“Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos”.
Federico García Lorca- Llanto por Ignacio Sánchez Mejías . Elegía num. 4 Alma ausente.
Esta semana con gran estupefacción, hemos sabido que la Comisión Nacional Conmemorativa, organizadora del Centenario de la Generación del 27, con nuestro ministro de cultura D. Ernest Urtasun Doménech, a la cabeza, no considera al insigne D. Ignacio Sánchez Mejías, hombre culto donde los hubiera, integrante del colectivo poético del pasado siglo.
Ignacio Sánchez Mejías, fue un polifacético escritor, dramaturgo, novelista, articulista, impulsor de tertulias, promotor de eventos culturales, e impulsor, anfitrión y mecenas del homenaje a Luis de Góngora, con motivo del tercer centenario de su fallecimiento, celebrado el 17 de diciembre de 1927, organizado por el Ateneo de Sevilla, y su presidente D. Manuel Blasco Garzón y que se celebró, en el salón de actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la calle Rioja. Este movimiento literario fue estético y nunca político; plural y comprometido con la libertad, que impulsando el homenaje a Luis de Góngora alumbró la Generación del 27.
Allí se dieron cita los poetas Jorge Guillen, José Bergamín, Juan Chabás, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Mauricio Bacarisse, los integrantes del grupo Mediodía, Rafael Porlán, Joaquín Romero Murube, Juan Sierra, Rafael Laffón, Antonio Núñez Herrera y la poetisa sevillana Amantina Cobos; también se adhirieron con sus textos Vicente Alexandre y Pedro Salinas.
El mecenas de este encuentro fue el ínclito Ignacio Sánchez Mejías, que cubrió viajes y estancias de los participantes, en el Hotel Pacifico de la capital andaluza, que los recibió y los agasajó en su finca sevillana de Pino Montano, sosteniendo económicamente las iniciativas culturales y tertulias de aquellos autores/poetas que se dieron a conocer en este acto, y que formaron uno de los mayores elencos de la literatura del siglo XX.
Sánchez Mejías, fue actor de cine, promotor teatral, presidente del Betis, fue el protagonista central en la gestación y cohesión de la Generación del 27, siendo puente entre la vanguardia y vida cultural con la tauromaquia del momento, conectando con otros mundos sociales, desde el periodismo al espectáculo; está incluido en las antologías de autores de vanguardia.
En el terreno personal, Sánchez Mejías estuvo casado con Lola Gómez Ortega, hermana de Joselito y Rafael Gómez Ortega El Gallo, con la que tuvo dos hijos; y mantuvo una larga relación sentimental con la cantante y bailadora Encarnación López Júlvez, La Argentinita, con quien formó, como productor, la Compañía de Bailes Españoles. Una vida afectiva apasionada y compleja.
Tras su muerte en 1934, se convirtió en personaje poético de primera magnitud, inspirando poemas y elegías a García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Gerardo Diego y otros autores vinculados al grupo, consagrándole como símbolo de la fusión entre vida moderna, riesgo taurino y sensibilidad poética. Fue el eslabón entre la tradición barroca del gongorismo y las vanguardias europeas, fue en definitiva el eje vital y simbólico del grupo.
De él escribió Jorge Guillen : “Lo más sorprendente es que Ignacio discurría con una de las cabezas más claras de nuestro tiempo. En su mente no se embrollaban las ideas. Es capacidad intelectual se extendía hasta los más finos escarceos irónicos”. Y Rafael Alberti decía de él : “Que rara sensibilidad para la poesía y sobre todo para la nuestra, que amo y animó con entusiasmo, ya amigo de todos”…”se lanzó con arrojo en nuestra guerra gongorina, aficionándose a las Soledades, llenando su memoria de los más difíciles y ceñidos arabescos de don Luis”.
Y además Ignacio Sánchez Mejías, fue TORERO.
La cultura es lo que decide el pueblo, no lo que un administrador del presupuesto considera.
Escrito por Francisco Javier Píriz Collado, socio de la Asociación El Toro de Madrid.