Al fin, toros de lidia, pero sin toreros preparados para ellos

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27 Mayo 2009 | Escrito por Joaquín Monfil

Corrida de toros. 21ª de la Feria de San Isidro. Seis de Palha, muy ofensivos y bien presentados, aunque un poco más bajos de casta y más mansos en general que el año anterior. Dieron un gran espectáculo frente al desacierto de los espadas, lo que hizo que el público tomase parte por ellos.

1º) Político. Con leña, manso y encastado. Dos puyazos traseros y caídos recargando en ambos, en sus dos entradas a Álvaro Rodríguez, que incomprensiblemente fue aplaudido al retirarse. Quedó sin fuerzas en la muleta. Palmas y algunos pitos en su arrastre.

2º) Gaito. Impresionante de presencia, aunque con las fuerzas justas. Recibió un puyazo trasero y caído de Agustín Navarro, tapándole la salida y apretando a modo. El segundo en el mismo sitio apretando. Quedó a pesar de todo con fiereza y prontitud para la muleta, desbordando a Serranito. Palmas en su arrastre.

3º) Peluquito. Vareado, con cara, bien presentado, abanto, manso y encastado, creó el pánico entre las cuadrillas en los dos primeros tercios, al no ser parado y lidiado pésimamente. En la primera vara se arrancó zigzagueante a “El Avispa”, que le dió fuerte y trasero y en la segunda se vino de lejos, volviendo a recibir otro fuerte puyazo trasero. Difícil en banderillas, llegó avisado a la muleta y mostrando saber más de tauromaquia que el inexperto Lancho, su matador. Ovacionado en su arrastre.

4º) Atormentado. Pobre de cara y de fuerzas y muy justo de trapío, aunque zambombo por detrás. Por su comportamiento y al ser el peor presentado de todos, creemos que debía ser “torrealta”, esos toros que gustan a los toreros. Manso, tomó dos varitas, por cumplir de Joaquín Sevillano, quedando ideal y noble para el toreo moderno, dejándose (como dicen ahora), aunque desaprovechado por un afligido Paulita. Ovacionado en su arrastre, suponemos que para fastidiar al espada.

5º) Camarito. Con las carnes justas pero tremendo de casta y fuerza. El más “contreras” de toda la tarde. Tomó una vara caída y trasera de Antonio García Berzosa, derribando a caballo y caballero. En la segunda entrada le dieron fuerte pero atrás. Embistió a la muleta con gran transmisión por ambos pitones, dejando en evidencia a Serranito. Muy ovacionado en su arrastre.

6º) Sevillano. De impresionante y ofensivo aspecto de salida, con 609 kilos, sin embargo sólo mostró mansedumbre y casta, que iría desarrollando con la mala lidia recibida. Salió a escape de los dos picotazos que tomó y aunque sin picar Lancho pidió el cambio, que incomprensiblemente don César en el palco concedió. Avisó al matador varias veces en la muleta, pues se quedaba al descubierto el matador por su falta de conocimientos técnicos. Y fue certero al final, pues al recibir la estocada mortal le clavó el pitón en el pecho. Algunas palmas en su arrastre.


LUIS ANTONIO GASPAR “PAULITA”: (de grana y oro). Mal con los aceros en ambos. Silencio en el primero y pitos en el cuarto.

PAUL ABADÍA “SERRANITO”: (de azul turquesa y oro). Tardó en acertar con la espada en sus dos toros. AVISO y SILENCIO en el segundo y AVISO con PITOS en el quinto.

ISRAEL LANCHO: (de verde oliva y oro). Mal con los aceros en el tercero. AVISO y SILENCIO. Cogido muy grave al propinarle al sexto una estocada mortal, con una cornada de 20 cm. en el hemitórax izquierdo y operado urgentemente en la enfermería por el Dr. García Padrós y su equipo, siendo éste a mi entender el único triunfador de la feria de este año.


Presidencia: Mal en el palco don César Gómez, que debió negarse a cambiar el tercio del sexto toro a pesar de pedirlo Lancho insistentemente, pues sólo había tomado dos picotazos y casi sin sangrar.

Cuadrillas: Los picadores muy mal, como siempre. De los de a pie destacaron con los palos Pablo Saugar “Pirri”y Fernando Téllez. Niño de Belén, Pedro Calvo y Niño de Santa Rita, siempre tan seguros en banderillas, estuvieron especialmente desacertados. En general no cumplieron tampoco excesivamente bien en la lidia con los capotes, pues la casta les puso a todos de los nervios.

Incidencias y otros: Lleno, tarde calurosa y público que tomó partido rápidamente por los toros, al estar todos los toreros casi siempre desbordados. Al final del festejo se obligó a saludar al mayoral. El ganadero Joao Folque, su esposa e hija asistieron a la corrida desde una contrabarrera del 1.


