DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Se lidiaron seis toros de la ganadería de Pedraza de Yeltes, dos cinqueños, 1º y 6º y cuatro cuatreños. Bien presentados y con romana que ante un cuarto de plaza mostraron un juego variado, destacaron el segundo, con casta, tercero y sexto. El quinto dio en la báscula 720, marcando un posible record en el peso de un toro en Las Ventas. Dicho queda para los amantes de los datos.
Francisco José Espadas. De marino y oro. En el primero pinchazo perdiendo la muleta, media baja (con protestas) y dos descabellos tras aviso. Silencio. En el cuarto dos pinchazos y estocada desprendida. El toro se echó después de 4 descabellos y de un aviso de la presidencia. Silencio.
Joaquín Galdós. De gris difuminado y azabache. Aviso tras estocada habilidosa. El animal tardó en caer. Saludos. En el quinto pinchazo, metisaca, media caída y descabello. Silencio.
Cristian Parejo. De rosa palo y oro. En el tercero estocada atravesada y desprendida y cuatro descabellos tras un aviso. Saludos. En el sexto pinchazo hondo en la suerte contraria y estocada. Oreja.
Presidente: D. Pedro Fernández Serrano. No estuvo acertado el Señor Presidente manteniendo en el ruedo al inválido cuarto, perjudicando al torero, a los presentes y a la fiesta. Los aficionados que pagaron su entrada le recomendaron, muy educadamente, que abandonara el palco. Por tanto, el empresario se encontró con un regalo en los corrales. Concedió un trofeo en el sexto después de un pinchazo y una petición que no fue mayoritaria. ¡Para que están las vueltas al ruedo!
Suerte de varas. Destacó en el quinto, por lo mal que hizo su labor, el picador Francisco Javier Fernández. Primero marró y después picó muy mal, recibiendo la queja de los aficionados. El resto de sus compañeros, un puyazo trasero en el segundo, tapándole la salida y el tercero fue recibido con un castigo en los bajos.
Cuadrillas. Los toreros de plata cumplieron en general Mereció desmonterarse Iván García al banderillear al primero, colocando un extraordinario segundo par,pero el matador se olvidó de darle permiso.
Los tres toreros mostraron disposición ante un ganado de distinto comportamiento, donde el lote de Christian Parejo, dio mejor juego. Ninguno dio la oportunidad de lucimiento con el capote y algunos buscaron la salida al aparecer en el ruedo. El torero de Chiclana de la Frontera, Christian Parejo, se encontró en el tercero de la tarde con Bello, un animal de bellalámina, que se empleó lo justo en el caballo dejándose pegar y que llegó a la muleta con un buen pitón derecho, pero el torero confundió la calidad por la cantidad, citando fuera de cacho y ofreciendo ventajas que no solicitaba la afición. Por el pitón izquierdo no llegó a ajustar su muleta a las embestidas de su enemigo, repitiendo la falta de colocación que mostró en el toreo en redondo. Lo que no se le pudo negar fue la voluntad ofrecida en su labor. El sexto, hizo una fea pelea en el caballo, defendiéndose en el primer puyazo y el segundo fue de trámite. En el último tercio Parejo lo sacó a los medios ajustando la embestida de Resistente a la pañosa, en el toreo en redondo el animal le mostró sus credenciales de encastadito y el torero tuvo que tirar de disposición y valentía para dar una tanda de redondos sometiendo a su enemigo con la muleta barriendo el albero y aguantando con firmeza las acometidas del burel. El público se entusiasmo con la disposición del matador y el toro estuvo pidiendo guerra hasta los últimos momentos de la lidia. El acero le privó de trofeos de más peso que el obtenido.
Francisco J. Espadas recibió a su primero, también Bello de nombre y de estampa, de capote pero el animal se lo tomó a mal y no se desplazaba en los envites, mostrando algo de blandura en sus movimientos. En el caballo se empleó en la primera vara pero perdió las manos y la segunda fue de trámite. Con la muleta mostró nobleza por el pitón derecho y el torero de Fuenlabrada tuvo que limitarse a cuidarlo con muletazos a media altura y perdiéndole pasos para no obligar al animal. Lo intentó al natural pero por ese pitón no tuvo recorrido, quedándose en la suerte poniendo en aprietos al matador, pero el torero no se arrugó, mostrando buenas intenciones y maneras en la medida que le permitió su enemigo. En el cuarto se encontró con Resistente, un animal que debió tomar el camino de los corrales debido a la escasez de fuerzas y eso motivó que la suerte de varas y la labor del torero quedaran oscurecidas por la mala decisión del palco. El único quite lo llevó a cabo Espadas por tafalleras en el tercero de la noche.
Hurón cayó en suerte del torero peruano Joaquín Galdós. Un animal de preciosa lámina y con una cara con dos puñales, sobre todo el derecho. Después de buscar la salida al aparecer en el albero, el torero intentó meterlo en el capote pero el animal no se empleó. En el caballo tampoco mostró ninguna virtud de bravura, repuchándose en la primer entrada. Con la muleta el torero limeño lo sometió por bajo y el toro pudo mostrar su exigencia. Dio una tanda de redondos con mando llevando sometida la casta de su enemigo. El animal continuó empleándose y el torero también, pero por el pitón izquierdo el “pedrazadeyeltes” comenzó midiendo las embestidas y el torero desistió jugársela por ese pitón, continuando por el derecho, pero la labor ya estaba hecha. El quinto un ejemplar de 720 kg. y de nombre Potrillo, le costó desplazarse en el capote. En el caballo recibió un mal trato en la primera vara y en la segunda el picador se agarró arriba y el toro empujó con fijeza metiendo los riñones. En los primeros compases del último tercio, el matador lo sometió por bajo pero no debió gustarle esa oferta y comenzó defenderse, obligando al torero a abreviar su labor.
El coso quedó vacío y los asistentes alejándose de la baja temperatura que acompañó al último festejo nocturno.
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