DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
En tarde soleada y calurosa se lidiaron 6 astados de la ganadería de Alcurrucén, desiguales de presentación. Precioso primero, serio segundo, falto de trapío el tercero, de bella lámina el cuarto, basto quinto y anovillado sexto. La empresa colgó el “No hay billetes” que no se transformó en un lleno por los evidentes huecos que exhiben las andanadas de abonos regalados.
Saúl Jiménez Fortes (rioja y oro): en su primero, pinchazo, bajonazo y golpe de descabello. 1 aviso. Silencio. Con el cuarto de la tarde, mató tras un pinchazo, estocada que hilvana al toro, pinchazo y un bajonazo. 1 aviso. Silencio con algunos pitos.
David de Miranda (blanco y plata): en su primero, estocada baja saliéndose de la suerte. 1 aviso. Oreja muy protestada. Con su segundo, mató tras un pinchazo y una estocada. 1 aviso.Saludos desde el tercio protestados.
Víctor Hernández (malva y oro): finalizó su faena al tercero de la tarde tras una estocada caída. Silencio. Con el cierraplaza, mató de estocada trasera y caída y un golpe de descabello.2 avisos. Silencio.
Presidencia, D.José Antonio Rodríguez San Román: vuelve a erigirse protagonista del festejo tras conceder una inmerecida oreja a David de Miranda, acrecentada por el malhacer de los mulilleros que, sabedores de que siempre las peticiones van a más, ralentizan su función. Acto seguido, saltó al ruedo un impresentable toro de Alcurrucén, inválido por la falta de fuerzas y algo descoordinado que recibió dos picotazos en varas que fueron suficientes para que el presidente cambiase el tercio y regalase al público de Madrid un toro indigno para la lidia con el que Víctor Hernández, obviamente, no pudo acoplarse ante la falta de equilibrio y fuerzas del astado. Discutible también es el aprobado para la lidia los corridos en quinto lugar, por su falta de trapío y la vulgaridad de sus hechuras y del anovillado sexto al cual únicamente le tapaban las dos velas que llevaba por cornamenta.
Cuadrillas: extraordinarios pares que Víctor del Pozo colocó al quinto de la tarde, que bien le sirvieron para ganarse el sobresaliente del público de Madrid. Si su matador, David de Miranda, no hubiese tenido tanta prisa por empezar la faena, podría haberse desmonterado para devolver el cariño a la afición.
1º CARA-FEA – Negro listón chorreado morcillo – nº 90 – 582 kg – 11/2020
En la primera entrada se arranca con alegría a media distancia y aprieta de riñones, perdiendo las manos a la salida del caballo. Puyazo ligeramente trasero. En la segunda entrada, se arranca a media distancia para recibir un picotazo muy trasero con el que el toro salió huyendo de la pelea. Pitos en el arrastre.
2º HEREDERO – Negro bragado –– nº 185 – 610 kg – 03/2021
Recibió un puyazo muy caído donde el toro protesta arrancándose a corta distancia. Ídem del anterior fue la segunda entrada reglamentaria. Palmas en el arrastre.
3º TONADILLO – Negro listón bragado – nº 241 – 520 kg – 05/2021
Recibió dos picotazos de corrido donde el toro no realizó una buena pelea. Pitos en el arrastre.
4º FLAUTA – Colorado ojo de perdiz – nº 245 – 514 kg – 01/2021
En la primera entrada, a media distancia, recibe un puyazo trasero donde el toro aprieta de riñones. Se arrancó también a media distancia en la segunda entrada, recibiendo un puyazo casi en el sitio y cumpliendo sin estridencias. Silenciado en el arrastre.
5º COPLITERO – Negro listón chorreado morcillo – nº13 – 531 kg – 10/2020
Recibió un puyazo trasero en el que el toro cumple tras arrancarse en corto. Se le volvió a picar trasero tras ser colocado en corto y sale del caballo manseando. Silenciado en el arrastre
6º AMORORO – Colorado ojo de perdiz – nº 43 – 588 kg – 10/2021
Se le mete de corrido bajo el penco, donde se le picó trasero y poco. Nula pelea del astado. En la segunda entrada, se realizó un simulacro de la suerte de varas donde el toro protesta bajo el caballo. Silenciado en el arrastre.
