Invitados: D. Miguel Reta Azcona
Presentación del invitado, por Luis Cordón
Tiempos industriales los que vivimos en la actualidad, dentro de un mundo de gustos por la artesanía tradicional. Lo industrial sustituye a lo auténtico. La mecanización se abre paso y desgasta la tradición. El vanguardismo quiere imponerse sobre lo clásico. La solera desaparece y, a cambio, la fabricación en serie es lo único que nos queda. La rutina se apodera de la situación, y el mundo de los toros –tan necesitado de la emoción y la sorpresa para subsistir– queda tocado. Tal vez en proceso de hundimiento.
Abundan, de un tiempo a esta parte, los ganaderos obsesionados por que sus toros colaboren con el torero. Que la nobleza y la toreabilidad sea el objetivo primordial a la hora de seleccionar. Que el toro embista con afán colaborador, lejos de esa bravura y casta que hizo grande a este animal. Y con ello, que el torero de turno pegue pases; y cuantos más pases, mejor. Embestidas melosas y pases a montones, en desagravio de la lidia auténtica, de la suerte de varas, de los quites, de las dificultades y, en definitiva, de la autenticidad. Eso es el toreo del siglo XXI: pura industria. Industria donde un día todo fue artesanía.
Qué suerte tenemos, no obstante, los amantes de la tradición y de lo clásico. Porque aún quedan una serie de verdaderos artesanos –entre lidiadores y, sobre todo, ganaderos– que todavía se atreven en apostar por aquello que debería perdurar. Y uno de ellos es la persona que esta tarde nos acompaña en la Asociación El Toro de Madrid: Miguel Reta Azcona, criador de la legendaria Casta Navarra. Uno de los pocos que quedan en el siglo XXI.
Si hubiera una palabra ideal para definir a este ganadero, tal vez esa sería “artesano”. Y ya, si hubiera que definirle con una frase más desarrollada, diría que se trata de “un artesano en tiempos de industria”. Una industria basada en una especie de cadena de montaje cuyo producto principal son los pases y los toros que se los tragan sin más, siendo sus mejores clientes el público verbenero, y su hipermercado principal las grandes ferias. Pero Miguel Reta, al igual que otros cuantos ganaderos, ha preferido optar por lo tradicional. A pesar de las dificultades que ello conlleva, las cuales no deben de ser pocas.
He aquí una de las castas fundacionales del toro de lidia: la Casta Navarra. Los ancestros de estos toros pastaban de manera salvaje a lo largo y ancho de la ribera del Ebro y de sus afluentes; terrenos estos montañosos y de pastos salitrosos. Lo cual, según se dice, le daba un carácter verdaderamente endiablado a las reses que lo consumían. Se tiene constancia de que las reses navarras ya eran lidiadas durante el siglo XIV, y que el pastoreo de las mismas era una tarea harto complicada. Principalmente por dos cuestiones: una, porque el irregular terreno obligaba a que se hiciera a pie; a diferencia de Castilla o Andalucía, donde las grandes extensiones de meseta permitía el manejo a caballo. Pero sobre todo, el manejo era complicado por el carácter endemoniado de aquellas reses.
Cuando la ganadería brava se convirtió en una actividad mercantil –allá por el siglo XVII–, es cuando surgió la considerada primera ganadería navarra: la del Marqués de Santacara, en los dominios de Corella. Y a partir de aquí, el desarrollo de esta sangre a través de nombres legendarios como los de Lecumberri, Nazario Carriquiri, Joaquín Zalduendo, el Conde de Espoz y Mina, Pérez de Laborda y Cándido Díaz, entre otros muchos.
Los “toricos royos”, que les decían los antiguos dado su reducida alzada y ese pelaje rojizo. Aunque no para los lidiadores, quienes una vez ya se habían enfrentado a ellos acababan por definirlos como “señores toros”. Porque aquellos toros chicos y de pelo colorao encendido, eran extremadamente duros para la lidia, dada su agilidad y temperamental bravura. Carecían de nobleza y, en contrapartida, les sobraba el nervio. Resultaban ser muy bravos en varas, pero lejos de aplomarse como hacían los toros castellanos o jijones, los navarros continuaban durante el resto de la lidia embistiendo, y cada vez más resabiados. Por todo ello, su lidia resultaba ser muy dura y complicada. Se cuenta en las crónicas antiguas que solían perseguir a los lidiadores con tanto celo hasta el punto de saltar al callejón en pos de los mismos. “Prefiero los zarpazos de los tigres de Veragua, que las picaduras de los mosquitos navarros”, decía el colosal Guerrita a finales del siglo XIX sobre estos toros. Frase lapidaria la del II Califa del toreo.
