¿Alguien esperaba algo diferente?

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09 Mayo 2013 | Escrito por Mario de los Reyes Muñoz | Fotografías de Constante

Seis toros de José Luis Pereda, aseados de presencia pero ninguno de ellos con exageraciones en sus hechuras.

1º) Triplicado. En el caballo el toro no se empleó, se dejó dar sin romper. En la muleta iba pero sin emplearse en ningún momento, aparte era deslucido tirando la cara al final del lance alta; al toro le faltó mucha más casta y raza a la hora de embestir.

2º) Tripón. El animal en la primera vara pegó un arreón de manso y terminó derribando al picador, el toro en el caballo no se empleó, manseando bastante. En la muleta iba pero no rompió nunca en su condición, aparte era manso de solemnidad siempre aculado en las tablas de chiqueros; cuando quería embestir tiraba la cara alta y se quedaba corto de manera muy deslucida.

3º) Molinero. En el caballo no se empleó ante el castigo, terminó saliendo suelto de los dos encuentros con los del castoreño, manseando. Con la muleta tenía cierta movilidad, iba y venía pero sin terminar de romper ni de emplearse; por el pitón izquierdo el toro era un poco más complicado, colándosele varias veces al espada. A la res le faltó casta y raza a la hora de embestir a la franela.

4º) Grumete. Hubo muchísimo desorden en el tercio de varas, con la res muy mansa y huidiza; en el segundo encuentro con los del castoreño terminó derribando al equino. En la muleta tuvo bondad y nobleza pero sin romper nunca en su condición; el toro era muy descastado y salía de los lances con la cara a media altura, un poco distraído, como queriéndose marchar.

5º) Unjaleo. En el caballo arreó pero más por mansedumbre que por emplearse y crecerse ante el castigo. Con la muleta tenía muy poco dentro, muy descastada, su juego no llegó para nada a los tendidos.

6º) Agotado. En la primera vara se arrancó al relance con muchísima fuerza, el picador aguantó muy bien encima del equino y en la segunda también cumplió, empujando con los riñones. Con la muleta fue deslucido, tirando la cara alta al final del lance y quedándose corto en su recorrido, se paró muy pronto y le faltó mucha mas casta y acusó la dura pelea del caballo.


Diego Urdiales: (azul marino y oro): silencio 1 aviso, silencio 1 aviso.

Leandro: (azul marino y oro corbata roja): silencio 1 aviso y silencio

Morenito de Aranda: (teja y oro): silencio y silencio.


Tercio de varas: la mejor suerte de varas la vivimos en el sextor toro, con el picador Héctor Piña, ante un toro que cumplió y arreó en los dos puyazos, el picador aguantó muy bien encima del caballo, moviendo bien al equino.

Cuadrillas: en el segundo toro salió a saludar el banderillero Miguel Martin tras dejar dos buenos pares. En el sexto estuvo muy bien el picador Héctor Piña, aguantando lo mucho que arreó en esta primera vara. También dejó un magnifico par el veterano Luis Carlos Aranda, en el sexto y salió a saludar.

Presidente: César Gómez Rodríguez, sin complicaciones. Público: tarde agradable con unas pocas nubes y un poco de viento molesto. Más de tres cuartos de plaza y bastante vacío en los altos del tendido 5.
 


¿Alguien esperaba algo diferente? Se cumplió el guión a rajatabla, toros descastados que no decían nada a los tendidos y huían tanto de los capotes como de las muletas y de los caballos, salvo el sexto que cumplió con los del castoreño.

Abría cartel Diego Urdiales, que en la tarde de hoy realizaba su segundo paseíllo de la temporada en el coso venteño. Con su primero no se acopló en ningún momento, perdiéndole varios pasos después de cada lance, es verdad que el viento le molestó un poco, pero no le vi del todo confiado ante un toro que tenía muy poco dentro y no terminó de romper, tirando la cara alta al final del lance. Lo mató en la suerte contraria sobre la segunda raya del tercio del tendido 10 – 1 donde le dejó una estocada casi entera un poco tendida de colocación; la res se aculó en tablas del tendido 9, donde se terminó echando. Con su segundo, el riojano se contagió mucho de la sosería de la res. Además alargó muchísimo una faena sin sentido ni decir nada, lances a media altura, sin obligarle nunca por bajo y colocado bastante al hilo del pitón; no le puso la chispa que le faltaba a la faena para llegar a los tendidos. Lo mató en la suerte natural, fuera de la segunda raya del tercio del tendido 1, donde le dejó un pinchazo saliéndose de la suerte. Luego en la suerte contraria, fuera de la segunda raya del tercio del tendido 5 le dejó una estocada entera contraria de colocación. Con la res en los medios lo remató con un descabello. Para concluir con Diego Urdiales, apuntar que el diestro lleva ya un par de temporadas que no están a la altura de las expectativas que había puestas en él ¿Qué quedará de aquel riojano con el sobrero de Carmen Segovia? Le veo últimamente muy apático y sin actitud y no sólo por la tarde de hoy.

El segundo espada de la tarde fue el vallisoletano Leandro. Con su primero tuvo algunas opciones ante un toro mansito, nos dejó algunos muletazos sueltos con la mano derecha al hilo de las tablas del tendido 4, derechazos corriéndole bien la mano, pero faltó continuidad y un poco más de profundidad. La faena tampoco rompió por la condición de la res, que tenía el defecto de tirar la cara alta al final del lance y enganchar bastante la franela. Lo mató en la suerte contraria entre las dos rayas del tercio del tendido 3, donde nos dejó dos pinchazos saliéndose de la suerte y una media trasera y tendida de colocación. Ante el quinto de la tarde, no nos dijo nada de interés, lances a media altura sin obligarle nunca en su viaje, colocado al hilo del pitón, con lances de uno en uno sin continuidad. Al igual que le paso a Diego en su segundo, aquí Leandro también se contagió de la gran sosería del animal, muy descastado. Lo mató en la suerte natural sobre la segunda raya del tercio del tendido 8 - 9 donde dejó una estocada casi entera, un poco trasera de colocación. La res se aculó en tablas del 9, le sacaron la espada y se terminó echando.

El tercero del cartel era el burgalés Morenito de Aranda. Ante su primero, el inicio de la faena fueron lances a media altura sin obligarle nunca en su viaje, no llevó toreada ni sometida en ningún momento a la res. Estuvo más voluntarioso en las dos últimas series con la mano derecha entre las dos rayas del tercio del tendido 5 - 6, allí con el toro ya muy parado y deslucido porque tiraba la cara muy alta, el burgalés estuvo muy valiente, cruzándose al pitón contrario. Entró a matarlo en la suerte contraria, donde le dejó, entre las dos rayas del tercio del tendido 6 - 7, un pinchazo hondo. Luego en la suerte natural entre las dos rayas del tercio del 8 le dejó una estocada muy deslucida, delantera y muy baja de colocación. Al que cerraba plaza lo recibió con tres templadas y buenas verónicas y remató con una buena media verónica con la rodilla flexionada. Con la muleta no tuvo muchas opciones porque la res se paró muy pronto y era muy deslucido en sus embestidas, quedándose corto en su recorrido y tirando la cara alta; no hubo opciones para el triunfo. Lo mató dejándole en la suerte natural, entre las dos rayas del tercio del tendido 9 - 10, cuatro pinchazos saliéndose de la suerte. La res se aculó en tablas del tendido 10 - 1 y lo remató con un descabello.

En definitiva, tarde de la que nos pudimos llevar muy poco a la boca. Lo mejor los reencuentros con nuestros vecinos de localidad, que nos acompañarán durante un mes entero de toros.

 

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