IN MEMORIAM JUAN MARI LOZANO
Tuve la inmensa fortuna de conocer a Juan Mari, a comienzos del siglo, yo por aquel entonces trabajaba muy cerca de la glorieta de Quevedo y él vivía en la calle Jordan; nos acercaba su pasión por los toros, por Extremadura y su irradiante forma de comunicar. Nos conocíamos de saludarnos en la Plaza de las Ventas.
Él fue, el primero que me habló de la Asociación El Toro de Madrid, de la que formaba parte de su junta directiva, haciéndome partícipe del entusiasmo que siempre tuvo por la tauromaquia y esta Asociación.
Eran tiempos en los que la sede social se encontraba en la “Casa de Ceuta”, en la calle Londres, muy cerca de la plaza de toros.
Estuve en algunas charlas, pero eran tiempos convulsos en nuestra Asociación, el protagonismo personal de determinados miembros llevó a escindirse la misma, buscando nuevos modelos de actuación. No han sido los únicos.
No fue hasta el año 2003, cuando decidí, una vez calmadas las caóticas y agitadas aguas, entrar a formar parte de ATM.
Cuando lo comente con Juan Mari, con su singular simpatía, su radiante sonrisa y su buen hacer personal, se congratuló, me animó, y me instó a participar de la Asociación, que él había ayudado a arrancar, y de la que ya no formaba parte.
Hemos seguido manteniendo contacto, durante nuestra singladura como aficionados a la tauromaquia, a pesar de no estar abonados en el mismo tendido, y discrepar de la forma tan particular como cariñosa que tenia Juan Mari. Fomentar el espíritu crítico, ver y disfrutar, como tantas veces comentamos, los toros “cada uno desde su localidad”.
Digo adiós a un egregio caballero, una excelente persona y un muy buen aficionado a eso que llamamos “los toros”. Descanse en paz.
Francisco Javier Píriz Collado
Aficionado y miembro de la Asociación El Toro de Madrid