Invitados: D. Rafael Cabrera Bonet
PRESENTACIÓN RAFAEL CABRERA BONET – 27/01/2026
Esta tarde la Asociación tiene el honor de recibir a uno de esos aficionados cuya trayectoria, por su profundidad, coherencia y generosidad intelectual, engrandece y dignifica la tauromaquia. Nos acompaña Rafael Cabrera Bonet, madrileño de nacimiento y de corazón, y miembro de esta Asociación El Toro de Madrid, a la que le unen idénticos principios: la centralidad del toro, el respeto al rito y a la liturgia, y la convicción de que la Fiesta se defiende desde el conocimiento, la cultura y la honestidad.
Nacido en Madrid en 1958, Rafael Cabrera Bonet ha desarrollado una sólida y brillante carrera profesional en el ámbito de la Medicina —especialista en Medicina Legal y Forense, toxicólogo y docente—, pero siempre ha entendido la tauromaquia como una vocación paralela e inseparable. En su caso, la afición no ha sido nunca circunstancial ni superficial, sino una entrega constante a lo largo de toda una vida, marcada por el rigor intelectual, el compromiso ético y una fidelidad absoluta al toro bravo como eje vertebrador de la Fiesta.
Aficionado y abonado a la Plaza de Toros de Madrid desde 1979, Rafael pertenece a esa estirpe de aficionados formados en el tendido, pacientes, exigentes y con memoria. Una afición construida desde la observación, el estudio y el respeto, entendiendo siempre que el toreo es rito, liturgia y verdad, y que solo desde ese conocimiento profundo puede defenderse con solvencia y con argumentos.
Pero si hay un ámbito en el que su labor resulta especialmente decisiva y trascendente es el de la Unión de Bibliófilos Taurinos, institución de la que es miembro desde 1987 y que preside desde 2008, y a la que ha dedicado una parte esencial de su vida. Bajo su impulso constante, la Unión de Bibliófilos Taurinos se ha consolidado como un auténtico baluarte de la cultura taurina, desempeñando una labor silenciosa pero imprescindible: rescatar, preservar, editar y difundir el patrimonio bibliográfico que constituye la memoria escrita de la Fiesta. Gracias a este trabajo continuado, se han recuperado textos fundamentales, se han fijado ediciones de referencia y se ha garantizado la continuidad de una labor cultural sin la cual resultaría imposible comprender la historia y la evolución de la tauromaquia.
Rafael ha sido mucho más que el presidente de esta institución: ha sido uno de sus principales motores intelectuales y el responsable directo de la edición de todas sus publicaciones desde 1990 hasta la actualidad. Cada obra ha sido concebida, cuidada y presentada con el rigor del erudito y la sensibilidad del aficionado, plenamente consciente de que defender los toros también implica custodiar su legado escrito. Su compromiso con la bibliofilia taurina ha permitido que generaciones de aficionados, investigadores y estudiosos encuentren en estas publicaciones una fuente sólida, honesta y profundamente respetuosa con la tradición y la verdad de la Fiesta.
A esta ingente labor editorial se suma una producción escrita verdaderamente excepcional, difícilmente igualable en el ámbito taurino contemporáneo, tanto por su amplitud como por su profundidad. Más de medio centenar de libros y folletos dedicados a la tauromaquia, numerosos capítulos en obras colectivas y catálogos de exposiciones, una valiosísima nómina de prólogos, introducciones y estudios previos, así como incontables artículos en prensa nacional, local y especializada, conforman una obra de referencia que ha marcado a generaciones de aficionados y estudiosos. Se trata de un corpus intelectual sólido, coherente y riguroso, que ha contribuido de manera decisiva a ordenar el pensamiento taurino, a fijar conceptos fundamentales y a preservar la memoria cultural de la Fiesta, siempre presidido por el amor al toro y por una visión ética, cultural y exigente del toreo.
Especial mención merece también su etapa como director del Aula de Tauromaquia de la Universidad CEU San Pablo, responsabilidad que desempeñó durante más de veinte años. Aquel Aula fue mucho más que un espacio académico: se convirtió en un auténtico lugar de formación integral del aficionado, donde el toro, los encastes, la historia, la evolución de la lidia y la tauromaquia como hecho cultural se abordaron con profundidad y respeto. Por sus aulas pasaron ganaderos, toreros, críticos, intelectuales, aficionados e historiadores, siempre bajo una premisa clara y compartida: la tauromaquia se defiende con conocimiento.