Bajo una gran expectación, aconteció una de las corridas más esperadas de San Isidro por la genial idea de unir a 3 espadas muy del gusto de la afición. Las dudas recaían en la ganadería de Alcurrucén, por el mal expediente labrado durante los últimos años, pero que a todas luces fue lo más potable del festejo. Y es que, dentro de la mansedumbre y el descastamiento de la corrida de hoy, hubo toros para cortar trofeos y torear de salón frente a más de quinientos kilos de puro músculo. Sabedor del resultado, a un tal Julián no le hubiese importado vestirse de nuevo de luces.
El cénit y casi el resumen de la corrida fue el aplaudido duelo de quites que protagonizaron David de Miranda y Víctor Hernández, a los que aplaudimos el gesto. Inició por deslucidas saltilleras Víctor, a lo que replicó David con unas atropelladas chicuelinas que finalizaron con una bellísima revolera. Pidió permiso para volver a contestar: concedido. Y contestó con un quite por tafalleras arrimándose a la mole de Alcurrucén hasta decir basta. Cerró el duelo David con unas gaoneras que terminaron con un apretón de manos y la ovación de Madrid. No hubo sabor ni arte en el duelo, faltó de todo. Hasta alguna verónica. Pero el apreciar una rivalidad lejos del buenismo aparente entre figuras es reconfortante.
Tras ello, David de Miranda compuso una faena de más a menos en la que terminó quedándose sin toro. Comenzó por unos estatuarios muy ajustados en los que el toro se enganchó en varias ocasiones. Tomó la mano derecha en los medios y compuso una serie en redondo donde faltó acople. Acople que resucitó en la siguiente serie y que casi termina en tragedia, pues de lo ceñido que iba “Heredero”, casi se lleva al torero consigo. Pareció ese el punto de inflexión de la lidia, pues tras ello el torero de Trigueros aumentó la distancia de seguridad que se decía en época de covid y, con ello, la emoción de lo verdadero. Hasta las series a pies juntos tenían sus precauciones, pues siquiera eran de frente. Tras ello, las muy necesarias bernadinas de cierre, atropelladas, por cierto. Mató de aquella manera y se llevó una oreja de premio que seguro ni esperaba. Con el quinto de la tarde, sucedió más de lo mismo, pero con menos toro. Y así es imposible. Perfilero durante toda la lidia, tuvo que terminar toreando en las cercanías del astado para que este se viniese a menos y poder contener a un toro que quiso más y se le dio menos.
A menos también Fortes de lo esperado. En la tarde de los toros de “El Torero” ya se intuyó que el malagueño huele a faena grande. Sus maneras y sus trazos lo delatan; está de dulce. No supo ver su primer toro, que transmitía más por su belleza que por su bravura. Era de faena corta e intensa. Fueron muchos los derechazos que tuvo que dar para que una serie final verdaderamente conectara con el público. Y es que esa derecha, en 3 series mandonas, podría haber provocado un alboroto. Con su segundo toro, tampoco logró altos vuelos. Desconocemos si busca la perfección, la mejor foto o la faena de ensueño, pero el caso es que mezcló desde unos añejos doblones por bajo a series tramposas en las que se abusa del pico de la muleta para alargar el trazo, que no se aprecian por televisión o en fotografías, pero que duelen al que se sienta en el granito. Nosotros. Nos quedaremos con la serie al natural en las rayas del 9 por sincera y elegante y las ganas de volverle a ver.
Runrún también traía consigo Víctor Hernández. Se le espera y se le esperará. Pero debe entender lo que es la plaza de Madrid y hoy ha sido muy ingenuo. Madrid es testigo de múltiples atrocidades en su larga temporada: trofeos de regalo, animales mal presentados, tercios de varas terroríficos… Hay parte del público que lo acepta y otra que no. Pero lo que nunca acepta es toros inválidos. Nadie lo hace y esperemos que nadie lo haga. Mantener con vida al descoordinado tercero, fue un error de principiante y su labor fue deslucida por el griterío del público. Nada tiene importancia si no hay toro. Lo intentó y lo volvió a intentar con el cierraplaza, hasta alargarse en exceso dicho quede, pero el toro quería moverse lo justo y aquello nunca pudo llegar a más altas cotas.
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