El apogeo de la Casta Navarra se mantuvo durante los siglos XVIII y XIX; y ya a comienzos del XX su presencia era muy reducida. Está muy aceptada la teoría de que su desaparición llegó con la Edad de Oro, momento en el cual Gallito y Juan Belmonte revolucionaron en toreo y, para ello, necesitaban de un toro más toreable que el navarro. Pero lo cierto es que la Casta Navarra ya estaba en una profunda decadencia antes de los grandes acontecimientos gallistas y belmontinos, pues los lidiadores eran cada vez más reacios a enfrentarse a ellos desde mucho antes de la Edad de Oro. Superada la misma, los “toricos royos” ya solo se veían en los festejos populares gracias a que algunos ganaderos tuvieron a bien de conservarlos Gracias a ellos, esta legendaria reliquia del campo bravo español ha conocido el siglo XXI. Los vemos de manera prácticamente total en el festejo popular, no siendo pocos aquellos que osan a correrlos, quebrarlos, cortarlos o rodarlos a cuerpo limpio, sin pedir nada a cambio más que el aplauso popular y un momento de gloria en las calles o plazas de talanqueras. Lo cual, sea dicho de paso, le suma aún más mérito. Pero Miguel Reta desea ir más allá: recuperar la Casta Navarra para la lidia a pie. Y si ya de por sí es complicado mantener una sangre tan especial en los tiempos que corren, da escalofríos solo de pensar en cómo debe de ser el lidiarlos en festejos mayores. En una corrida de toros al uso actual, con caballos de picar descomunales, lidiadores acostumbrados a pegar pases de manera mecánica, y un público más centrado en la plasticidad que en la verdadera lidia.
Miguel Reta inició su andadura como ganadero en el año 1998, momento en el cual adquirió reses de origen navarro a Nicolás Aranda, José Arriazu, Vicente Domínguez y hermanos, Ángel y Juan José Laparte, y a Jesús y Ricardo Fraguas; propietarios estos últimos de la ganadería La Bomba, procedente de los últimos vestigios de Nazario Carriquiri. Comenzó herrando a esos toros con una especie de tridente que él mismo dibujaba cuando era niño, y que a día de hoy se anuncia a nombre de su hija Alba. Con el paso de los años se añadieron dos hierros más: en 2004 se creó el de su hermano César, consistente en una C y una R entrelazadas; y por otro lado, en 2010 se adquirió a los hermanos Peralta, Ángel y Rafael, los derechos del hierro y la divisa de Viento Verde; modificando el mismo hasta convertirlo en ese tridente ideado durante su infancia, con una corona superpuesta. Este último es el que se anuncia bajo el nombre Reta de Casta Navarra.
Casi tres décadas después de comenzar semejante aventura, Miguel Reta y su familia han conseguido lo que en un primer momento parecía impensable: lidiar en festejos mayores. Cinco han sido los momentos claves: Ceret, Corella, Estella, San Agustín de Guadalix y Tafalla. Cuatro corridas de toros y una novillada en las cuales las dificultades, los momentos de peligro y la emoción fueron el denominador común.
Bien nos quedó claro en las plazas mencionadas que estos toros son radicalmente distintos a lo que se acostumbra en el siglo XXI. La cuestión es: ¿adaptar esa bravura primitiva a la lidia actual? O por el contrario, ¿que la lidia se adapte en cierta manera a las características de esos toros tan temperamentales y complicados? La respuesta solo se encuentra dentro de este ganadero que nos acompaña esta tarde. Por lo pronto, y redundando de nuevo en lo ya expuesto, solo cabe agradecerle su incansable trabajo de artesanía tradicional, y darle la enhorabuena por mantenerse con esa ilusión por algo tan complicado. A él y a toda su familia. Gracias y enhorabuena.
Resumen de la tertulia, por Pepeíllo
“Un pueblo que vive con sentimiento”
Ser torero o ganadero, debe ser muy fácil o muy difícil. Fácil si te ajustas al pliego de condiciones que existen hoy en los despachos, muy difícil si intentas salirte de esas normas y tratar de imponer los ideales que cada uno lleva en sus genes de aficionado. De aficionado y de ganadero, en estos dos extensos papeles, hemos recibido esta noche a Miguel Reta Azcona, que intenta recuperar la llamada Casta Navarra, reuniendo con ello diversos genes de las ganaderías que en épocas pasadas existieron en las riberas del Ebro y afluentes.