Su presencia en los medios de comunicación, su participación en centenares de conferencias y coloquios por toda España, y la custodia de una de las bibliotecas taurinas privadas más importantes de nuestro país completan el perfil de un divulgador infatigable, siempre al servicio de la Fiesta y de su verdad.
Esta tarde nos acompaña para disertar sobre el toro de lidia bajo el sugerente título Toros y… caracoles, una reflexión que pone en el centro al toro, razón última de nuestra afición. Oír a nuestro invitado es siempre una oportunidad para reflexionar y aprender, pero también para reafirmarse en lo esencial. Si ya de por sí es estupendo atender a aficionados que hablan de toros, el hecho de que quien lo haga sea Rafael Cabrera Bonet hace que la disertación que va a acontecer resulte especialmente atractiva.
Para quienes compartimos con él camino, lecturas, reflexiones y conversación, sentarnos hoy junto a un aficionado al que admiramos profundamente es un auténtico privilegio, pues de él hemos aprendido —y seguimos aprendiendo— buena parte de cuanto sabemos sobre el toro, la Fiesta y su cultura.
Por todo ello, es un verdadero lujo tenerle esta tarde entre nosotros.
Bienvenido a su casa, bienvenido a la Asociación El Toro de Madrid.
Resumen de la tertulia, por Pepeíllo
Qué decir de D. Rafael Cabrera Bonet, me limitaré a resaltar que es socio de la Asociación el Toro de Madrid y que en su larga trayectoria como aficionado ha colaborado en distintos medios como divulgador en defensa de la fiesta y su protagonista principal: “El Toro de Lidia”. Aprovechó el evento, D. Rafael, para presentar un nuevo libro que formará parte de su extensa obra bibliográfica, titulado: “El toro de lidia y la dehesa”.
Acompañado en la mesa por nuestro presidente, D. Carlos Rodríguez Vila-Rey, y antes de entrar en materia con nuestro invitado, se guardó un minuto de silencio en memoria del periodista taurino, Miguel Ángel Moncholi, fallecido recientemente después de una larga enfermedad. También se le entregó el premio Joaquín Monfil al cronista más joven de nuestra Asociación que recayó en Andrés Sánchez, por la crónica realizada el 21 de mayo de 2025 de la corrida de Arauz de Robles.
En la semblanza que ofreció nuestro presidente sobre nuestro invitado, al que le unen los mismos principios y valores que a nuestra Asociación, destacó que es médico,presidente de Bibliófilos Taurinos, un puntal en la custodia de la documentación taurina y un conocedor excepcional de la fiesta y defensor de su pureza. Añado. Cuando tomó la palabra D. Rafael Cabrera Bonet, comenzó su exposición aclarando que había denominado a la conferencia, “Toros y caracoles”. Ya verán el porqué. Reconoció que la frase es un plagio, ya que el autor fue “el seño Curro, el del cortijo”, partidario de los toreros de su época, al creer que los toros y los caracoles tiene muchas afinidades. El libro que presentó en esta tarde lo definió como un pensamiento para crear controversia.
En cuanto a los caracoles continuó aportando que los taurinos quieren toros como caracoles, ya que estos también tienen cuernos, relacionando este hecho con el libro, “La música callada del toreo”, de José Bergamín, poeta aficionado a la fiesta de los toros y seguidor de Joselito, El Gallo. El título del libro es una elegía al toreo de Rafael de Paula. Consideró en su tiempo a los toros como animales que embisten pero con un grado extremo de docilidad, como los bueyes no de carril, sino de carreta que siguen la vara del que los guía. La faena del toro dura hasta que se marean los tres: el toro, el torero y el público. El toro que embiste no pasa con facilidad por el engaño, hay que provocar la embestida, y este hecho provoca una exposición por parte del torero. Los caracoles tienen cuernos que son retráctiles y sus movimientos son lentos, arrastran el morro por el suelo, pero hay un problema, que con la concha los toreros que se enfrente a ellos pueden pinchar en hueso. Muchos taurinos pensarían que sería conveniente un cambio de genética para adoptar este sistema a las características de los toros. Añado.
