DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Martes 26 de mayo. Decimosexto festejo de la Feria de San Isidro 2026; última novillada del ciclo, con 21.594 espectadores, se lidiaron astados de Conde de Mayalde para los novilleros Emiliano Osornio, Pedro Montaldo y Julio Méndez que se presentaba en la monumental y a la postre abrió la puerta grande, tras regalársela el presidente. Novillada regular en presentación, con muy buenas hechuras y faltos de remate, iba y venía el primero, humillaba el segundo; nobles, con movilidad y un poco sosos cuarto, quinto y sexto. Al tercero que fue manso en el caballo, pero rompió a embestir en la muleta, se le dio una inmerecida vuelta al ruedo, puesto que empujó en la primera vara, pero salió suelto en la segunda, a la que acudió al relance.
Emiliano Osornio, de verde y oro. Pinchazo y estocada contraria (silencio); estocada atravesada que hace guardia, estocada caída y dos descabellos (ovación tras aviso).
Pedro Montaldo, de tabaco y oro. Tres pinchazos y estocada (silencio); estocada desprendida (silencio).
Julio Méndez, (presentación), de azul y oro, estocada desprendida (dos orejas tras aviso); pinchazo y estocada caída (silencio). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Presidente. Don Juan Carlos González Carvajal, se ha convertido en el protagonista de la tarde tras conceder las dos orejas a Julio Méndez, con una iba más que sobrado, y sobre todo por sacar el pañuelo azul al tercer novillo de la tarde, sin que hubiera petición y después de que el novillo no demostrara su bravura en el caballo, del cual salió suelto tras su segundo encuentro y nos privó de verlo en una tercera vara para poder calibrar la bravura del burel.
Tercio de varas. Tarde aciaga de los varilargueros. Se picó trasero y abusaron de tapar la salida. En líneas generales MAL.
Cuadrilla y otros. Destacó Iván Garcia sobre todo en la brega, Jesús Talaván y Toñete en banderillas. Julio Méndez hacía su presentación en Madrid y salió en hombros por la Puerta Grande. Vuelta al ruedo al tercer novillo de la tarde, Babieco de nombre.
1º FORUNITO, nº 46, castaño, 485Kg, nacido en septiembre de 2022. Sale suelto y muy soso en los primeros compases. Aprieta en sus dos encuentros con el caballo. Hace hilo a los banderilleros hacia las tablas. Regaló alguna embestida en los medios de la plaza. Palmas en el arrastre.
2º BARRENERO, nº 21, castaño, 492Kg, nacido en octubre de 2022. Pasa en el capote. Va de largo en sus dos encuentros con el caballo y empuja por el pitón derecho. Se movió mucho hasta que llego a la muleta donde se paró. Silencio
3º BABIECO, nº 7, castaño bociblanco, 505Kg, nacido en septiembre de 2022. Reservón y parado en el capote. Arrea en la primera vara, pero sale suelto la segunda vez. Galopó en banderillas haciendo hilo a los rehileteros. Sufre dos volteretas. Mete la cara y se desplaza en la muleta, fue premiado con la vuelta al ruedo
4º GUARDAMONTE, nº 10, castaño salpicado, 505Kg, nacido en octubre de 2022. Mete la cara en el capote. Se deja pegar en sus dos encuentros con el caballo. Irregular en banderillas. Muy noble para la muleta, le falto casta. Palmas en el arrastre.
5º EXTRANJERO, nº 49, negro salpicado, 506Kg, nacido en noviembre de 2022, Sale suelto de salida, Empuja en el caballo, se dolió en banderillas. Sosote y sin humillación en la muleta. Silencio.
6º SEGURITO, nº 52, castaño salpicado, 514 Kg, nacido en noviembre de 2022. Sale con muchos pies del chiquero, se pega una fuerte voltereta. Se emplea y va de lejos al caballo. Encastado en la muleta. Palmas en el arrastre.
Emiliano Osornio, tiene fama de buenas maneras, pero, lamentablemente solo las pudimos ver a ratos, con su primero estuvo desdibujado, totalmente abstraído de la lidia, dejando todo el peso de esta a los subalternos, con la muleta no fue capaz de cogerle el aire, reinando el desacople, lo mató de una estocada contraria tras un aviso. A su segundo oponente le recibió con cinco verónicas de categoría, tras un inicio de faena prometedor a dos manos, hubo muletazos de gran belleza y acople, pero muy intermitente, faena de más a menos que no tomo vuelo, la gente no se enteró porque seguían en shock gracias a los que no paran de moverse, madre mía que trasiego, los que piden música, a los cubalibres y sobre todo al señor González Carvajal, que tuvo su momento de gloria.
Hacia su presentación en Madrid el joven abulense Julio Méndez, con su primero derrochó entrega y firmeza, en los primeros compases de la faena, el novillo se dio dos vueltas de campana, a partir de ahí el novillo no se cansó de pasar por la muleta, siempre por abajo en cada viaje. Babieco, muy noble, le permitió a Mendez darle dos tandas de rodillas que remató con un largo pase de pecho, hubo remates por abajo muy vistosos. Aprovechó las inercias del novillo en las cinco tandas que le receto. Remató la faena con unas bernadinas que acabaron de poner loco al público, da que pensar esta locura, donde se jalean las faenas más aseadas y no se aprecian las faenas donde reina la pureza. Tras una estocada desprendida el palco siguió la marea triunfalista y, sin importarle la colocación, le concedió las dos orejas y la vuelta al ruedo al novillo. Ojo, que deriva triunfalista llevamos en esta feria, entre orejas baratas y vueltas al ruedo a toros sin sentido, no se esto a quien beneficia, pero lamentablemente cada día la primera plaza del mundo se parece más a una portátil, solo falta la charanga que yo cada día la veo más cerca.Con el sexto de la tarde y con la puerta grande abierta se fue a portagayola, largas cambiadas de rodillas, quites, pero a la hora de ejecutar el toreo fundamental, nada de nada. Pinchó antes de dejar una estocada desprendida.
Pedro Montaldo, estuvo muy inseguro toda la tarde, se le notó que está poco toreado y lo que es peor, un pésimo conocimiento del oficio; ni si quiera fue capaz de colocarse en su sitio en los tercios de banderillas para auxiliar a sus compañeros, con estos tres detalles podemos definir su actuación esta tarde. A su primero, se lo sacó a los medios y allí pegó pases sin sentido hasta que el toro se paró, lo mató tras tres pinchazos y una estocada. En el quinto, volveríamos a verle igual, totalmente apático, sin sangre, como si la cosa no fuera con él, pues con estas mimbres y una estocada trasera y desprendida pasaportaba a su novillo, con más pena que gloria. Asi no se puede venir a Madrid.
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