En esta tarde la bonanza del tiempo que nos está ofreciendo la naturaleza, se unía a la bonanza de nuestro invitado, que a pesar de criar toros pequeños, serios y exigentes,dio todas las facilidades para que la lidia de la tertulia fuera de faena de Puerta Grande. Y así fue. Fue tan explicito y buen comunicador Reta, que no hicieron falta muchas preguntas para que los asistentes supieran de primera mano los entresijos de esta ganadería, a la cual me permitiré llamar de amor y odio. Amor por parte de los aficionados, odio por parte de los “astros” de la tauromaquia. Vayamos por partes. Primero fue la sucinta intervención de nuestro presidente, Carlos Rodríguez Vila-Rey, definiendo a esta ganadería formada con toros que forjó la exigencia y que nuestro invitado mantiene en pureza. No se puede definir mejor y con menos palabras, como las buenas faenas, breves y por derecho, que despertó el sentimiento de los presentes. Después vendría la intervención de Luis Cordón Albalá que no dejó indiferente a nadie. Si peco de elogios hacia mis compañeros y a nuestro invitado, lo siento, fue lo que sentí, también como aficionado. Ya dije que la tertulia fue de “Puerta Grande”.
Luis Cordón ofreció un verdadero recital de la historia de la ganadería que serviríanpara situar a los presentes y en especial a los jóvenes que acudieron a la tertulia, mostrando que no es necesario ser una persona madura para conocer el origen y la situación en que se encuentra este encaste. Definiéndola como un grano en el desierto de la industrialización del toreo actual, donde se ha impuesto la rutina del “pegapasismo” y para ello necesitan que el toro sea el colaborador principal de este fraude. Pero no olvidó los orígenes de la ganadería, donde en otras épocas el toro colorao encendido estuvo en manos de nobles ganaderos como el marqués de Santa Clara, Carriquiri, Lecumberri, etc., siendo el primero el que dio a conocer este encaste que llevaba pastando por tierras navarras desde el siglo XIV, y definidos como “Señores Toros”. Ya en la edad de oro del toreo, prácticamente hace cuatro días, comenzaron a no ver con buenos ojos a este ganado. Incluso previamente el segundo Califa cordobés, Guerrita, se quejaba de las condiciones exigentes de este ganado. Las figuras de aquella época, comandadas por Joselito y Belmonte, argumentaban que no se prestaba a la nueva lidia, quedando reducida a festejos populares. Con estos mimbres nuestro invitado trata de salir adelante, reuniendo la sangre de cinco ganaderías de Navarra. Resumiéndolo como un artesano en tiempos de la industria de la vulgaridad.
Las palabras de nuestro invitado tampoco dejaron indiferente a los presentes. Agradeció contar con la presencia de este grupo de aficionados y sobre todo reconociendo su apoyo en su lucha por conseguir que su ganado se lidie en festejos mayores. Comenzó su andadura en 1.998, adquiriendo el hierro de la ganadería de Viento Verdes, propiedad de los hermanos Peralta. Las plazas de Ceret, Corella, Tafalla y San Agustín de Guadalix, son los feudos habituales donde los ruedos se adornan del colorado encendido de sus capas. Su proyecto es una lucha familiar con estos mimbres y con un ganado con mucha fuerza pero que no cuenta con el apoyo de los empresarios de taurinismo, añado. El día a dia es muy complicado. Su ganadería se hizo en la calle y si fuera necesario volverían a ella, con el único propósito de sobrevivir.
Nuestro presidente inició el ciclo de preguntas Interpelando a nuestro invitado como nació esa idea. Repitiendo que su ganado viene de los festejos populares, viviendo entre estos animales por pura afición, considerándose un romántico, contando también con estrechas relaciones con el Gobierno Foral de Navarra. Lleva esta afición en la sangre y durante la Guerra Civil, este ganado era decomisado, sirviendo como alimentación para la población. Los ganaderos escondían el ganado selecto para que no lo sacrificaran. Sobre la pureza de la casta navarra, esta raza se presentó como autóctona, morfológicamente y genéticamente. Este hecho se certificó con estudios realizados por la Comisión Europea extrayendo datos de animales que se conservaban en cabezas de toros, etc. De estos estudios salieron un buen número de animales, entre 1000 y 1200, con la vitola de ancaste autóctono. Otros ganaderos no quisieron unirse a este estudio. También se produjo un número elevado de mestizaje. Cuando formó la ganadería acudió a cinco ganaderías de las consideradas autóctonas con el fin de mantener la biodiversidad. Después de esto tuvo que hacer una labor de alquimia para la selección del ganado, definiendo la selección como de locura, ya que tiene que seleccionar ganado para festejos mayores y otros para los populares, haciendo particiones en la finca con corrales para los distintos grupos de animales.