¿Por qué un cambio en la genética de los toros de lidia? Este animal es el resultado de un proceso de selección a través de muchos siglos. En la embestida lo diferencia de otros animales de su estirpe, cambiando con el tiempo el concepto de bravura. Y haciendo un recorrido histórico, desde Villarrubia de los Ojos, cuna de los toros “jijones”, la bravura comenzó a conceptuarse en el siglo XVII, hasta que la UCTL formalizó los encastes. Dio una relación de notables escritores que dejaron marcado el concepto de la tauromaquia, como José de la Tixera y sus escritos sobre la Tauromaquia de Pepe Hillo. Algunos libros de 1.870 hablan de ganaderías y otros de ganaderos, ya que cada uno le da su visión particular, pero lo que está claro, es que el fruto de la hibridación ha llegado a nuestros tiempos con un ganado excesivamente dócil. Sobre este tema expuso Cabrera las vicisitudes de la ganadería vazqueña que llegó a manos del Rey Fernando VII. Aportó nuestro invitado que aquel ganado vazqueño era de una mansedumbre evidente y que fue refrescado con ganado de Gaviria después de una selección exhaustiva. Hubo tratadistas que dejaron reflejados las características del ganado de aquella época, así como los distintos encastes, como Sánchez de Neira y D. Luis Uriarte. Y entrando en el pasado siglo veinte sacó a relucir el laboratorio del conde de Santa Coloma, ya que de esta ganadería salió un toro más reducido de caja, llegando hasta Felipe Bartolomé y Joaquín Buendía, resaltando al primero como artífice de este encaste.
Este hecho quedó reflejado recientemente en Bastonito un animal muy justo de trapío, donde quedó reflejado el concepto de hibridación. Un toro que fue protestado cuando apareció en el ruedo. Esta hibridación de los encastes ha llegado a todas las ganaderías, de las cuales no se ha salvado ninguna, incluso Miura donde la mezcla de distintas sangres ha quedado definida en estos animales, a pesar de la negación de estos ganaderos. De toda esta mezcla solo interesa la bravura y la casta y como defendía el inolvidable Monfil, aunque sea mala, y que embista. También reseñó Cabrera el punto de vista de Santos López Pelegrín, Abenamar, en cuanto a la importancia del trapío. La edad también ha marcado la lidia con el paso de los años. Antiguamente era normal lidiar toros de 6 a 9 años. La edad es fundamental para el comportamiento del toro. Pero la fiesta tiene un enemigo a tener en cuenta. El taurino, ya que este lo que busca en las ganaderías es el manso sin casta, que vaya y venga en la muleta siguiendo la estela delmovimiento de la franela, sin exigir al torero el esfuerzo que lleva en su sangre el toro encastado.
Continuó exponiendo su tesis sobre los datos que aportó el ganadero de Saltillo, Félix Moreno Ardanuy en su libro Filosofía taurina, donde aportó que el toro tiene que ser grande y de buena presencia, de cuerna puntiaguda, entre otras características. La forma de torear la definieron en sus tauromaquias los toreros de principios del siglo XX. Al exponer el ganadero cordobés que los toros deberían reunir defensas puntiagudas, apareció en el entorno de la tertulia un rumor de poca credibilidad, añado. Continuó apostando nuestro invitado que a raíz de la postguerra se institucionalizó el afeitado. Actualmente se analizan un mínimo de astas de toros y si esto no se hace, el afeitado oficialmente no existe. Si se analizan las defensas y el resultado es positivo, la carne de esas reses no se puede comercializar, y este hecho se consideraría un delito.
A partir de aquí se le dio la oportunidad a los presentes para que transmitieran a Cabrera sus preguntas. Comenzó Carlos exponiendo si estamos ante el toro más bravo y encastado de la historia. D. Rafael contestó que no, lo que ocurre es que han cambiado los conceptos y según Bergamín se califica bravo el toro que pasa por el engaño y se emplea en los engaños. Hoy se mide más el tercio de muleta sin tener en cuenta el juego en el caballo. También hay muchos matices dentro del comportamiento del toro, puede mansear en el caballo y después llegar al último tercio ofreciendo buen juego. También hay factores que pueden influir en el toro, como es la fuerza, la acometividad y la nobleza, la falta de estos últimos pueden ir en la línea de la falta de casta de la cabaña brava. La poca atención que se le dedica al primer tercio actualmente deja huérfanos a los aficionados de medir la bravura de un toro. Actualmente la lidia no es exigente.
