Arturo Saldívar mueve ficha

Ampliar Portada

12 Julio 2009 | Escrito por Jesús Delgado

Novillada con picadores. Segundo festejo de las novilladas nocturnas de Madrid. Se han lidiado seis novillos de la ganadería de Antonio Palla Vicente, hierro salmantino de procedencia Domecq, vía Jandilla; desiguales aunque correctos de presentación. Inválidos primero, segundo y tercero del encierro. El segundo escandaloso. La segunda parte de la novillada fue otra cosa. Buenos los lidiados en cuarto y quinto lugar, cada uno en su condición. Aproximadamente 1/4 de aforo.


Miguel Luque: (rosa y oro). Media caída (silencio tras aviso) y Media tendida (silencio tras aviso).

Arturo Saldívar: (rosa y oro). Estocada algo caída (saludos) y estocada (oreja).

Luis Miguel Casares: (grana y oro). Estocada trasera y atravesada, y descabello (silencio) y dos pinchazos, y una estocada, casi entera y caída (silencio tras aviso).


Presidencia: Presidía este festejo D. Manuel Muñoz Infante. Bastante mal, ya que lo poco que debió resolver como autoridad lo hizo rematadamente mal. Debió devolver, como mínimo, a los INVÁLIDOS lidiados en segundo y tercer lugar. A alguno más, si se les pica, igual también. Y en el tema de los avisos, debe ser que el reloj se le atrasa o se le para. ¡Póngale pilas señor Muñoz! A nadie se nos había pasado por la cabeza, pero como se ven tantas cosas raras en esta plaza, y había pañuelos después de otorgar el primer trofeo al mexicano Arturo Saldívar, el presidente no tuvo a bien otorgar el segundo trofeo. Menos mal Muñoz, nos habías asustado. Y todavía algunos se hartan de decir que es buen aficionado. Vaya, vaya…

Tercio de varas: 1er novillo: Picado por Ángel Rivas. En el primer encuentro lo marca caído tapando la salida. En estos momentos el animal ya había perdido repetidamente las manos. En la segunda entrada picotea en varios sitios del lomo pero sobretodo trasero. Sin picar.
2º novillo: Picado por Plácido Sandoval. En la primera vara no le pica debido a la manifiesta invalidez del burel desde su salida por chiqueros. En el segundo envite tampoco lo pica, únicamente marca al inválido. Poco trabajo y muy plácido, ¿eh, Plácido? Qué vergüenza de presidente.
3er novillo: Picado por José Antonio Flor. En el primer puyazo no pica al animal, únicamente lo sujeta y bastante trasero. Su segunda visita al equino se salda con idéntico resultado. Conclusión: Sin picar. Como tantos otros.
4º novillo: Picado por Héctor Vicente. El primer puyazo muy trasero y largo. El animal empuja al caballo. El segundo encuentro se salda con un puyazo no tan largo, pero sí muy trasero.
5º novillo: Picado Manuel Sayago. En el primer envite coge algo trasero al animal tapándole la salida en diversos momentos del puyazo. La segunda vara se le va trasera nuevamente.
6º novillo: Picado por Eugenio García. La primera vara, aunque algo trasera, sujeta bien al animal, aunque lo hace tapándole la salida. El segundo puyazo se convierte en un picotazo al relance. Sin picar.

Tercio de banderillas sin incidencias ni complicaciones. Únicamente se vivieron momentos algo comprometidos cuando Raúl Mateos cayó en la cara de Topeto, cuarto de la tarde, después de un par de banderillas y entre Luis Miguel Casares y Carlos Ávila quitaron al novillo. Buen y bonito detalle, aunque no deja de ser una obligación de compañeros.

La ganadería de Antonio Palla Vicente tomó antigüedad en Madrid con fecha de hoy, 12 de julio de 2009. Luis Miguel Casares debuta en Madrid con el novillo nº 24 de nombre “Canero” de 511 kilos de peso y marcado con el hierro titular del festejo. Pesos de los novillos: 523, 507, 511,530, 529 y 538.