Respecto a la bravura la considera como pilar fundamental, basando su selección en el comportamiento en el caballo. Solía tentar todos los animales buscando el equilibrio entre bravura y mansedumbre. En sus comienzos tuvo un brote de tuberculosis que hizo mucho daño en la ganadería. Destacó al ganadero Victorino Martín, en las orientaciones que le hizo. También tuvo palabras de agradecimiento al torero Sánchez Vara y otros compañeros que le prestaron su ayuda en las tientas. Entre ellos, Juan José Padilla, Gómez Escorial… El comportamiento del ganado es complicado, seleccionando un 10% para corridas de toros. De las 5 líneas de casta navarra que eligió, ha habido 3 que han respondido en el caballo, aunque aportó que la selección no es de un día para otro. Requiere su tiempo. En cuanto al toro navarro comentó que ha mejorado mucho, aunque hay ganaderos que han elegido otros mercados. ´Para la calle la predilección de los corredores y recortadores es el toro grande. Con relación al trapío expuso una anécdota ocurrida en el bonito pueblo de Olite. Cuando apareció en el ruedo uno de sus toros, un ciudadano dijo, en cuanto al trapío, vaya cabra que nos has colocado, pero cuando vio el juego cambió de opinión y le dijo al ganadero: “MENUDA CABRA”. Otros ganaderos como El Puerto de San Lorenzo e Ibán, venden ganado para las calles en Navarra y en cuanto al trapío, los de casta navarra se quedan lejos, pero no en cuanto al comportamiento.
Roberto preguntó a nuestro invitado que aporta la UCTL y cómo define la casta, tanto la buena como la mala. Consideró Reta que es responsabilidad de todas las asociaciones el sentimiento de la mejora del sector. En cuanto a la casta consideró que es inherente al ganado. Europa marcó un plan para la recuperación de la casta navarra, y es riguroso en la selección, exigiendo un fondo de bravura. La casta puede ser buena o mala pero tiene que ir acompañada de bravura. Valora mucho la dosificación en el comportamiento de los animales en los festejos populares. Juan Carlos Carreño, veedor de toros de Las Ventas, la definió como una ganadería primitiva. Dadas las características del entorno donde se crían, el manejo tiene que ser a pie y con perros, el caballo no suelen utilizarlo y lo considera un deporte de alto riesgo. Felipe preguntó sobre el mejor oel peor de los toros que ha lidiado. Contestó que en Estella le dieron la vuelta al ruedo a uno l encierro. El animal se entregó en el caballo. Como el peor comentó que ha tenido muchos, en Ceret su juego fue más propio de una moruchada. Catalino fue muy bueno, el torero le recetó dos tandas de naturales, ¡pero que dos tandas! El porcentaje de bajas es alto, la climatología marca mucho el comportamiento de los animales. En Ceret llegaron a lidiarse toros con siete años. Y como lidian donde pueden, destacó a San Agustín de Guadalix, donde lo contrató El Club Taurino Tres puyazos. Destacó que en Tafalla un toro saltó la barrera para protegerse de sus hermanos que quería pegarle. ¡Menuda familia! Añado. Las preguntas siguientes fueron las siguientes. Relacionada con los cruces, sobre la corrida de San Agustín de Guadalix y si tiene esperanzas de ir a los encierros de Pamplona.