Roberto preguntó. Que ganadero había influido más en nuestro invitado. Contestó D. Rafael que los ganaderos son los han marcado las pautas en la creencia que suscriterios eran los más idóneos. A principio del siglo XX, casi toda la cabaña brava era de procedencia Veragua, después se impuso el toro ibarreño a través de los ganaderos Parladé y Santa Coloma. Núñez marcó otra etapa en este siglo hasta que Juan Pedro Domecq creó el toro colaborador con el torero: que embistiera y no diera problemas al coleta de turno. La segunda cuestión de Roberto estuvo relacionada con la seriedad del trapío. dijo Cabrera que lo expuesto por Moreno Ardanuy iba en esa línea. Y sobre los mansos encastados recordó la corrida del siglo de Victorino Martín, del año 1.981 y la deBenítez Cubero en 1.965, lidiada por Diego Puerta, Paco Camino y curro Romero. Resaltó también la faena de Enrique Ponce al toro Lironcito de Valdefresno. El único toro que hizo despeinarse al maestro de chiva, y que tuvo que mostrar sus dotes de torero. Añado. También recordó la faena en Méjico de Paco Camino con la corrida de Santo Domingo, que le sirvió al “sabio de Camas” la consagración en Méjico,
Yolanda preguntó al “sabio” D. Rafael cual es a su entender el “umbral de la bravura”, aportando que hay que tener muchos conocimientos para ponerse delante de un toro bravo, haciendo hincapié que el comportamiento del animal puede cambiar si no encuentra en el torero un enemigo en la pelea. Hay toros que terminan dando muestras de mansedumbre cuando esto ocurre y se rajan. También sacó a colación a D. Antonio Purroy, un científico y estudioso del comportamiento del toro de lidia y las afinidades que le unen con nuestro invitado. Contestó D. Rafael que muchos toros como consecuencia de la lidia suelen desengañarse y cambian su comportamiento si reciben un mal trato por los toreros. El concepto de la bravura tiene muchos matices, diferenciando lo que hace el toro y lo que le hacen durante la lidia.
Adrián preguntó sobre la edad ideal de la lidia. Ha cambiado mucho la edad con el paso del tiempo. Antes los aficionados exigían los toros de 6 a 9 años, ahora se lidian con 4 o 5 años. No cabe duda que las dificultades de los animales aumentan con los años. La alimentación ha condicionado mucho al animal. Resaltó de nuevo el toro de la postguerra, donde en esa época se lidiaron utreros ya que daban menos problemas a los toreros.Eduardo Coca por su parte aportó que la bravura es la condición de un animal que acude a todo lo que se mueve y persigue no a la muleta, sino al torero. Y en cuanto al trapío, defendió que represente a la genealogía del encaste. Respondió Cabrera que el toro prefiere el objeto que se mueve para acometer y en este caso es el engaño. En cuanto al trapío, en las definiciones de Moreno Ardanuy consideró que “barrió para casa”. En la siguiente pregunta plantearon si influyen los pastos con la acometividad del toro. Respondió que la alimentación hoy es prácticamente artificial, comen poco pasto y con esta alimentación desarrollaban más fuerza, aunque al principio del siglo XX algunos se caían. Es fundamental cuidar a los animales de erales.
Otra cuestión planteada estuvo relacionada con el remate de las culatas, se ha buscado un toro con más desarrollo de los cuartos traseros, y en algunos casos el que no desarrolle es culpa de la culata. La contestación fue que hay algunas ganaderías que tienen problemas, en este caso el criterio del ganadero también influye. Requis destacó la definición del ganadero Cuadri en cuanto a la casta y bravura. Contestó D. Rafael que el toro bravo es el va a más durante la lidia a pesar del desgaste en el desarrollo de esta. En cuanto a la elección de los terrenos es fundamental, hay toreros que siempre comienzan la faena de muleta de la misma manera a todos los toros sin tener en cuenta las condiciones del animal, una mala elección de los terrenos puede cambiar el comportamiento del toro.
La última pregunta consistió en el cambio de morfología de determinados encastes, tomando como ejemplo la de Partido de Resina. Estos toros antes eran de cuello corto, ahora sin embargo aparecen con el cuello más largo. Contestó el invitado que su idea era haber emitido un video en la tertulia sobre una corrida de Pablo Romero de los años sesenta, para mostrar que muchos de los asistentes no reconocerían su procedencia debido a la diversidad de capas que mostraban en aquella época, ya que en los últimos años han cambiado la morfología y las capas, ahora todos salen cárdenos.
No dio para más la tertulia, los que no pudieron acudir sentirán su ausencia, pero podrán conformarse con el video. Terminaré con una reseña cinematográfica. Hay actores que con su presencia marcan la calidad de las películas y que los cinéfilos no pueden perderse, en esta ocasión ha ocurrido lo mismo, el ponente era garantía de éxito. Nadie se movió de su asiento hasta que el invitado marcó el final de la tertulia con una reseña de Lamparilla, uno de los intérpretes de la zarzuela, El barberillo de Lavapiés.
Apuntar también que la sapiencia de nuestro invitado cargó de ciencia cada palabra, poniendo muy difícil a aquel que intente resumir el contenido de su conferencia. Espero que entiendan el mensaje…
Sólo nos falta decir, gracias D. Rafael.
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