Vergonzoso lo acontecido otra vez más, en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid.
Arturo Saldívar ha cortado un trofeo en la segunda novillada de las denominadas nocturnas de promoción en la plaza de toros de Madrid. Muchas ganas, que es lo mínimo que se le debe exigir al novillero, propuso el mexicano durante toda la tarde-noche. En su primer enemigo, un ejemplar que el señor presidente debió devolver a los corrales por una invalidez terrorífica, tuvo un buen detalle al no brindar al tendido este inválido. Toque para el presidente. En el momento que baja la mano, el burel rueda por el albero. Por lo que tuvo que dedicarse a llevarlo a media altura. Aunque las sensaciones fueron buenas. Vimos un Arturo sin prisa, importante a estas alturas, y con las ideas claras a expensas de un rival de más entidad.

Su oportunidad le llegó en el quinto de la tarde. Nos obsequió con un quite compuesto de tres chicuelinas invertidas comenzando con el capote a la espalda llamadas “ortizinas”, ya que fueron inventadas por el maestro Manolo Ortiz, ligadas con dos gaoneras y una revolera final. Estuvo Arturo muy variado en quites. Algo lógico a estas alturas pero que se echa mucho de menos. El toque de atención que ha dado Arturo lo realizó en el tercio de muleta. Si bien con errores típicos de un novillero, dicho sea de paso, es ahora cuando los ha de tener, a veces con falta de colocación delante de la cara del novillo, es de justicia destacar virtudes como variedad, buen gusto y decisión. Ah, y frescura, una cualidad básica y muy conveniente a estas alturas de la película. Con una buena estocada despachó al también buen novillo de Antonio Palla. Y le sirvió para cortar una oreja y, muy mal se tienen que dar las cosas para no estar la final de este certamen. Justa o no. Que cada cual juzgue.

A Miguel Luque se le nota mucho su inactividad. En su primer ejemplar, un novillo muy flojo, no intentó nada con el capote, renunciando incluso a su turno de quite. En el tercio de muleta tuvo que llevar siempre el novillo a media altura, nunca sabremos si porque es como intenta torear o porque el novillo a la primera que le intentase por bajo iba a besar la arena. No seremos malpensados y pensaremos lo segundo. Aunque en esto también tiene su culpa. En el segundo de su lote, un torito bien hecho, intentó calentar lo imposible con una larga de rodillas, pero sería mucho animal para Miguel. Un animal que empujó en varas y al que Saldívar quitó por afarolados y una revolera. El toro tenía mucho que torear. Pero Luque hizo lo que pudo. Poco que llevarnos a los sentidos. Muy poco Miguel, no sé si por culpa de la inactividad, o… Con un ejemplar como Topeto se te ha notado más aún si cabe.

Luis Miguel Casares, hijo del matador de toros Justo Benítez, se presentaba en Madrid con un buen número de novilladas a sus espaldas, quince, para ser más exactos, antes de esta comparecencia. No se notó nada. Quizás, porque aunque a algunos les duela, Madrid es, y sigue siendo, Madrid. En su primero, inválido como hasta ahora todos sus hermanos, aunque le valió para el tercio de muleta, no dejó claro esas quince novilladas lidiadas hasta el momento. Bien colocado al citar y con la muleta delante, al llegar el novillo se le pasa muy lejos sin acabar ningún muletazo hacia la cadera. Con la mano izquierda ídem de ídem. Sin posibilidad de bajar la mano no hay nada que hacer. Por ningún lado. Aunque alguno se empeñen. Que se empeñan. Y mucho.

En el que cerraba el festejo, recibió al novillo con algún delantal suelto rematado con una media. En la muleta, parece que sí, pero no. Es un quiero y no puedo. El animal iba, pero sin clase, muy soso sin trasmisión ninguna, y entre unas cosas y otras la faena pierde los vuelos, que quizás nunca existieron. Supongo que aunque no haya sido el debut soñado, se habrá quitado ese peso de haber debutado en Madrid. Eso esperamos. Y en su próxima comparecencia demuestre bastante más.

 

Comparte esta publicación

Te Recomendamos