La corrida de S. A de Guadalix procede de tres líneas de la casta navarra, a las que definió como las más toreables. Lo de lidiar en San Fermín lo consideró como una utopía. La Casa de la Misericordia a pesar de su entrega en los encierros y de llevar las cabezas de camada, es conservadora y suelen lidiar ganado considerado duro y otro menos exigente para las figuras. Coca fue muy claro en su exposición. Llamó a nuestro invitado, loco, loco de atar y loco de remate. El ganadero lo tomó con mucha filosofía ya que no vio en sus palabras ningún interés dañino. Antes lo tentaba todo, lo que no consideraba válido para las corridas, lo vendía para las calles. Actualmente los toros para las corridas no los tienta. Expresó que su finca se parece mucho a la que posee la ganadería de Los Maños y actualmente en los montes no se puede tocar ni una hoja de un árbol, es un monte cerrado. Sobre la influencia de la sangre de Saltillo en el ganado de casta navarra, consideró que hay características que marcan el origen de este encaste, añadiendo que fue el ganadero Picavea de Lesaca quien marcó el toro de Saltillo, y este señor es de Navarra, aunque posteriormente trasladó la ganadería a Andalucía. Le han solicitado ganado de Casta Navarra para Las Landas, pero añadió que sus toros no se prestan para los recortadores, son muy peligrosos ya que no dejan engañar con facilidad.
Se siente muy orgulloso del apoyo que ha recibido de su familia a pesar de los altibajos que ha sufrió por culpa de su afición ya que conlleva mucho sacrificio, sintiéndose muy satisfecho de haber llamado la atención que la casta navarra, exista en estos foros como la de ATM. Resaltó el comportamiento de un toro pequeño en S. A de Guadalix, con el que el torero Sánchez Vara tuvo que saltar el olivo en dos ocasiones. Considera que la evolución del ganado actual va en la línea de la evolución de la fiesta, pero las características deben ser el ofrecer espectáculo. Para este año tiene 12 o 14 toros y si no se venden los lidiará la próxima temporada como cinqueños. En la actualidad hay 25 ganaderías con genética como la suya y tiene que vender ganado para alimentar al resto. Definiéndolo como: “Vender el coche para comprar la gasolina”. Respecto al Batán, como ganadero lo ve complicado pero como aficionado le parece muy bien. Es una manera de acercar a los jóvenes y al mundo urbano a la fiesta viendo el ganado de manifiesto. En este aspecto tenemos que aprender mucho de los franceses. Los corrales de El Gas de Pamplona es un impuesto revolucionario. Sobre la alimentación comentó que la suele rematar con habas y guisantes machacados. Cristina expuso que la corrida que vio en Ceret fue un festejo del siglo XXI pero con ganado del XIX. Le recomendó que les lea la cartilla a los toreros que van a lidiar este año su toros en S. A de Guadalix. La anterior corrida, algunos toreros de plata mostrando una ignorancia toreando al revés, rematando los capotazos por arriba. En cuanto a la lidia ideal de la casta navarra, comentó que son los toreros los que tienen que enseñar a embestir a los toros. En los festejos populares el comportamiento de los toros es variado. Alberto González expuso el comportamiento del torero Sánchez Vara. El ganadero expuso que psicológicamente quema mucho el enfrentarse a una corrida de este encaste y que debería haber muchos toreros como él. Un aficionado expuso que en Guipúzcoa hay ganas de toros, pero exceptuando Azpeitia, Cestona y Deva, todas las plazas de la provincia, tienen las luces apagadas. Puso el ganadero el ejemplo de Francia, que a pesar de ser en el sur donde se producen los festejos taurinos, los políticos los defiende con garra, aunque no sean aficionados ni afines a un partido político en pro de estos espectáculos. En el País Vascos se están haciendo las cosas muy bien y espera que en breve den los resultados apetecidos. Lo mismo ocurre en Cataluña, donde hay zonas que se están levantando a favor de la fiesta de los toros. La juventud está apretando y cree que la casta política tendrá que bajarse de su ignorancia.
Cerró la tertulia Cristina, la esposa de Miguel Reta a requerimiento de nuestro presidente, expresando sus sentimientos con tanto afectó que llegó a emocionarse. Dijo que su relación con el ganadero es como una montaña rusa, unas veces está en contra y otras lo adora. Son experiencias maravillosas, con días buenos, malos y con algún atasco económico, calificando a Miguel Reta como una persona cercana a la gente y peleón en favor de la tauromaquia.
Llegaron las diez y la noche cerrada nos hizo reflexionar que ese sueño en que nos sumergió Miguel Reta con palabras de buen orador, llegaba a su fin. No hubo duda que esto es la fiesta, donde con cualquier detalle hace que aflore el sentimiento y el que no esté de acuerdo con el país que gobierna, que se busque otro, no se puede dirigir un pueblo en contra de sus sentimientos, es lo peor que le puede ocurrir a los aman su raíces.
Gracias ganadero y mucha suerte, la suya es la de la fiesta y de los aficionados.
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