercio. Estocada algo perpendicular que rodar a su enemigo por la arena. Saludos. Sartenazo al sexto que tuvo que rematar por cogida de su compañero de cártel, Leonardo San Sebastián. Silencio.

Sergio Aguilar. Estocada algo contraria tirándose a ley y cuatro descabellos tras aviso. Se echa el toro. Silencio. Media estocada desprendida que vale. Saludos benevolentes.

Leonardo San Sebastián. Pinchazo entrando a matar fuera de cacho y descabello en el único que mató. Silencio.


Presidencia: D. Javier Cano Seijó. El público le reprochó que cambiara el tercio en el tercero, cuando el toro no había sido castigado en el caballo.

Suerte de varas: 

  1. Jaboncillo I. 545 Kg: Manseó en el caballo, no se empleó y tardeó en acudir al montado. Manso y descastado. 
  2. Jabatón. 548 Kg. En la primera entrada fue picado trasero y se dejó pegar. En la segunda le costó acudir al caballo, no se empleó y no fue castigado y perdió las manos. Manso de solemnidad.
  3. Mirasoles. 520 Kg: En la primera entrada se defendió y no fue castigado. En la segunda vara el picador se limitó a marcar el castigo. Manso encastado que no fue castigado en el caballo.
  4. Jaboncillo II. 567 Kg: Fue picado trasero y no mostró fijeza, manseando descaradamente. En la segunda vara no fue castigado. Manso de libro.
  5. Flamenco. 596. Kg: En la primera entrada al caballo se dolió en el castigo e intentó quitarse el hierro. En la segunda el piquero lo castigo en los bajos. Manso y descastado que se dejó torear en la muleta. 
  6. Rompedor. 570 Kg. No se empleó y el montado le tapó la salida. En la segunda entrada se limitó a mansear y a berrear. Manso y descastado.

Cuadrillas y otros: No le quedarían buenos recuerdos al torero vasco Leonardo San Sebastián el día de su confirmación, fue corneado por el sexto siendo retirado a la enfermería en brazos de su cuadrilla. Su enemigo tuvo que ser despenado por el director de lidia, Curro Díaz. Salvo este desagradable hecho, pocos detalles dignos de mención se produjeron en la tarde ventosa que cerraba el ciclo de la mini feria, que antecede al ciclo isidril. Los toreros de plata cumplieron en general, destacando con los rehiletes Daniel Oliver en el segundo, Oscar Castellanos en el cuarto y Miguel Ángel de las Heras en el sexto.


No tuvo suerte el torero vasco. El ganado no colaboró en el lucimiento de los coletas, pero a pesar de este hecho al torero de San Sebastián se le vio con pocos recursos para una corrida que dio pocas opciones a los matadores. Aunque hubo algunos ejemplares que se dejaron torear, los que tuvieron la suerte de enfrentarse a ellos no los entendieron. En su primero el confirmante se encontró con un mulo que a pesar de doblarse con él al comenzar la faena, su enemigo no le dio ninguna opción, ya que le costaba pasar por la muleta que le presentaba el torero, hecho que permitió que el torero sacará a relucir una falta de confianza motivada por el poco oficio que atesora en su carrera. En el sexto se le vio sin colocación, y en un momento de la faena el toro se lo llevó por delante volteándolo como si de un muñeco se tratara.

 

El tercero de la tarde, primero del lote de Sergio Aguilar, sacó algo de casta y al no atemperar su agresividad en el caballo, el torero no entendió a su enemigo y a punto estuvo de ser corneado. En lugar de someterlo por bajo comenzó la faena citando desde los medios y al segundo muletazo se lo llevó por delante sin consecuencias. El toro tenía un pitón izquierdo de cortijo, pero el torero madrileño no se acopló, perdiendo con ello una oportunidad de triunfo, eso sí, había que aguantar mucho, pero el triunfo de los modestos siempre se han conseguido a sangre y fuego. Su segundo fue un manso que se dejó torear, pero el torero comenzó la faena con muletazos por arriba, continuando con derechazos sin mando. Tanto en redondos como al natural se le vio con poca seguridad, y su toreo no llegó a los tendidos, ya que en ningún momento en su faena hubo ligazón. El lote de Curro Díaz solo le permitió sacar de su muleta algunos detalles, poco bagaje para un torero que cada tarde se espera mucho de él. En su primero consiguió arrancar los primeros olés con algunos remates sueltos, pero su enemigo no le permitió muchas filigranas, tuvo poco recorrido y acudía al engaño con la cara alta. El de Linares lo intentó por ambos pitones, pero no tuvo material para el lucimiento. Su segundo fue una repetición, el matador solo pudo lucirse en algún muletazo suelto, lo intentó en redondos bajándole la mano pero el toro terminó quedándose parado en la suerte y a pesar que el torero aguantó los parones, nada más pudo hacer.

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