Hoy el 7 esperaba la corrida con expectación pues se sabía que habría emoción al haber en el ruedo toros de lidia. Sin embargo todos coincidían en que la terna, aunque con buena disposición y toda la voluntad del mundo pues se jugaban la temporada, estaba poco rodada para hacer frente a las posibles dificultades, propias de su estirpe, que siempre han tenido los toros de Palha. Y que a nada que sacaran su casta los riesgos iban a sucederse. Sin embargo hoy los Palha fueron casi todos toreables y a la mayoría se les caían las orejas. De magnífico aspecto y trapío y algunos con buidas defensas, ninguno fue de sobresalto por exceso de fiereza y fuerza y casi todos pecaron de mansos. En cuanto a la casta, era evidente, pero tampoco era para asustar. Todo en un tono más bajo que otras veces.

Paulita estuvo mostrando toda la tarde su falta de rodaje y nunca supo cómo meter mano a las dificultades de sus oponentes, tampoco nada especial y provocadas principalmente por su mala colocación y su movimiento de pies al rectificar. Y el uso de la espada para llorar.

Serranito sorteó el lote más propicio para el triunfo pero estuvo deambulando por el ruedo. El quinto además metía la cara por ambos pitones con una excelente humillación pero él le perdía pasos, lo que impedía la ligazón. Y además cortaba prematuramente las series al ser incapaz de aguantar varios muletazos seguidos. El toro era de triunfo importante y se le escapó vivo.

Israel Lancho fue el más verde de los tres y parecía que nadie le había explicado cómo hay que lidiar a toros con casta. Siempre estuvo a merced de ellos y sin torear. Su voluntad y las ganas que puso para agradar, aunque evidentes, nunca fueron suficientes. Pareció temeridad más que valentía, al ignorar el peligro y no tener recursos para evitarlo.

Y desgraciadamente, la tragedia llegaría en el último toro de la tarde en forma de un tremendo cornalón al entrarle a matar Lancho en la suerte natural. El sexto había sido manso, como todos sus hermanos anteriores, pero éste además se quedó sin picar, por haber solicitado prematuramente el cambio de tercio el torero pacense con sólo dos picotacitos, al escapar suelto en ambas entradas. Y el presidente también erró al acceder a la petición. Debía haber visto que el toro se quedó crudo y negarse al cambio, pero no lo hizo. Desde el tendido se protestó por ello. Lancho ya había mostrado en su tercero anterior su inexperiencia, falta de rodaje y pobreza de conocimientos técnicos pero se ve que sus ganas le impedían ver el riesgo que podía correr. Durante la faena de muleta del sexto estuvo siempre a merced del toro, que le dio varios avisos y escapó de milagro. Pero al volcarse a matar y cobrar una estocada corta arriba el toro hizo por él y le produjo una tremenda cornada en el hemitórax izquierdo que nos dejó helados. Todos recordamos por un momento a los llorados Yiyo y Montoliú, aunque gracias a Dios parece que se recuperará. Y lo que es indignante es que sus mentores, Andrés Vázquez y Rafael Corbelle, digan ahora que es vergonzoso sacar a saludar al mayoral, estando Lancho en la enfermería. Una cosa y otra nada tienen que ver. Y el ganadero Folque, por criar un toro así, no tiene la culpa del tremendo cornalón recibido por su pupilo, sino ellos mismos por haberle enviado “a los leones” sin estar mínimamente preparado. Ellos son los únicos culpables. Y no echar la culpa al ganadero “por criar toros asesinos”, tal como dicen estos taurinos sin escrúpulos.

Al salir la indignación era general para con las figuras, esas que cobran fabulosas sumas, que matan muchas corridas por temporada (eso sí, la mayoría de cabras mochas y descastadas), que según dicen los juntaletras y taurinillos vividores lo saben todo de la tauromaquia pero que nunca quieren enfrentarse a toros de lidia, como los que salieron hoy al ruedo de Las Ventas. Y además tienen la posibilidad de pedirlos, no como los tres modestos de hoy, que seguro se tuvieron que apuntar a ésta porque no les dieron otra.

A pesar de que los “palhas” de este año fueron menos fieros, más mansos, menos encastados y más toreables que los del anterior, la mayoría fueron ovacionados en su arrastre (yo creo que más para molestar a los toreros sin tener que pitarles) y al final tuvo que salir a saludar el mayoral. Al fin habíamos visto toros de lidia, mansos pero encastados toros de lidia. Desde la de Escolar no los habíamos visto. Y ya ha llovido desde entonces.

 

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